30 abril 2009

Levántate y ve a Nínive… ©

“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí”. Jonás 1:2.

En este último tiempo el Señor ha estado poniendo en mi corazón la carga de hacer un llamado a la iglesia.

Hay tres cosas por las que creo firmemente que debo hablar esta palabra.

Primero, porque creo que el corazón de Dios late por esta palabra.

Segundo, porque, aunque antes no éramos pueblo, hoy somos pueblo de Dios.

Y tercero, porque Dios nos ha enviado a hacer la obra.

Hermanos, nosotros tenemos el testimonio de Dios.

Tenemos sus promesas.

Tenemos su gracia.

Tenemos a Cristo mismo.

Pero hay un mundo que se pierde, un mundo que se está yendo al precipicio.

La iglesia se está levantando, está viendo cada vez más a Cristo, un nuevo hombre se está levantando.

Es el momento en que ese nuevo hombre también vaya y busque a los perdidos.

Hermanos, este llamado es urgente.

El Señor Jesús hizo mención de Jonás, en él mostró una señal clara para Israel.

Jonás es el representante oficial de lo ciego y legalista que era Israel.

Es la figura de un pueblo que tuvo el testimonio en su mano, pero se guardó todo para sí mismo.

Jonás es sorprendente, al estudiarlo, nos vamos a dar cuenta de lo parecido que es a nosotros.

“Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí”. Jonás 1:1, 2.

El primer detalle que encontramos es que es palabra de Dios.

No es un sentir de Jonás.

No es la iglesia que tiene el sentir de salir al mundo.

Es el corazón de Dios que está moviendo a la iglesia.

Jonás se levantó, pero no para hacer la voluntad de Dios, sino para huir de su presencia.

Nínive era una ciudad grande en extremo.

Los ninivitas eran los peores enemigos de Israel.

Era como enviar hoy a un norteamericano a evangelizar a Al-Qaeda.

- Anda allá a los musulmanes, a Al-Qaeda y trata de ubicar a Bin Laden y llévale el mensaje de Jesucristo.

En su ceguera, Jonás habrá dicho...

- ¡Nínive!

- ¿Y si se convierten?

- ¡No, no, no!

- ¡Yo no puedo ir a Nínive!

Y se encontró además con una sorpresa.

¡Un barco dispuesto para Tarsis!

Un barco así no se hallaba cualquier día.

Se demoraban seis u ocho meses en preparar una carga.

¡Pero ese día, el barco estaba ahí!

Y no sólo el barco, sino también el dinero para pagar el barco.

¡Que terrible es que tengamos los recursos y estemos invirtiéndolos en otra cosa que no es la voluntad de Dios!

¡Qué terrible es que tengamos las posibilidades y estemos huyendo cada vez que Dios nos llama!

Jonás pudo haber sentido en su corazón.

- A lo mejor Dios se arrepintió.

- Puso un barco, puso dinero.

- Tiene a Amós para ir a Nínive.

Pero en el versículo 4 de Jonás capitulo 1 podemos notar algo.

Pero qué benditos son los “peros” de Dios.

Cuando yo estoy cambiando su voluntad.

Cuando me estoy desviando.

Él dice… pero.

Dios tenía algo preparado para Jonás.

Cuando él quiere algo contigo, tú no vas a ganar.

¡Gracias, Señor!

“Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir”. Jonás 1:4, 5.

¡El hombre del testimonio durmiendo, mientras el mundo se parte, mientras todo está mal!

Nosotros decimos...

- ¡Qué bueno que la sociedad está más corrupta, porque viene el Señor!

Oh, hermanos… cuidado.

¡Hay hombres y mujeres que sufren!

¡Hay familias enteras destruidas!

¿Quién irá?

¿O vamos a dormir, como Jonás, mientras otros perecen?

¿Quién les llevará esta palabra del misterio de su voluntad?

¿Acaso no éramos iguales a ellos?

¡Oh, bendito Señor!

Que no se me quite nunca el olor de la majada, de saber de dónde me sacaste, no para amargarme, sino para decir...

¡Sólo por tu gracia, sólo por tu misericordia estoy en pie!

¡Nosotros, que en otro tiempo no éramos pueblo, ahora somos pueblo de Dios!

Los que han estado en el mar, saben cuán difícil es que un marinero llegue a tener miedo.

Pero cuando Dios se propone algo, levanta el mar, levanta el viento, hace lo que tiene que hacer.

¡Él no va a perder, él no va a dejar las cosas así!

Así que los marineros empezaron a orar.

Allí había hombres de todas las naciones clamando a sus dioses, pero el único que tenía al Dios verdadero, estaba durmiendo.

Se parece a mí… ¿no?

Yo tengo ese problema.

- Oye, qué lindo lo que habló el hermano tal o cual.

- ¿Qué te pareció lo de este hermano?

Pero todavía lo guardo sólo para mí, mientras todo el mundo está diciendo...

- ¡Alguien que nos hable!

Cuando la gente llama a los programas de televisión para consultar a los brujos, no lo hacen por moda, sino porque no han conocido la luz del evangelio.

¡Oh, ayúdanos, Señor!

Cuando vemos tanta banalidad, es porque el diablo ha cegado los ojos del entendimiento, para que no les resplandezca la luz.

El mundo no juega, el mundo mata, destruye, consume, más Jesucristo es vida y vida eterna.

“Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra”. Jonás 1:8, 9.

Más peligroso que un ateo es un religioso, un hombre que canta y habla dentro de un templo, pero vive de otra forma en su casa.

- Soy hebreo…

¿Sabes lo que significa la palabra hebreo?

¡Errante!

¿Sabes lo que significa Jonás?

¡Paloma mensajera!

¡Qué ironía, una paloma que huye, que se esconde, que duerme mientras tiene que entregar el mensaje!

Y cuando le preguntan, saca a relucir los títulos.

¡Momentito, que soy hebreo!

¿Tienes el testimonio y lo guardas?

¿Tienes el testimonio y te callas?

¿Tienes el testimonio y te duermes?

“Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más”. Jonás 1:10, 11.

¡Cuánto te pareces a Jonás!

Cuando yo estoy fuera de la voluntad de Dios, la angustia viene, el mar se empieza a embravecer más y clamo...

¡Líbrame, Señor!

Más, él me dice…

- No te voy a librar, te quiero llevar a mi voluntad.

- Yo levanté el mar y levanté el viento, para que vuelvas a mi voluntad.

¡Bendito el Señor!

“Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos”. Jonás 1:13.

Cuántas veces hemos querido traer a algún hermano a la orilla, quitando de sobre él la mano de Dios.

Pero el mar se pone más bravo.

¿Sabes lo que debes hacer?

¡Déjalo!

Déjalo, que, si es de Dios, si tiene el testimonio de Dios, no va a morir.

Se va a perder todo, pero Cristo va a quedar en pie.

Así que si estás pasando alguna situación, piensa un momento.

- Señor.

- ¿Por qué se levantó el mar?

- ¿Es por causa mía?

- ¿Tú me estás llevando un poco más adentro?

- ¿Estoy yo siendo un obstáculo para tu voluntad?

Cuando un hombre huye de la voluntad de Dios todo a su alrededor va mal.

No sólo tiene problemas él.

Su casa, sus hijos, su trabajo, todo.

“Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido”. Jonás 1:14.

Es como la oración de Jesús.

Hermanos por la sangre inocente de Jesús, nosotros tuvimos vida, por la muerte de Jesús, todos nosotros que adorábamos a otros dioses, tuvimos vida eterna.

¡Sí!

El Padre echó a uno al mar, a la sepultura, para que tú y yo tuviésemos vida.

¡Aleluya!

¡Bendita muerte que me trajo vida!

¡Bendita angustia que me trajo gozo!

“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás”. Mateo 12:39.

