31 marzo 2009

He aquí que como el barro en la mano del alfarero… ©

“… He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”. Jeremías 18:6.

¿Estamos en las manos de Dios?

Si la contestación a la pregunta es afirmativa, entonces, tenemos que comprender y aceptar el señorío que él tiene sobre nosotros.

“Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos… ”. Salmo 100:3.

Hay muchas personas que no tienen ningún problema en aceptar a Cristo como Salvador, pero experimentan serios problemas en aceptar a ése Salvador como el Señor y dueño absoluto de sus vidas.

Hay una idea equivocada de que el Señor nos ha hecho siervos suyos.

¡Es todo lo contrario!

Nosotros mismos, los que nos hemos arrepentido de nuestros pecados, voluntariamente nos negamos a nosotros mismos y sometimos nuestra voluntad a la voluntad absoluta de Dios.

¡Fue una decisión completamente voluntaria!

En la Biblia, la ilustración del alfarero, es utilizada muchas veces para describir la soberanía que Dios tiene sobre sus criaturas.

Y cuando una persona se arrepiente de sus pecados y acepta a Cristo en su corazón como salvador personal, debe también comprender que lo debe aceptar de igual manera como el dueño y Señor de su vida.

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”. Romanos 6:16.

El verdadero hijo de Dios es aquel que se somete al Señor.

Cristo mismo confirma esto con sus palabras…

“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. Juan 15:14.

Es maravilloso contemplar la hermosura de la palabra de Dios.

Somos siervos del Señor porque él es soberano, pero él no nos trata como a esclavos, sino que ha preferido llamarnos amigos.

Muchas personas dicen que aman a Dios, pero esto no tiene valor para Dios, especialmente por lo que Cristo mismo dijo…

“Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 14:15.

También encontramos otra escritura que dice…

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Mateo 7:21.

Estar en las manos de Dios es algo maravilloso.

Cuando estamos en sus manos, podemos regocijarnos en sus promesas…

“… que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios… ”. Eclesiastés 9:1.

Cristo dijo esta poderosa afirmación…

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Juan 10:27, 28.

Si tenemos tan bellas promesas de seguridad…

¿Por qué, dudamos en muchas circunstancias?

¿Por qué no podemos resistir las tentaciones y los desánimos?

Cristo está con nosotros -no hay nada que temer.

Así nos ministra la palabra de Dios…

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28.

Si continúas leyendo los versos restantes en el capítulo 8 de Romanos, podrás ver que en esta vida tendremos luchas, pruebas y grandes dificultades -algo que Cristo mismo le había advertido a sus discípulos en Juan 16:33.

Es posible que hasta el mismo infierno nos levante guerra.

En este mundo sufriremos, derramaremos lágrimas y experimentaremos muchos dolores -pero todo obra con un mismo propósito… nuestro bien.

Si en verdad amamos al Señor, guardamos su palabra y permaneceremos en su mano poderosa.

Podemos confiar en su bella promesa…

“… que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Filipenses 1:6.

Aunque sea doloroso, debemos estar dispuestos a permanecer en las manos del alfarero.

Y aunque hoy no podamos comprender el “por qué” de tantas cosas, debemos permanecer firmes a esa promesa de amor y de lealtad que le hicimos al Señor.

Aunque no sepamos lo que el futuro nos trae -debemos estar seguros que el que dirige nuestras vidas es aquel que se llama el camino, la verdad y la vida (Juan14:6).

Hoy te quiero animar a que sigas en las manos tiernas y amorosas del Señor.

En ninguna parte de la Biblia hay garantías para una vida libre de problemas y sufrimientos, pero se nos ha dado la garantía de que Cristo estará con nosotros hasta el fin.

Con Cristo y sin Cristo, siempre habrá problemas y tropiezos.

Yo he decidido permanecer en las manos del alfarero, aunque sea doloroso.

Deja que el Señor haga en tu vida su perfecta voluntad.

El proceso puede ser doloroso, pero ciertamente trae frutos de vida eterna y abundancia espiritual.

Amén.

Dios Te Bendiga.

30 marzo 2009

Id, pues, y aprended lo que significa… ©

“Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”. Mateo 9:13.

Mateo era una basura para los residentes de Capernaum, peor que los paganos y las rameras, le tenían un odio especial.

Era considerado como traidor a su nación no porque recogía impuestos sino porque los recogía para Roma invasora.

No sabemos con certeza, si Mateo era como los otros publicanos, estafaba a los que traían mercancía por la puerta de la ciudad.

Exigía impuestos exorbitantes para conseguir sobornos.

Su empleo era jugoso pero por otro lado, no podía entrar en la sinagoga ni acercarse a Dios.

Cuando Jesús escogió a Mateo para ser su discípulo, posiblemente los otros apóstoles protestaron.

Pero a poco tiempo todos ellos estaban sentados a la mesa en la casa de Mateo, rodeados de publicanos y toda clase de pecador, compartiendo una comida en señal de aceptación.

Para los residentes de Capernaum, aquello era el escándalo más grande que jamás habían visto.

Afuera de la casa, a una distancia, estaban los fariseos con la boca abierta, ridiculizando al Maestro.

Si tú estuvieras allí en aquel momento…

¿Comerías con la gente más vil del pueblo?

¿O te quedarías afuera con los fariseos?

Pregunto porque si encontramos una persona sin vicios, trabajadora, honesta, fiel a su cónyuge, decente y servicial, decimos que sería bueno invitarle para la iglesia porque éste puede ser un buen cristiano.

Pero si encontramos uno que es ladrón, drogadicto, adúltero, vicioso, afeminado o que habla sucio, no le hablamos de Dios ni le invitamos para la iglesia porque pensamos que sería mal cristiano.

Actuamos como si Dios sólo perdonara pecados pequeños.

Pablo no tenía este concepto.

Convirtió, entre otros, a fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, homosexuales prácticos, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes y estafadores (1 Corintios 6:9-11).

Decía que Dios había escogido lo necio, lo débil, lo vil y lo menospreciado para su gloria (1 Corintios 1:26-29).

“Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento… ”. Mateo 9:13.

Nosotros, los ya salvados, no somos mejores que ellos ya que, no hay justo, ni aun uno (Romanos 3:9-12).

Todos fallamos en algo, pero Dios puede limpiar hasta el alma más negra (Isaías 1:18 - Salmo 51:1-3, 7), no importa lo que hayamos hecho.

Cuando Dios nos justifica, quedamos tan limpios como un niño recién nacido.

Pues, el bautismo es para lavar los pecados (Hechos 22:16).

“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Tito 3:3-5.

Al bautizarnos, empezamos a cambiar, a crecer, a transformarnos a la imagen de Cristo.

Hechos 2:38 no permite el bautismo sin arrepentimiento.

Para los que somos cristianos, no podemos juzgar quien es digno de escuchar el evangelio, sino que debemos hablar a todos.

Si tú no eres cristiano, no debes tampoco juzgarte como indigno del evangelio, sino aceptar la justicia de Dios, su misericordia y su amor por el bautismo y la renovación en el Espíritu Santo.

Amén.

Dios Te Bendiga.

29 marzo 2009

Guardaos de los falsos profetas… ©

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. Mateo 7:15.

Hay varios extremos dentro de la postura que cada cristiano toma respecto a Satanás y su obra.

Algunos no quieren saber nada de él y prefieren concentrarse en Jesucristo y su obra.

Otros en todos lados ven a Satanás y muchos caen en el fanatismo.

Todas estas posturas son muy peligrosas pues lo único que han logrado es desviar la atención del verdadero enemigo de los cristianos y del ente espiritual que esta detrás de toda falsa religión.

Satanás es un ser inteligente que tiene tácticas y artimañas para engañar a los hijos de Dios y su importancia es tanta, que la Biblia nos habla de él desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Es responsabilidad de cada creyente, estar alerta y vigilante, juzgando todo lo que oye o lee, para ver si es conforme a la Biblia.

Hay muchas creencias tradicionales, denominaciones, sectas y hombres y mujeres que desvían la verdad y desestiman los poderes de Satanás.

No hay ninguna persona que sea infalible.

Pero la palabra de Dios es infalible y en ella debemos basar nuestra vida, acciones y decisiones.

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Mateo 7:13, 14.

Satanás sabe que muy pocos son los que han decidido negarse a sí mismos, tomar su cruz cada día y seguir al Señor Jesús.

El enemigo aprovecha la debilidad y la ceguera espiritual producto del desconocimiento de la palabra y de la desestimación del papel que Satanás tiene en la historia de la humanidad.

Nos da ilusiones para sustituir la verdad y le creemos.

Desató una campaña de sexualidad en los medios masivos para atacar nuestros sentidos y hacernos sucumbir a la carne.

Nos da misticismo para desviarnos de la espiritualidad de Dios.

Nos da intelectualismo para tener la mente ocupada, leyendo todo menos la Biblia.

Nos da ídolos de barro para tener ocupados los ojos en ellos y no en el Dios vivo, omnipresente y omnisciente.

Nos da drogas y alcohol para debilitar nuestras defensas y así abrir puertas espirituales para que sus demonios encuentren refugio en nosotros.

Satanás tiene ofertas para todos los gustos y quiere agradar a todos.

Pero el resultado es el mismo… esclavitud, tormento, veneno mortal y condenación eterna del alma.

Hay cientos de ofertas de religiones paganas y aún dentro del cristianismo se han infiltrado para desestabilizar a la iglesia verdadera y al pueblo elegido de Dios.

Ten mucho cuidado en no caer en el legalismo religioso, pues no podemos olvidar que Dios sigue manifestándose a los hombres y muchos pueden escuchar su voz a través del Espíritu Santo.

Pero tenemos que probar todo espíritu y orar sin cesar para que nuestro Dios poderoso nos muestre si hay engaño o las cosas provienen de él.

Esto ha pasado a ser uno de los principales problemas de la iglesia actual.

Si dicen que Satanás no existe o no tiene poderes, que el Espíritu Santo ya no habla a los hombres o que Satanás solo es la representación de lo negativo, cuidado.

Si dicen que los cristianos no pueden ser afligidos por opresión demoníaca, cuidado.

“… no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”. Efesios 5:11.

Jesucristo nos ha dado la autoridad para hacerlo en su nombre y tenemos que apropiarnos de esa autoridad.

Jesucristo vino por pecadores para el perdón de sus pecados y eso significa para liberarnos de Satanás y su obra.

No permitas que los engaños de Satanás entren a tu iglesia en forma de murmuración y falsas doctrinas.

Usa tu autoridad y reprende y desenmascara las obras del enemigo.

Ora sin cesar por la unidad de la iglesia en el espíritu Santo.

No te dejes engañar.

“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. Gálatas 1:7, 8.

“… en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hechos 4:12.

Jesucristo es digno de toda alabanza.

¡A él sea la gloria!

Amén.

Dios Te Bendiga.

28 marzo 2009

Porque nosotros somos colaboradores de Dios… ©

“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”. 1 Corintios 3:9-17.

