30 noviembre 2009

Permanezca el amor fraternal… ©

“Permanezca el amor fraternal”. Hebreos 13:1.

Cuando hablamos del amor y de cómo lo expresamos, afectamos positiva o negativamente a quienes son parte de nuestro entorno inmediato, es decir, elegimos a quién brindar ese amor.

Sin embargo…

El texto nos habla de un amor amplio y permanente, que debe manifestar en los hijos e hijas de Dios comportamientos y testimonios que reflejen, incluso ante nuestros enemigos, nuestra permanencia en el amor.

Ese amor que obedece a una confianza que está más allá de nuestro propio ser, como es el ejemplo de Jesucristo.

Ese mismo amor debe ayudarnos hoy a cuidarnos de no caer en la tentación de seguir doctrinas que sólo buscan beneficios temporales y personales, que ponen en juego lo que es verdadero… el amor y la gracia de Dios.

Tenemos en nuestras manos la respuesta… seamos esa iglesia que sigue los pasos de quien entregó su vida por la humanidad y que nos dejó como herencia el ejercicio de una conducta cristiana y de una intercesión permanente de amor fraternal.

Aún con todas nuestras imperfecciones, Señor, estamos dispuestos a seguir tus pasos.

Amén.

Dios Te Bendiga.

29 noviembre 2009

Para que seáis irreprensibles y sencillos… ©

“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”. Filipenses 2:15.

No podemos evitar tener que vivir en el mundo actual, como tampoco podemos evitar ser constantemente impactados por la situación que en general nos rodea.

Los valores éticos y morales por los que normalmente se rige hoy la humanidad están lejos del ideal instituido por Dios para lograr una correcta relación entre los seres humanos.

Si queremos mirar un poco de televisión, no podemos evitar que hasta la publicidad esté llena de pornografía y los diferentes programas repletos de inmoralidad y doble intención, tanto en lo que se dice como en lo que se muestra.

Pablo aconseja ser irreprensibles, no recomienda separarse, encerrarse, evitar estar en contacto con el mundo, sino resplandecer como luminares, asidos de la palabra de vida (Filipenses 2:16).

El Señor afirmó que los que le siguen no son del mundo pero aclaró también que están en el mundo.

Cuando visite un ingenio azucarero, nuestro guía explicó el proceso para la extracción del alcohol de la melaza.

En unos enormes tanques estaba la melaza, un residuo de la elaboración del azúcar, una pasta oscura de bastante mal aspecto y fuerte olor.

El técnico incorpora a esa masa una relativamente pequeña cantidad de levadura, la que trabaja separando el alcohol.

La particularidad, según la explicación, es que esa levadura al hacer su trabajo no se contamina e incluso es recuperable.

Cuando lo escuché no pude dejar de pensar en cómo esto ilustra lo que estamos tratando de comprender.

El cristiano está en el mundo, sin poder evitar tener que estar mezclado.

Pero cuando está en Cristo no se contamina y siempre es recuperable, ya que contribuye de alguna manera a la mejoría del medio en el que vive y actúa, del cual debe ser luz.

Cuando para mí el vivir es Cristo, esto es felizmente realizable.

Amén.

Dios Te Bendiga.

28 noviembre 2009

Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad… ©

“Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, Para que no se estime sabio en su propia opinión”. Proverbios 26:4, 5.

Muchos dramas y conflictos que distancian a las personas son producto de actitudes y comportamientos necios.

Es mucha la gente que se siente dolida por dichos de otros que desconociendo sus límites, opinan sin razón, se meten sin medir las consecuencias y hieren, lastiman y ofenden.

El autor de Proverbios nos invita a no perder los estribos ante tales situaciones y propone que nuestras respuestas sean sensatas y prudentes, ya sea por un silencio inteligente o palabras adecuadas en momentos oportunos, que pongan de manifiesto la necedad del otro.

Esto que en apariencia parece sencillo, no siempre lo es.

Muchas veces caemos en la subjetividad y premura de querer dar respuestas rápidas y con todo el “hervor” a cuestas, a comentarios y/o situaciones que nos parecen fuera de lugar.

Un conocido dicho popular aconseja al respecto y dice… a palabras desenchufadas, oídos desconectados.

El autor de los Proverbios insiste que la sabiduría comienza por honrar al Señor, mientras que la necedad es producto del rechazo al Señor.

Desde la condición de cristianos, nuestra vida, actitudes y respuestas deben llevar el reflejo a modo de “marca registrada” del amor y la verdad.

Jesús nos invita a construir nuestra casa sobre una roca, confiando siempre en nuestro Señor, ello es la clave de una construcción inteligente, capaz de resistir las dificultades y tormentas de la vida.

Y serán nuestros comportamientos que reflejan la confianza en nuestro Dios, las mejores respuestas que podamos dar a los necios.