Dice el Señor...

“Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor… ”. Jonás 1:15, 16.

¡Se convirtieron todos!

La nave que era idólatra, vino a encontrar a Dios.

“… y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos”. Jonás 1:16.

“Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás... ”. Jonás 1:17.

Otro pero…

No ha terminado.

¿Estás en el agua?

Dios te va a tomar y te llevará mucho más adentro todavía.

Dios tenía preparado un gran pez que se llevó a Jonás tres días.

Es impresionante la soberbia, la dureza de Jonás, que sólo al tercer día oró a Jehová.

No oró el primer día, ni el segundo.

Las algas lo ahogaban.

Sólo al tercer día no dio más y clamó a Jehová.

Ningún hombre puede evangelizar si primero no experimenta la muerte.

Ningún hombre puede llevar un testimonio al mundo si antes no experimenta la cruz, la angustia, la aflicción, el desierto, el trato de Dios.

Por eso leemos en el capítulo 2 la oración que hace Jonás.

“Las aguas me rodearon hasta el alma… Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre…”. Jonás 2:5, 6.

Pero…

¿Cómo dice?

“Mas tú sacaste mi vida de la sepultura…”. Jonás 2:6.

¿Quieres llevar el testimonio de Cristo?

Tiene que haber cruz en medio, tiene que haber trato de Dios en medio.

Mira lo que dice el versículo 9 del capitulo 2.

“Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”. Jonás 2:9, 10.

Todo obedeció a Dios.

El mar, los marineros, el viento, el pez, el gusano.

¡El único que no le obedeció fue Jonás!

¡Qué ironía!

¡Y era el único que tenía un testimonio que dar!

Cuando llegó a Nínive, empezó a pregonar.

Yo me imagino a Jonás pregonando de mala gana, no quería que la gente se salvara.

¿Cómo Nínive se arrepintió tan rápido, e Israel, habiendo visto al mismo Señor, nunca quiso oírlo?

¡Qué señales hay en el libro de Jonás!

Dice que el rey puso un edicto, para que todos los hombres de Nínive, todas las mujeres, todos los niños, se humillaran al Dios de los cielos, por si Jehová se volviera de su decisión.

¡El mundo está clamando!

Todos los que están a nuestro alrededor, tu familia, tus padres, tu hermano, todos claman.

Ellos no lo entienden, pero claman, sin saberlo.

Y los únicos que tenemos el testimonio para dar somos tú y yo.

Lo más terrible pasó.

Se arrepintió Nínive y se arrepintió Jehová.

Pero Jonás se enojó en gran manera con Dios.

- ¿Para qué me mandaste, si los ibas a salvar?

- ¿Para qué tanto lío, si tú estabas preparado en tu corazón para salvarlos?

¿No lo has pensado así?

¿Para qué entregar un tratado?

¿Para qué hablarle alguien de Cristo?

¿Para qué re-enviar este escrito?

Si al final van a llegar igual a los pies de Cristo.

Hermanos, tenemos un testimonio que dar.

¡Dios te envía a ti, iglesia, a cada uno de nosotros!

No un evangelista renombrado saliendo a la palestra, lleno de luces, con una corbata de colores y un traje especial.

¡No, no, no!

Tú, hermano.

Tú que no sabes leer, ni sabes escribir, ni sabes predicar, tienes algo más importante que la educación.

¡Tienes a Cristo mismo que dar!

Sí, puede que lleguen a los pies de Cristo.

¡Pero Dios te envía a ti!

¿Quién es tu Nínive?

Tu familia, tu esposa, tu hijo, tus compañeros de trabajo.

¿Quién es tu Nínive?

Donde te envíe el Señor con el testimonio.

¡Escucha, iglesia!

¡Este es el momento de Dios!

Tú tienes el testimonio.

No hay que ir a un seminario para estudiar evangelismo.

Hace algunos años atrás, en la Iglesia Kingwood Assembly of God, de Birmingham Alabama, un hermano nos fue a enseñar evangelismo.

Es un hombre muy conocido.

Hoy tiene más de ochenta años.

- ¿Quieren estudiar evangelismo?

- Sí -respondimos.

Todos teníamos un cuaderno y un lápiz.

Él se puso adelante y dijo…

- ¿Tienen la Biblia?

- Sí -respondimos.

- Vamos, vamos a ir a una tienda hispana y vas a hablarle a uno, al que pase por ahí.

Él se paró frente a una tienda donde vendían pan y gritó...

- ¿Quién conoce el pan que al comerlo uno no tiene más hambre?

Y la gente se daba vuelta... y yo le decía...

- ¡Por favor, estamos haciendo el ridículo!

- ¡Yo tengo ese pan y se llama Cristo!

Él siempre andaba con una libreta...

- Ah, la próxima semana tengo que ir a ver al mecánico.

Mientras le estaba cambiando la rueda al auto, le decía…

- Qué importante es cambiar las cosas malas, ¿no?

Y al ascensorista le decía...

- Todo lo que sube, tiene que bajar algún día...

Un día él fue a mi casa.

Me preguntó…

- ¿Tus vecinos conocen a Cristo?

Así que tomó la Biblia y partió para la casa de mi vecina...

- Hola, vecina.

- ¿Usted sabía que hay un predicador acá al lado?

La vecina le decía...

- Bueno, yo soy católica.

- Pero yo no pregunté eso.

- Sí, yo sabía…

- Y él, ¿te habló de Cristo?

- Eh... sí, la verdad que…

- Pero, ¿te habló del verdadero Cristo?

- ¿Quieres conocerlo?

- Es que, como le dije yo soy católica y…

- Yo no soy católico, pero quiero hablarte de Cristo.

Hermanos, no necesito estudiar para entregar al mundo el testimonio de Cristo.

Sólo necesito más de Cristo.

No hagamos como Jonás.

“Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó… Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar… ”. Jonás 4:1, 6.

Dice la escritura que se acostó al oriente de Nínive, porque del oriente era de donde venían los juicios de Jehová.

Esperando así.

Dios no los va a salvar.

Esta sociedad se va a morir, este mundo se va a perder.

¡Viene Cristo, hermanos, pero eso no nos dice que no debemos predicar!

No debemos usar la venida de Cristo como un escapismo.

Debemos usarla como un testimonio.

¡Viene el Señor!

El testimonio está alumbrando cada vez más fuerte.

¿Quién irá por nosotros?

Hermano, el Señor está haciendo un llamado a tu corazón, a tu vida.

Al otro día, Dios mandó un pequeño gusano.

Es otra ironía, hermanos.

Un pequeño gusano que hiere la calabacera.

¿Saben lo que hace Jonás?

Se enoja, se irrita.

Dios quiso decirle...

- No es así como obro yo.

- Yo no quiero destruir.

Jonás no había trabajado por la calabacera, no había hecho nada por ella.

Sin embargo…

La quería, porque le daba satisfacción.

Dios no creó a la humanidad para que se pierda.

Nuestra historia como hijos de Dios no termina con destrucción, termina con salvación.

¿Cómo terminará la historia de tus familiares?

¿Qué harás tú, iglesia?

Dime…

Amén.

Dios Te Bendiga.

28 abril 2009

Entonces mandará el sacerdote… ©

“entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo”. Levítico 14:40.

Éxodo y Levítico narran muchos de los mandamientos que Dios dio a Moisés para que este los diera al pueblo de Israel después que habían sido liberados de la tierra de Egipto.

Entre estos mandamientos encontramos como se debía proceder con la plaga de la lepra, considerada hasta la fecha una de las enfermedades más desagradables y mortecinas.

En la lectura del capitulo 14 de Levítico los versículos del 37 al 42, se explica que se hacia cuando descubrían que una casa tenía en sus paredes la plaga de la lepra.

