“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10.
Nadie puede negar que la vida cristiana tenga momentos en los cuales pareciera que todo se nos viene abajo.
En momento determinado todos hemos experimentado como las circunstancias de la vida opacan muchas veces el gozo que Dios quiere que permanezca en nuestra vida.
Muchos que un día declararon fidelidad a Dios han ido cayendo en esta batalla.
Muchos de nuestros amigos más queridos los cuales un día estuvieron junto a nosotros alabando a nuestro creador ya no están…
¿Por qué?
Porque desmayaron en esta carrera.
Por el contrario aquellos que tratamos la manera de seguir adelante soñamos con un día estar frente a Jesús cara a cara, es por eso que no desmayamos pese a nuestro errores y nuestros defectos, sino que tratamos cada día de mejorar para ser un olor fragante delante de Dios.
Es difícil asimilar porque muchos desmayan, porque teniendo un Dios todopoderoso se regresan al mundo.
Porque si un día prometieron fidelidad eterna terminan tirando la toalla.
Porque después que Jesús curo sus heridas vuelven y se hacen otras más letales.
¿Por qué?
Te has preguntado el…
¿Por qué?
Bueno después de analizar un poco te voy a dar algunas de las razones porque muchos desmayan en esta lucha diaria de la vida cristiana.
¿Por qué muchos cristianos muchas veces desmayan?
Porque son atraídos por el mundo.
Un dicho secular dice…
- El que juega con fuego se quema.
Muchos comienzan a realizar ciertas actividades que solo el mundo que no conoce de Cristo lleva a cabo.
Hoy en día es común ver como la iglesia se va acomodando a lo que el mundo ofrece, es decir fiestas paganas, celebraciones que van en contra de los principios bíblicos, tradiciones que no exaltan a Dios, formas de vida que exaltan mas la mundanalidad que la espiritualidad, etc.
Mientras nosotros nos acomodamos al mundo, el enemigo gana ventaja y nos envía mísiles de desgano y acomodo espiritual.
La Biblia dice…
“… Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Jeremías 15:19.
Que triste es ver que hoy en día difícilmente se distingue a un cristiano con un mundano, pues su modo de vida es casi similar, lamentablemente estamos siendo atraídos por el mundo y eso te puede llevar a desmayar en esta carrera.
No voy a decir que las amistades son malas, sino más bien que tanto efecto están haciendo en nuestra vida.
¡Recuerda!
“… ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Santiago 4:4.
Mientras tratamos de agradar a gente que no tiene a Cristo en su corazón, nos estamos olvidando de predicar el evangelio y de agradar al que agrado merece, esto es a Jesús nuestro Salvador.
Muchos desmayan porque han permitido que las alianzas enemigas influya en su vida de tal manera que te alejas de Dios.
Porque no han permitido que Dios los libere de las cadenas del mundo.
Cuanta gente desmaya porque tienen ataduras del mundo como por ejemplo… la música, los vicios, la fornicación, el adulterio, la masturbación, etc.
Muchas gente esta atada a estas cadenas, es normal escuchar a quienes dicen…
- Es que no puedo dejar de tener relaciones sexuales.
Como que ese bajo instinto lo dominara por completo.
Tienes que entender que Jesús te ha dotado de fuerza para resistir al enemigo, la Biblia dice…
“… resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Santiago 4:7.
Pero pareciera que nosotros somos los que huimos de Dios al no poder resistir las tentaciones que se nos presentan.
Muchos piensan que están desperdiciando su vida, al estar en una mal llamada religión.
No somos religiosos, sino que tratamos de agradar a aquel que un día nos perdono nuestros pecados, esto es a Jesús a quien debemos de agradar.
La religión no te salva, el que salva se llama Jesús, si tu crees que estas desperdiciando tu vida sirviendo o tratando de agradar a Cristo, te tengo una mala noticia… tus ojos están vendados por el enemigo (2 Corintios 4:4).
Es triste ver a muchos que no quieren saber nada de Jesús, creen que todo lo saben y que no les hace falta nada.
Jesús nunca te va obligar a que creas en él.
Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, bienaventurados aquellos que no viendo creímos y mas bienaventurados aquellos que aprovechamos nuestra vida en Cristo para vivirla de la mejor manera.
- Es que yo puse mis ojos en un hombre y confiaba en él y me fallo.
Basta ya del viejo pretexto…
No, eso no es valido para Dios, el que te salvo no fue un hombre, sino que fue Dios, el se merece que pongas los ojos en él, a lo mejor habrán personas las cuales impacten tu vida de manera positiva, pero tu fe no tiene que depender de ellos, sino de Jesús, pues el hombre en su naturaleza humana fallara, pero Jesús en su naturaleza divina jamás te fallara.
Muchos desmayan porque ponen sus ojos en el hombre, argumento no valido para la salvación.
Muchos al no ver su respuesta optan por desmayar y volver a la vieja vida que antes llevaban, sin darse cuenta que eso no los hará felices, sino mas bien lo contrario.
No entiendo porque alejarse de Jesús cuando no vemos nuestros anhelos cumplidos.
¿Será que alejándonos de él se cumplirán?
¿Será que es la mejor decisión?
¿Seremos más felices?
No, definitivamente no.
Entonces no desmayes jamás.
La pregunta hasta acá seria…
¿Crees que son válidas las razones por las cuales muchos desmayan?