Confiemos siempre en Dios, caminemos en su luz y pidamos nos ayude a ser sensatos.

Amén.

Dios Te Bendiga.

27 noviembre 2009

El hombre saciado desprecia el panal de miel… ©

“El hombre saciado desprecia el panal de miel; Pero al hambriento todo lo amargo es dulce”. Proverbios 27:7.

¿Cuántas veces observamos a nuestro alrededor cómo en la abundancia se desprecian y derrochan las cosas?

Lo vemos en hogares donde los hijos están inundados de juguetes y ya no les importa descuidarlos.

También puede verse en las fiestas tradicionales donde familiares y amigos se reúnen en torno a mesas generosamente servidas y donde se prueba y “picotea” de todo, hasta pasarse muchas veces de los límites de tolerancia, para terminar con un sabor amargo en la boca.

La abundancia nunca ha sido un buen consejero en la vida de las personas.

Es el esfuerzo propio sumado a la conciencia de los privilegios que tenemos, lo que nos ayuda a valorar y cuidar de aquello que se tiene y goza.

Sobrados ejemplos hay de padres que brindan a sus hijos más de lo que deberían dar… los inundan de favores, regalos, comodidades y los complacen en todos los gustos.

Muchas veces esto compensa otro tipo de carencias, lo cierto es que estas historias terminan muchas veces, como dice el versículo de hoy, despreciando hasta lo más dulce en la vida.

La consecuencia de esta falta de conciencia ante los privilegios es la ingratitud, la pérdida de aprecio y el valor de las pequeñas cosas y logros.

Supliquemos a Dios nos ayude a nunca perder el sabor dulce de las experiencias lindas que nos suceden en la vida y a valorar los pequeños pasos.

Amén.

Dios Te Bendiga.

26 noviembre 2009

Manzana de oro con figuras de plata es… ©

“Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene”. Proverbios 25:11.

Una hermosa y elocuente comparación la que nos confronta el proverbio de hoy.

Nos abre los ojos al inmenso valor de la palabra acertada en el momento justo.

Con la palabra podemos agradar o desagradar, sanar o lastimar, alentar o desalentar, consolar o herir.

Su poder es tan antiguo como antiguo es el mundo, basta recordar el relato de la creación en Génesis, donde Dios creó cielos y tierra a través de su palabra.

También así, cada uno de nosotros es el resultado de un sinnúmero de palabras, que nos han expresado y enseñado desde la más tierna infancia quienes nos rodearon, educaron y compartieron nuestras vidas.

Gracias a ellas no sólo nos comunicamos, sino también expresamos los sentimientos más hondos de nuestros corazones, sean positivos y de ternura, o negativos, de rabia, bronca o dolor.

El autor de Proverbios también sabía acerca de la ansiedad que muchas veces sentimos al tener que decir algo.

Sin darnos cuenta descuidamos el momento oportuno, que es tan importante como el mismo contenido de nuestras palabras.

Con palabras pronunciadas oportunamente, en el momento adecuado, cada persona tiene la facultad de ser portador e instrumento de consuelo, aliento, advertencia, llamado de atención, de aprobación o de corrección.

Saber elegir el momento oportuno implica también el respeto a la necesidad del silencio.

Sepamos pedir a Dios en oración que nos ilumine para ser portadores de palabras adecuadas en momentos oportunos.

Amén.

Dios Te Bendiga.

25 noviembre 2009

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros… ©

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros”. Filipenses 1:3, 4.

Es una constante, no solo en Filipenses sino en todos los escritos de Pablo, su preocupación por los hermanos, lo que concretaba permanentemente en la práctica de orar por cada uno de ellos.

No oraba solo por el conjunto de la iglesia sino por cada uno a los que en muchos casos, mencionaba por su nombre y seguramente oraba por su situación.

En la experiencia de vivir por Cristo debe ocupar un lugar, muy importante por cierto, la saludable preocupación e intercesión en oración por otros de la gran familia en la que pensábamos ayer.

Hay una experiencia preciosa en la práctica de tener una lista, que no necesariamente tiene que ser extensa, que incluya algunas de las prioridades de las que tengamos noticias y usarla como recordatorio para orar, cada día, por cada uno de los casos anotados, que no solo serán de nuestro círculo, por ejemplo nuestra iglesia, sino incluso de personas y situaciones lejanas.

De vez en cuando tenemos noticias de alguien que está pasando por serias dificultades de salud, muchas veces con mal pronóstico, lo que debe impulsarnos a incluir en nuestra lista no solo a la persona de que se trate, sino también a quienes deben atenderla y cuidarla.

Con esto estaremos llevando el caso al trono de la gracia, de donde proviene el oportuno socorro.

