“Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo”. Judas 1:17.
Para poder contender y luchar en la fe, debemos estar arraigados en la palabra de Dios, en caso contrario no tenemos elementos de donde asirnos.
Es muy evidente en esta época la falta de conocimiento de contenido bíblico, por parte de muchos de los cristianos.
Tal vez por las ventajas con que contamos con los medios de comunicación, tenemos acceso a predicaciones a través de cassettes, radio, televisión, reuniones masivas, etc.
Lo que es común es que los hermanos asocien de primera cualquier tema con alguna predicación pronunciado por algún pastor o misionero destacado y no lo que los textos de la Biblia dicen acerca del tema.
Así como en la vida de los pueblos en general, en el cristiano en particular, la ignorancia de aquello que es la esencia de la fe, permite que pueda ser manipulado, que sean presas fáciles de los que siembran confusión, que permanezcan inertes ante los legalistas.
Hay épocas en nuestras vidas que desesperamos por tener una palabra del Señor que nos guía, que sea clara para nuestra vida, así sea por decisiones a tomar, por conflictos a resolver.
Muchas veces sufrimos y andamos a tientas, cuando en realidad ya tenemos guía clara en la palabra, lo que ocurre es que la ignoramos.
En las escrituras tenemos la revelación de Dios para las necesidades de nuestra vida, los principios que necesitamos para vivir.
Los apóstoles tuvieron el privilegio de compartir del ministerio de Jesucristo y de ser muchos de ellos encargados de dejar por escrito esa revelación.
Judas les dice a sus lectores…
¿Por qué se sorprenden?
Tengan memoria, esto ya está anticipado en las escrituras.
El tema era que no había sido tomado en cuenta, la advertencia de que pronto en las congregaciones aparecerían personas creando confusión, estaba en la palabra.
En otro sentido, es lo mismo que dijo el Señor… en el mundo tendrán aflicciones, esa no es la novedad, es una afirmación.
Lo que sí es cierto… confíen, yo he vencido al mundo.
En las congregaciones siempre aparecerán quienes crean confusión, quienes mezclan el evangelio con cualquier elemento extraño, quienes pretendan seguir el evangelio y a la vez quedar bien con los principio del mundo.
El tema es que debemos estar afianzados en la palabra, para no ser presas fáciles.
Amén.
Dios Te Bendiga.
Pero vosotros, amados, tened memoria… ©
Etiquetas: Letra P
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