Cuando el dueño de alguna morada sospechaba que las paredes estaban manchadas por esta plaga daba aviso urgente al sumo sacerdote.

El sacerdote era considerado por el pueblo de Israel el líder espiritual que mantenía el contacto y la comunicación del pueblo con Dios, también era el indicado en este caso para examinar la casa y dar su dictamen.

El sacerdote hacia un estudio minucioso de las paredes de la casa y daba la oportunidad, según las leyes que la casa permaneciera cerrada por siete días, al pasar esos días la casa se abría y se observaba si las sospechas de contaminación de lepra era cierta.

Algunas veces las manchas no se desarrollaban y desaparecían, entonces la casa era habitada nuevamente.

Pero en muchas ocasiones las manchan no desaparecían sino que se incrustaban en las piedras que formaban las paredes, contaminándolas de lepra.

La única solución era quitar esas piedras como leemos en el versículo 40.

“entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo”. Levítico 14:40.

Esto me hace pensar en la pared que forma nuestra existencia, ese muro fuerte el cual representa nuestra vida.

Esa vida que Dios nos ha dado con un propósito pero que la dejamos manchar por cosas negativas… egoísmo, orgullo, prepotencia o en el peor de los casos por sentimientos de inferioridad, de culpa, de tristeza y frustración… en fin, vivimos a cada instante y tarde o temprano ese sentimiento se incrusta en nuestro corazón y no nos permite crecer como persona.

Esa tristeza y frustración que viven ciertos sectores de la sociedad cuando son rechazados, por ejemplo a las personas drogadictas, alcohólicas, niños y ancianos que mendigan en las calles, jóvenes pandilleros, personas que viven en zonas marginales son mal vistas porque “afean” una ciudad.

Vivimos así y la verdad es que no tenemos porque vivir así.

Volviendo a la lectura los versículos 41 y 42 dicen…

“Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen. Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas… ”. Levítico 14:41, 42.

De igual manera hay que arrancar ese sentimiento, “arrancar esas piedras” de los muros de nuestra vida.

Aunque el proceso de quitar lo feo y negativo sea doloroso, hay que hacerlo y mandar esas cosas que no nos benefician lo más lejos posible para sustituirlas por cosas maravillosas como el amor, perdón, paz y esperanzas las cuales pueden obtenerse cuando recibimos a Cristo Jesús como el Salvador del alma, él te dará todas estas cosas que limpiaran los muros de tu vida.

Amén.

Dios Te Bendiga.

26 abril 2009

Entonces él comenzó a maldecir… ©

“Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis”. Marcos 14:71.

Seamos sinceros, todos nos equivocamos.

Nadie está exento de cometer errores y nos avergüenzan.

Creímos estar haciendo lo correcto y resultó ser una equivocación y fallamos por completo.

Pero…

¿Sabias que nuestras equivocaciones pueden resultar ser algo positivo?

¿Sabías que puedes crecer y madurar a partir de tus errores?

Te puedo garantizar que si aprendiste una lección valiosa, no vas a repetir tu error.

Es bien sabido que muchos, con los ministerios más prominentes y con los dones más impresionantes, son precisamente quienes se han equivocado más.

Vemos el ejemplo de Pedro, quien negó a Jesús.

Pedro negó conocerle, negó haber pasado tres años con él y negó los milagros que el mismo presenció, así como el amor incondicional que Jesús entregó a todos.

Todos conocemos la historia de como Pedro lloró amargamente, no por el canto del gallo, sino por enfrentar su propio pecado y esto hirió su corazón y su alma.

Alabado sea Dios porque vivimos en su gracia, tal como Jesús restauró a Pedro, también nosotros podemos ser restaurados.

Pedro fue restaurado a tal grado que dio aquel maravilloso sermón en el día de Pentecostés, lleno de autoridad, poder y sirviendo como apóstol de Dios.

El yerro de Pedro fue borrado, eliminado, para nunca más ser recordado.

Levántate tú en este día, entrega tus equivocaciones al Señor, rinde todas esas cosas que se han venido acumulando y desecha esos errores del pasado.

Entra a tu máxima potencia en Cristo, porque el Señor puede realizar grandes obras en ti y a través de ti.

Si Dios no recuerda tus pecados y errores…

¿Por qué has de hacerlo tú?

Amén.

Dios Te Bendiga.

24 abril 2009

En aquella misma hora… ©

“En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía”. Daniel 5:5.

La historia del dedo escribiendo en la pared del palacio del rey Belsasar en Babilonia era una de mis favoritas.

Me imaginaba la sala llena, las personas en la fiesta real y de repente aparece esa mano gigantesca que escribe con su dedo en la pared.

Este rey había vivido como había querido.

Había fijado sus reglas, se había divertido, había aprovechado cada momento para obtener lo que deseaba.

La fiesta que había organizado era una muestra.

No faltaba nada.

Era la persona ideal.

Tenía todo lo que quería y había vivido como tenía ganas.

El problema es que armó sus planes lejos de la voluntad de Dios.

El dedo en la pared lo sorprendió.

Él no pensaba en Dios, por eso creía que Dios no pensaba en él.

Pero se equivocó.

“… Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin… Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto… Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas”. Daniel 5:26-28.

Esa misma noche, Darío invadió la ciudad, asesino a toda la corte y comenzó el imperio Medo Persa.

Belsasar no pasó la prueba.

En cuestión de horas su fiesta se convirtió en muerte y destrucción.

No aprobó el examen de Dios.

Pensó que había vivido la vida y solo la había perdido.

Eligió mal la escala de sus valores y cuando se dio cuenta ya era tarde para
cambiar.

El dedo lo había definido.

Hoy es el día en que la humanidad se toma unos minutos para pensar en lo que hizo en este año que termina y proyecta sus planes para el futuro.

Las empresas cierran balances y determinan si tuvieron pérdidas o ganancias.

Los programas de televisión repiten la programación sobresaliente del año y arman el top 10 de sus mejores.

Y por lo general, dejamos a Dios fuera de esto, porque sabemos que nos compromete enfrentarnos con su santidad.

En la balanza de nuestra vida, sabemos que estamos fallando y que este año que se
fue, dejó mucho que desear.

Tal vez viviste como quisiste y te divertiste mucho pero…

¿Estaba Dios en el control de tu vida en ese momento?

¿Qué escribiría el dedo en tu pared hoy a la noche?

Amén.

Dios Te Bendiga.

22 abril 2009

El beso de José… ©

En Génesis 45:1-4, 14, 15 podemos concordar con muchos escritores y con muchos creyentes que José es un hermoso, magnifico y perfecto tipo de Cristo.

De igual manera creo que sus hermanos tipifican a Israel en toda su esencia y su esposa egipcia nos habla de la iglesia.

Más ahora quisiera ocuparme débilmente, solo en los besos de José a sus hermanos, como lo hace Cristo con cualquier ser humano objeto de su gracia y amor.

Así como estos hermanos, cada persona que se halle frente a Jesucristo no podrá dejar de vivir el verdadero ejercicio del corazón y la conciencia.

Los caminos misteriosos que Dios traza a llevado a estos hermanos a encontrarse con José, ya no como objeto de sus celos y duro corazón, sino ahora puesto en alta autoridad.

Es tal la condición de estos hombres, que nada en este distinguido varón les habla de José.

¡Inconsecuencia humana!

¿Cuánto podríamos decir de Cristo, si no nos hubiese sido revelado por él?

Muchas veces nuestra lengua es ligera y se atreve a dar opiniones del bendito Señor Jesús, sin ni siquiera poder distinguir un solo rasgo de su persona.

Nuestra condición carnal produce ceguera espiritual, por tanto en su estado natural de pecado, al hombre le es imposible discernir todo lo que viene de Dios.

Si no fuera por el Santo Espíritu aplaudiríamos las locuras dichas por el hombre.