¿Sabías que tú y yo somos un lugar muy especial donde Dios quiere habitar?

Así es, porque la palabra de Dios nos enseña acerca del fundamento y como construir sobre el fundamento.

En 1 Corintios 3:9 dice que somos edificio de Dios, es decir que este edificio (tú y yo) tiene bases, un cimiento que va a servir para sostener nuestra vida espiritual, sin él no podremos construir.

Todos los que creen, los que han abierto su corazón a Jesús, tienen un fundamento, una base que es Jesucristo (1 Corintios 3:11).

Pero si todos tenemos la misma base…

¿Por qué algunos son más débiles que otros, o tienen más problemas que otros, o tal vez caen más fácilmente que otros?

Sencillamente porque no basta solo la base, sino depende de cómo estamos construyendo.

Es posible que podamos construir nuestra vida sobre el fundamento pero de mala manera, con el riesgo a que en un momento nuestra vida se desplome.

Aprendemos entonces lo siguiente… el fundamento es Cristo.

Cuando venimos a la vida de fe, Dios nos pone una base que es Cristo, él es suficiente para construir un edificio.

Hay que mirar como edificar…

¿Cómo vas a construir?

¿Qué material vas a utilizar?

La palabra nos habla de 2 tipos de materiales que podemos utilizar, veámoslo en los versículos 12 y 13 de 1 Corintios 3.

El primer tipo de material habla de 3 cosas… oro, plata y piedras preciosas (materiales resistentes).

El segundo tipo de… madera heno y hojarasca (materiales perecederos, se acaban).

El que construye su vida sobre oro, plata y piedras preciosas, la está haciendo bajo los principios de Dios, lo construye bajo una fidelidad a Dios y sobre todo bajo el carácter de Cristo.

Más el que construye sobre madera, heno y hojarasca, lo hace en una contradicción, es decir, habla una cosa y dice otra o simplemente es religioso siendo un cristiano de nombre.

Hay que ser honestos con uno mismo, si tuviera que pasar por el fuego ahora nuestra vida…

¿Cuánto de nosotros quedaría?

No nos engañemos al jugar a ser cristianos, cuando nuestro corazón sabe que no es así.

La madera, el heno y paja no podrán resistir el fuego, tengamos en cuenta y cuidado de estar construyendo nuestra vida sobre este material.

Dios anhela que lo hagamos con materiales que puedan resistir el fuego, desea que vivamos una vida cristiana honesta, en la que amemos la sinceridad y la verdad.

¿Cómo estás edificando?

Veamos los versículos del 13 al 16 de 1 Corintios 3.

Nos habla de que podemos perder cosas siendo cristianos a medias, perderemos cosas de parte de Dios, aquellas recompensas que él tiene para nosotros que perdemos por construir nuestro edificio con materiales que no duran.

Dios nos advierte a ser honestos y a construir bien.

Fíjate que ladrillo vas a poner este día…

¿Es un engaño, desobediencia, mentira, un acto honesto, obediencia al Señor, a tus padres?

¿En qué inviertes tu tiempo?

Recuerda que en lo que inviertes tu tiempo ahí está tu corazón.

Tú eres el templo que Dios ha escogido para vivir, pero si lo destruyes él te destruirá a ti (1 Corintios 3:15-17).

Dios te anima a que vivas en santidad hoy en cada cosa que tengas que hacer.

Dios y la gente deben hallarte irreprensible, sin oportunidad de que hablen mal de ti, se honesto.

A ti querido amigo(a) que has leído este pequeño mensaje, te digo que Dios quiere poner el cimiento en tu vida y cambiarla, tú eres el que decide que Dios more dentro de ti, es tu decisión que sobreedifiques de la mejor manera.

Amén.

Dios Te Bendiga.

27 marzo 2009

Esforzaos a entrar por la puerta angosta… ©

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”. Lucas 13:24.

Una pregunta que muchos se hacen, con la esperanza de estar entre esos bienaventurados.

Muchas preguntas extrañas, curiosas, le dirigieron los hombres al Señor Jesús.

Cierta vez le dijo uno…

- ¿Y quién es mi prójimo? (Lucas 10:29)

Éste buscaba simplemente escabullirle el bulto a su responsabilidad frente a los demás.

Otra vez Nicodemo, un gran maestro judío, le dijo…

- ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? (Juan 3:4)

Éste tenía problemas para comprender el lenguaje alegórico que usaba el Señor.

También Pilato, el gobernador de Judea, le preguntó, cuando le juzgaba…

- ¿Qué es la verdad? -pero se fue sin esperar la respuesta (Juan 18:38)

Hubo otra ocasión en que un hombre le preguntó…

- Señor, ¿son pocos los que se salvan? (Lucas 13:23)

Notemos que la pregunta que este hombre hace no es…

¿Soy yo salvo?

¿O cómo puedo saber si soy salvo?

Sino.

¿Son pocos los que se salvan?

Como podemos ver, no es ésta una pregunta crucial para el que la hace, una pregunta dicha con el corazón en la mano, como buscando en el Señor la aclaración de un gran conflicto interior.

Es simplemente, una pregunta motivada por la curiosidad.

Es una pregunta como las que se hacen luego que se ha adquirido familiaridad con alguien importante.

Sin embargo…

El Señor Jesús no estaba dispuesto a satisfacer la mera curiosidad de nadie.

En vez de responder esa pregunta, el Señor les dice a los que le rodeaban…

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”. Lucas 13:24.

Hay aquí un llamado a velar por su propia situación particular, no a conjeturar sobre la suerte que correrán los demás.

¿Quieres saber si son pocos los que se salvan?

Asegúrate más bien de estar entre los que se salvan, sean pocos o sean muchos.

Debes hacer lo que se te demanda y dejar lo demás a Dios.

Tú pudieras conocer exactamente el número de los salvados y comprobar tal vez que sean pocos.

Pero…

¿De qué te serviría saberlo si no estás entre ellos?

¿Los mirarías gozosos en su dicha, estando tú en las llamas del infierno?

Así que, esfuérzate a entrar por la puerta angosta.

Tú sabes que la puerta es Cristo (Juan 10:9) quien no entra por él no puede hallar a Dios, ni puede ser salvo.

Amén.

Dios Te Bendiga.

26 marzo 2009

Sin derramamiento de sangre… ©

“… sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. Hebreos 9:22.

¿Donar sangre?

Por supuesto que sí

Hay gente para todo.

¿Verdad que se oye de vez en cuando de gente que deja morir familiares por no hacerles una transfusión de sangre?

Son los llamados “testigos de Jehová”.

Dicen que la Biblia lo prohíbe, pero el que siente algún respeto o interés por la Biblia se pregunta…

- ¿Es eso cierto?

Pues no.

Nadie puede sostener que la Biblia prohíba las transfusiones.

Leída de cabo a rabo no hay ni un solo pasaje que diga semejante cosa... sencillamente porque las transfusiones no existían en los tiempos en que se escribió la Biblia.

Por tanto, si alguien se deja morir por rechazar una transfusión, ha de saber que lo hace, no porque la Biblia lo prohíba, sino porque los dirigentes de su religión así lo interpretan.

Sí, la Biblia prohíbe comer sangre, pero no salvar la vida de alguien por medio de la sangre.

Verlo así sería mirar con ojos de fariseo.

¿Por qué lo digo?

El Antiguo Testamento prohibía a los israelitas trabajar los sábados, para que descansasen y se acordaran de Dios.

En tiempos de Jesucristo ocurrió un sábado que, estando él en una sinagoga, los fariseos le vigilaban para ver si curaría a un hombre que tenía la mano atrofiada.

Si lo hacía, podrían acusarle de violar el día de descanso.

Dice el evangelio de Lucas que Jesús les preguntó…

“… ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada. Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús”. Lucas 6:9-11.

¿Qué diría el Señor Jesús de alguien que no permitiera salvar una vida con una transfusión alegando que la Biblia prohíbe comer sangre?

No seamos ciegos como aquellos fariseos...

Ahora bien, nos queda una incógnita por resolver…

¿Por qué la Biblia manda no ingerir sangre?

Dios no da mandamientos sin ton ni son.

Pues bien, la sangre era para los israelitas un símbolo de la vida, de modo que degollaban corderos y otros animales para ofrecer sacrificios a Dios.

Ya desde Caín y Abel existía esa costumbre.

Caín ofrecía a Dios frutos de la tierra, mientras que su hermano Abel sacrificaba corderos.

Y dice el Génesis que miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya (Génesis 4:4, 5).

¿Y por qué?

Fijémonos que en la ofrenda de Abel moría un animal, en la de Caín, no.

El sacrificio de sangre significaba que Abel reconocía que por sus culpas merecía la muerte y que sólo el sacrificio de un animal sin culpa que moría en su lugar, podía borrar sus pecados y mantenerse en paz con Dios.

Por eso también a los israelitas Dios les ordenó ofrecer sacrificios semejantes.

Caín, en cambio, ofrecía regalos a Dios de lo que cultivaba con su propio esfuerzo, como si con sus recursos pudiera agradar a Dios.

Como si no hiciera falta borrar las culpas.

Como si no tuviera culpas que borrar.

Mucha gente se intenta acercar a Dios hoy día como se acercó Caín, convencidos de que son lo suficientemente buenos como para que Dios acepte sus “regalos” o se conforme con unas penitencias.

Pero el Nuevo Testamento dice que sin derramamiento de sangre no se consigue el perdón (Hebreos 9:22).

Tiene que haber una vida inocente sacrificada en lugar del culpable.

Porque Dios no puede perdonar gratuitamente...

¿Lo hacen acaso los jueces?

Pero, como un animal no puede pagar por una persona, Dios mismo envió a su Hijo, Jesucristo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7).

Él era el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

Él donó su sangre para salvar eternamente al que confía únicamente en él.

¿Entendemos ahora por qué fue necesario que Cristo muriera en la cruz?

¡Vaya significado que tiene la sangre en la Biblia!

Amén.

Dios Te Bendiga.

25 marzo 2009

En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca… ©

“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios”. Mateo 14:22-33.

En Mateo 14 del 22-33 vemos a unos discípulos que obedientemente siguieron las órdenes de Jesús que les decía entren en la barca y vayan delante de mí.

Mientras, despedía a una multitud de personas de las cuales había tenido compasión y había alimentado.

Personas a quienes los discípulos les habían repartido comida.

Personas a las cuales los discípulos vieron que Jesús había sanado.

Fue un día glorioso, el poder de Dios se había manifestado, pero ya era tiempo de ir a la otra parte del lago.

Jesús sintió la necesidad de retirarse a orar dándonos el ejemplo de que es necesario hacerlo.

Todo estaba en obscuridad, era la cuarta vigilia de la noche (las 3 de la madrugada) y la barca estaba en medio de la mar.

Todos estaban atormentados porque el viento era contrario.

Es bien importante dar énfasis a esta parte en que los discípulos estaban en medio de una tormenta, pero el viento era contrario.