Incluso pueden llegar a nuestro conocimiento las dificultades que alguna congregación hermana esté pasando y aunque no sea la iglesia en la que nos congregamos, será una experiencia saludable orar por ella y dar gracias cuando lleguemos a saber que el problema ya ha sido resuelto.

Cuando en algún lugar del mundo hay persecución o se desatan guerras o hay catástrofes de algún tipo, la oración de intercesión hecha en cualquier lugar del mundo significa una ayuda de valor superlativo.

En lo que Pablo escribe según nuestro texto de hoy, se destaca que para él hacer esto era una experiencia de gozo.

En la gran familia que vive por Cristo, el interés de unos por otros, concretado en oración, es de incalculable valor.

Amén.

Dios Te Bendiga.

24 noviembre 2009

Así que, hermanos míos amados y deseados… ©

“Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados”. Filipenses 4:1.

Continuamente estamos oyendo voces que nos hacen tentadoras ofertas para ayudarnos a resolver nuestras necesidades espirituales.

Tocan a la puerta de nuestro hogar ofreciendo decirnos cosas importantes que según ellos, ignoramos con respecto a los propósitos y planes de Dios para el presente y el futuro.

Sintonizamos la televisión y con gran despliegue escénico nos invitan a tomar un vaso de agua, a cambio de lo cual seremos bendecidos, o a asistir a determinado lugar para tocar un manto, andar sobre un camino de sal o pasar por puertas bendecidas, a cambio de lo cual recibiremos bendiciones.

Y lamentablemente no son pocos los que sucumben, en una inexplicable búsqueda de algo que en Cristo, ya tendrían totalmente resuelto.

El consejo de Pablo es estar firmes en el Señor, ya que teniendo lo mejor es innecesario buscar nada más, pues para quien vive en Cristo, él es quien satisface toda necesidad y responde a toda inquietud.

Pero el consejo incluye un detalle que no podemos pasar por alto ni considerar ligeramente, “estad firmes”, para lo que necesitamos una constante y renovada determinación y vigilancia, ya que el Señor hace siempre su parte pero espera que nosotros hagamos la nuestra.

Pablo, quien caminaba cada día con el Señor, llegó a estar tan firme en él que pudo decir que nada podría separarlo del amor de Cristo.

Para esto enumeró una serie de cosas que podrían tentarlo pero siempre fracasan.

Es posible escuchar voces de sirena que solo llevan a realizar una experiencia dolorosa, contra lo cual no hay nada mejor que amarrarse con total firmeza al Señor y su palabra, rechazando cualquier oferta que resulte negativa en el esfuerzo permanente de vivir por Cristo.

Amén.

Dios Te Bendiga.

23 noviembre 2009

Como una madre consuela a su hijo… ©

“Como una madre consuela a su hijo, así los consolaré yo a ustedes, y encontrarán consuelo en Jerusalén”. Isaías 66:13.

El pueblo de Israel estaba apenado y herido por el poder dominador de Babilonia, que los había mantenido desterrados por muchos años.

Las heridas tardaban en sanar, pero Dios promete su amor y su cariño, como el de una madre que se conmueve ante el llanto de un niño, para restaurar las fuerzas del pueblo y ayudarles en la reconstrucción de Jerusalén y del templo.

En este tiempo de renovadas esperanzas en medio de tantas injusticias, de tantas promesas incumplidas, Dios nos invita a buscar alivio y consuelo en su amor.

El apóstol Pablo era una persona que trabajaba y luchaba duramente en la proclamación del evangelio.

Y por ello sufría grandes aflicciones y privaciones personales.

Pero nos sorprende de qué manera sentía ese consuelo que viene de Dios.

En lugar de lamentarse alababa a Dios.

E invita a compartir ese consuelo con todas las personas que en nuestra iglesia, en nuestra comunidad y en nuestra sociedad sufren y pasan situaciones de dolor.

Dice Pablo…

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”. 2 Corintios 1:3, 4.

Si aún encontramos a muchas personas que lloran, que sufren, que no tienen paz y consuelo, es porque nuestra tarea es aún insuficiente y tenemos mucho por hacer todavía para que el consuelo divino llegue a todos los seres humanos.

Amén.

Dios Te Bendiga.

22 noviembre 2009

Y si sobre este fundamento alguno edificare… ©

“Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”. 1 Corintios 3: 12, 13.

Hay muchos en la iglesia que son como vasos de madera, que viven por su naturaleza humana caída no transformada.

Necesitamos ver que el Señor Jesús fue crucificado por nosotros.

Él derramó su sangre y nos justificó.

El problema de nuestro pecado fue resuelto, porque él derramó su sangre por nosotros.

Por tanto, ya no somos más pecadores, ahora somos justos.

El Señor Jesús nos justificó y nuestra posición cambió.

