28 febrero 2009

Escudriñad las Escrituras… ©

“Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39.

El futuro está escrito en la Biblia

La Biblia desvela el origen y futuro del planeta tierra.

Las profecías bíblicas responden a muchas de las preguntas que nos hacemos hoy en día.

Por ejemplo, el profeta Daniel predijo el curso de los acontecimientos mundiales desde el imperio babilónico hasta nuestros días.

Sus profecías se han cumplido con total exactitud y sólo falta que Dios ponga el punto final estableciendo su reino.

Jesucristo dijo…

“Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39.

El testimonio profético sobre Jesús es abrumador.

Él mismo dijo a sus discípulos…

“He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará”. Mateo 20:18, 19.

Sus palabras se cumplieron literalmente sin faltar ni una.

El siguiente pasaje nos da mas detalles.

“… Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”. Salmo 22:16-18.

Estas palabras no las dijo Jesús sino el rey David, unos 990 años antes de que Jesucristo fuera crucificado.

Podría seguir con más de 2000 profecías, pero eso rebasaría los límites de este escrito.

La pregunta que quizás te estás haciendo es…

- ¿Cuál es mi futuro?

La Biblia dice que el futuro de cada persona depende de la actitud que cada cual adopte respecto a Jesucristo.

“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. Juan 3:18.

Ten por cierto que la humanidad se encamina hacia el cumplimiento de lo que la Biblia anuncia.

Jesús prometió que volvería a buscar a los suyos.

¿Eres tú uno de ellos?

El apóstol Juan vio el futuro y vio un libro en el que están escritos los nombres de aquellos que aman y sirven a Jesús.

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Apocalipsis 20:15.

¿Está tu nombre en el libro de la vida?

Si no puedes responder con un sí, rotundo, entonces corres serio peligro.

Asegúrate al respecto.

¿Cómo?

Jesús dijo…

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Juan 5:24.
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Si quieres conocer a Jesús y saber más sobre el fututo, lee la Biblia.

Amén.

Dios Te Bendiga.

26 febrero 2009

De repente apareció una multitud… ©

“De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad”. Lucas 2:13, 14 NVI

¡Qué acontecimiento extraordinario debe haber sido este!

Una multitud de seres celestiales adorando a Dios mientras los pastores de Belén miraban.

Los ángeles estaban llenos de alegría, porque Dios estaba lleno de alegría.

Todos eran testigos de que Jesús, el Hijo de Dios, acababa de nacer para salvar a la humanidad, el plan de salvación de Dios se estaba cumpliendo.

El cielo debe ser un lugar tan maravilloso, que quienes ya han sido recibidos en la gloria celestial se alegran de que el mismo Dios se haya convertido en hombre para traer salvación a las personas de todas las naciones.

Están llenos de alegría porque las multitudes van a poder compartir esa gloria celestial.

Los ángeles estaban proclamando lo que Dios estaba haciendo por nosotros, no por ellos.

Ellos también anunciaron paz para nosotros en la tierra.

Nuestra paz y nuestra alegría vienen de la certeza de que el mismo Dios que se hizo uno de nosotros, ha logrado nuestra salvación.

Dios no dejó nada al azar, para que nuestra salvación estuviera asegurada.

Ya no tenemos que temer que Dios nos castigue a causa de nuestra desobediencia, al contrario, nos alegramos y le alabamos y glorificamos por darnos la salvación a través de Jesús.

Amén.

Dios Te Bendiga.

24 febrero 2009

Entonces Simón Pedro… ©

“Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”. Juan 18:10, 11.

Cuando el Señor fue arrestado, Pedro, que tenía una espada, la sacó e hirió a Malco, un siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.

Llevado por su celo muy humano, Pedro quiso defender al Señor con su espada.

Tal vez pensó que la captura de su Maestro era un asunto de fuerza.

Su Maestro estaba -a sus ojos, sin duda- muy debilitado, él necesitaba un hombre fuerte a su lado.