Vamos a ponernos en el lugar de los discípulos.

En nuestras vidas surgen situaciones que nos hacen ver que el viento es contrario.

Nos encontramos en pruebas fuertes, no sabemos qué hacer, creemos que estamos solos, tratamos de vencer la prueba por nuestras propias fuerzas pero no podemos porque, aunque Jesús está en medio del problema, nuestros miedos no dejan que lo podamos ver.

Jesús caminando sobre la mar se dirige a sus discípulos, pero ellos no entendieron que quien estaba en medio de la tormenta para socorrerlos era el mismo que anteriormente había alimentado a la multitud.

El Señor les habla y les dice…

“… ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!”. Mateo 14:27.

Y nos dice a nosotros…

- ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Aun así seguimos viendo el problema y nuestro barco se hunde en el mar de la desesperación.

A veces creemos que somos poderosos, tratando de enfrentar nuestras dificultades por nosotros mismos.

Creemos que como Pedro hizo, podemos caminar sobre las aguas pidiendo ayuda al maestro, pero desviamos nuestra mirada y empezamos a hundirnos, aunque la situación no sea tan desesperante, se vuelve cada vez peor porque nuestra mirada no está en él.

“… Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. Mateo 14:28.

Y empezamos a caminar sobre el mar de la desesperación, nos acordamos de las promesas que Dios tiene para nuestras vidas y creemos poder vencer por nosotros mismos, pero cuando la prueba arrecia, desviamos nuestra mirada de esas promesas y nos empezamos a hundir.

Gritamos…

- Señor, sálvame.

Empezamos a ver que el problema es más grande de lo que en realidad es, pero Jesús no se retira, extiende su mano de amor y misericordia, nos saca del foso de la desesperación.

Jesús simplemente pregunta…

“… ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”. Mateo 14:31.

Yo te pregunto…

- ¿Por qué dudaste?

¿Acaso Dios no está a tu lado para socorrerte?

Hay otro detalle importante, Jesús extiende su mano y Pedro se agarra fuertemente de ella.

Jesús está extendiendo su mano en este momento, pero está en ti agarrarte de ella.

¿Te imaginas que hubiera sido de Pedro si no se agarra del maestro?

¿Te imaginas que hubiera sido si él no hubiera creído que aquel que extendía su mano era Jesús?

Y cuando entraron a la barca cesó el movimiento, cesa el problema, llega la calma, llegó Jesús… aleluya.

Te pregunto…

¿Cual es tu viento fuerte?

Agárrate de la mano de Jesús.

Él la está extendiendo para ayudarte.

Amén.

Dios Te Bendiga.

24 marzo 2009

También debes saber esto… ©

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos”. 2 Timoteo 3:1.

Vivimos en un mundo que le ha dado la espalda a Dios y somos testigos vivos de una época donde lo artificial y falso está suplantando a lo verdadero.

El Espíritu Santo lo advirtió por sus siervos cuando dijo…

“… entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”. Hechos 20:29, 30.

“… éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”. 2 Corintios 11:13-15.

“Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición”. 2 Pedro 2:15.

Lo artificial tiene el color y la figura externa de ser verdadero, pero como cualquier fruto artificial no alimenta, ni genera vida.

Es solo una apariencia externa y nada más.

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”. Mateo 7:15, 16.

Ayer y hoy la tendencia en el mundo y en la iglesia, es llamar a lo bueno malo y a lo malo bueno.

Asimismo sucede a la hora de ungir a quien se debe ungir, donde los criterios no son emanados por el Espíritu de Dios, sino, son basados en las apariencias externas, en el parecer y el criterio de Samuel, siendo así, que lo que el hombre aprueba, Dios lo desecha.

Observemos aquí, el criterio de Cristo….

“… llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”. Marcos 3:13-15.

El supremo llamamiento de Dios en la vida de cualquier ser humano, antes que lanzar al instrumento al ejercicio de un ministerio, lo trae, lo llama a si, a una relación o a un andar intimo, cara a cara con Jesús.

Observemos que el registro sagrado dice que llamó a si, a los que él quiso.

Y más adelante añade que estableció a doce para que estuviesen con él...

Dios lo dijo hace siglos…

“No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban. Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras”. Jeremías 23:21.

A la vez que esto significa un réquiem fúnebre, para los falsos obreros y apóstoles, asimismo es una explicación elocuente en la cual aprendemos que la esencia del supremo llamamiento de Dios es relación de intimidad, lo cual no es otra cosa que vivir en el secreto de Dios.

Cuando Pablo habla del supremo llamamiento de Dios fundamenta tal llamamiento no en la elocuencia de su oratoria, ni en los títulos logrados por su capacitación académica, sino en su vida de intimidad con Cristo.

Fue él quien escribió…

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Filipenses 1:21.

Y como para enseñarles con el ejemplo, exhibe las marcas de su apostolado a través de sus prisiones y sufrimientos por amor a Cristo.

Es posible que muchos pretensiosos apóstoles y ministros modernos lo único que sean es metal que resuena y címbalo que retiñe, verdaderos hacedores de sermones pero nada más, busquen en ellos algún fruto a ver si lo hallan, como a la higuera estéril, son semejantes, son hojas solamente y nada más, que están listos para el juicio justo de Dios.

Amén.

Dios Te Bendiga.

23 marzo 2009

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó… ©

“… Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9.

¿Te has preguntado cuál es tu meta en la vida?

Seguramente que cualquiera que sea tu meta, eso que deseas es algo que te hará sentir bien y si lo analizas a fondo, descubrirás que tu meta es ser feliz.

El ser humano aun de forma inconsciente busca constantemente la felicidad.

Cada cual, tiene su propio concepto de felicidad, hay quienes se conforman con encontrar trabajo, o bien casarse, o tener dinero, o tener salud, o quizás un maravilloso viaje… en fin, los objetivos que el ser humano persigue son tan variados, incluso hay quienes una vez que logran lo que se proponen, quedan insatisfechos y buscan algo más.

La verdad es que los seres humanos no tenemos la capacidad para brindarnos la felicidad, hay quienes equivocan fatalmente el camino recurriendo al alcohol, a las drogas, a prácticas inmorales, al fanatismo religioso, etc., y todo por estar bien… por ser felices.

La Biblia dice que…

“… Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9.

¿Qué es esto sino la completa felicidad?

Esta es tal que nadie puede ni siquiera imaginar su intensidad.

Este estado feliz va de la mano con la paz, ya que no se puede ser feliz cuando se está atribulado del espíritu.

¿Cuántas veces sabemos de personas que aparentemente lo tienen todo y sin embargo, no tienen paz y por lo tanto no son felices?

Aún nosotros mismos cuando atravesamos una situación difícil que nos provoca angustia que incluso no nos deja dormir, no tenemos paz en el corazón y por lo tanto no podemos ser felices.

Entonces que debo hacer…

¿Cómo lograr esa paz y esa anhelada felicidad?

Hay una escena muy común en los países pobres, esto es, observar en las calles a madres muy humildes con bebés en sus brazos o en su espalda, o por ahí cerca de ellas protegidos por la sombra mientras ellas venden algo, o piden dinero para subsistir, mientras que los bebés duermen plácidamente o juguetean por ahí muy tranquilos y en paz, sus preocupaciones no son mayores, en su inocencia no tienen mayores deseos que comer y vivir y saben que su madre les va a proveer lo necesario, no saben como lo hará, pero saben que lo harán, es decir, confían ciegamente en su madre.

Estoy seguro que has visto esta escena alguna vez y esto me recuerda las palabras de un Pastor que dijo…

- La felicidad del cristiano no depende de las circunstancias, sino de una completa y continua comunión con Dios.

Esto es entendible si comprendemos que Dios es nuestro Padre amoroso que ve por nosotros, nos proveerá de lo necesario y nos protegerá del mal, así que si la misma confianza que tienen esos pequeños en sus madres, nosotros la tuviéramos en Dios, entonces sabríamos lo que es vivir en paz en medio de las adversidades y las tribulaciones, porque sabríamos en quien hemos confiado.

Dice la palabra de Dios en el Salmo 37:5.

“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”.

Jesucristo mismo nos invita a depositar en él nuestras cargas, nuestras preocupaciones, nuestro dolor, nuestros temores, nuestra ansiedad, todo, absolutamente todo en él cuando dice…

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Mateo 11:28.

Él mismo dijo…

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Mateo 7:7.

Dios, el dueño y creador del universo nos puede dar esa felicidad que buscamos si confiamos en él, si tenemos fe en él.

La paz que Dios ofrece rebasa los límites de nuestro entendimiento, es una paz diferente a la que nuestra lógica concibe, es una paz divina que hace que una persona sea feliz sin importar las circunstancias que lo rodean.

Es mi deseo que tu experimentes esa paz que Dios te ofrece, si no la tienes reflexiona en el pasaje de Filipenses 4:6, 7.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Estoy seguro que una vez que te pongas por completo en las manos de Dios vas a encontrar la felicidad que tanto anhelas.

Amén.

Dios Te Bendiga.

22 marzo 2009

Cuando Jesús la vio… ©

“Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad”. Lucas 13:10-17.

Todas las sanidades que hizo el Señor son preciosas, pero hay una que destaca entre todas.

En ella se demuestra más que en otras su amor y compasión.

Cierta vez estaba el Señor Jesús en una sinagoga judía un día de reposo.

Como era la costumbre, a un lado del salón estaban los hombres y al otro, las mujeres.

El Señor estaba allí enseñando la palabra de Dios.

De pronto, su mirada se fijó en alguien que estaba en el sector de las mujeres.

Así que, interrumpió su enseñanza y dijo…

- ¡Eh, mujer!

- Tú...

- ¡Ven!

La mujer a quien señaló el Señor no pudo verlo de inmediato.

Tuvo que ser ayudada por su compañera de asiento.

Y aun cuando comprobó que se dirigía a ella, no podía creerlo.

¿Por qué a ella?

¿Y para qué?

Era una mujer muy especial.

No por sus méritos, sino por sus sufrimientos… tenía una seria enfermedad física, que le impedía caminar erguida.

Andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar.

¿Se imaginan lo que eso significaría para ella?

Ella tenía un solo panorama que ver todos los días… el suelo.

Para ella no existía cielo, ni pájaros volando, ni nubes con aspecto de corderitos, ni una hermosa puesta de sol.

Sólo veía el suelo, los charcos en la calle después de una lluvia, los pies de la gente, los perros callejeros.

Tampoco podía ver el rostro de las gentes cuando caminaba por la calle.

¡Y lo que es peor (qué pena tener que decirlo), a veces debía sufrir las burlas de los muchachos en las calles!

Vivía con una continua tristeza en su corazón.

Desde que se había enfermado, muchas veces había llorado delante de Dios para que la sanara o para que se la llevara, pero no había respuesta.

Aun en la sinagoga se sentía menospreciada.

Por eso, cuando Jesús la llamó, ella no podía creerlo.