¿Qué podrían decir estos hermanos de José, sino temer por sus propias vidas?

Una posición así solo hace perder el disfrute pleno de este que está frente a sus ojos.

Es José más cercano a sus hermanos de lo que ellos son a él.

Tantas son las cosas que Cristo quisiera comunicarnos…

Tanto que darnos, tanto que compartir.

Pero no somos capaces de discernir a este perfecto hombre e hijo de Dios.

Más bien solo entendemos el lenguaje de nuestras propias necesidades.

Mucho es el peso y la gravedad que da la palabra de Dios al decir.

“No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios”. Romanos 3:11.

Afuera todos los extraños, solo los transgresores y José.

No hay lugar a la curiosidad.

No hay lugar a los indiferentes.

No son bienvenidos los de conciencia cauterizada.

La justicia está de parte de José y podría castigar severamente a sus hermanos, nadie hubiera podido argumentar nada, pero él mismo se transforma en abogado y su gran amor en gracia, le impide elevar alguna sola queja.

Ya una vez solos, él debe comunicar el precio de su amor y lloró a gritos.

Perfecta manera de revelar el dolor.

Pero es mucho más que eso, es desplegar frente a sus ojos el verdadero costo de lo que será la bendición para sus hermanos.

No busca José el consuelo, sino el verdadero estremecimiento de los corazones y el arrepentimiento.

No busca Cristo que nosotros sintamos pena por lo que él sufrió, en parte, por esto fue cubierta toda la escena de la crucifixión…

“Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció… ”. Lucas 23:44, 45.

Sentirnos conmovidos por el sufrimiento del Señor, pero no entender la razón de ese sufrimiento, de nada sirve.

¿A que apelan los miles de crucifijos que están repartidos por el mundo entero, mostrando a un Cristo, delgado y enfermo?

Solo a conmovernos, frente a una imagen patética, que en nada representa el verdadero sufrimiento de Cristo.

¡Cuanta locura!

¿Cómo escarbar en el dolor del Señor?

Sería una osadía nuestra entrar en aquello que es insondable, aquello que solo es conocido por Dios y Cristo.

Cuán precisas resultan las palabras de Jeremías atribuibles perfectamente al Señor.

“… mi llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla”. Jeremías 10:19.

No es cuanto sufrió Cristo, sino por quien sufrió tanto.

El llanto de José no representa otra cosa que el duro camino y los sufrimientos que debió padecer, para que en aquella oportunidad pudiese socorrer a sus hermanos.

Con tan particular llanto son valorados verdaderamente los hermanos de José y el sufrimiento de Cristo, nos da el preciso costo que tenemos para Dios.

El evangelio puro retrata a Cristo, realizando una gran obra y también llevando sobre sus hombros el sacrificio.

Cualquier otro agregado a esta magna obra, resulta impropio, inadecuado y sin valor alguno.

Llorar con gritos…

¿Qué gritos?

“… Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Mateo 27:46.

“… Dios lo ha desamparado; Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre”. Salmo 71:11.

“… Acercaos ahora a mí… ”. Génesis 45:4.

Nos es posible ver la intención mas profunda del corazón de José.

Una revelación del Señor en relación con su persona no será realizada, si estamos lejos y distantes.

José en su pleno derecho de mantener la distancia debido a su alta posición, más bien efectúa un acto, que sorprende a sus hermanos.

Un acto que representan las nobles intenciones, deseo del corazón de José.

Cuanto quisiera él abrazar a sus hermanos, más esta espera no hace otra cosa que preparar el alma de aquellos que han pecado.

Habrán de recordar aquel mal que hicieron hace tantos años ya, habrán de sacudir las conciencias que se habían adormecido frente a ese hecho y habrán de sentir en el alma su propia injusticia.

Frente a Cristo un llamado así, cuanta bendición y cuanta responsabilidad, cuanto gozo y cuanta tristeza, cuanta tranquilidad y cuanta perturbación.

Responder al llamado de alguien puesto en tal autoridad nos hace sentir el peso de nuestra culpa y del hecho innegable de estar perdidos, solo así podrá ser apreciada verdaderamente la gracia y la salvación, solo así nos será a nuestro favor.

Muchos somos los que hemos sido llamados por este Señor que ha resucitado y está a la diestra de Dios.

Marchamos de a uno y con toda nuestra vergüenza y temor a cuestas.

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:18.

Venir luego nos revelan los afectos del corazón del Señor, su santo deseo de querer revelarse a nosotros, pero cuantas cosas interponemos para no responder a su llamado.

¿Por qué a cuenta?

Porque somos más que deudores en nuestros pecados al Señor.

¿Qué hace el orgullo humano?

Nos convence de lo innecesario de este arreglo de la situación del alma con el Señor.

¿Por qué los pecados son grana o rojos?

Porque nos habla de la sangre de Cristo, sin ella sería imposible llegar a estar a cuentas con Dios.

Cristo fue y es el sustituto en el castigo que Dios ejecutó.

Su sangre se derramó en pro de la humanidad.

Así esta sangre ha avanzado hacia nosotros y hace lo que para nosotros resulta imposible.

En cuanto a la salvación solo cuenta esta preciosa sangre, solo ella puede producir esta pureza y dejarnos sin la más mínima vergüenza delante de Dios.

Estos versículos no hacen más que indicarnos que el corazón de Dios desde siempre ha estado inclinado a la misericordia y por tanto darnos libertad, cuando nada de lo que hagamos nos la daría, y darnos vida cuando somos muertos ya.

Una sola gota de tu sangre, es un precio muy alto por lo que soy, más es el valor justo que me diste para ti y no hace más que hablarme de tu inmenso amor.

Sobre valuado, eso es lo que soy, un sobre valuado.

Es tal la grandeza de esta invitación a acercarse a él, que no comprendemos como hay muchos que no desean responder, perdiendo la única oportunidad de estar a cuenta con Dios.

“… y estarás cerca de mí, tú y tus hijos… y todo lo que tienes”. Génesis 45:10.

Cuán bendito deseo el de José, cuanta prosperidad para aquellos que nada tenían.

Para él sus hermanos siempre fueron eso, sus hermanos.

Ellos han de quedar en tierra de Gosén, que significa… dibujar cerca y podemos pensar en el Señor Jesús (Juan 7:6-11), escribiendo directamente en la tierra con su dedo.

Una tierra que les había sido otorgada para realizar un andar como nación de acuerdo al carácter de Dios o sea en santidad y el pueblo ha fracasado en esto.

José mismo para sus hermanos solo fue digno del odio y menosprecio.

Estos sus parientes dejan ver con este hecho el estado deplorable de sus almas y con el mal corrompiendo aún sus propias mentes, solo hace falta una víctima, para sacar en una mala obra todo lo que se lleva por dentro.

Así José como el Señor Jesús son expulsados, el primero hacia una cisterna oscura y vacía, mas Cristo a las profundidades solitarias de la muerte.

Con todo esto José necesita ganar a sus hermanos y lo hace con amor, aunque él mismo fue vendido por dinero.

Un corazón tan grande no puede ofrecer otra cosa cerca de mí.

¿Quién soy yo para estar tan cerca de alguien con tanta gracia, amor y bondad?

Nada, porque este amor no tiene su fundamento en mí, sino en Cristo y su amplio corazón me ha hecho el objeto de su amor.

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. 1 Juan 4:10.

También los creyentes nacidos de Dios, tenemos nuestro “gosén”, prosperidad para nosotros y para todo lo que tenemos.

Pero no debemos olvidar que somos un pueblo espiritual y celestial, por tanto esto tiene un alcance mucho más excelente, que estando en esta tierra gozando por Cristo los beneficios de sus cuidados y realizando nuestras responsabilidades como santos, dejando en evidencia el amor con que fuimos amados.