Su acción es muy parecida a la de Uza, en tiempos del rey David, cuando quiso evitar que el arca cayese del carro conducido por los bueyes.

¿Ayudarle a Dios?

Para sorpresa de Pedro y de todos, el Señor restauró la oreja que había sido cortada.

Su poder estaba intacto.

Si no se defendía de sus capturadores, no era por un problema de fuerza.

¿Cuántas veces tuvo que refrenarse para evitar que el poder saliera de sí a raudales?

Como comprimido dentro de su frágil vaso de carne, no lo quiso usar, por ejemplo, para mover la piedra que encerraba a su amigo Lázaro, muerto, no lo usó para procurarse comida junto al pozo de Jacob, no lo usó para trasladarse de un lugar a otro -como ocurrió con Felipe, el evangelista- no para llamar a las legiones de ángeles que esperaban una sola palabra para entrar en acción.

¿Cómo es que la mano de los que le golpearon no se volvió sarnosa como la del rey Ezequías, siendo que ellas cometieron una profanación muchísimo mayor?

En cambio, cuánto alarde solemos hacer nosotros de nuestra pequeña autoridad, de nuestras mínimas facultades.

Si está en nuestra mano, nos procuraremos de todo el bien y nos defenderemos de todo el mal posible, nos aprovisionaremos de todo lo que nuestra alma desea.

Y si tenemos algún poder, lo usaremos a diestra y siniestra, esforzándonos por hacerlo muy notorio.

El Señor escondió su gloria.

En cambio, nosotros estamos prestos a exhibirla.

La oreja de Malco nos dice que el poder sólo sirve para la gloria de Dios, no para nuestra defensa, ni para nuestra gloria.

Amén.

Dios Te Bendiga.

22 febrero 2009

En el día del bien goza del bien… ©

“En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él”. Eclesiastés 7:14.

Muchos creen que los cristianos somos personas aburridas, amargadas y con un pesado manual de prohibiciones que hacen la vida insoportable.

Que no tenemos la capacidad de disfrutar.

Mucha culpa de este concepto es nuestra, por no saber vivir.

Por eso es tan importante el consejo del sabio Salomón.

Tenemos toda la capacidad para disfrutar la vida y vivir felices, satisfechos y realizados.

Pero a veces vivimos cargados de reglas que nos prohíben.

Dios es un Dios de libertad y nos da la autonomía para vivir, para disfrutar, para divertirnos, para pasarla bien de sonreír y de reír, de salir con amigos(as), ir de vacaciones, de campamento, podemos ser felices.

Pero siempre está el otro platillo de la balanza.

También aconseja Salomón a considerar en el día malo.

Porque a veces, para divertirnos, actuamos en contra de lo que Dios quiere y sufrimos las consecuencias.

Confundimos libertad con libertinaje y hacemos de nuestros actos, una bandera de los deseos y no de lo correcto.

Nos olvidamos de lo que Dios nos exige y hacemos cosas que creemos son correctas, divertidas y aceptadas, pero para Dios no.

Vivir santamente, no es vivir aburridamente.

Es disfrutar a pleno de la vida, bajo los parámetros divinos.

Y si te parecen muy pesadas esas reglas de vida, quizás es porque estás lejos de Dios, lejos de su palabra.

Aquel que disfruta de la presencia cotidiana de Dios, no encuentra complicaciones en seguir su voluntad y tiene una mayor capacidad de disfrutar cada momento con intensidad.

Pero para aquel que no esta cerca de Dios, sus mandamientos son pesados y difíciles de cumplir.

Porque el pecado te aleja de Dios y de su palabra.

La vida es una sola y debemos disfrutarla.

Dios desea que lo hagamos al máximo.

Y la mejor manera de hacerlo, es estar cerca de Dios.

Amén.

Dios Te Bendiga.

20 febrero 2009

El que es de Dios… ©

“El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”. Juan 8:47.