Desde hacía 18 años, cuando se enfermó, sólo había recibido desgracias…

¿Qué bien podría ahora sobrevenirle?

Tímidamente avanzó al frente de la sinagoga.

El Señor la miró con ojos compasivos y sin preguntarle nada, ni comentar nada, le dijo…

- Mujer, eres libre de tu enfermedad.

- ¿Libre de la enfermedad?

Para la mujer esas palabras sonaban como música a sus oídos.

Sin embargo…

Más que las palabras, lo más maravilloso fue poder enderezarse.

¡Sí, se enderezó!

¡Y sin dolor, ni esfuerzo!

¡Ahora podía mirar a los ojos de las personas!

¡Qué distinto y hermoso se veía todo desde esta nueva posición!

¡Y sobre todo, qué maravillosa mirada la del Señor!

Su indignidad desapareció.

Su corazón dio un vuelco hacia la felicidad.

Su alma halló reposo.

Casi no se dio cuenta del altercado que a continuación tuvo el Señor con el jefe de la sinagoga por defenderla a ella, tanto era su gozo.

Pero sí pudo percibir que Jesús no sólo la sanó, sino que se expuso a la ira de esos hombres importantes por causa de ella.

¿No era maravilloso?

¿Lo merecía ella?

No, estaba segura de que no.

Sin embargo…

El Señor lo había hecho.

Ese día conoció el amor de Dios, el inmerecido amor de Dios.

¡Qué precioso es cuando un hombre, una mujer y también cuando un niño o una niña conocen el amor de Dios!

Este amor se puede manifestar de muchas maneras, no sólo en las sanidades y milagros.

¿Lo conoces tú?

Con esta enseñanza Nuestro Señor Jesús nos demuestra su gran amor y poder para cambiar y mejorar nuestras vidas.

No olvides nunca que el Señor conoce todas nuestras necesidades y sólo nos pide que creamos en él con todo nuestro corazón.

Amén.

Dios Te Bendiga.

21 marzo 2009

Y Marta dijo a Jesús… ©

“Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Juan 11:21.

Hemos oído hablar mucho sobre el tema de la administración del tiempo y que este vale oro, que no podemos darnos el lujo de perderlo, que en este mundo globalizado la agilidad es primordial y en fin tantas cosas, que son de vida o muerte y que debemos actuar con rapidez.

Y todo esto causa un efecto en nuestras vidas y algunas veces nos desesperamos y perdemos el control de nuestras emociones, sobretodo cuando estamos atravesando por problemas difíciles o necesidades profundas en nuestras vidas, es ahí donde quisiéramos que Dios actuara instantáneamente ante nuestra solicitud, como una comida rápida, un café listo, como una pastilla de rápido alivio e incluso como el 911.

¿Pero sabes qué?

Dios tiene todo medido y todo sucede a su tiempo, él tiene todo bajo control, aunque no nos guste es así y no hay discusión al respecto, él ya fue a nuestro mañana.

En el libro de Juan, esta un pasaje bíblico que habla sobre la precisión con que Jesús actúa, este se refiere a la muerte y resurrección de Lázaro un gran amigo de Jesús, la Biblia nos cuenta que de vez en cuando Jesús dedicaba tiempo para comer y compartir con Lázaro y sus hermanas María y Marta, pero hubo un día que Lázaro enfermó gravemente y murió, sus hermanas sabían que Jesús era gran amigo de su hermano y le mandaron a llamar con urgencia, estaban seguras que si él venía, haría el milagro de su sanidad, pero se llevaron una gran sorpresa, Jesús no llegó inmediatamente, sino que al recibir la noticia de la gravedad de su amigo, decidió quedarse dos días más en el lugar donde estaba y luego fue a Judea en vez de ir a Betania donde vivía Lázaro, me imagino el rostro de angustia, el coraje y la frustración de estas mujeres.

Al estar en el lugar de María y Marta creo que actuaríamos de igual manera.

Cuando es nuestro problema o el de algún ser querido, deseamos que todo mundo le de la importancia que tiene para nosotros y cuando eso no es así tendemos a molestarnos, esto es natural, aunque no es correcto, porque cada uno actúa dependiendo de su situación, este es el caso de las personas con discapacidad, ante nuestra condición nos desesperamos y enfadamos cuando no se respetan nuestros derechos y es natural, pero más nos angustiamos cuando tenemos una necesidad y lloramos, clamamos a Dios y no tenemos la respuesta en el momento que queremos, esto nos lleva a dudar y reclamar al igual que lo hizo la hermana de Lázaro.

“… Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” Juan 11:21.

Pero que lindas las palabras de Jesús cuando le dice…

“… Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”. Juan 11:39, 40.

Entonces fue cuando Jesús llamó a Lázaro y este resucito.

Jesús pudo haber llegado inmediatamente y evitar que Lázaro muriera, pero él tenía sus planes, él quería que la multitud que estaba alrededor, creyeran que Dios le había enviado.

Por lo tanto Jesús llego justo tiempo, claro que no fue en el tiempo de sus hermanas, sino en el suyo.

Imagínate que Jesús llega a tu casa después que lo has llamado por varios días y en lugar de darle la bienvenida, le reclamas, esto es típico en el ser humano, tendemos a reclamar y no agradecer, pero Jesús esta llegando hoy a tomar tu problema y darle respuesta a tu necesidad.

Jesús esta tocando la puerta de tu corazón, tal vez crees al igual que las hermanas de Lázaro que ya hiede, que todo esta terminado, ya no hay remedio para tu problema, alguien te causo un daño irreparable, tu discapacidad es irreversible o cualquier otra situación que estés viviendo, no te sientas mal, tengo una noticia Jesús nunca llega tarde, él llega justo a tiempo y hoy es el tiempo aceptable, bríndale un lugar en tu corazón y permite que Jesús haga nuevas todas las cosas en su tiempo, solamente quita la piedra de la incredulidad, cree y verás la gloria de Dios, aunque todo parezca imposible par ti, recuerda que nada hay imposible para Dios.

Amén.

Dios Te Bendiga.

20 marzo 2009

Obedeced a vuestros pastores… ©

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. Hebreos 13:17.

Derivado del “éxito” que tienen algunos pastores, en países anglosajones quienes viven desahogadamente, muchas personas no cristianas asumen que el pastorado es un negocio en el que se saca provecho de los fieles, cuando la realidad es que el 99% de quienes ejercen el pastorado lo hacen bajo condiciones difíciles y su economía no sobresale a la media del país que se trate siendo en la mayoría de los casos aun peor.

Recuerdo mucho la expresión de un pastor quien dirigiéndose a la congregación decía…

- Ustedes son 120 pares de ojos que me miran y yo tan solo tengo un par para mirarlos a ustedes.

Esto en alusión a ciertas críticas de las cuales estaba siendo objeto.

El trabajo pastoral es sin lugar a dudas uno de los más difíciles que hay, pues el pastor tiene sobre sus hombros la carga espiritual de quienes son miembros de la iglesia que pastorea, además de la de su propia familia.

No es raro que la comida preferida de los cristianos mexicanos sea “El Taco de Pastor”.

Sin pretender dar honra a los pastores, quisiera que reflexionemos en algunos pasajes de la escritura que nos enseñan como debe ser nuestra relación con ellos.

Primeramente, debemos reconocer que el pastorado es una profesión en la cual es indispensable el “llamado de Dios”, puesto que la actividad misma es un don espiritual que solo puede otorgar Dios.

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”. Efesios 4:11.

No quiero pasar por alto que hay quienes sin tener el “llamado ni el don de Dios” ejercen el pastorado por motivaciones diversas, algunos debido a que sus esposas o novias eran misioneras, otros porque fueron objeto de presión de sus padres o de su iglesia, otros por no contar con otra alternativa, etc.

En estos casos es responsabilidad de la iglesias cuidar que las características que enumera 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 2:1-10 sean manifiestas en sus pastores.

La palabra de Dios dice…

“Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan”. 1 Tesalonicenses 5:12.

Esta porción tiene muchas implicaciones, puesto que el reconocimiento al que se refiere la escritura, contempla no solo reconocer “un buen trabajo” o “una buena predica”, sino el cuidarle de forma integral, por ejemplo, permitirle pasar tiempo con su esposa e hijos, esto implica que el día de asueto que se le conceda sea uno que le permita ejercitar una verdadera convivencia con su familia.

También es darle apoyo material para que desarrolle su trabajo, así como apoyo moral y físico ayudándole en ciertas tareas que también son parte de la responsabilidad de los miembros, tales como el evangelismo, la visitación, la enseñanza, etc.

Uno de los aspectos que pareciera ser “doloroso” para las iglesias es la designación del salario, el cual debe ser digno acorde a las posibilidades de la iglesia y que le permita vivir dignamente dando sostenimiento a su familia.

“¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. 1 Corintios 9:8-14.

Es común en las iglesias de Latinoamérica, asignar salarios mínimos al pastor (pagándoles fuera de tiempo y con moneditas) he escuchado expresiones de quienes dicen que los pastores “deben de sufrir”, hay quienes se molestan por el hecho que el pastor tenga aspiraciones a poseer una casa para su familia o un auto y otra circunstancia no menos grave, es que en su mayoría las iglesias esperan que tanto la esposa del pastor como sus hijos participen del trabajo pastoral, es decir que aun a la familia del pastor le asignan cargas que no tienen porque llevar.

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Hebreos 13:7, 8.

De forma reiterada la Biblia nos pide ser considerados con el pastor.

Las iglesias exigen demasiado de su pastor, los quieren disponibles las 24 horas, les llaman para atender cualquier problema por mínimo que sea sin importar el horario, pasan por alto que los pastores son personas con sueños, anhelos y aspiraciones como cualquier otra persona, ellos también pasan pruebas y luchas y sufren de tentaciones al igual que todos y muchas veces en aras de “atender “ a la iglesia, descuidan a su propia familia, muchos de ellos pierden a sus propios hijos quienes se refugian en el mundo pues el peor testimonio lo recibieron de su padre quien siempre estuvo atento a la congregación y muy pocas veces a sus hijos.

Esto es corresponsabilidad de la iglesia, quien debe ayudar a que su pastor mantenga una comunión efectiva con su propia familia.

Y cuando el pasaje refiere “acordaos de vuestros pastores”, no significa que debamos “comparar” al actual pastor con alguno que hayamos tenido en el pasado, esperando que sean iguales y no reconocer que a cada cual Dios ha dado dones diferentes y estilos diferentes.

Es triste que algunas iglesias critiquen el trabajo pastoral debido a que añoran al pastor anterior.

Lo más difícil para la Grey es someterse al liderazgo y autoridad que Dios le confiere al pastor.

Cierto es que algunos pastores abusan del poder y lejos de ser bendición para la iglesia, la afectan y lastiman de manera sensible, la Biblia dice…

“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales”. 1 Timoteo 6:3-5.

Por ello es importante que cada cual se alimente de la palabra de Dios y pueda detectar este tipo de actitudes.