No estamos más en una posición común, en el mundo, en el pecado y mucho menos en el lago de fuego.

Nuestra posición cambió.

Ahora estamos en una posición santa.

Puedo ilustrar la posición santa de la siguiente manera… si un vaso está sucio y caído en una zanja, tenemos dos problemas, dos situaciones… la suciedad y la zanja.

La suciedad prefigura el pecado, la zanja, la posición no santa.

Cuando sacamos el vaso de la zanja y lo ponemos en el lavaplatos, debajo del grifo, nosotros lo “santificamos”, es decir, lo separamos de la posición no santa y lo colocamos en una posición santa, separada, distinta.

A esto le denominamos santificación posicional.

Pero el vaso aún está sucio y necesita ser limpio, por eso debemos abrir el grifo y dejar que el agua lo lave y saque toda la suciedad del vaso.

De esta manera el es santificado disposicionalmente y no sólo posicionalmente.

Por un lado el agua saca la suciedad, por otro, ella entra, satura y transborda.

Esto es lo que la naturaleza santa de Dios hace en nosotros.

Cuando creímos en el Señor fuimos salvos del mundo y nuestros pecados fueron perdonados.

No obstante, muchas veces aún vivimos por nuestra naturaleza humana caída y por nuestro viejo hombre.

Nuestro ser y naturaleza necesitan ser saturados de la vida y naturaleza divinas para expresar a Dios.

Por eso, mientras más disfrutamos al Señor y de su rica provisión en el espíritu, somos más santificados disposicionalmente y por tanto, transformados.

Aún después de ser salvos, si todavía vivimos por nuestra constitución natural y naturaleza caída, somos como vasos de madera.

Esto puede basarse en 1 Corintios 3 cuando Pablo dijo que puso el fundamento, el verdadero fundamento que es Cristo.

Ahora cada quien debe ver cómo edifica sobre ese fundamento.

Algunos edifican con oro, plata y piedras preciosas, otros con madera, heno y hojarasca, que representan la naturaleza humana.

La hojarasca es lo más vil, lo más bajo, mientras que la madera está en una posición más elevada.

La naturaleza humana más elevada está representada por la madera, especialmente por el cedro del Líbano, porque éste pasa por muchas aflicciones como el frío de las montañas.

El cedro encuentra mucha dificultad para crecer.

La madera es castigada por los vientos, por las tempestades, por la nieve.

Esta madera se vuelve resistente y es muy noble, pero aunque sea la naturaleza humana más elevada, aún es naturaleza humana.

No podemos edificar la iglesia con esa naturaleza.

En la iglesia no podemos invitar a alguien a ser un anciano sólo porque él tiene una naturaleza humana muy elevada, tiene una ética elevada, buena conducta, es muy respetado en la sociedad y muy elocuente.

Aun así, es una persona con una humanidad elevada, como el cedro de Líbano.

En el Antiguo Testamento, una madera noble como la acacia aún necesitaba ser revestida de oro, que representa la naturaleza divina.

Gracias al Señor, en el Nuevo Testamento necesitamos dar un paso más.

Debemos edificar con la naturaleza divina.

Amén.

Dios Te Bendiga.

21 noviembre 2009

Huye también de las pasiones juveniles… ©

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. 2 Timoteo 2:22.

Pablo tenía en realidad mucha experiencia.

Él sabía que cuando invocaba el nombre del Señor, se purificaba de sus errores y se apartaba de la injusticia.

Ahora era justo y santo.

Cuando la iglesia está en una situación de degradación, necesitamos servir a Dios pero no como vasos de barro y de madera.

Necesitamos purificamos a nosotros mismos, tener la justicia subjetiva.

Así, el Señor trabaja en nosotros y deposita más su naturaleza divina en nuestro ser, haciéndonos vasos de oro.

Por eso necesitamos tomar esa determinación.

En 2 Timoteo 2:22 tenemos la conclusión…

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”.

En aquella época, Timoteo que se encontraba en la iglesia en Éfeso, se había debilitado, porque existía allí un grupo de personas que hablaban doctrinas que no promovían la dispensación de Dios en la fe.

Timoteo deseaba llevarlos a invocar el nombre del Señor y a estar en el Espíritu.

Pero ellos no quisieron.

Entonces Timoteo estaba bajo mucha presión hasta el punto que enfermó de su estómago.

Inclusive su espíritu se apagó.

Por eso Pablo tuvo que decirle…

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti”. 1 Timoteo 1:6.

Gracias al Señor, a pesar de que la iglesia en Éfeso estaba en tal situación, allí aún había personas que invocaban al Señor con un corazón puro.

¡Aleluya!

Fue con ellos que Pablo animó a Timoteo para que siguieran la justicia, la fe, el amor y la paz.

No debemos desilusionarnos con la situación de ninguna iglesia.

