“Pero tú, Señor, por siempre reinarás; ¡siempre estarás en tu trono!”. Lamentaciones 5:19 DHH
El paso de los imperios arrasando pueblos, sólo deja lamentos y destrucción.
Es peor que el invierno crudo, que no deja ni siquiera pasto con las heladas.
Todos sufren… ricos y pobres, animal y árbol.
Sólo queda mendicidad y sumisión, las huellas de la violencia.
“Para llenarnos de pan, tendemos la mano a los egipcios y a los asirios”. Lamentaciones 5:6 DHH
La voracidad de la maquinaria imperial se alimenta de niños, mujeres y ancianos.
Pero no se olvida de explotar la fuerza del trabajador.
“A los hombres más fuertes los pusieron a moler; los jóvenes cayeron bajo el peso de la leña”. Lamentaciones 5:13 DHH
Los recursos naturales son expropiados y abusados inmisericordemente, obligando al pueblo a ser extranjero en su propia tierra.
“¡Nuestra propia agua tenemos que comprarla; nuestra propia leña tenemos que pagarla!”. Lamentaciones 5:4 DHH
Sólo queda el lamento testimonial y paradójicamente de esperanza.
Es que Dios el protector, a veces aquieta su brazo.
Pero a pesar de la brutalidad de los imperios, sigue siendo el Señor de la historia.
Acaso si hay arrepentimiento y cambio, si hay fe y compromiso consciente, transformador y solidario… entonces el imperio caerá y el pueblo volverá a sonreír.
“¡Haznos volver a ti, Señor, y volveremos! ¡Haz que nuestra vida sea otra vez lo que antes fue!”. Lamentaciones 5:21 DHH
Amén.
Dios Te Bendiga.
El paso de los imperios arrasando pueblos, sólo deja lamentos y destrucción.
Es peor que el invierno crudo, que no deja ni siquiera pasto con las heladas.
Todos sufren… ricos y pobres, animal y árbol.
Sólo queda mendicidad y sumisión, las huellas de la violencia.
“Para llenarnos de pan, tendemos la mano a los egipcios y a los asirios”. Lamentaciones 5:6 DHH
La voracidad de la maquinaria imperial se alimenta de niños, mujeres y ancianos.
Pero no se olvida de explotar la fuerza del trabajador.
“A los hombres más fuertes los pusieron a moler; los jóvenes cayeron bajo el peso de la leña”. Lamentaciones 5:13 DHH
Los recursos naturales son expropiados y abusados inmisericordemente, obligando al pueblo a ser extranjero en su propia tierra.
“¡Nuestra propia agua tenemos que comprarla; nuestra propia leña tenemos que pagarla!”. Lamentaciones 5:4 DHH
Sólo queda el lamento testimonial y paradójicamente de esperanza.
Es que Dios el protector, a veces aquieta su brazo.
Pero a pesar de la brutalidad de los imperios, sigue siendo el Señor de la historia.
Acaso si hay arrepentimiento y cambio, si hay fe y compromiso consciente, transformador y solidario… entonces el imperio caerá y el pueblo volverá a sonreír.
“¡Haznos volver a ti, Señor, y volveremos! ¡Haz que nuestra vida sea otra vez lo que antes fue!”. Lamentaciones 5:21 DHH
Amén.
Dios Te Bendiga.