Un buen pastor cuida la vida espiritual de la Grey y se ocupa en su crecimiento.

Cuando se ministra la sana doctrina y se guía a la iglesia a la meditación y reflexión de las escrituras, se tiene el suficiente conocimiento espiritual para discernir la calidad espiritual del pastor, de tal manera que la misma congregación “pastoree” a su pastor a efecto de determinar a tiempo cualquier desviación en la doctrina que a la postre afecte a la iglesia.

Cuando el pastor es un verdadero siervo de Dios, la iglesia debe someterse tal y como lo instruye la escritura…

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. Hebreos 13:17.

Es pues nuestra responsabilidad como miembros de la iglesia de Dios, velar por nuestros pastores y sus familias coadyuvando en su ministerio para beneficio espiritual de la Grey.

Amén.

Dios Te Bendiga.

19 marzo 2009

Y la tierra estaba desordenada y vacía… ©

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo… ”. Génesis 1:2.

Nuestras situaciones difíciles por momentos nos hacen perder la perspectiva.

Aquello para lo cual nos hemos esforzado y de momento no se cumple como hemos planeado hace que de momento la figura de Dios se vuelva algo confusa en nuestro interior.

Las preguntas empiezan a surgir y el signo de interrogación que se forma en nuestro corazón pareciera ser más grande que el deseo que tenemos por seguir adelante.

¿Dónde está Dios en medio del caos?

¿Qué hace Dios mientras nuestra vida está sumergida en el más profundo de los desórdenes internos y el vacío se apodera de nuestra alma?

¿Cuál es el proceder de Dios mientras las tinieblas amenazan nuestra luz de esperanza y sentimos que el más profundo de los abismos es el que espera al próximo paso que vamos a dar?

La respuesta es la misma que se encuentra desde el principio.

Desde antes de la fundación del mundo… Dios se mueve.

¿Te parece sencillo?

Pero es todo lo que Dios necesita para hacer los cambios que son necesarios en nuestro interior.

Dios se mueve para mostrar cuánto nos ama.

Probablemente no son los movimientos que esperamos, pero si los que necesitamos.

El mover de Dios en nuestras vidas muchas veces pasa desapercibido.

Tal y como sucedió en el principio pareciera un soplo por encima de todo nuestro desorden interior, pero suficiente para iniciar con la transformación que nuestra alma necesita.

No te desanimes si en medio de la tormenta pareciera que las cosas no cambian, Dios se está moviendo.

No dejes que el desánimo te domine cuando veas desorden y el vacío amenace tu vida, Dios se está moviendo.

Sigue aún a pesar de las tinieblas, no es el abismo lo que te espera, Dios se está moviendo.

Dios se está moviendo junto a ti, en medio de ti, dentro de ti.

No pierdas la atención, aún por encima de tus circunstancias existe un Dios que prevalece, un Dios que triunfa, un Dios que te sostiene y confía en ti.

Amén.

Dios Te Bendiga.

18 marzo 2009

Por tanto, pondréis estas mis palabras… ©

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra”. Deuteronomio 11:18-21.

El hogar fue establecido por Dios y fue su designio para la humanidad.

Cuando Dios hizo a Adán y a Eva y los unió en santo matrimonio mandándoles a fructificar y multiplicar y henchir la tierra, él instituyó la primera familia y el primer hogar (Génesis 1:27, 28).

La unidad de la familia es aquello sobre lo cual descansa toda la estructura social humana.

Y el hogar, la morada de la familia, sea sólo una choza o una mansión, es la fortificación o defensa de la comunidad.

De aquí que se diga con frecuencia… el hogar es el baluarte de la nación.

Sobre él descansa todo el edificio de la civilización.

Si él desaparece, desaparece la nación, porque la nación no es sino una unidad de individuos ligados en una relación de familia.

La importancia del hogar y de la vida hogareña conforme a los pensamientos de Dios se ven así prontamente.

Vivimos en días cuando los principios de Dios para la humanidad, están siendo descartados, abundando el desorden y la corrupción, como sucede siempre cuando el hombre se aparta del orden de Dios.

El amor libre, la infidelidad, el divorcio y todas las formas de obstinación están causando el naufragio de familias y hogares.

El énfasis se está poniendo en la masa, o en el estado y así se desplaza la unidad del individuo y la familia.

Por tanto es necesario que se llame nuestra atención hacia los principios y propósitos de Dios para nosotros, de modo que no seamos llevados por la corriente de las cosas que nos rodean y fallemos en el mantenimiento de verdaderos hogares.

El hogar no es meramente un sitio donde comemos y dormimos, sino la atractiva morada donde el amor doméstico, la feliz y acariciada vida familiar, el descanso, paz y albergue de un mundo malo son conocidos y donde participamos de ellos.

No es el hermoso edificio ni el mobiliario raro y atractivo que tiene dentro, lo que hace al hogar.

Es la felicidad, el afecto y tierno cuidado hallados en el santuario del círculo doméstico concedido por Dios.

Ni las sillas, los libros, ni las cosas o los cuadros que adornan las paredes y no es el pajarito que diario canta, es la risa que suena en el ambiente, es la sonrisa nocturna de la madre y el gozo en los ojos del pequeñuelo y nuestro mutuo amor con todo su deleite, lo que hace el hogar que todos ponderamos.

En un mundo de pecado y rebelión el hogar es una insigne misericordia para la humanidad, la cual un creador misericordioso ha provisto para ser un saludable balance y asilo temporal de las dificultades y peligros de este mundo tempestuoso.

Este refugio de dulces vínculos familiares es el refugio misericordioso de Dios para las tormentas y rudezas de la vida y el poder directo de Satanás en un mundo malo.

En un mundo semejante es una gran bendición tener en el seno de la familia, el corazón adiestrado en los tiernos afectos naturales los cuales son implantados por Dios en el corazón del hombre.

Así en el mutuo cuidado de los miembros de la familia el uno por el otro y en el ejercicio diario de auto-negación práctica, el detestable egoísmo del corazón natural puede ser reprimido y frustrado.

Entonces las relaciones familiares de obediencia y amor y la práctica diaria de someterse el uno al otro, que estas relaciones necesitan, saludablemente contrabalancean aquella raíz de todo pecado humano -la auto- voluntariedad y la desobediencia.

Pero la familia cristiana, donde uno o ambos padres pertenecen al Señor, es infinitamente más que solo un bendito refugio contra el mal.

Es un santuario en medio de un mundo sin Dios y sin Cristo, donde las preciosas almas de los hijos son guardadas de su contaminadora influencia.

El hogar cristiano es un sagrado refugio donde Dios y su Cristo son reconocidos y donde su Espíritu mora, donde su palabra brilla, como la lámpara y lumbre de la casa y donde el evangelio es continuamente relatado, señalando el camino al cielo a todos los que allí moran.

Aun cuando el pecado ha entrado en el mundo y lo ha dañado todo, la introducción de Cristo en estas relaciones de familia hacen de ellas una esfera para las operaciones de gracia y activo despliegue de la vida divina que tenemos en Cristo, de modo que la mansedumbre, la ternura, mutua ayuda y abnegación, ejercidas en medio de las dificultades y dolores que el pecado ha causado, imparten a estas relaciones un encanto y una profundidad mayores que los que pudieron ser conocidos en el estado de inocencia del Edén.

El verdadero hogar cristiano es donde al Señor se le da su justo lugar y donde cada miembro de la familia obra conjuntamente en divina armonía conforme a la mente y propósitos de Dios, donde el amor de Dios es conocido y derramado en el corazón y es el elemento gobernante en el hogar.

Aquí la palabra de Dios es leída y ejecutada, aunque quizás en mucha flaqueza, y donde se escuchan la oración y la alabanza.

Aquí se siente la atmósfera del cielo y al igual que los hijos de Israel antiguamente, tales hogares tienen luz celestial en sus habitaciones (Éxodo 10: 23), cuando todo alrededor está en tinieblas.

Cada hogar cristiano verdadero refleja algo de aquel hogar celestial hacia el cual estamos viajando y así los tales se distinguen al instante de aquellos donde Cristo, la luz de los hombres, no brilla.

En Deuteronomio 11:18-21 Dios nos da una bella descripción de lo que él desea ver en cada hogar.

El desea que su palabra sea puesta en el corazón de los padres y atada como señal sobre sus manos.

Ellos han de enseñar esa palabra a sus hijos continuamente y escribirla sobre los postes de su casa y en sus portadas.

La promesa es dada entonces de que sus días se dan multiplicados y de que serían como los días de los cielos sobre la tierra.

Tal es la bendición de un verdadero hogar cristiano, donde la palabra de Dios es amada, obedecida y a la cual es dado su verdadero lugar.

Tal hogar, donde todos están viviendo de acuerdo con la palabra de Dios y para su gloria, es un pedacito del cielo en la tierra.

¿Es esto así en tu hogar?

Si no…

¿Por qué?

Pero esto sólo puede ser cuando la preciosa palabra de Dios es atesorada por encima de todo lo demás por los padres y la familia gobernada de acuerdo con sus preceptos.

Entonces la palabra de Dios será prácticamente vista sobre los postes y las portadas y los hijos nutridos en sus instrucciones y andando en el camino de la verdad.

Si los padres no aman la palabra de Dios y andan de acuerdo con ella…

¿Cómo puede esperarse de sus hijos que la amen y la obedezcan?

Porciones de la palabra de Dios fueron literalmente colocadas sobre las puertas y los portales y atadas sobre las manos de los israelitas temerosos de Dios y es bienaventurado ver lo mismo, en la forma de lemas bíblicos, sobre las paredes de los hogares cristianos hoy en día.

Es una buena forma de hacer que la luz del cielo brille en testimonio a todos los que entran en nuestros hogares.

Es triste ver hogares de cristianos ataviados a la última moda, colmados de lujo y de la literatura del mundo y el radio difundiendo los programas mundanos de entretenimiento, con poco de la palabra de Dios visto, oído y practicado.

Los tales no son hogares cristianos, en el sentido práctico del término.

Si nuestros hogares no se distinguen de los hogares de los inconversos que nos rodean, no puede decirse con verdad que tenemos luz en nuestras habitaciones, o que al Señor le es dado su lugar en ellos.

Y esto es igualmente cierto si la lucha y la discordia caracterizan el hogar, en vez del amor y las gracias del Espíritu de Dios.

Amén.

Dios Te Bendiga.

17 marzo 2009

Y Daniel propuso… ©

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía… ”. Daniel 1:8.

En todos los momentos difíciles que la Biblia relata, aparece un pequeño remanente apartado por la gracia y propósitos divinos, para guardar fielmente la palabra de Dios.

Este es el caso de cuatro muchachos… Daniel, Ananías, Misael y Azarías, hebreos que llegan involuntariamente al cautiverio de Babilonia (lo que hoy es Irak o que queda de Irak) bajo el dominio del rey Nabucodonosor.

Estos fueron escogidos por el rey, para servir en su palacio.