Antes necesitamos estar juntos con los que invocan al Señor de corazón puro.

Especialmente los jóvenes deben buscar proseguir con los que de corazón puro invocan el nombre del Señor y no ir al mundo, con las personas que aman el mundo.

En 2 Timoteo 2:23 leemos…

“Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas”.

Muchas doctrinas engendran sólo contiendas.

Solamente las enseñanzas sanas y las sanas palabras pueden llevamos a crecer en vida.

En la era de la degradación de la iglesia, debemos aferramos a la promesa de la vida del Señor.

Nosotros ya tenemos esa vida.

No entremos en degradación.

Aunque la situación de la iglesia no sea normal, ya tenemos la promesa de la vida.

Tenemos espíritu de poder, de amor y de dominio propio.

Además tenemos la palabra de Dios, que es transmitida a hombres fieles e idóneos que pueden enseñarla a otros.

Finalmente, debemos buscar ser vasos de oro, vasos para honra, invocando al Señor y andando con los que de corazón puro lo invocan.

Nada se gana con discutir con aquellos que les gusta las doctrinas, pues ellos continuarán en las doctrinas.

Debemos orar por ellos.

Cuanto más discutimos, más caemos en las doctrinas.

Vamos a ir adelante con aquellos que de corazón puro invocan el nombre del Señor.

Esta es la salvación para la iglesia en la época de la degradación.

Esto restaurará la iglesia según la promesa de la vida que Dios tiene para nosotros desde el comienzo.

¡Aleluya!

Amén.

Dios Te Bendiga.

20 noviembre 2009

Pero en una casa grande… ©

“Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles”. 2 Timoteo 2:20.

¿Qué es la casa grande?

La casa grande está compuesta por todos los creyentes, toda la cristiandad.

Cuando creímos en el Señor, invocamos su nombre y fuimos bautizados, fuimos introducidos en un solo Cuerpo, el Cuerpo de Cristo.

Colosenses 1:24 y Efesios 1:22, 23 dicen que la iglesia es el Cuerpo de Cristo.

Cuerpo e iglesia son términos intercambiables.

Cuando estás en el Cuerpo de Cristo, está en la iglesia.

Para Dios, todos los que fueron bautizados fueron introducidos en un solo Cuerpo, por tanto, son miembros del Cuerpo de Cristo y son parte de la iglesia.

Nosotros somos la iglesia, somos el Cuerpo de Cristo.

Por eso necesitamos predicar el evangelio a todos.

A los gentiles predicamos el evangelio de la gracia, diciéndoles que el Señor Jesús murió por sus pecados.

Él fue crucificado y derramó su sangre por ellos.

Si no resuelven su problema de pecado, no podrán ver a Dios y perecerán, porque la paga del pecado es la muerte.

Pablo predicó tal evangelio, el evangelio de la gracia.

En 2 Timoteo 2:20 Pablo menciona vasos de barro, de madera, de plata y de oro.

Hagamos aquí una aplicación según nuestra experiencia… en la Biblia, el ser humano es comparado con un vaso.

Romanos 9 dice que el alfarero tiene derecho de hacer del mismo barro, vasos para gloria y vasos para ira.

Los vasos de barro pueden ser quebrados.

Antes de ser salvos todos éramos vasos de barro.

Adán fue hecho de barro, por tanto, todos somos vasos de barro.

Un vaso de barro es muy frágil, pues se quiebra con un golpe más o menos fuerte.

Todos somos así.

Antes de ser salvos, éramos orgullosos y considerábamos ser más de lo que somos.

Cuando alguien nos despreciaba o hablaba mal de nosotros, instantáneamente reaccionábamos.

¿Qué es esto?

Es el orgullo.

Ese orgullo muestra nuestra fragilidad.

No podíamos recibir ninguna crítica, ningún golpe.

Cualquier cosa que nos tocaba nos quebraba.

Por eso, cuando los descendientes de Adán percibieron que eran débiles, frágiles y mortales, comenzaron a invocar el nombre del Señor.

Cuando invocamos el nombre del Señor, le decimos que confiamos en él.

Cuando no tenemos al Señor, no tenemos alegría, seguridad ni paz.

Por haber perdido la alegría, el hombre fabrica placeres transitorios de pecados para satisfacerse.

Esa alegría es vana y pasajera, desaparece rápido.

Necesitamos confiar en el Señor, elevar y exaltar su nombre.

Entonces él nos da alegría.

Sin Dios no tenemos paz ni seguridad.

Cuando invocamos el nombre del Señor tenemos paz, alegría y seguridad.

La madera representa la naturaleza humana.

En el segundo período de dos mil años de la historia humana, en la era de la ley, el pueblo de Israel consideró que tenía la capacidad de cumplir todo lo que el Señor hablara (Éxodo 19:8), sin reconocer la limitación de la naturaleza humana.

