17 enero 2012

Enero 17 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido”. Proverbios 3:11, 12 NVI

Cuando somos objeto de una disciplina, tenemos dos maneras de tratar el asunto.

La primera es respondiendo con necedad, negando la propia responsabilidad, auto-conmiserándonos por el dolor sufrido y mintiendo descaradamente al no querer aceptar que la disciplina recibida ha sido justa y necesaria.

La otra manera de tratar el asunto es aceptando la responsabilidad por lo ocurrido, reconociendo la justicia de la disciplina aplicada, actuando con madurez y asumiendo el propósito de cambiar para no volver a caer en la falta que originó la disciplina en cuestión.

Lamentablemente, la primera conducta es la más prevalente en la raza humana debido a la naturaleza pecaminosa grabada en nuestro ADN espiritual por la desobediencia de nuestros padres primigenios Adán y Eva.

Mientras veamos a la disciplina como un castigo aplicado con el único propósito de descargar una ira reprimida, estaremos irremediablemente asumiendo la conducta equivocada, hundiéndonos cada vez más en las arenas movedizas del pecado.

Esta confusión está presente tanto en el que recibe la disciplina como en quien la aplica.

La actitud correcta es entender la disciplina como una demostración de amor.

En el ámbito familiar, permitir que un hijo crezca en un mundo donde las reglas no son respetadas y donde no existen consecuencias por dicho irrespeto, es hacerle un gran daño a la criatura.

Lo más probable es que ese niño se vea envuelto en graves problemas de conducta durante todo el resto de su vida.

Aplicar disciplinas correctivas oportunas ante conductas reprobables es una manifestación del amor de los padres hacia sus hijos y se evitarán problemas posteriores en la vida de dichos hijos.

Dios nos disciplina para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.

Amén.

16 enero 2012

Enero 16 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo”. Proverbios 3:9, 10 NVI

Uno de los temas más difíciles de tratar es el tema de las finanzas del hijo de Dios.

Parece que no hay una cosa que sea más íntima y delicada que las finanzas personales.

No existe un área de la vida tan reservada ni tan causante de problemas como el manejo del dinero.

La dificultad estriba en el concepto de la propiedad del dinero.

Como es un área donde podemos ejercer nuestra libre voluntad, cualquier decisión al respecto nos hace sentirnos con poder y autoridad.

Si bien las decisiones con relación a las finanzas nos corresponden a nosotros, no podemos dejar a un lado el hecho de que el dinero -y todo lo que tenemos y somos- le pertenece exclusivamente a Dios y de que nosotros somos simplemente los administradores temporales -mayordomos, los llama una popular traducción de la Biblia- de ese dinero que Dios nos ha dado para que lo manejemos con buen criterio financiero.

Mientras pensemos que el dinero que tenemos en la cuenta bancaria es exclusivamente de nuestra propiedad será imposible entender lo que significa.

¿Tienes dudas con relación al manejo del dinero?

La palabra de Dios habla mucho acerca de este tema y es un tópico que debemos estudiar y comprender para poder vivir con madurez la vida que Dios nos ha dado.

Debemos también obedecer las instrucciones que Dios nos ha dado al respecto para poder disfrutar las ricas bendiciones que nuestro Padre ha prometido a quienes manejan sus finanzas con sabiduría.

Amén.

15 enero 2012

Enero 15 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo”. Proverbios 3:9, 10 NVI

Uno de los temas más controversiales para algunos hijos de Dios es el manejo de las finanzas.

Parte del problema está en que muchos no entienden las matemáticas de Dios y todo lo ven a la luz de las matemáticas humanas.

Ellos piensan que sus diezmos y ofrendas son depósitos en una cuenta de ahorros en el Banco Nacional de los cielos y que por lo tanto ese dinero sigue siendo parte de sus haberes.

El enfoque correcto es diametralmente opuesto a este concepto.

Tenemos que partir del hecho de que todo lo que tenemos incluyendo todo nuestro dinero no nos pertenece, le pertenece a Dios y que Dios nos lo ha concedido para que lo administremos en su nombre, como mayordomos.

No es nuestra propiedad.

Es la propiedad de Dios.

Honrar significa respetar.

Respetemos a nuestro Padre celestial por su incomparable majestad y autoridad y manejemos nuestras finanzas con criterio de mayordomía y de acuerdo con las matemáticas de Dios que producen mejores dividendos que cualquier negocio -lícito o ilícito- que exista en la tierra.

Amén.

14 enero 2012

Enero 14 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser”. Proverbios 3:7, 8 NVI

Algunos de nosotros -me incluyo- a veces caemos en el grave error de pensar que toda idea que pasa por nuestra mente es la correcta y que las opiniones de los demás están erradas a menos que coincidan con las nuestras.

A veces no nos gusta consultar el parecer de otras personas que probablemente, a cuenta de su experiencia, puedan tener una visión más amplia del asunto y por ende una mejor capacidad para seleccionar un curso de acción adecuado a las circunstancias.

Otras veces elaboramos nuestra propia manera de entender como debe ser nuestra relación con Dios y hasta me atrevo a pensar que algunos llegan a “crear” un dios personal, hecho a su medida, que nada tiene que ver con nuestro Padre celestial.

La clave para no caer en este error está claramente delineada en la palabra de Dios y no es más que temer a Dios y huir del mal.