El los capacitó y les dio puestos de privilegio.

Ellos aprendieron las letras y lengua de los caldeos.

Como era la costumbre de los Caldeos, cambiaban el nombre a los prisioneros como muestra de dominio.

Así, pusieron a Daniel, Beltsasar, a Ananías, Sadrac, a Misael, Mesac y a Azarías, Abed-nego (Daniel 1:7)

Lo interesante del relato, es ver las férreas convicciones de estos cuatro jóvenes, que si bien, fueron escogidos por el rey y capacitados por él, jamás transaron la verdad en sus corazones.

Fueron mudados sus nombres y su estirpe, pero no su corazón.

Daniel y sus amigos se negaron a contaminarse con la comida del rey, aún exponiendo la integridad de su vida.

Como resultado de esta muestra de fidelidad, Dios les honra y les preserva para siempre.

Hermanos, cuan cierto y cuan vigente es este relato para nuestras vidas.

A veces nos vemos frente a superiores tipificados en este Nabucodonosor, que nos escogen para funciones de confianza, nos capacitan y nos proyectan a labores reales, pero a diferencia de Daniel y sus amigos, quebramos la fidelidad hacia Dios y nos contaminamos con la comida “del jefe” a cambio de mejor renta o estabilidad laboral.

Somos capaces de transar la palabra de Dios a cambio de la amistad con el mundo y nuestros superiores.

Somos capaces de comer su comida y mucho más, a cambio de recibir una caricia mundana en nuestro pelaje.

Amados, los creyentes debemos ser serviciales, no serviles.

Tenemos el mismo Dios que Daniel y sus amigos.

El es el que abre y cierra puertas y el que nos arrebata del horno de fuego.

Aprendamos a decirle no al mundo.

Amén.

Dios Te Bendiga.

16 marzo 2009

Sol, detente en Gabaón… ©

“… Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón”. Josué 10:12.

Haberse dejado engañar por los gabaonitas con su pan mohoso y sus disfraces harapientos fue algo peor que un error, condujo a los israelitas a problemas sumamente serios.

En primer lugar, fueron engatusados al punto de acordar un tratado de paz con los gabaonitas.

Pero eso no fue todo.

Cuando Adonisedec, que era uno de los reyes de los amorreos que habitaban en Canaán, se enteró de que Josué había conquistado y destruido Jericó y Hai y que se había celebrado un pacto entre Israel y los gabaonitas, se alarmó en gran manera.

Su pueblo temía además a Gabaón pues era una ciudad muy importante, semejante a las ciudades reales de los amorreos.

Los hombres de Gabaón eran afamados guerreros y cuando el rey Adonisedec supo que se habían aliado con Israel envió mensajes urgentes a los demás reyes amorreos, poniéndolos al tanto del desastroso curso de los acontecimientos.

“Subid a mí y ayudadme, y combatamos a Gabaón; porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israel”. Josué 10:4.

Como consecuencia, los cinco reyes de los amorreos unieron sus fuerzas para realizar un ataque conjunto sobre Gabaón.

De inmediato Josué recibió un aviso de los gabaonitas por el que se le daba cuenta del ataque, diciendo…

“… No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos… ”. Josué 10:6.

Era bastante irónico que Josué tuviera que acudir en ayuda de una gente que lo había engañado, pero sabía que Israel no podía cederles ni un palmo de terreno a los impíos reyes de Canaán, a los que debía expulsar de aquellas tierras, según mandamiento de Dios.

Sin embargo…

Antes de lanzarse a la acción, Josué buscó la importantísima voz confirmatoria del Señor.

Con los gabaonitas había aprendido una valiosa lección y estaba decidido a escuchar a Dios.

Y el Señor le respondió y le dijo…

“No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti”. Josué 10:8.

¡Gloria a Dios!

El Señor había respondido y estaría junto a ellos.

Eso era todo lo que Josué necesitaba para llenarse de valor.

¡Una vez que tuvo el visto bueno de Dios, Josué demostró que era un verdadero hombre de acción!

Convocó de inmediato a sus mejores hombres, que acompañados de sus tropas se lanzaron a una marcha que tardaría toda la noche hasta llegar a Gabaón al amanecer, tomando al enemigo completamente por sorpresa.

Dice la Biblia de la batalla que siguió…

“Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda. Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada”. Josué 10:10, 11.

Una vez que Josué y sus hombres habían hecho todo lo que estaba a su alcance, el Señor intervino por medios sobrenaturales para ayudarles.

Sin embargo…

Los cinco reyes, con algunos de sus hombres, lograron huir de la batalla.

De todos modos, Josué recordaba que Dios le había prometido en Gilgal que tendrían una victoria total y que ninguno prevalecería delante de ellos.

Se daba cuenta también de que aquella era una batalla decisiva que doblegaría el poder de los corruptos cananeos y que les dejaría abierta una importante salida al mar.

¡El enemigo debía ser anulado de manera definitiva!

Sin embargo…

Se presentaba un problema muy evidente, transcurrían las horas y se alargaban las sombras.

Pronto el sol se ocultaría tras las montañas, dándoles a sus enemigos la oportunidad de escabullirse en las sombras y tal vez de reagruparse, e incluso de obtener refuerzos.

De repente Josué alzó la voz delante de todos sus hombres y exclamó en un impresionante estallido de fe…

“… Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón”. Josué 10:12.

¡Y he aquí que Josué y sus hombres siguieron luchando y persiguieron implacablemente a sus enemigos, durante mucho tiempo y el sol mantuvo inalterable su posición en medio del cielo, sobre el campo de batalla!

“Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos”. Josué 10:13.

¡Milagro de milagros!

¡El sol se detuvo en medio del cielo y retrasó su caída… casi un día entero!

Sigue la Biblia diciendo…

“… no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel”.

¡El Señor mismo había intervenido, de la manera más maravillosa posible, para que los ejércitos de Israel dispusieran del tiempo necesario para someter por completo a sus enemigos!

Luego de aquella gran victoria siguieron otras, en las que Josué derrotó a sus enemigos.

“Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel”. Josué 10:42.

¡Pues bien, el Dios de aquellos tiempos es el mismo Dios que tenemos hoy en día!

Y cuando se presenten situaciones de apremiante necesidad o de desesperada urgencia, no dudará en luchar por sus hijos de la manera que haga falta.

“… Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:23.

Toda estructura, ya sea de una edificación, de un ejército o de un movimiento, descansa en dos pilares fundamentales… la voluntad de Dios y la voluntad del hombre.

En tanto esos dos pilares estén alineados y coordinados uno con otro, la base será firme.

¡Con la oración se ejerce poder!

¡Si pertenecemos a Jesús y le obedecemos, cuando estemos fuertes en espíritu Dios hará cualquier cosa por nosotros!

¡Quien confía en el Señor no será confundido jamás! (Salmo 31:1).

Amén.

Dios Te Bendiga.

15 marzo 2009

Todo esto habló Jesús por parábolas… ©

“Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo”. Mateo 13:34, 35.

El Señor dijo, citando al salmista, que abriría su boca en parábolas y declararía cosas escondidas desde la fundación del mundo.

Este es, sin duda, el objetivo fundamental de las parábolas… revelar de manera sencilla una verdad espiritual profunda y difícil de explicar.

La parábola es un método pedagógico que el Señor utilizó maravillosamente.

El amor del Padre, el propósito de Dios, el fin de los justos e injusto, los efectos del evangelio, etc., todos éstos y otros muchos temas fueron iluminados por medio de ellas.

Pero llegó el día en que los judíos comenzaron a rechazar al Señor y a buscar cómo cazarle en alguna palabra.

Entonces, el propósito de las parábolas cambió.

“… ¿Por qué les hablas por parábolas?”. Mateo 13:10.

Le preguntaron sus discípulos en ese tiempo.

“El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”. Mateo 13:11.

¡Extraña cosa es esta!

“… a ellos no les es dado”. Mateo 13:11.

¿Cómo es que Dios esconde su verdad?

El hombre que ama la mentira a sabiendas que lo es, se excluye voluntariamente de la verdad.

Cierra el camino para que la luz de Dios resplandezca en su corazón.

Entonces, Dios le deja en su porfía, abandonado a la vanidad de sus pensamientos.

Las parábolas no sólo explican y aclaran, también oscurecen y esconden la verdad a los ojos cegados de los impíos.

Todos los hombres tienen, en algún momento de su vida, una visitación de Dios que les permite conocer la verdad.

Tal vez sea sólo un chispazo de luz, pero será lo suficientemente claro como para permitir un vuelco hacia la verdad de Dios.

Sin embargo…

Rechazada la luz, las tinieblas pueden hacer rápidamente del alma, para convertirla en un erial.

¿Qué hacen las parábolas en ti?

¿Te iluminan o te dejan tan oscuro como antes?

¡Oh, tal vez sea esa la señal que Dios te envía para que sepas que estás en peligro, y te vuelvas a él!

Amén.

Dios Te Bendiga.

14 marzo 2009

Tomando Jesús a los doce… ©

“Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía”. Lucas 18:31-34.

Aunque quizás no lo hayamos pensado con profundidad, el caso es que casi todos estamos de acuerdo en que existe una especie de ley universal de lo que podríamos llamar moral.

Hay pautas básicas de comportamiento universalmente asumidas.

Por ejemplo, en ninguna cultura las personas se han sentido orgullosas de traicionar a aquellos que se han portado bien con uno mismo, como tampoco el egoísmo ha sido jamás admirado ni digno de elogio.

Aunque son sólo unos ejemplos, la realidad es que hay quien niega la existencia de verdades universales.

Pero si en realidad los conceptos del bien y del mal fuesen relativos vaciaríamos de significado términos como justicia o injusticia.

Todo simplemente sería… y nada podría ser valorado.

Si tu jefe no quiere pagarte a final de mes, no estaría ni mal ni bien… simplemente sería.

Tampoco podríamos decir que la moral basada en los derechos humanos es mejor que la moral nazi.

Nada de esto podríamos decir si no hubiese una ley moral que de algún modo nos cubre a todos.

El caso es que todos tenemos un concepto más o menos común de lo que es el bien y de lo que es el mal, del mismo modo en que todos somos conscientes de que ninguno de nosotros es capaz de conseguir cumplir siempre esa ley superior.

Esta ley, por ejemplo, no nos dice que los seres humanos somos generosos, pero sí nos dice que deberíamos serlo.

Es una ley que se parece muchísimo a una mente y es una ley de la que no podemos escapar.

Es evidente que a muchos les importa un pepino el reconocer o no que ha menudo fallamos a esta ley universal.

Quien no se considera enfermo no siente la necesidad de un médico, así que si tú eres uno de aquellos a quienes no les importa haber fallado a las personas, si no te importa no haber sido siempre bueno, generoso… no hace falta que sigas leyendo.

Pero si prefieres afrontar las consecuencias de esta realidad, sería interesante que supieses que Jesús de Nazaret se presenta como una completa respuesta a este problema.