En esta condición nos identificamos plenamente con nuestro Señor y caminamos en obediencia y conocimiento de su bendita persona.

José quería tener cerca a esta su familia para hacerlos objeto de sus cuidados y de su protección, mientras estuvieran en esa tierra, buena tierra, pero no era la tierra que les pertenecía.

En tiempo de tanta escasez y dificultad, el alimento estaba asegurado, como asegurada estaba la presencia de José para los suyos.

En un mundo con tanta hambre espiritual, para los creyentes está también asegurado este alimento y este nos es dado por la mano misma del Señor, asegurándonos así de su presencia.

“Y besó a todos sus hermanos...”. Génesis 45:15.

Este beso representa en expresión y en significado a la gracia.

Vemos también un doble sentir en José.

Primeramente en la conmoción de saber la debilidad de sus hermanos y que sin él ellos estarían perdidos.

Las consecuencias del pecado no hacen más que sacar en José el dolor más profundo que le había tocado vivir.

Pero seguidamente podemos palpar la bendita tranquilidad de tener a sus hermanos y por ende a sus familias recuperadas, restauradas y aseguradas en él.

Ahora sus hermanos tendrán la oportunidad de gozarse en las glorias de aquel en quién no habían creído.

El beso representa el verdadero perdón y más que eso, toda la paz que puede traer a los deudores cuando la deuda ha sido saldada ya.

Poco importa lo que nosotros hayamos hecho ofendiendo a Dios, el punto esta en que lo ofendimos.

Más lo verdaderamente importante radica en la redención y en el redentor.

Cuanto nos duele ver como se ha enredado por los muchos que hablan del Señor, sin siquiera haber vivido estos momentos, el limpio, sencillo y dulce instante de estar frente al Señor Jesús, para ser objeto de su gracia, la cual nos fue dada sin poseer nosotros ningún mérito y mucho más aún estando ya condenados.

Para Cristo nuestro José, le es un gozo sublime besarnos en su gracia.

“… No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia”. Miqueas 7:18.

“¡Oh, si él me besara con besos de su boca!... ”. Cantares 1:2.

Amén.

Dios Te Bendiga.

20 abril 2009

A Jehová clamé estando en angustia… ©

“A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió”. Salmo 120:1.

El ser humano atraviesa por momentos difícil con mucha frecuencia, lo que causa ansiedad y angustia lo cual genera muchos problemas a nivel emocional y si estos no son tratados adecuadamente pueden desencadenar un cuadro clínico complicado.

Desde la niñez nos enfrentamos a tantos problemas y luego cuando somos adultos las cosas se complican aún más, sobre todo en estos días donde todas las personas están ocupadas en sus propias faenas y muchos tienen un estrés acumulado por las preocupaciones financieras, problemas familiares, de salud… solamente pensar que nuestro entorno no es accesible, las barreras actitudinales, el desempleo y muchas cosas más que nos estresan.

Pero…

¿Qué hacemos cuando la angustia viene sobre nuestra vida?

¿Dónde acudimos a refugiarnos?

Es oportuno hacer un alto en nuestra agitada manera de vivir y preguntarnos…

¿Dónde podemos encontrar la salida a nuestra necesidad?

La Biblia nos habla del rey David quien tuvo muchas presiones desde su juventud y luego en su reinado, enfrento guerras, conflictos internos entre sus oficiales, persecución y sobretodo muchos problemas familiares, pero él tenía la medicina para no acumular estrés, él descansaba tranquilo, tenía la seguridad que su refugio era su Dios, sabía donde acudir en su necesidad y lo mejor es que encontraba la respuesta oportuna.

Cierta vez David se preguntaba así mismo…

“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. Salmo 42:5.

Estas palabras alientan mi corazón y llenan mi ser, porque cuando la angustia viene a mi vida, también le pregunto a mi alma…

¿Por qué te abates si tu Dios es el gran yo soy?

No hay motivo para angustiarse y entrar en ansiedad, él tiene todo bajo control.

Si tan solamente nos acercamos a nuestro Señor y echamos sobre él nuestra ansiedad, él hace el resto, el apóstol Pedro decía en 1 Pedro 5:6, 7.

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

Aquí esta la respuesta a nuestra necesidad tan sentida a en este siglo.

Esta en nuestras manos tomarla o desecharla.

Sin embargo…

Jesús esta esperando que nos humillemos ante él, para darnos la respuesta a nuestra petición y ser nuestro refugio y pronto auxilio en la necesidad, no esperes más búscalo.

Amén.

Dios Te Bendiga.

18 abril 2009

Os daré corazón nuevo… ©

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”. Ezequiel 36:26.

¿Sabías que el creyente puede tener un corazón de piedra?

Si, es cierto.

Puedes decir que los creyentes tienen un corazón entregado al Señor, pero pueden tener piedras en sus corazones.

Esto afecta su caminar y su relación con Jesucristo.

- ¿Cómo puedo saber esto?

Yo mismo tenía un corazón de piedra y no fue hasta que un buen amigo me lo indicó, que me di cuenta.

- ¿Dolió escuchar la verdad?

Claro que sí, pero mi amor por el Señor y mis deseos de servirle eran lo que importaba, no mi orgullo.

El resultado final fue una tremenda victoria en mi vida.

Así que…

¿Cómo es que muchos al igual que mi persona llegamos a tener un corazón de piedra?

Probablemente a la mayoría nos ha sucedido de la misma manera.

Palabras… esas palabras dolorosas e hirientes que recibes a lo largo de tu vida.

Aceptémoslo, nacimos y crecemos en un mundo repleto de pecado y de personas que nos dicen cosas destructivas.

Cuando niños, en la primaria podemos topar con otros niños maldosos.

Puede ser peor aún en la secundaria, en especial si no te aceptan como uno del grupo.

Para cuando llegamos a ser adultos, hemos recubierto nuestro corazón con un escudo protector, el problema es que ese escudo se ha convertido ya en una pared que no deja entrar al Señor.

Como adulto, el aceptar a mi Salvador y Señor trajo un grandioso cambio en mi vida, pero no le había permitido convertir ese corazón de piedra en uno de carne.

Cuando por fin yo entregué todas mis heridas y expresé perdón sobre todas esas palabras que habían venido en mi contra, las paredes se derrumbaron.

Fue entonces que pudo el Señor moldear mi corazón.

Cayeron las paredes y las rocas fueron pulverizadas por su mano poderosa.

Inició así una nueva y maravillosa relación.

¿Estás teniendo problemas para entrar en una relación mas profunda con el Señor?

Quizás tengas un corazón de piedra y esas piedrecitas son piedras de tropiezo, estorbando en tu relación con Jesucristo.

¿Has sido herido(a)?

Perdona a aquellos que han dicho palabras destructivas.

Pídele al Señor que te muestre cuándo entró esa piedra y cuándo se empezó a formar esa pared.

Comienza tu proceso sanador.

El borrará tu dolor y sacará esa piedra de tu corazón y te dará ese nuevo y suave corazón de carne, un nuevo espíritu libre de dolor y de amargura.

Sé renovado y lleno de su amor en este día.

Amén.

Dios Te Bendiga.

16 abril 2009

Porque raíz de todos los males… ©

“porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe… ”. 1 Timoteo 6:10.

¡Qué vanidad es el vivir para el dinero!

El dinero es el pasaporte universal a todos los lugares menos al cielo.

Hay muchas religiones que cobran y recaudan y ninguna de ellas es de Dios.

No podemos comprar el favor de Dios.

Sólo Jesucristo da lo que el dinero no puede obtener.

“… ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”. Marcos 8:36.

¿Sabes la respuesta a esta pregunta del Señor?

La respuesta es… nada aprovechará.