El temor de Dios, que no es otra cosa que obediencia y respeto a las instrucciones que Dios nos ha dado, nos permitirá evitar desviarnos del sendero que nos lleva a la madurez espiritual.

Huir del mal -tal como hizo José cuando fue tentado por la mujer de Potifar- es el resultado de mantenernos fieles a nuestro compromiso con Dios.

He aquí pues dos buenos consejos para aplicar a nuestra vida durante el día de hoy.

No te apresures a hacer nada sin antes considerar si tus acciones están alineadas con estos dos principios del éxito de la vida de los hijos de Dios.

Después me cuentas cómo te fue.

Amén.

13 enero 2012

Enero 13 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas”. Proverbios 3:5, 6 NVI

Como cualquier otro don que hayamos recibido de nuestro Padre celestial, la inteligencia y la autoridad deben ser manejadas con mucho cuidado.

Al igual que con los numerosos casos de hombres poderosos pero inmorales que han utilizado la autoridad delegada para su propio provecho -con los desastrosos resultados que todos conocemos- la historia está llena también de casos donde gente muy talentosa y muy inteligente han dado mal uso a ese don dando como resultado un perjuicio para todos.

Hay personas talentosas que se han dedicado a utilizar su intelecto para estafar y robar a sus congéneres creando todo tipo de artilugios difíciles de entender para sus víctimas, quienes por no contar con una comparable capacidad de razonamiento terminan siendo presa fácil de estos malvados depredadores.

Otros se consideran a sí mismos como autosuficientes, que no necesitan la ayuda y el cuidado de Dios y terminan cayendo en el despreciable pecado del orgullo y de paso todo les sale mal.

¿Estás utilizando todos los dones que Dios te ha dado para el servicio de su obra?

¿O por el contrario los estás utilizando para tu propio provecho a expensas de tu prójimo?

Toda actividad que llevemos a cabo debe ser consagrada a Dios de manera que le demos a él vía libre para actuar.

Con su participación garantizamos el éxito en cualquier cosa que nos toque emprender.

Encomendemos a Dios nuestros proyectos y planes y él actuará porque hemos puesto nuestra confianza en él y le hemos dado el reconocimiento que sólo a él le corresponde.

Deposita tu confianza en él y muy pronto cosecharás el éxito.

Amén.

12 enero 2012

Enero 12 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente”. Proverbios 3:3, 4 NVI

Amor y verdad, gracia y justicia, nunca nadie ha podido -con la única excepción de nuestro Señor Jesucristo- combinar de manera perfecta estos dos un tanto divergentes principios.

El apóstol Juan nos da su impactante testimonio de haber contemplado la gloria que le corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

El mismo amado apóstol nos dice que “Dios es amor”, “el Espíritu es verdad” y “la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo”.

Toda la dureza de la ley y su inseparable compañero, el legalismo, se derrite ante la perfecta combinación de amor y justicia que descendió de los cielos para beneficio y salvación de todos aquellos que creen en el Hijo de Dios.

Hay quienes piensan que por el hecho de que Dios es amor, él no puede ejercer la justicia y aplicar la pena correspondiente al pecado sobre aquellos que se han rebelado en contra de su voluntad.

Su limitada capacidad de razonamiento les impide entender que Dios puede ser a la vez amoroso Padre y justo e implacable Juez y que, por lo tanto, aquellos que le han desobedecido o han ignorado sus preceptos y mandamientos no podrán salir del estado de condenación en el que ya se encuentran.

Regocijémonos y vivamos agradecidos a Dios de que por medio de nuestra fe en Cristo y la gracia de la acción iluminadora del Espíritu Santo podemos aceptar y asimilar esta aparente divergencia que sólo logra ser resuelta cabalmente en la persona de nuestro amado Señor Jesucristo mediante su obra en la cruz.

Que su gloriosa persona sea siempre el centro de nuestros pensamientos y que nuestras acciones siempre estén dirigidas y fundamentadas por su palabra.

Amén.

11 enero 2012

Enero 11 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad”. Proverbios 3:1, 2 NVI

Nadie tiene garantizada una larga existencia sobre la tierra.

Mucho menos en estos tiempos donde vivimos rodeados de una actividad dinámica e incesante y las preocupaciones son el pan de cada día.

La globalización ha permitido que los medios de comunicación masiva nos bombardeen con noticias de sucesos que ocurren en los más apartados rincones del mundo trayendo a nuestra consideración cosas de las cuales nunca nos hubiésemos enterado en un pasado no muy lejano.

Si le añadimos a esto la constante presión financiera que agobia nuestro diario quehacer nos encontramos con que el stress y las preocupaciones nos roban valioso tiempo de nuestra existencia.

Para completar, muchas veces no somos buenos administradores de la salud que Dios nos ha concedido por lo que abusamos de ella constantemente y no nos cuidamos como debe ser.

¿Queda alguna duda de por qué nuestros días se van acortando y nuestras existencias se hacen más breves?

Lo único que puede ayudarnos a recobrar el tan necesario equilibrio físico, mental, anímico y espiritual es la obediencia a las enseñanzas de Dios.

Haremos bien en averiguar qué espera Dios de nosotros y en seguir sus instrucciones para mantenernos dentro del camino que él nos ha trazado.

Busca diariamente en su palabra la necesaria dirección para tu vida y guarda en tu corazón sus mandamientos.

La recompensa será larga vida, gran satisfacción y mucha prosperidad.

¿Te parece un mal negocio?

Amén.

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