Quizás no has matado ni robado a nadie, pero seguro que sí que has causado algún tipo de daño a ti mismo y por supuesto, a los demás.

El primer punto es que nuestro fracaso para constituir un mundo ideal pasa por el libre albedrío.

Nuestra libertad de decisión ha traído mucho sufrimiento a este mundo, pero hay que reconocer que esta libertad nos ha dado la mayor de las grandezas, la que nos libra de ser marionetas.

El principal pilar de la fe en Jesucristo es que su muerte por nosotros nos ha puesto a bien con el creador y nos ofrece la posibilidad de un nuevo comienzo.

Un comienzo en el que el perdón cubre toda falta y culpa.

La respuesta de Dios viene de fuera, no de mirar tanto en nuestro interior para darnos nosotros mismos una incompleta solución.

La historia ha demostrado que nosotros solos no podemos.

Los evangelios nos dicen que por el hecho de morir Jesús derrotó a la muerte misma.

A partir de ese momento de la historia se nos dice que agarrándonos a este sacrificio de Jesús se nos abre lo que por nuestros medios es imposible… acceso a la vida eterna.

Nuestros pecados (lo que se podría definir como una orientación negativa de nuestra existencia) no serán tenidos en cuenta.

Ni siquiera los que cometamos a partir de ahora, si es que de verdad nos hemos entregado a él.

No es una religión lo que comienza.

El lío del que nos saca la muerte de Cristo es el lío de habernos comportado como si nos perteneciésemos a nosotros mismos.

El ser humano no es simplemente una criatura imperfecta que necesita mejorarse, es un rebelde que debe deponer sus armas.

Deponer nuestras armas, rendirnos, pedir perdón, darnos cuenta de que hemos cogido el camino equivocado y comenzar una nueva vida bajo la luz de Jesús.

Eso es lo que el evangelio llama arrepentimiento, algo que no es divertido.

Algo mucho más difícil que agachar la cabeza humildemente.

El arrepentimiento significa desaprender toda la vanidad y la mal llamada autoconfianza en la que nos hemos estado moviendo hasta entonces.

Por esta razón, este acto de arrepentimiento significa morir a lo gangrenado de uno mismo, es padecer una especie de muerte.

Pedir a Dios que nos reciba de nuevo sin arrepentirnos significa pedirle volver a él sin volver a él.

Simplemente no puede ocurrir, pues si no hubiésemos fallado sería otra cosa.

Lo que nos dice el evangelio es que Dios se hace hombre para tomar nuestro lugar.

El hecho de que Dios se haya hecho humano nos ha permitido compartir nuestra propia muerte con él.

Por eso él paga nuestras deudas pendientes y por venir… todo.

Jesús no presenta ninguna religión.

Él se presenta a sí mismo como la salvación, como el camino de la vida.

Sólo podemos acudir a él, lo cuál significa algo más que seguir sus enseñanzas.

Un cristiano no es una persona que no se equivoca nunca, sino alguien a quien se le ha concedido la capacidad de arrepentirse, levantarse del suelo y empezar de nuevo después de cada tropiezo, porque la vida que Jesús le da está en su interior, reparándole en cada momento y permitiéndole que repita dentro de una decidida intención de seguir a Jesús.

Ahora confiamos en él siguiendo su consejo.

No haciendo cosas para ser salvados o aceptados por él, sino porque él ya nos ha salvado y regalado la vida eterna.

Nuestros méritos nunca podrán comprar nada que el sacrificio de Jesús nos ha regalado hace dos mil años.

A partir de ahora no hacemos cosas para ganarnos ninguna recompensa futura, sino que lo hacemos como resultado de una visión de la vida eterna que ya está dentro de nosotros.

Por todo esto y por mucho más fue por lo que Jesús murió por ti.

Ahora tú decides si quieres seguirle o no.

Amén.

Dios Te Bendiga.

13 marzo 2009

Todas vuestras cosas… ©

“Todas vuestras cosas sean hechas con amor”. 1 Corintios 16:14.

¿Cómo debemos hacer cada cosa de nuestra vida?

Ante cada decisión, ante cada hecho de la vida, ante cualquier posibilidad que se presente, recuerda siempre que todo lo que hagas sea con amor.

No es tan importante lo grande, aunque si es bueno.

No es lo fundamental la cantidad, lo más importante es que todo esté hecho y fundamentado en el amor.

Los dones, los talentos, las capacidades pasarán, pero el amor es eterno.

El amor es parte de la misma naturaleza de Dios.

Él no solo tiene amor para dar, sino que él es amor.

Así que cuando este se desarrolla y crece en nuestra vida, parte del carácter de Dios está siendo formado en nosotros.

En la actualidad vemos que la violencia crece a pasos gigantes todo el tiempo.

El odio y el resentimiento es parte de una sociedad que no perdona, que enaltece la venganza como un derecho y se rige por el egoísmo para alcanzar sus deseos.

Hay un motivo por el cual esto sucede, el pecado que abunda, que da lugar a las obras del diablo y a mentes cautivas a él.

Por eso, cuando nos rendimos a Dios, el Padre de amor, el autor de todo don perfecto, el obra en nuestra vida.

Su perfecto amor transforma los corazones más difíciles y esclavizados por el mal.

Todo aquel que ha aceptado al Señor como su Salvador y Señor, ha experimentado del amor de Dios.

Por ese amor con que nos amó entregó a su Hijo único para rescatarnos de la muerte y el pecado.

¿No es esto maravilloso?

No ha habido en el mundo un acto de amor tan grande e impresionante como el que Dios mismo ha hecho por nosotros.

Piensa por un momento, el acto de amor más grande de todos los tiempos fue hecho por ti.

Tú eres la persona por la que Dios lo ha hecho.

El Señor hoy nos llama a hacer todas nuestras cosas con amor.

Sin amor, no hay cristianismo, no hay servicio, no hay vida.

“… Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 4:16.

Amén.

Dios Te Bendiga.

12 marzo 2009

El beso de Orfa… ©

En el libro de Rut 1:1-22 se nos presenta a través de tres mujeres, tres historias de bendición, de restauración y de perdición… lo cual lamentablemente representa la vida de muchos.

En nuestro capitulo Noemí lleva una condición a cuestas verdaderamente triste.

Ella nada tiene ya, se encuentra despojada de todo.

Bien nos narra la escritura, cuando da la evaluación de la condición de ella, pues estaba desamparada de sus dos hijos y su marido.

Ellos como familia habían ido a vivir temporalmente a Moab.

Pero a los que son de Dios la trampa de lo temporal resulta ser una experiencia demasiado fatigadora y dolorosa, que a menudo acarrea una gran perdida.

Para los creyentes lo temporal en el mundo no es otra cosa sino la ruina y el fracaso.

No en vano Dios nos da todo eternamente, salvo nuestra estadía en este mundo.

Podemos pensar en Lot, viviendo en medio de una ciudad, a la cual se le acerco lentamente.

Una vez en medio de esta él afligía su alma justa (2 Pedro 2:7, 8) al ser testigo de tal maldad y perversión moral.

No vemos nada distinto entre Lot y Noemí en su condición de perdida, cuando este sale de la ciudad y sale de lo temporal.

En igual condición vemos al hijo prodigo, sale de la casa de su padre con las manos llenas, se va rumbo a una región lejana.

¿Quién puede definir que lugar es este?

Una región lejana, es eso, muy lejos y desconocido.

Porque al alejarnos de Dios no nos puede conducir a otro lugar, sino que a lo muy lejos y a lo muy extraño.

Definitivamente nada hay de Dios allí.

Pero cuán frecuentemente el mal y la debilidad nos hacen visitar esos lugares.

Mas nuestra vergüenza nos impide hablar de ello.

Estando en este lugar el hijo prodigo lo ha desperdiciado todo, prontamente se encontró apacentando puercos, deseando la comida inmunda de estos.

Más la palabra siempre clara y verdadera nos muestra con exactitud, la condición de los ciudadanos de esta región nadie le daba nada (Lucas 15:16), por tanto su estado era de desposeimiento total.

El mundo para los hijos de Dios, tiene dos condiciones… una región lejana y el mal.

¿Es necesario pasar por esta experiencia para conocer del amor y la misericordia del Padre?

Rotundamente decimos que no.

Quién piense que una asociación temporal con el mundo no ha de tener consecuencias, esta cayendo en la trampa de Satanás.

Porque no hay otro fin que el de Lot, el hijo prodigo y Noemí… el desamparo.

Bien dice el canto…

¿Si yo gano el mundo y pierdo a Cristo, que premio el mundo me dará?

Ahí va Noemí con sus dos nueras.

Ella había oído, que Jehová había visitado a su pueblo.

Se levanta y marcha por el camino correcto.

Después de muchos años dirige sus pasos hacia el bien y la misericordia.

Sus pasos del retorno llevan cicatrices de una perdida enorme.

Bien lo dice ella…

“Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías…”. Rut 1:21.

Más ahora Noemí no vuelve sola, viene con sus dos nueras.

Las dos van por el camino que las conducirá a la tierra de Judá.

Para ellas un camino nuevo, un pueblo nuevo, con nuevas esperanzas, con una fe nueva.

Por tanto una vida nueva.

Aquí ambas nueras son invitadas a ir en pos de la misericordia de Dios.

¡Que sublime invitación!

Más no vemos a Noemí invitándolas, sino más bien señalando con su andar el camino correcto.

Evidentemente esta invitación está considerada en la oportunidad que se le concede a Orfa y a Rut de ser alcanzadas por la gracia de Dios.

Cuán distinto y contrario resulta al leer en Números 25:1, 2 donde las hijas de Moab son las que extienden una invitación a los hijos de Israel.

Nada podremos encontrar con relación a Dios, solo fornicación e idolatría.

¿Qué de nuevo nos puede mostrar, aquel que no ha conocido de la gracia salvadora, de Dios en Cristo Jesús?

Nada que esté en relación con el pensamiento divino.

Más bien nos hará descender por los escalones hacia el mal y la injusticia, dejando atrás el bien, la misericordia y la justicia, que le son propios al Señor Jesucristo.

En resumen tal condición solo nos hará perder el temor a Dios y la dependencia.

En cuanto a estas dos mujeres moabitas son sorprendidas con este nuevo andar y son puestas frente a lo nuevo, lo que para ellas es desconocido.

Resulta maravilloso oír esta respuesta…

“… nosotras iremos contigo a tu pueblo”. Rut 1:10.

Muchas veces nos sorprende la rapidez con la cual muchos expresan el deseo de seguir al Señor, de la mano con muchas promesas.

¿Cómo es posible ver en Noemí al Señor?

Lo vemos a él en un camino de humillación y rechazo de este mundo, caminando siempre hacia lo mejor y sabe el Señor que siempre lo mejor es su Padre.

Por tanto en medio de un mundo bajo las condiciones en que se encuentra, él nos conduce con toda su gracia a lo mejor.