Se necesita ser osado y valiente para resistir todo viento contrario y permanecer firme en medio de la tempestad.
Si tomaste la decisión de prevalecer y sientes que se te van las fuerzas, recuerda que es el momento preciso para creer en Dios.
“… Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”. Romanos 8:31.
No dejes tu lugar, no cedas, no te rindas, que el que prometió ha de cumplir.
Ni una sola de sus palabras ha caído en tierra, cada una de ellas hace aquello para lo cual es enviada.
Esfuérzate, confía y espera, tu Dios no te fallará.
Él está a tu lado como poderoso gigante.
Posiblemente tu estés a punto de desmayar, ponte a recordar el día que le entregaste tu vida a Jesús, la felicidad que sentiste cuando lo recibiste como salvador, las veces que orabas y cantabas con todo tu corazón, la paz interior que nada ni nadie te pudo dar sino que solo Jesús, recuerda las veces que estuviste a punto de colapsar y Jesús estuvo ahí para darte una mano, para abrazarte y para darte una nueva oportunidad.
Si consideras que todo esto no vale la pena como para no desmayar, entonces hazlo, desmaya, regresa al mundo, pero nunca digas que Jesús no fue bueno contigo, nunca digas que él no te fortaleció ni que él no quiso ayudarte.
Puedo ver a Jesús con lagrimas en sus ojos mientras muchos desmayan, con su voz entre cortada diciéndote con el amor jamás encontrado.
- Hijo mío, no desmayes, yo nunca te he dejado ni te dejare, yo te amo y por eso di mi vida por ti, dame la oportunidad de levantarte y hacer que seas de bendición para las naciones.
Jesús te ama no desmayes, él esta contigo.
Amén.
Dios Te Bendiga.
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“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré”. Lamentaciones 3:24.
El profeta Jeremías hacía esta declaración ante la tristeza de la cautividad de Jerusalén, cuando todo era desolación, luto y amargura, pero él tenía la confianza que la liberación venía por la misericordia de Jehová, porque sabía en quien había confiado.
No es fácil hacer una declaración con tanta fe, cuando todo está en contra, pero fiel es Dios que no nos deja avergonzados.
El profeta Isaías decía…
“Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí”. Isaías 49:23.
Muchas veces dudamos ante situaciones difíciles, sobretodo cuando enfrentamos tantas barreras en una sociedad poco amigable, con escaso acceso laboral, a la educación por mencionar algunos de los derechos que no se respetan, gracias a Dios que hoy se están firmando tratados, leyes, las cuales esperamos que sean efectivas.
Cuando leo este texto sagrado que escribe Jeremías mi alma rebosa de felicidad, si mi herencia es Jehová.
El salmista David decía…
“Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte”. Salmo 16:5.
Cuando era niño, leía en el Antiguo Testamento como Dios había ordenado la distribución de la tierra prometida por cada Tribu de los hijos de Israel, pero además leía que la Tribu de Leví no tendría heredad en medio de sus hermanos y me causaba tristeza y me identificaba con ellos y no me explicaba porque.
Pero cuando fui adulto me di cuenta que ellos tenían la mejor de las herencias.
“Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová y de la heredad de él comerán. No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho”. Deuteronomio 18:1, 2.
Que bendición tuvieron los Levitas, ser los sacerdotes servidores en la casa de Jehová, y que alegría el saber que esa herencia hoy es nuestra.
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Romanos 8:16, 17.
Que importa si la sociedad nos pone límites, Dios no nos limita en nada, para él somos todos iguales no hay diferencia.
“que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio”. Efesios 3:6.
Hoy quiero darte esta buena noticias que tienes una heredad, la cual se recibe por fe, solamente tienes que buscar a Dios, entregar tu vida por completo a él, confesar todo pecado, consagrarte a Dios, hacerlo el Señor de tu vida y confesar que Jesucristo es él Señor y esto bastará para heredar la vida eterna.
Amén.
Dios Te Bendiga.
Etiquetas: Letra M
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9.
Es muy importante comprender bien que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, el sentido y el alcance que tiene la expresión “el día del Señor”, es diferente de “la venida del Señor”.
Cuando el Señor venga, los santos que han dormido en él serán resucitados y los santos que estén viviendo serán transformados.
Pero ese acontecimiento no es el día del Señor y nunca se lo llama así en las escrituras.
En 2 Pedro 3 hay un pasaje que parece ofrecer alguna dificultad, pero tal dificultad sólo se presenta cuando se confunden los dos eventos de los que hablo.
Cuando se los diferencia, todo se hace claro.
Lo que dicen los burladores de los postreros días es…
“… ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?... ”. 2 Pedro 3:4.
El Espíritu Santo responde que el día del Señor vendrá y vendrá como ladrón en la noche, para juzgar la iniquidad de la tierra.
Los burladores menosprecian a los creyentes que aguardan la esperanza bienaventurada, es decir, la venida de su Señor, pero el Espíritu Santo los amenaza con el terrible día del Señor.
La palabra jamás presenta al Señor como ladrón en la noche, salvo cuando se trata realmente del juicio, como en el mensaje dirigido a Sardis (Apocalipsis 3).
En 1 Tesalonicenses 5 el Espíritu Santo introduce la imagen del ladrón en la noche, cuando anuncia que el día del Señor vendrá sobre el mundo y no en relación con los santos que esperan a Cristo.
Amén.
Dios Te Bendiga.
Etiquetas: Letra E