Los líderes de la iglesia local estaban poniéndose inquietos de que la gente no viniera a su iglesia ya que tradicionalmente se habían enfocado en la enseñanza básica de la escritura enfatizando las afirmaciones de Jesús de que él era el único camino de salvación.

Ahora, ellos se dieron cuenta que esto no es lo que la gente quiere escuchar.

La tolerancia había sido re-definida para significar que se les debe dar igual crédito a todos los dioses y sus respectivas afirmaciones.

Su razonamiento era que para ser buenos mayordomos del evangelio estaban obligados a convertirlo en algo “fácil de utilizar.”

- Las iglesias que están creciendo no están proclamando nada controversial en los servicios Dominicales.

- El punto focal se halla en principios muy generales de mejoramiento y en conceptos que no ofendan a los visitantes -aconsejaba el encargado de la junta.

Los líderes eclesiásticos están enfrentando algunas decisiones difíciles con respecto a la relevancia y la lealtad.

Quieren honestamente ser leales a las escrituras, pero están tratando con consumidores que quieren lo que quieren y que no van a apoyar a la iglesia que no se los ofrezca (por lo menos en eso consiste el temor).

Me temo que hemos caído en la sutil tentación de medir el éxito de nuestra obediencia por la cantidad de personas que asisten, independientemente de lo que creen o incluso buscan.

La visión que Jesús tenía del evangelio era tan diferente.

Él sabía que solamente aquellos que fueran sensibles a la revelación de Dios que ya tenían serían capaces de reconocerle.

Mientras proclamaba las buenas noticias de que las promesas de Dios estaban siendo cumplidas en él, era un mensaje que separaba a aquellos que deseaban un dios según sus propios diseños de aquellos que estaban buscando honestamente al Dios a quien ya estaban honrando, aún si lo hacían de manera un poco ciega.

Los realmente necesitados estaban generalmente más dispuestos a conocer a este Dios cuya reputación estaba llena de misericordia, pero no todos los necesitados estuvieron listos para reconocer la verdad en persona.

No fue la condición física lo que hizo receptivas a las personas.

Fue la sumisión de sus corazones a un Dios a quien de manera vaga encontraban en la creación, pero a quien querían conocer desesperadamente.

Jesús no trató de facilitarles a los rebeldes la asistencia a sus reuniones.

Él estaba dispuesto a ser la plomada de la verdad última que dejaba al descubierto los corazones de aquellos que afirmaban ser los seguidores del Dios de Israel.

Quizás nuestro punto focal debería ser el de mejorar la proclamación de Jesús como la única respuesta al dilema del hombre y el único cumplimiento de las promesas de Dios.

El evangelio, cuando es proclamado con precisión, atraerá al humilde y ofenderá al soberbio.

Solo los que tengan oídos pueden oír.

No estamos en la batalla por hacer que oigan.

Hemos de proclamar un evangelio que deje al descubierto a los que oyen lo mismo que a los sordos espirituales.

Aquellos que respondan han de ser discipulados.

Se ha de orar por aquellos que no respondan.

Quizás otro día puedan oír, pero cambiar el mensaje para emparejarlo con su presente sordera es un gran error.

En lugar de ser más relevantes siendo menos específicos, debiésemos ser más excelentes en ser específicos con respecto a quién es Jesús exactamente y lo que él ha hecho.

Aquellos que respondan a ese mensaje pueden ser equipados para expresar el reino de Dios sobre la tierra.

Amén.

Dios Te Bendiga.

18 febrero 2009

Dame, pues, ahora este monte… ©

“Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho”. Josué 14:12.

Caleb es un hombre gigante que tuvo que convivir en un personaje superlativo.

Y Josué, el gran conquistador, parece que opaca la trayectoria de este soldado valiente y ejemplar.

Se le menciona pocas veces en la Biblia, pero cada vez que lo nombra, tiene una participación de lo mejor.

Fue uno de los 12 espías que envío Moisés a la tierra prometida y el único que con Josué, eligieron entrar y pelear contra los gigantes, en lugar de huir con miedo.

