“Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas”. Salmo 89:9.
¿Alguna vez has visto las noticias y te has preocupado por la hambruna existente, los terremotos, huracanes, tornados, incendios forestales y los volcanes?
¿Alguna vez te has preguntado que harías si estuvieras manejando y vieras un tornado gigante viniendo por detrás de tu carro?
¿Te has preguntado que harías si quedaras atrapado en un bote en medio del océano y un huracán pasara?
Algunas veces el clima puede parecer extremadamente aterrador y fuera de control.
Incluso a veces, pareciera que el clima tiene mente propia y que nada lo puede controlar.
Las noticias no pueden cambiar el clima, porque es una fuerza de la naturaleza.
Los seres humanos tampoco pueden cambiar el clima.
Podemos intentar prepararnos para ello haciendo nuestras construcciones más fuertes.
Podemos utilizar un radar para detectar patrones del clima y podemos escapar protegiéndonos en los sótanos.
Pero el clima está fuera de nuestro control.
La única persona que puede controlar las fuerzas de la naturaleza es Dios.
Dios creó las fuerzas de la naturaleza.
Dios creó el clima.
Él hizo la tierra, así como el viento que sopla en los océanos.
Él hizo la lava que fluye bajo tierra y es arrojada por los volcanes.
Él controla el agua que devasta la tierra con inundaciones.
Algunas de nuestras historias bíblicas favoritas muestran a Dios en control del clima.
Fue Dios el que lanzó el gran viento y la tormenta al mar cuando Jonás lo desobedeció y abordó el barco que lo llevaría lejos de donde Dios quería que fuera.
Fue también Dios quien calmó las aguas del mar cuando los marineros arrojaron a Jonás al océano.
Aunque José interpretó el sueño del Faraón, fue Dios quien provocó la hambruna que azotó Egipto por siete años.
Cuando Josué fue en contra de los Amorreos, fue Dios el que detuvo el sol en medio del cielo por todo un día.
Estas historias nos dan gran esperanza y consuelo cuando el clima tormentoso se acerca.
Si Dios pudo detener el sol y calmar las aguas y si Dios es así de poderoso y así de grandioso, puedes descansar seguro de que nada te va pasar a menos que él lo permita.
Puedes confiar en que ningún clima, tornado, volcán, huracán, terremoto ni nada podrá tocarte o hacerte daño a menos que él lo permita.
Amén.
Dios Te Bendiga.
Tú tienes dominio sobre la braveza del mar… ©
Etiquetas: Letra T
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