Por otro lado, también podemos aplicar hoy a los que fueron salvos y bautizados y que por tanto ya son hijos de Dios.

Todos necesitamos reconocer que aún tenemos mucho de la naturaleza humana caída y necesitamos ser transformados.

Amén.

Dios Te Bendiga.

19 noviembre 2009

Trayendo a la memoria la fe no fingida… ©

“trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también”. 2 Timoteo 1:5.

Cuando la iglesia esté en decadencia, en degradación, necesitamos una conciencia pura.

Además necesitamos una fe no fingida, es decir una fe que no es falsa.

La fe viene por oír la palabra de Dios.

La fe fingida no viene de Dios, viene del pensamiento natural del hombre, que dice…

- Yo tengo fe.

Esta fe viene de nosotros mismos, no viene de la palabra de Dios.

Si decimos que tenemos fe, es decir, basados en nuestra fe, esto no es confiable.

La fe tiene que originarse en la palabra de Dios.

La fe debe venir de “la fe”, cuyo contenido es la economía neotestamentaria de Dios.

Cuando recibimos esa fe, tenemos una fe pura, no fingida.

Para resistir la corriente de la degradación necesitamos una fe no fingida y una conciencia pura.

Además de una buena conciencia y de una fe no fingida, necesitamos amor.

En 2 Timoteo 1:15 Pablo menciona a Figelo y Hermógenes entre aquellos que lo abandonaron.

Ellos perdieron el amor.

Si hubieran amado la verdad dirían…

- Por medio de Pablo recibimos la vida de Dios y las palabras de la economía de Dios.

- Por medio de él recibimos las palabras saludables para suplir a otros.

Pero ahora, por vivir en la esfera del alma, el amor de ellos desapareció.

¿Cómo podemos resistir esa corriente de rebelión?

No solamente con una conciencia pura y una fe no fingida, sino también con amor.

Nosotros tenemos ahora que conservar todo esto.

Si lo perdemos, nos degradaremos.

En una situación de degradación debemos permanecer firmes.

No solamente firmes, debemos subir río arriba.

Tenemos la promesa de la vida.

El Señor nos llama de lo alto… ven.

Él nos da una promesa y vamos hacia arriba y no descendemos según la corriente de la degradación.

Debemos tener amor, fe, conciencia pura.

En la vida de la iglesia debemos mantener estas tres cosas.

Ellas no provienen de nosotros mismos, sino que el Señor nos las concedió mediante la gracia.

En tiempos de degradación, de decadencia, necesitamos la promesa de la vida.

Con la promesa de la vida somos animados a proseguir.

No nos deben importar aquellos que hablan mal de nosotros y se nos oponen.

Aunque “todos los de Asia nos abandonen”, no les ponemos atención.

Miramos sólo hacia adelante, a la promesa del Señor, porque nos fue dada la promesa de la vida.

Esta es la vida que nos anima a proseguir en medio de la degradación.

Amén.

Dios Te Bendiga.

18 noviembre 2009

¿Pueden dos caminar juntos… ©?

“¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?”. Amós 3:3 NVI

¿Sabes algo?

La gente de campo, nunca pone a dos animales que sean distintos en un yugo, porque no van a ir parejo y como consecuencia no les podrá dar dirección.

Lo mismo sucede con las parejas o en los negocios.

Si no existe un acuerdo mutuo, todo esfuerzo por llegar a alguna parte, será en vano y Dios no los podrá guiar.

¿Sabes qué es lo que se siente cuando uno está atado a otro y cada uno hace fuerza o tira a destiempo en la pareja?

Sólo se siente dolor, mucho dolor.

Precisamente es lo que han experimentado millones de personas en el mundo a lo largo de la historia.

Todos ellos han ignorado el secreto del poder del acuerdo.

Cuando uno está de acuerdo con alguien, la carga es mucho más liviana de llevar y llegarán mucho más lejos.

¿Y cómo se logra?

Conociendo que tenemos un acuerdo con Dios y luego caminando en acuerdo con su palabra.

“¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?”. Romanos 8:31 NVI

Tu matrimonio brillará nuevamente.

Tus metas familiares serán alcanzadas.

La palabra de Dios viene a producir en tu vida bendiciones pero debes ponerte de acuerdo con ellas accionando a medida que las recibe.

Todo lo que emprendas en acuerdo con Dios y los tuyos será prosperado y podrán ir a otro nivel de gloria.

“Además les digo que si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo”. Mateo 18:19 NVI

Ponte de acuerdo en este día y tendrás una familia viviendo en armonía y paz.

Amén.

Dios Te Bendiga.

17 noviembre 2009

Mejores son dos que uno… ©

“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Eclesiastés 4:9-12.