Fue el único, con Josué, de toda esa generación que entró en la tierra prometida.

Todo el resto murió por su desconfianza.

Solamente entraron los niños, Josué y Caleb.

Eran los únicos de más de 40 años.

Tras 5 años de luchas y conquistas, todos estaban cansados y querían ir a su casa para descansar y comenzar una nueva vida de tranquilidad y sociabilidad.

Todos ansiaban la repartición de la tierra.

Y cuando lo están haciendo.

Caleb se levanta y hace su pedido.

Por su trayectoria e importancia, seguramente le iban a dar lo que pidiera.

El merecía más que ninguno la mejor porción de tierra.

Quizás todos estaban buscando la llanura más fértil y segura, con los mejores ríos y árboles o alguna ciudad edificada y confortable.

Lo que Caleb pide, sorprende a todos.

Él quería el monte que Dios le había prometido.

Un monte en el que vivían los gigantes de Anac.

Y que prometía más guerras y luchas.

Merecía el descanso tanto o más que el resto.

Y si no decía nada, iba a recibir una hermosa heredad, muy pacífica.

Pero reclama lo que le habían prometido.

Caleb, con 85 años, eligió seguir peleando cuando los más jóvenes ya estaban cansados.

Y sacó fuerzas y peleó y volvió a ganar.

En estos días tan grises, cuando hay tanto conformismo, cuando es tan común bajar los brazos y rendirse, cuando falta quien levante la cabeza y con orgullo quiera continuar, es muy bueno recordar a este hombre magnífico.

Un ejemplo de fuerza y lucha, un ejemplo de perseverancia, un ejemplo a imitar.

Que hoy puedas ser como Caleb.

Un gran hombre, que supo sacar fuerzas y continuar con su lucha.

¡Sólo los grandes hombres dejan grandes marcas!

Amén.

Dios Te Bendiga.

16 febrero 2009

Dame, hijo mío, tu corazón… ©

“Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos”. Proverbios 23:26.

¿Qué parámetros pones cuando piensas hacer un regalo a alguien especial?

No hablo del compromiso del próximo fin de semana que forzosamente tienes que ir y que seguramente ya tienes planeado pasar a alguna tienda a comprar algo antes de llegar a la reunión.

Te hablo de aquel regalo especial, para alguien especial.

Ese regalo que requiere cuidado y atención.

El que seguramente te desgastarás los zapatos de tanto caminar y dejarás en cero el tanque de gasolina pues luego de visitar muchos lugares no encuentras “lo mejor” para poder dar.

¿Te ha pasado eso con Dios?

No encontramos que darle.

Todas las posesiones de la tierra le pertenecen.

Todo cuanto nos rodea es de él.

Todo cuanto podemos presumir que tenemos es suyo.

¿Qué poderle dar a Dios?

Y es precisamente en la respuesta de Dios que surge el mayor conflicto de todos…

“Dame, hijo mío, tu corazón… ”. Proverbios 23:26.

- ¿Nuestro corazón?

Ese es el problema.

Ante los demás podemos aparentar una cosa, dar la imagen de un corazón noble, puro, lleno de bondad, pero ante Dios no.

Cada uno sabe que el corazón no se convertiría en el mejor regalo para dar.

¡Porque está lleno de dolor!

¡Porque ha sido lastimado con la traición!

¡Porque está estrujado por las cargas y seco luego de haber experimentado prolongados tiempos de soledad!

El corazón no se convertiría en lo mejor que pudiéramos dar.

Entregar el corazón no es un buen regalo, pues sería la entrega total de un ser lleno de imperfecciones, luchas y cargas.

¿Por qué no pedir otra cosa?

Porque antes de ver nuestro corazón, Dios antepone el suyo.

Es el corazón de un Dios lleno de amor el que pide que entreguemos el nuestro.

Una entrega total de nuestro ser para poder transformarlo en forma integral.

Jamás con lo que hagamos y ofrezcamos llenaremos el estándar de Dios.

Somos incapaces de hacerlo.