El dinero puede entretenerte, pero no puede salvarte y no vale en la eternidad, que es a dónde tú vas.

“… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo… ”. 1 Pedro 1:18, 19.

Dios no salva por dinero.

Nadie obtiene su favor echándolo en la alcancía.

Dios no cobra por la sangre de su Hijo y si cobrara, nadie tendría suficiente para pagar, porque su valor es infinito.

¡Acuérdate de esto la próxima vez que tengas que pagar una misa!

“… nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”. 1 Timoteo 6:7.

Acuérdate de que “nada” es un absoluto.

Así la palabra de Dios advierte a todos los que aman al dinero y las cosas materiales, sean ricos o pobres.

“No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo… ”. Proverbios 23:4-6.

Muchos se han quemado en la vida, afanándose por las riquezas y las cosas que ellas compran.

No seas tú otra tragedia como ellos.

Busca a Dios y su salvación que es por la gracia, por la fe.

El Dios vivo y verdadero te ofrece perdón y vida eterna y te lo comunica, no en libros de religión, sino en su palabra, la sagrada Biblia.

Pasa de la religión lucrativa que los hombres montan y aprovechan y busca a Dios en la Biblia.

“Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata”. Salmo 119:72.

¡Compruébalo tú mismo!

Amén.

Dios Te Bendiga.

14 abril 2009

Señor, delante de ti están todos mis deseos… ©

“Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto”. Salmo 38:9.

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” Salmo 40:1.

El suspiro, es una acción que en ocasiones se hace inconscientemente.

Es un respirar profundo para luego exhalar, muchas veces con la mirada perdida, el corazón latiendo.

Se hace cuando se piensa en algo o en alguien, es muy usual cuando se esta en la etapa del enamoramiento.

Esa persona roba esos suspiros.

Pero también un suspiro se hace en momentos de nostalgia y cansancio de esperar algo que nunca llega.

El primer versículo dice…

“Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto”. Salmo 38:9.

Cuando yo leí por primera vez estas palabras estaba atravesando por un momento muy difícil en mi vida, llegue a pensar que era el único en estar viviendo lo que me pasaba y que nadie, podría entenderme por mas que yo lo explicara.

Recuerdo muchas noches en mi soledad, llorando con mi almohada de testigo y suspirando por una respuesta que nunca parecía llegar.

El Señor muy misericordioso ilumino mi corazón para que yo pudiera acudir a sus palabras consoladoras en la Biblia y es allí es donde pude encontrar un episodio de la vida de un hombre muy importante en la historia.

El rey David, antes de ser rey, fue un gran guerreo, muy renombrado, tuvo muchas riquezas y tenia el favor de Dios.

Pero como cualquier ser humano también tuvo momentos de frustración en la que oraba y oraba y no veía por ningún lado la respuesta.

Imagino que él ya ni contaba sus cosas a sus allegados, simplemente en las noches se iba al lugar en donde dormía y quizás dejaba de orar y empezaba a llorar sin que nadie lo viera pero sabia que su suspiro no era oculto pues Dios lo escuchaba por muy suave que fuera.

Entonces pude entender que así como en aquel tiempo para Dios no era extraño los lamentos de David tampoco lo serian los míos y que podía escucharme a mí también.

No se porque suspiras, allí en la soledad pero si puedo decirte que desde lo alto hay alguien que te esta escuchando.

El segundo versículo dice…

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” Salmo 40:1.

David y muchos grandes personajes de la Biblia y de la historia de la humanidad han atravesado momentos difíciles como los tuyos y los míos, pero estos personajes decidieron lo mejor, esperar la respuesta de Dios y él fue tan misericordioso que los escucho y los ayudó.

En este día te puedo decir que he llorado tantas veces, algunas sin ser visto y he tenido la confianza en que Dios se inclino, se acerco y me escucho y me sigue escuchando.

También yo he decidido esperar en él, no en el mundo y lo que este ofrece, porque lo que el mundo ofrece es pasajero, pero lo que Dios da es duradero, es una respuesta y felicidad que el mundo con todo su esplendor no te puede dar.

¿Por qué suspiras y lloras en la soledad?

¿Cuántas veces has suspirado y llorado sin ser visto por nadie y has esperado una respuesta que nunca llega?

¿Quieres que Dios se incline y se acerque a ti para darte consuelo y esperanza?

Has una oración con tus propias palabras y sinceramente pide que él entre en tu corazón, espera en él, pues él todos los días escucha tu clamor, quiere ayudarte pero no lo hará si tu no se lo permites.

Entrégale tu vida a Dios y aprenderás a confiar y a esperar en el porque sentirás que tus deseos y tu suspiro no es oculto para él.

Amén.

Dios Te Bendiga.

12 abril 2009

Si puedes creer… ©

“… Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:23.

¡Qué triste es ver una vida marginada por una desagradable experiencia!

¡Qué doloroso es ver a alguien que ya no tiene deseos de vivir y de luchar porque piensa que ya nada vale la pena!

- ¡Vivir de esa manera no es vivir!

Mientras escribo estas palabras, pienso en la historia de una niña que fue abusada sexualmente por un conocido de la familia.

Imagínate el trauma y las cicatrices emocionales y físicas de esta pobre criaturita.

Por supuesto, cuando su familia se entera, inmediatamente querían saber quién había cometido tal crimen.

Después de insistir muchas veces, la niña delata al criminal que le hizo aquel daño.

La familia se sentía destrozada, al punto que unos de ellos tomaron la ley en sus propias manos y le dieron muerte a aquel horrible animal.

Cuando la niña se enteró de lo que había acontecido, quedó aún más traumatizada, porque en su mente de niña pensó que ella era responsable por la muerte de aquel criminal.

Por muchos años no pronunció palabra alguna, porque llegó a creer que sus palabras tenían el poder de matar.

- Si me hubiese quedado callada, aquel hombre no hubiera muerto.

Pasó mucho tiempo sin que ella hablara.

Su abuela trataba mucho con ella y le daba buenos libros para que ella los leyera.

Con el pasar del tiempo y la insistencia fiel de se abuela, aquella vida llegó a comprender que no fueron sus palabras las que mataron a aquel hombre.

Ella llegó a comprender que también hay poder positivo y constructivo en las palabras, y que sus palabras no habían matado a aquel hombre.

Hoy, ella es una escritora internacional muy famosa y es una mujer que habla con suma elocuencia.

Hoy no tiene miedo de usar su voz y de escribir sus palabras en libros y poesías.

De una tragedia, nace una bendición, porque se atrevió a creer.

Quizás ninguno de nosotros hayamos tenido una experiencia tan horrenda como esa y gracias a Dios por eso.

Pero, dime algo…

¿Quién es el que te ha herido?

¿Quién te robó la belleza de la vida?

¿El don de hablar o de cantar?

¿Quién fue?

Hoy vives encerrado en tu mundo y ya no quieres hablar ni cantar, porque piensas en lo que te hicieron o en lo que dicen de ti.

A todos nos ha pasado.

Alguien malinterpretó lo que hicimos o lo que dijimos.

Inmediatamente nos sentimos mal porque pensamos que hemos causado un daño.

Pero…

¿Será verdad?

Dios sabe todas las cosas y nosotros nada sabemos.

Podemos encerrarnos en un cascarón y escondernos de la vida, pero nada beneficioso sacamos con eso.

Tenemos que atrevernos a creer.

- ¿A creer?

Sí, eso mismo… a creer en Dios con todas nuestras fuerzas y corazón.

Quizás te sientes a punto de desmayar.

Estás cansado de explicar tus motivos o razonamientos y la gente sigue sin comprenderte.

Ya estás cansado de soñar porque piensas que de nada sirve y te has encerrado en tu propio mundo, porque ya no quieres ser herido, golpeado o marginado.