Qué magnifica posición vemos al Señor antes de su venida a la tierra, gozando plenamente del amor del Padre y de su derecho más pleno de gozar siempre de su presencia (Juan 3:35), más su despojo comienza con su venida a este mundo impenitente (Filipenses 2:6-8)

“y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Filipenses 2:8.

Esto mismo vemos en Noemí (Rut 1:20), solo Jesús es llevado hasta el extremo de la amargura.

Todo esto necesario para señalar la gracia, la misericordia y el perdón de Dios dados gratuitamente a todo ser humano.

Orfa no odia a Noemí, mas le reconoce y no le discute.

Pero ante la prueba puesta por su suegra, ella ha de claudicar.

¿Dónde estaba el corazón de Orfa?

En la casa de su propia madre.

Donde esté nuestro tesoro, allí también estará nuestro corazón.

Podemos pensar en aquellas grandes multitudes que iban con Jesús, más él tiene que probar sus corazones diciéndoles.

“… Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”. Lucas 14:25, 26.

Orfa besa a su suegra y se marcha, con esto ha despreciado el camino de Noemí, aunque manifestó aprecio por ella, decide no seguirle.

Esto no hace más que reflejar la actitud de muchos hoy en día.

Aquellos que saben de la persona del Señor, pero no desean seguirle.

Saber de él y reconocerle no es suficiente.

Debemos seguirle como una necesidad nuestra.

El camino que el Señor señala siempre será de bendición para nosotros.

Pero lejos de él solo hay tristeza y desamparo.

Podemos ahora leer Jeremías 15:6, 7.

Orfa besa a su suegra antes de partir, este es un beso sin valor.

Cuando hay abandono, un beso como este no representa el futuro, sino el pasado.

Es un beso por lo vivido, no por lo que ha de venir.

Representa el ayer de las pasiones terrenales y no el gozo glorioso del porvenir.

“Tú me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás… ”. Jeremías 15:6.

Que tristeza resulta al ver a Orfa sin una actitud por aquel mañana que siempre de Dios se ha de cumplir.

Que contraste con Rut, no vemos que ella le bese, sino que echa a un lado los brazos de Noemí y se aferra a ella, tomando así la mejor parte.

Vemos a Rut echando raíces en corazón de su suegra.

Cuán grande y perfecta posición ha tomado Rut, sintiendo cada uno de los latidos del corazón de Noemí.

Cuán grande posición podemos tener nosotros en Cristo Jesús (1Corintios 6:17) apegados a su pecho, sintiendo en él los latidos paternales de Dios.

Porque ambos uno son.

¿Somos conscientes de la necesidad que tenemos de Cristo Jesús?

Amén.

Dios Te Bendiga.

11 marzo 2009

Respondiendo Jesús… ©

“Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios”. Marcos 11:22.

¿Que es fe?

Algunos con mucha sabiduría podrán contestarme que…

- Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Otros de una forma más sencilla me pudieran decir que es simplemente…

- Creer.

Pero te pido que busques en tu interior olvidándote por un momento de las definiciones previamente elaboradas y muy bien memorizadas que ya todos tenemos y me contestes desde lo profundo de tu corazón…

¿Que es fe?

Fe es confiar, confiar en ti, confiar en otros, confiar en Dios.

Sin fe se nos dice que es imposible agradar a Dios, porque para agradar a Dios se hace necesario que confiemos en él.

Que depositemos en él la expectativa de nuestro futuro, que demos pasos de confianza que nos puedan llevar a las alturas que Dios tiene destinada para nuestras vidas.

Fe es un elemento indispensable en la consecución de nuestra visión, pues involucra el riesgo de tomar decisiones y acciones que de momento pudieran parecer locura, pero son el resultado de una firme convicción que surge de lo mas profundo de nuestro corazón.

La fe es un elemento indispensable que debe ser agregado a las herramientas que necesitamos para alcanzar nuestra visión.

La necesitamos para permanecer en los momentos de prueba, en los momentos en que las circunstancias sean adversas.

Pero también será necesaria aun en los momentos de gozo y placer, pues mantendrá nuestra perspectiva enfocada en el lugar correcto.

Nos recordara que lo conseguido es por gracia, es por haber confiando en aquel que se encargo de depositar el sueño en nuestras vidas.

Fe es confiar que nuestra visión es parte de los sueños de Dios para nuestra vida.

Amén.

Dios Te Bendiga.

10 marzo 2009

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?… ©

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”. Proverbios 31:10.

¿Qué es una mujer virtuosa?

¿Quién la puede hallar?

Desde los tiempos antiguos la mente humana ha estado vacilando ante estas preguntas.

¿Por qué es de tan alta estima la mujer virtuosa?

Ciertamente no es por su feminidad, ni por su atracción física, ni por ser una buena esposa y amiga.

Muchas son las mujeres que tienen estas cualidades.

La alta estima de la mujer virtuosa consiste en que es tan escasa, casi extinta.

Lamentablemente, muchas mujeres hoy se consideran virtuosas, pero en verdad no lo son.

Nuestra sociedad se ha desviado muchísimo de la virtud bíblica y ha producido varias generaciones de mujeres con muy poco deseo de recobrar o enseñar las virtudes bíblicas.

Por lo tanto, existen hoy muy pocas mujeres que sirven de ejemplo para las jovencitas.

Aunque Proverbios 31:10-31 describe muy bien la mujer virtuosa, su base se encuentra en otros principios bíblicos.

¿Cuál es el fundamento de la verdadera virtud?

Primero tenemos que entender el propósito de Dios en crear a la mujer.

En Génesis 2:18 el Señor dijo…

“No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

Ayuda idónea… significa una ayuda adecuada para el hombre.

El hombre fue creado para los propósitos de Dios, pero la mujer fue creada para el hombre, cumpliendo así el propósito de Dios para ella.

“Y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”. 1 Corintios 11:9.

Cualquier virtud que no nace de este fundamento, no es virtud.

Cualquier obra o ministerio de la mujer que no sea basado sobre este principio, distorsiona el propósito de Dios para ella.

La mujer verdaderamente virtuosa hallará su cumplimiento en ayudar al hombre a cumplir con la responsabilidad que Dios le ha dado.

El le dio al hombre la responsabilidad de enseñorear sobre los animales y toda bestia (Génesis 1:26) después de la caída le dio la responsabilidad de enseñorear sobre su esposa…

“tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti”. Génesis 3:16.

También le dio al hombre la responsabilidad de gobernar bien su casa.

“Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción”. 1 Timoteo 3:4.

Dios le ha encomendado al hombre una gran responsabilidad al darle la autoridad sobre la familia, en el trabajo, y en la iglesia.

Los cambios del orden que se produjo en el siglo 20 con su énfasis en los derechos de la mujer, los derechos de los niños y hasta los derechos de los animales, han dado un sentido muy negativo a la palabra autoridad, pero en el principio no era un término negativo.

El hombre fue formado del polvo de la tierra, a la imagen y semejanza de Dios.

Pero, como dice la Biblia, la mujer fue tomada del hombre, fue creada de la costilla del hombre, lo que también verifica su posición junto al hombre.

Los propósitos de Dios para Eva en ser la ayuda idónea de Adán fueron una parte tan íntegra de su vida, que Adán dijo de ella.

“Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Génesis 2:23.

Dios dio al hombre la responsabilidad de autoridad y dio la responsabilidad a la mujer de ser una ayuda adecuada para él.

¿Cómo puede ayudar la mujer?

Otra vez volvamos a la base…

“No es bueno que el hombre esté solo”. Génesis 2:18.

Dios vio que el hombre necesitaba algo para completar su estado y creó a la mujer.

Ella complementa al varón.

Complementar… quiere decir agregar lo necesario a una cosa para completarla.

El hombre solo no puede ser fructífero y multiplicarse (Génesis 1:28).

El hombre no puede dar a luz hijos, ni tiene por naturaleza el don de desempeñar oficios domésticos.

La mujer es el complemento adecuado para el hombre.

Las escrituras nos indican que la mujer debe ser cuidadosa de su casa (Tito 2:5), criar hijos y gobernar su casa (1 Timoteo 5:14).

Es su deber añadirle a la vida del hombre aquellos campos de la vida que el hombre no puede cumplir por sí solo.

Pero no es su deber dirigir en los campos donde el hombre debiera dirigir pero que falla en su liderazgo.

La mujer también debe embellecer y mejorar el valor y la eficacia del hombre.

Este es un aspecto en que muchas mujeres fallan, o bien rechazan.

Ella debe fortalecer al hombre, no hacerlo sentirse cómodo en sus debilidades, aumentar la eficacia del hombre, no menospreciar sus esfuerzos, echar leña a su fuego, no encender otro a un lado, mejorar su canto, no cantar un canto propio, fortalecerlo, no llevar su carga, honrarlo, no desempeñar su propio ministerio, porque la mujer es gloria del varón (1 Corintios 11:7).

Estos pensamientos pueden ser causa de conflicto en algunas circunstancias.

Si el esposo no es consecuente en dirigir el culto familiar…

¿Qué debe hacer ella?

Si no sabe dirigir bien sus finanzas, es poco dado a dar dirección, o es negligente en la disciplina de los niños.

¿Cuál es el deber de la mujer?

Tales circunstancias exigen un buen discernimiento de parte de la mujer.

Exponerse ella y cumplir con los deberes del hombre muchas veces resulta en una “súper mujer”, supuestamente virtuosa, que puede dirigir el hogar, disciplinar a los niños, ordeñar las vacas, manejar los detalles financieros, planear las actividades de la familia, economizar en sus compras y posiblemente tener un pequeño negocio para ayudar con los ingresos de la familia.

Mientras esta “mujer virtuosa” ejerce sus habilidades, su esposo se vuelve pasivo, incapaz de dirigir su hogar y cumplir con su responsabilidad dada por Dios, el de señorear.

Esto no quiere decir que la mujer nunca debe hacer los trabajos anteriormente mencionados.

Es posible que ella tenga que hacerlos por un tiempo, mientras otras responsabilidades o debilidades impidan al hombre en cumplirlos, o si él lo exige de ella.

Pero su meta y deseo principal es de tener un esposo cumplido.

Ella cela la fuerza de su esposo y es pronta en dejar cualquier aspecto de liderazgo en preferencia por el suyo.

Ella le ayuda a ser un líder con propósito y unción, un hombre que establece el orden, gobierna el ambiente y provee dirección física y espiritual para su esposa e hijos, un hombre conocido en las puertas (Proverbios 31:23).

La mujer firme y enérgica muchas veces hallará que su esposo es más tranquilo.

Cuando ella insiste en su manera, debilita la fuerza de su esposo.

En tal caso es muy fácil desanimar a su esposo en lugar de ayudarlo.

Con el corazón de Cristo, debe animar a su esposo con sumisión, apoyo y honra.

Una mujer de virtud piadosa hallará su mayor contentamiento y recompensa eterna en guardar su casa y en complementar al hombre.

¡Ciertamente ella será alabada!

Amén.

Dios Te Bendiga.

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