Sólo al entregar nuestras cargas podremos vivir libres de ellas.

Sólo al entregar nuestras batallas podremos alcanzar victoria.

Sólo al dar nuestras imperfecciones es que él se podrá perfeccionar en nuestras vidas.

Y sólo al entregar nuestro corazón es que podremos tener uno conforme al que él está buscando.

Amén.

Dios Te Bendiga.

14 febrero 2009

Dad gracias en todo… ©

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18.

¿Has pensado que lo que en tu vida sucede muchas veces no tiene sentido?

Sin embargo…

No es así.

Cada situación tiene un propósito, o mejor dicho dentro de los planes de Dios cada propósito provoca las situaciones que tú y yo atravesamos diariamente.

Si te vuelves un poco observador te podrás dar cuenta que todo lo que a tu alrededor ocurre es apropiado para el trabajo integral que Dios está haciendo en tu vida.

No hablemos de cosas extraordinarias.

Pensemos en nuestra cotidiana forma de vivir.

Considera lo difícil que resulta en ocasiones levantarse para ir a trabajar.

Medita en lo complicado que se vuelve convivir con los demás incluyendo a aquellas personas que amas.

Reflexiona en aquel problema que te ha estado quitando el sueño en estos días.

Si evalúas todas esas “pequeñas” cosas de tu diario vivir te darás cuenta que Dios está haciendo la misma invitación… que seas diferente.

- ¿Diferente?

Sí, diferente al resto que protesta por lo que tiene.

Diferente al resto que protesta por lo que no tiene.

¿Sabes algo?

A Dios le agrada la gratitud.

Dios agradece que seas agradecido.

Obviemos por un momento las comparaciones, no las hagamos ni con aquellos que tienen más para hacernos sentir miserables, ni con los que tienen menos para sentirnos culpables.

Veamos sencillamente nuestra vida a la luz de lo que tenemos, de lo que Dios nos ha dado.

Y si tu eres sincero contigo mismo llegarás a la conclusión que tienes lo que necesitas, probablemente no lo que deseas, pero si lo que necesitas.

Y eso es lo que Dios hace… suplir necesidades.

Y en el conocimiento que tiene de nuestro orgullo es cuando los problemas se convierten en un medio por excelencia para llevarnos a suplir una de nuestras mayores necesidades… recurrir a su ayuda

Amén.

Dios Te Bendiga.

13 febrero 2009

Yo, yo soy vuestro consolador… ©

“Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige? El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos”. Isaías 51:12-15.

El capítulo 51 de Isaías, Jehová habla palabras de consuelo para su pueblo el cual se encontraba cautivo, oprimido por sus adversarios.

Le habla específicamente a aquellos que la justicia y la ley de Dios, estaba en sus corazones.

El pueblo de Israel caía en cautiverio a causa de su desobediencia a Dios.

Sabemos que la desobediencia acarrea terribles consecuencias.

Pero Jehová que es Dios consolador y libertador promete darles la salida a esa opresión, a la angustia terrible que trae el cautiverio.

Hoy el ser humano, a causa de su desobediencia a Dios, vive preso del pecado, del enemigo de las almas.

Trayendo a nuestras vidas una opresión tan fuerte que sentimos que andamos en un desierto, nos sentimos solos, sedientos y sin fuerzas para luchar.

Pero para aquellos que le aman, el consolador promete en este capítulo que el cambiará nuestro desierto, en paraíso.

¡Gloria a Dios por eso!

Pero sería bueno a la luz de la palabra de Dios el ver las razones que tenemos para ser desobedientes.

En Isaías 51:12 Dios establece que es nuestro consolador.

“Yo, yo soy vuestro consolador… ”.

Pero luego hay una pregunta…

“… ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?”.

Todos conocemos las fobias o temores existentes, miedo a las alturas, al encierro pero hay una fobia de la que a veces no estamos conscientes y puede ser tan debilitante y opresiva como cualquier temor.