Existen ventajas al no trabajar solos en ningún ámbito de la vida, incluyendo por supuesto la iglesia.

Jesús mismo fue parte de un equipo.

La vida no está diseñada para el aislamiento, sino para el compañerismo.

Algunos hermanos en la fe cristiana prefieren la soledad, debido a que sienten que no pueden confiar en nadie.

En definitiva, no quieren enfrentar sus conflictos personales.

Esta es una de las razones por las que se resisten a ser parte de cualquier grupo, ya que el grupo es como un “escenario” donde cada uno se representa a sí mismo.

Sin embargo…

No estamos aquí en la tierra para servirnos a nosotros mismos, sino para servir a Dios y al prójimo.

No te margines del resto ni trates de hacer las cosas por tu propia cuenta.

Si te aíslas, pronto sentirás que no te valoran o que no te aman lo suficiente.

Busca compañeros, se miembro de algún grupo pequeño o programa de tu iglesia.

Cuando llegaste a este mundo, había al menos dos personas esperándote en un hogar.

¿Cómo puedes vivir la vida cristiana sin ser parte de un grupo con objetivos comunes?

Amén.

Dios Te Bendiga.

16 noviembre 2009

Nuevas son cada mañana… ©

“Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”. Lamentaciones 3:23.

Los recuerdos…

¿Quién no los tiene?

Los hay de todos tipos, los que nos hacen suspirar, los que nos hacen sonreír, los que incluso provocan dolor.

Todas nuestras experiencias vividas quedan almacenadas en el depósito de nuestra memoria y están atesoradas en alguna medida en nuestro corazón.

Cada una de esas experiencias ha contribuido a que el día de hoy seamos lo que somos.

Por agradables o difíciles que haya sido atravesar por ellas han formado en nuestra vida carácter y Dios las ha permitido con un objetivo… bendecirnos.

Lo bueno o malo que haya pasado en tu vida no rompe con el propósito general que Dios ha tenido al dejar que ocurriera.

Es allí donde empieza nuestra responsabilidad.

En el encontrar qué nueva forma de bendición tiene Dios para nuestra vida cada día.

Adicional a esto, observa que Dios tiene algo nuevo para ti hoy.

Alégrate con lo que ha ocurrido en tu pasado, no dejes de valorar las experiencias que han ido fortaleciendo tu carácter, sigue siendo válido tomar decisiones en base a nuestro pasado, pero no dejes que esto nuble tu visión para hoy, para disfrutar hoy y sobre todo para recibir las bendiciones que Dios tiene listas para tu vida el día de hoy.

Aunque nos cueste creerlo, somos importantes para Dios, somos seres individuales a los que Dios está interesado en bendecirnos personalmente.

Él ha diseñado algo especialmente para ti.

Tu creatividad no tiene límites, el interés por tu vida no se encierra en un patrón definido.

Mantente atento, crea en tu interior la expectativa y al hacerlo tú podrás ver como no pasa un solo día sin que escuches la voz de Dios diciéndote…

- Eres importante para mí.

Amén.

Dios Te Bendiga.

14 noviembre 2009

Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría… ©

“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!”. Romanos 11:33.

Debemos cuidarnos de no bajar el nivel de la palabra de Dios a nuestro nivel de entendimiento o filosofías.

Y debemos cuidarnos de no elevar nuestras tradiciones sobre las normas de la palabra de Dios.

Ésta no tiene que ser justificada por nuestro entendimiento.

Puedes discutir con ella, pero…

¿Para qué?

Puedes tomar cualquier otro libro y leerlo, mas la Biblia te lee a ti.

Palpita con vida y poder.

Corta, quema, pulveriza y ejerce un poder que mueve montañas.

Su palabra posee vida en sí misma.

Es la voz de Dios para ti.

No puedes rechazarla, negarla, distorsionarla, ni adulterarla.

Solamente puedes postrarte ante ella.

¿Cuándo fue la última vez que estudiaste la palabra de Dios?

Amén.

Dios Te Bendiga.

13 noviembre 2009

Las palabras de los sabios son como aguijones… ©

“Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor”. Eclesiastés 12:11.

El aguijón se usaba para mantener al buey o al ganado en marcha.

Como un aguijón, una palabra sabia o una verdad importante pueden ser desagradables cuando se aplica en la iglesia o fuera de ella, pero nos mantendrá en marcha y en la dirección de Dios.

Se permeable al consejo de los líderes o del pastor de tu congregación.

No te detengas en los propósitos de Dios.

¿Te afectan mucho las correcciones, tanto que dejarías de congregarte?

¿Dime?

Amén.

Dios Te Bendiga.

12 noviembre 2009

Mejor es el muchacho pobre y sabio… ©

“Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos; porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobre”. Eclesiastés 4:13, 14.