Pero el Señor te dice…

- Atrévete a creer.

“… ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”. Juan 11:40.

No dudes ni desmayes, que la única aprobación que vale es la de Dios.

Olvídate de lo que los demás piensen y digan.

Si en verdad amas a Dios y esperas en él, como dice la escritura, nunca serás desamparado (Salmo 37:25).

¡Atrévete a creer que hay belleza en la vida y que hay poder en el Dios todopoderoso y Santo!

¡Atrévete a creer que en las manos de Dios estás seguro aunque las tormentas vengan contra tu vida!

¡Atrévete a creer que todo lo que hagas para Dios nunca será en vano aunque otros te digan lo contrario!

Atrévete a creer y no dejes de soñar.

Amén.

Dios Te Bendiga.

10 abril 2009

Todo me es lícito, pero no todo conviene… ©

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. 1 Corintios 10:23.

En otro lugar dice…

“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”. 1 Corintios 6:12.

En Cristo tenemos libertad, pero esa libertad tiene ciertos límites.

Aquí en estos versículos podemos ver cuáles son esos límites.

La televisión no siempre edifica, no siempre conviene y lo que es más importante, ella no debe llegar a dominarnos.

Hay cosas en la televisión que pueden, sin duda, ser de ayuda.

Sea para el colegio, como conocimiento general, sea como información.

Sin embargo…

La mayor parte de la programación televisiva no pretende entregar información o cultura, sino simplemente, entretener.

La necesidad de recreación tiene su lugar en toda persona.

Pero…

¿Qué tipo de entretención entrega la televisión?

Sus programas interactivos son insulsos, sus temas, normalmente banales, referidos al submundo de las “estrellas” del espectáculo.

¿Qué edifica eso?

¿Qué conveniencia tiene eso para un hijo de Dios?

Allí se dejan ver las formas de vida de esas personas, destituidas de toda moral, ellos viven la vanidad, el tráfago de una vida liviana, ellas forman parte de un “show” que vende.

La programación de la televisión ha perdido una orientación seria.

Los programadores no tienen en mente principios dignos de alabanza, sino simplemente el “rating”.

Es decir, lo que la gente pide.

La programación obedece a los dictados de los televidentes.

Sabemos lo que el mundo quiere, cuáles son sus grandes dramas, sus grandes vacíos.

En definitiva son ellos, quienes, de acuerdo a sus nefastos criterios (o falta de ellos), programan la televisión que hoy tenemos.

La televisión puede transformarse en un vicio.

Hay niños y jovencitos expuestos totalmente a su influjo.

Ellos no tienen restricciones.

El mensaje de la televisión -sea abierto, sea subliminal- es completamente asimilado por sus mentes.

Ellos pasan gran parte de su tiempo libre (es decir, de su vida) frente al televisor.

En ese camino, ellos fueron escalando varias etapas.

Primero fue la etapa de los dibujos animados, de la televisión abierta, luego la del cable, de los videos, etc.

A medida que la edad avanza, los gustos cambian y la truculencia y la inmundicia también.

¿Qué conviene a un cristiano?

Tener control sobre sí mismo y sobre lo que ve en televisión.

“Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda”. Proverbios 25:28.

Tenemos que usar la rienda con respecto a nosotros mismos y lo que nos afecta.

De manera que -sintetizando- el principio número uno es… no todo edifica, el segundo es… no todo conviene y el tercero es… no me dejaré dominar.

Creo que si podemos ver lo que es nocivo para nuestra mente y para nuestro caminar con el Señor.

Y si decidimos en nuestro corazón apartarnos de ello, el Señor nos dará la gracia para hacerlo.

Amén.

Dios Te Bendiga.

08 abril 2009

Y amarás al Señor tu Dios… ©

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento”. Marcos 12:30.

¿Cómo amar a Dios?

Resulta una pregunta muy interesante que debiéramos hacernos muy a menudo.

Amar a Dios con todo tu corazón, alude a lo más profundo del ser humano, al asiento tanto de la mente como de los sentimientos, el corazón es el órgano que mueve la sangre que da vida al cuerpo y el que recibe especial atención, es también el sinónimo de sentimiento de amor profundo, pues se ama con el corazón.

Amar a Dios con toda tu alma, es decir desde la fuente de las emociones, este amor conlleva al entendimiento de lo que se hace y lo que se siente, pues se requiere de un amor racional.

Amar a Dios con toda tu mente, fuente de los pensamientos, que regularmente se ocupa de las preocupaciones y los afanes así como de los malos pensamientos, es también en la mente donde debe prevalecer la presencia de Dios, en otras palabras es amar a Dios con todo el entendimiento.

Amar a Dios con todas tus fuerzas, la energía que se gasta en diferentes actividades, debe ser también canalizada al amor hacia Dios, amar a Dios con todas las fuerzas es tener el coraje de confesarlo y demostrarlo en cada acto de nuestra vida, es una dedicación de mi existencia plena al Señor.

En resumen…

Si amas a Dios debes amarle tal y como lo establece Jesucristo, esto es un amor integral, completo, al 100%.

Cualquier otro tipo de amor hacia Dios no es valido.

Dios nos ha enseñado como quiere ser amado y debemos respetarlo.

Así como el pueblo de Israel fue exhortado por Elías a definirse entre Dios y Baal cuando dijo…

“Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra”. 1 Reyes 18:21.

Nosotros también debemos definirnos delante de Dios y amarle tal y como él quiere y no amarle solo “a medias” y ser acreedores al reproche de Jesús quien dice…

“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Lucas 6:46.

Si amamos a Dios como la palabra lo enseña, nuestra relación con el Señor será fortalecida y llena de bendiciones.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”. Efesios 5:1, 2.

“La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable… ”. Efesios 6:23.

Amén.

Dios Te Bendiga.

06 abril 2009

Y decían a la mujer… ©

“y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo”. Juan 4:42.

Jesús estaba en Samaria, un territorio que era hostil para los judíos.

Había una historia de odio racial muy fuerte.

Y en medio de esa realidad, Jesucristo le habla a una mujer.

Esta vuelve al pueblo y comienza a contar que había encontrado a alguien muy especial, que era distinto a todos, que era único, que era el Cristo.

En la vida cotidiana y rutinaria de la vieja Galilea, un evento así no se producía todos los días y por eso muchos del pueblo van a ver a Jesús.

Jesucristo era la sensación del momento.

Lo maravilloso es el efecto que Cristo produce en las personas.

Seguramente muchos habían ido con algún preconcepto formado.

Quien había traído la noticia era una mujer de vida fácil del pueblo, no era muy confiable y para colmo, este personaje misterioso era judío.

Pero una vez que se encuentran con Jesús, se produce el milagro.

Y estos samaritanos entienden quién es Jesús.

No es un profeta de los caminos, no es un buen maestro, no es un milagrero sensacionalista, no es un predicador de paso, Jesucristo es el gran salvador.

Y todo el pueblo quedó enamorado de su persona.

Hoy necesitamos volver a la fuente y escuchar y leer más de Jesús.

Para volver a enamorarnos de él.

No alcanza con saber de prestado, con escuchar algo de Jesús de lo que otros dicen.

Es necesario tener intimidad con él y disfrutar de su compañía a diario.

Volver a disfrutar de estar en su presencia o comenzar a disfrutar de estar en su presencia.

Tener el deseo de orar, leer y asistir a la iglesia, como cuando lo reconocimos como salvador.

Es el título más grande que pueden darle a Cristo.

Él es quien, por su muerte, te dio vida.

Si no tienes esos deseos, no estás tan enamorado de Jesús, hasta podría parecer que no te importa nada.

¡Cómo no vamos a adorarlo y exaltarlo hoy!

Es tiempo de reconocer, alabar y amar al autor de este milagro personal.