Esta fobia ata al hombre y le hace ser continuamente desobediente a Dios.

Esta es la fobia al hombre, a sus acciones a su opinión.

Muchos dirán…

- Yo no le temo al hombre.

Voy a presentarles un ejemplo… el caso de alguien que Dios le inquieta a pedir perdón a quien ofendió pero desobedece a Dios por temor a lo que piense esa persona de ella o a la reacción de la persona.

Otro ejemplo, quienes comprometen hasta los diezmos para poder aparentar estabilidad económica para ser admirado y aceptado por los demás.

Uno más común en las congregaciones, personas con pecados ocultos o con ataduras, a quienes Dios quiere libertar y le hace llamados en la iglesia y no pasan al frente, prefieren seguir atados por temor a que piense el resto de la congregación.

Y puedo mencionar uno bastante común los que hacen servicios a Dios, cantan, predican sólo por ser vistos de los demás y lograr la admiración y respeto de la gente.

¿Suena fuerte?

¡Pero es una realidad!

La opinión y el temor a la gente puede ser mayor para muchos que el temor a Dios.

El pueblo de Israel se había olvidado de Dios, se había olvidado de él por temer al furor del hombre.

Sin embargo…

En este versículo Dios compara al hombre con algo tan frágil y perecedero como la hierba.

Deja claro lo mortal y débil que es el hombre.

Dios ve como a veces le tememos tanto a la gente que nos da pánico y olvidamos confiar completamente en él.

Olvidamos quién es él.

Temer al reproche de la gente es necio porque las personas son criaturas mortales, pero Jehová tiene la última palabra, nuestro futuro y bienestar depende de él y sólo de él.

En Isaías 51:13 Dios cuestiona diciendo…

“Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra… ”.

Al igual como ocurría con el pueblo de Israel, la opresión del enemigo llega a nuestras vidas muchas veces a causa de la desobediencia a Dios.

¿Sabían que también la desobediencia a Dios viene a causa de la impaciencia?

¿Y saben qué indica la impaciencia?

Indica falta de confianza en el dominio soberano de Dios.

Dios tenía que recordarle continuamente al pueblo de Israel su soberanía.

Con nuestras decisiones apresuradas demostramos que en realidad no creemos que nuestro Dios controla cada circunstancia de nuestra vida.

De manera que impaciencia es sinónimo de incredulidad.

En el medio del calor de la prueba llegamos a convencernos de que Dios ha perdido control sobre nuestra vida, o que tal vez no le importa lo que nos esta pasando y pensamos que vamos a tener que resolver por nosotros mismos la situación.

Nos impacientamos y pensamos…

- Para eso tengo educación, conocimientos.

- Yo creo que sé como hacerlo, no puedo depender todo el tiempo de Dios.

Así, que allí vamos de cabezones y metemos la pata.

Tomamos el control, porque no sabemos esperar.

Pidámosle a Dios paciencia.

¿Saben cual es el problema de la desobediencia?

La desobediencia trae más soberbia, que difícil se nos hace a veces aceptar las cosas, nos justificamos, culpamos a los demás y a Dios y así no podemos ir al quebrantamiento, al arrepentimiento a buscar el perdón de Dios.

Se llega al corazón de Dios por medio del quebrantamiento.

David recibía la misericordia de Dios a pesar de sus múltiples pecados porque sabía quebrantar su corazón delante de Dios.

Y si hay algo a lo que Dios no se resiste es a un corazón contrito y humillado.

Mientras no confieses tu pecado, será como ir muriendo lentamente.

Y no podrás ser restaurado.

“… Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Gálatas 6:7.

Este es un principio mi hermano(a) que no lo rompe nadie.

Dios no puede ser burlado, no importa cuantas máscaras trates de ponerte para encubrir tu pecado o tu desobediencia a Dios.

En Mateo 6 Dios llamó hipócritas a los fariseos.

Dios no se impresiona con las máscaras que nos ponemos para recibir su aprobación.

