“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros”. Filipenses 1:3, 4.
Es una constante, no solo en Filipenses sino en todos los escritos de Pablo, su preocupación por los hermanos, lo que concretaba permanentemente en la práctica de orar por cada uno de ellos.
No oraba solo por el conjunto de la iglesia sino por cada uno a los que en muchos casos, mencionaba por su nombre y seguramente oraba por su situación.
En la experiencia de vivir por Cristo debe ocupar un lugar, muy importante por cierto, la saludable preocupación e intercesión en oración por otros de la gran familia en la que pensábamos ayer.
Hay una experiencia preciosa en la práctica de tener una lista, que no necesariamente tiene que ser extensa, que incluya algunas de las prioridades de las que tengamos noticias y usarla como recordatorio para orar, cada día, por cada uno de los casos anotados, que no solo serán de nuestro círculo, por ejemplo nuestra iglesia, sino incluso de personas y situaciones lejanas.
De vez en cuando tenemos noticias de alguien que está pasando por serias dificultades de salud, muchas veces con mal pronóstico, lo que debe impulsarnos a incluir en nuestra lista no solo a la persona de que se trate, sino también a quienes deben atenderla y cuidarla.
Con esto estaremos llevando el caso al trono de la gracia, de donde proviene el oportuno socorro.
Incluso pueden llegar a nuestro conocimiento las dificultades que alguna congregación hermana esté pasando y aunque no sea la iglesia en la que nos congregamos, será una experiencia saludable orar por ella y dar gracias cuando lleguemos a saber que el problema ya ha sido resuelto.
Cuando en algún lugar del mundo hay persecución o se desatan guerras o hay catástrofes de algún tipo, la oración de intercesión hecha en cualquier lugar del mundo significa una ayuda de valor superlativo.
En lo que Pablo escribe según nuestro texto de hoy, se destaca que para él hacer esto era una experiencia de gozo.
En la gran familia que vive por Cristo, el interés de unos por otros, concretado en oración, es de incalculable valor.
Amén.
Dios Te Bendiga.
Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros… ©
Etiquetas: Letra D
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