Cristo es digno de la mejor alabanza.

¡Nada es más maravilloso que la salvación!

Amén.

Dios Te Bendiga.

04 abril 2009

Y él mismo constituyó a unos… ©

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”. Efesios 4:11.

¿Has conocido alguna vez a un apóstol?

Me refiero a alguien que reclama ser igual a Pedro, Jacobo, Juan o Pablo.

Quizás sí o quizás no.

Uno de mis amigos fue abordado por un autoproclamado apóstol moderno durante una conferencia.

Algunas iglesias enseñan la continuación del ministerio apostólico en el presente, mientras que algunos cristianos, en un intento por evitar una confrontación acerca del tema, dan un rodeo para decir que ellos sólo están “llenando la función apostólica”.

La implicación es que la función es, de alguna manera, distinta a la posición (o ministerio), como si fuera posible tal cosa como llenar la función de un embajador sin ser un embajador.

¿Dónde está la autoridad que apoya esto?

¿Qué debemos pensar de esto?

La Biblia dice que la posición de apóstol es el ministerio preeminente en la iglesia (hablando de la iglesia histórica).

“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”. 1 Corintios 12:28.

La posición de apóstol del Nuevo Testamento está por encima de profetas, evangelistas, pastores y maestros, para nombrar algunos.

Por lo tanto, un apóstol moderno reclama para sí un gran bagaje de autoridad.

Pero…

¿Está vigente este ministerio apostólico en la iglesia moderna?

¿Cómo podemos saber?

La respuesta probablemente depende de si la persona cree que el fundamento de la iglesia ya ha sido puesto o si el concreto sigue aún echándose.

Pablo dice que los apóstoles desempeñaron un papel clave en el establecimiento de la iglesia…

“edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Efesios 2:20.

En otra parte, Pablo declara que él mismo puso el fundamento…

“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica”. 1 Corintios 3:10.

Aparentemente, el fundamento ya ha sido echado y el concreto lleva dos milenios de seco.

Pero si bien estos pasajes parecen indicar que el ministerio de apóstol ya no es requerido, algunos pueden decir que no son definitivos.

¿Qué sucedería si algunos afirmaran que han hecho las señales que los identifican como apóstoles?

Pablo reclamó esto para sí frente a la iglesia de Corinto.

“Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros”. 2 Corintios 12:12.

Pero…

¿Son estas señales prueba suficiente para alguien que alega ser un apóstol?

Pablo indicó que puede haber falsos apóstoles…

“Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo”. 2 Corintios 11:13.

¿Cómo podemos distinguir entre un apóstol verdadero y uno falso basados en el hecho de que ambos afirman que han realizado las señales de apóstol?

Esto en sí, aún no constituye suficiente evidencia para afirmar o negar la vigencia actual del ministerio de apóstol.

Pero existe un detector más que podemos usar y éste puede ser definitivo para llegar a una conclusión.

Pablo dijo que todos los apóstoles han visto al Señor resucitado…

“Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles”. 1 Corintios 15:7.

Todo lo que tenemos que hacer es preguntar a nuestros supuestos apóstoles modernos si han visto al Señor resucitado.

Si dicen que no, no pasan la prueba y deben de pedir perdón por su falsa pretensión.

Pero…

¿Qué sucede si dicen que sí?

Pablo parece indicar que posiblemente tuvo una experiencia especial en la que ascendió al tercer cielo y vio al Señor.

“Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo”. 2 Corintios 12:1, 2.

¿Qué sucede si nuestro supuesto apóstol dice haber tenido una experiencia semejante?

Esto no es un proyecto de ciencia en el cual podemos llevar a cabo experimentos repetitivamente.

¿Aceptamos su palabra o no?

Si él dice que ha visto al Señor, entonces sabemos que no es un apóstol, sino un mentiroso.

¿Cómo sabemos esto?

Porque la Biblia lo dice, Pablo escribe que hubo un final para aquellos que vieron al Señor resucitado y Pablo fue el último apóstol que lo vio.

“y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. 1 Corintios 15:8.

¿Qué otra cosa aparte de “último” quiso decir Pablo cuando expresó “al último de todos”?

El claro testimonio de la escritura es que después del apóstol Pablo nadie vio al Señor resucitado.

Cualquier intento de distorsionar las escrituras para que digan otra cosa es una violación del texto.

Un apóstol verdadero debe afirmar las escrituras.

Una negación en este punto es fatalmente delatora para un supuesto apóstol.

La Biblia afirma el ministerio de apóstol y provee los métodos para identificarlo.

Afortunadamente, también marca los límites dentro de los cuales los apóstoles sirvieron a la iglesia.

No hubo más apóstoles después de Pablo.

Los apóstoles modernos deben ser clasificados como falsos apóstoles.

Amén.

Dios Te Bendiga.

02 abril 2009

Yo sé que mi redentor vive… ©

“Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios”. Job 19:25, 26.

Estas palabras tan sabias de Job me animan, mi corazón se ensancha de alegría y me hace sentir muy orgulloso al saber que mi Dios esta vivo y que mi héroe no es uno más de la lista que ha muerto y que ha dejado un legado histórico, sino que vive y vivirá por siempre y que marcó con su vida, muerte y resurrección la historia de toda la humanidad y sobre todo cambió mi destino final, pues gracias a su misericordia me ha dado vida eterna.

Cuando Job hizo esta declaración no estaba en los mejores años de su vida, sino lo dijo cuando atravesaba por situaciones muy difíciles… tenía una terrible enfermedad de su piel, había perdido todos sus bienes materiales e hijos, estaba viviendo el abandono de su esposa y amigos, quienes lo veían como algo despreciable que no merecía vivir, pero Job se mantuvo en su fe, pues tenía convicción de quien era su Dios.

Que seguridad la que tenía Job en medio de su desesperación y angustia él decía…

- Yo sé que mi redentor vive y no importa lo que ocurra con mi vida, él se levantará y yo lo veré.

Con frecuencia las personas con discapacidad son marginadas por una sociedad poco amigable donde no se les incluye y algunas veces en su desesperación, tiene la idea de que Dios esta tan lejos y que no se detiene a verlos y dar respuesta a sus necesidades, pero tenemos un ejemplo de fe en la vida de Job, al reflexionar sobre él nos damos cuenta que fue un hombre que sufrió mucho, tanto a nivel físico como emocional.

Sin embargo…

Se mantuvo firme y no desmayo en medio de las circunstancias que no le favorecían.

Pero la fe de Job movió a Dios y él se detuvo a ver sus ojos y corazón, me imagino que orgulloso se sintió Dios de su hijo Job y es ahí cuando le dijo al mismo enemigo…

“Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?”. Job 2:3.

Este pasaje bíblico vine a mi memoria cada vez que la prueba llega a mi vida y le suplico al Señor que se detenga y me mire a los ojos y recuerde que en este pedacito de tierra esta un hijo suyo que no es perfecto, pero que lo que más anhela es un día llegar a la estatura del varón perfecto y ser como Jesús, sé que es un proceso en el cual quiero estar siempre y morir intentándolo, con la seguridad que al llegar a mi morada eterna seré igual a él.

Ruego a Dios que me de la convicción que tenía Job para mantenerme firme como viendo al invisible y tener la seguridad que mi redentor vive y que yo vivo porque él vive, sin importar que todo este en mi contra, porque mayor es él que esta conmigo y él hace sendas donde pienso que no las hay.

¿Si en estos momentos estas viviendo alguna situación que te hace dudar de tu fe y ya no sabes en que creer?

Te animó a que busques a nuestro redentor quien nos redimió, es decir nos compró a precio de sangre, la cual no podemos pagar con oro, ni plata.

Acércate a él y él se acercará a ti y te aseguro que cambiará tu vida.

Amén.

Dios Te Bendiga.

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