El nos invita a no ser como los hipócritas que cumple con sus “deberes” religiosos para ser vistos de los demás.

La desobediencia a Dios, frena la bendición que él quiere darte.

Dios quiere que nuestro corazón sea limpio.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23.

Saca ese tapón que frena la bendición de Dios en tu vida y serás lleno de la gracia y la misericordia de Dios.

“El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan”.

Dios promete en Isaías 51:14 al que está preso del pecado, que si le busca, no morirá en esa miseria, ni le faltará nada…

¿Y sabes por qué?

Porque él es el todopoderoso.

¿Quién contenderá contra él?

¿Hasta cuando iglesia? -nos pregunta Dios

¿Hasta cuando seguiremos haciendo oídos sordos al llamado de Dios a la obediencia?

¿Hasta cuando cargaremos las máscaras, las ataduras?

¿Hasta cuando resistiremos su autoridad?

Mira lo que dice Isaías 52:2

“Sacúdete del polvo…”.

Hay promesas hermosas para los que le amamos…

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9.

Dios tiene preparadas cosas especiales, incorruptibles para los que le aman.

¿Cómo saber si le amo?

“Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 14:15.

Dios nos da hoy otra oportunidad para buscar en nuestro interior nuestra verdadera intención con Dios.

¿Es él verdaderamente amado por mí o es Dios para mí lo que era para aquellos fariseos, el pretexto para lograr el respeto y admiración de los hombres?

No te resistas.

Hoy el Espíritu Santo quiere redargüirnos, dirigirnos al quebrantamiento, para que lleguemos al corazón de Dios y él pueda consolarnos.

“Yo, yo soy vuestro consolador… ”. Isaías 51:12.

Decía el primer versículo.

Te pregunta ahora iglesia…

- ¿Dónde está el que te aflige, el que te agobia?

“El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos”. Isaías 51:14, 15.

En otras palabras…

- Yo te libertaré y supliré todas tus necesidades porque el todopoderoso cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, es tu Dios.

- Yo y sólo yo puedo darte lo que el hombre ni el mundo puede darte.

Hoy nuestro clamor a Dios debe ser…

¡Oh Jehová, ayúdame a obedecerte en amor como tú te mereces!

Amén.

Dios Te Bendiga.

12 febrero 2009

Anunciaré a mis hermanos tu nombre… ©

“Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré”. Hebreos 2:12.

¡Aleluya!

Aceptamos la promesa de Cristo de estar presente donde hay dos o más congregados en su nombre.

¿Estamos conscientes de que cuando cantamos en la congregación él también canta con nosotros?

Ese es el significado de esas palabras.

¿Cómo es que podemos cantar melancólicamente, como en canto fúnebre, cuando Cristo está cantando junto a nosotros?

¿Acaso no se inunda tu alma de gozo al considerar la realidad de la presencia de Cristo en ti?

¿No sientes profundas emociones cuando este gozo se apodera de ti y te mueve a alabarle?

¿O es que temes que sentir tales emociones es algo pecaminoso?

Permíteme ser claro en esto… si tú usas la música como un medio para buscar y obtener una “emoción”, en nada difiere del pecador motivado por sus emociones.

Por el contrario, si “sientes” emoción gozosa por estar consciente de la presencia de Cristo, aun tu cántico lo demostrará.

¿Por qué un hijo de Dios querría apagar tal espíritu de cántico gozoso en la presencia de Dios?

Sin embargo…

Es una triste realidad que muchos cristianos creen que adoran correctamente al Señor cuando conscientemente ahogan y suprimen este gozo que es según Dios, temiendo que pudiera ser una manifestación pecaminosa de la carne.

Cristo está presente dondequiera que hay dos o más adorándole.

¡Qué glorioso!

¿Y por qué están reunidos esos dos, tres o más en su nombre?

¿Acaso no se nos ha dicho que no debemos descuidar nuestra congregación?

Por supuesto que sí.

Hemos de congregarnos para adorarle y aprender de él.

¿Estaríamos de acuerdo en que una de las metas principales de nuestra adoración como cuerpo es la edificación mutua... la edificación en nuestro Señor?

Amén.

Dios Te Bendiga.

10 febrero 2009

Yo conozco tus obras… ©

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Apocalipsis 3:15, 16.

La mediocridad forma parte de una cultura fundada en la maldición.

Es imposible agradar a Dios desde la mediocridad.

Por eso desde la creación del hombre, Dios busco que ese hombre sea excelente en todo.

Entonces, ser el mejor en lo que haces es una ambición positiva.

Lo que uno hace tiene que ser lo mejor, porque lo hace para Dios.

¡La mediocridad no permite superarse!

No todo lo que uno hace agrada al Padre.

Un ejemplo clave fue el silencio de Dios durante diez generaciones, en donde no hubo sanidad, prosperidad, no se escuchaba la voz de Dios.

Y esto fue a causa de la mediocridad, el dar la sobra y no lo mejor a Dios.

Dios siempre busco que le honren y el cambiar la mentalidad de mediocre es primordial.

Tomar conciencia de que nacimos para vivir en lo excelente, me lleva a concluir todo lo que voy haciendo.

Una de las características más visible de una persona mediocre, es dejar siempre las cosas por la mitad.

El no querer superarme y vivir una vida mejor, me llevará al fracaso.

Hoy es el día de cambiar esos hábitos errados, para poder avanzar.

Salir de la cultura de lo fácil, no será inmediato, pero es posible.

Amén.

Dios Te Bendiga.

08 febrero 2009

Te afligió, y te hizo tener hambre… ©

“… te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”. Deuteronomio 8:3.

La validación de esta palabra, la vivió Jesús en el desierto al ser tentado por Satanás, cuando hizo un ayuno de 40 días sin agua y pan y únicamente vivió de la palabra de Dios, que fue la que lo respaldo y lo defendió de los ataques del enemigo.

Realmente esta palabra de Dios viene a darme fuerza y seguridad de que el Dios en quien confío es todo poderoso y que los propósitos de su corazón para nuestras vidas son realmente buenos y perfectos.

Ya que él permite que pasemos humillación y hambre en el mundo para que realmente apreciemos el verdadero alimento que trae vida a nuestro ser, el cual encontramos en su palabra, al mismo tiempo nos concientiza de que lo que realmente vale en la vida no está en la carne, ni en las cosas materiales, sino en el espíritu, que es lo único que prevalece hasta la eternidad.

Por eso quiero invitarte a que busquemos alimentarnos cada día de la palabra de vida, que está en la Biblia y que por medio de esta se sacia nuestra alma, corazón, cuerpo y espíritu, para que de esta manera él viva en nosotros y nosotros en él.

Amén.

Dios Te Bendiga.

06 febrero 2009

Mejor es lo poco con el temor de Jehová… ©

“Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación”. Proverbios 15:16.

Muchas veces uno se plantea la vida en función de lo que tiene o tendrá, de las grandes cosas que ha hecho o puede hacer y erramos en la base.

No está mal tener mucho.

No está mal querer hacer grandes cosas.

Lo que está mal es no edificar, el propósito principal de tu vida en el “temor de Dios”.

Si ese fuese el principal motor de tu vida, podrías vivir verdaderamente tranquilo.

Alguien dijo una vez que lo único importante que tenemos es lo que nadie nos puede robar.

Puedes perder tu trabajo o tu familia.

Puedes quedarte de un plumazo sin esa persona a la que tanto quieres.

Los sueños por los que vives pueden desmoronarse en cualquier momento.

Pero... nunca perderás a Dios.

Él es lo único que nunca te podrán robar.

Sin Dios, es malo poseer aun aquello que en sí mismo, es lícito.

Y no hablo desde un punto de vista dogmático, sino desde un punto de vista práctico.

Dios, tu creador, es quien mejor sabe cómo puedes disfrutar de verdad de la vida.

Amén.

Dios Te Bendiga.

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