Vivimos en una sociedad que exalta la juventud y rechaza la vejez, pero me gusta que haya pastores jóvenes con principios firmes para cambiar esta ideología.

No obstante, la vejez de otros siervos de Dios no es siempre sinónimo de sabiduría.

El que cree que no necesita consejos ya comenzó su descenso como persona.

Así afloran las incapacidades en lo que tenemos que hacer en el siglo XXI.

El fervor popular es incierto.

Quizás como líderes o pastores nos va bien en nuestras congregaciones y es saludable recibir el ánimo de los demás, pero no podemos creer que somos superiores a los hermanos.

Somos los servidores de Dios para nuestros hermanos.

Jesús vino con ese propósito… servir a la humanidad.

Un día, siendo Jesús un muchacho pobre pero sabio, le aconsejaron que fuera rey, pero él buscó el consejo de su Padre para continuar la misión.

¡Y volverá algún día como rey!

Todo tiene su tiempo en este mundo.

Mejor es buscar la aprobación de Dios y no tanto la de la gente.

Los consejos de Dios nunca cambian.

Si eres sabio, estarás en el lugar de los grandes, no importa tu edad.

El apóstol Pedro refleja en sus cartas cuán bien le hicieron los consejos para modelar su carácter al pasar los años, tras cometer reiterados errores, algunos de ellos en la función pública.

¿Cómo es tu influencia en tu medio?

¿Aceptas consejos para desempeñarte mejor?

Amén.

Dios Te Bendiga.

11 noviembre 2009

Más bien, mientras dure ese “hoy”… ©

“Más bien, mientras dure ese “hoy”, anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado”. Hebreos 3:13 NVI

Todos necesitamos ser animados.

No importa que tan confiado y seguro alguien pueda parecer.

Todos necesitamos ser reafirmados, animados y confortados.

Todos somos llamados a ministrar a otros, cada día, con estímulos.

Para dar verdadero aliento se requiere que nosotros estemos orientados a los demás…

“… consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”. Filipenses 2:3, 4 NVI

Nunca seremos efectivos dando aliento a otros hasta que comencemos a ver hacia afuera de nuestras propias necesidades e intencionalmente examinemos las necesidades de los demás.

Y nuestro estímulo por otros siempre será dificultado si nos sentimos amenazados por su crecimiento y sanidad.

“Saben también que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos. Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria”. 1 Tesalonicense 2:11, 12 NVI

Yo estaba emocionado cuando cada uno de mis hijos aprendió a darse vuelta y los animaba cuando comenzaban a andar a gatas.

Cuando comenzaron a caminar yo aplaudía y sonreía con orgullo como si mis hijos fueran los primeros en el mundo en moverse en dos pies.

Cada pequeño logro era estimulado y mi hombría nunca fue amenazada por sus progresos.

No estaba preocupado por perder mi posición dentro de la familia y no deseaba ser el único ser caminante en mi casa y cada vez que mis hijos se cayeron, los levanté y animé con la plena convicción de su futuro éxito.

Nuestro viaje con el Señor comienza mucho antes del día de nuestra salvación, mientras nos llama y nos conduce hacia la cruz -nunca le hubiéramos seguido si él no nos hubiera llamado primero y ablandado nuestro corazón.

Esta parte del viaje (la parte que pone nuestra vida en sus brazos seguros de salvación) puede durar muchos años y requerir aliento de muchas diferentes personas.

Pero mientras ponemos nuestra fe en Jesús para el perdón de nuestros pecados (con todos nuestros valles y montañas), nuestro viaje es definitivamente mucho más fácil y gozoso si nos unimos a otros y caminamos juntos.

Animémonos unos a otros con cada maravilloso paso hacia la gloria celestial.

Estemos orgullosos y emocionados por los logros de los demás no importando si son grandes o pequeños.

Y rechacemos el sentirnos amenazados cuando presenciamos la madurez y crecimiento de otros -nosotros estamos absolutamente seguros en el amor de Dios.

Volvamos nuestro corazón hacia afuera y comencemos a ministrar con una compasiva, amorosa y segura actitud de aliento.

Amén.

Dios Te Bendiga.

10 noviembre 2009

El que al viento observa, no sembrará… ©

“El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará”. Eclesiastés 11:4.

Esperar a que lleguen las condiciones perfectas significará inactividad.

Este razonamiento práctico se aplica en especial a la vida espiritual.

Si esperamos una iglesia perfecta, nunca nos congregaremos.

Si esperamos un ministerio perfecto, nunca serviremos.

Si esperamos la persona perfecta, nunca nos casaremos.

Si lo hicimos, desde esta mirada, nos divorciaremos pronto y viviremos el resto de la vida solitarios.

Nos convertiremos en maníacos obsesivos de la limpieza, el orden y otros extremismos.

Si esperamos un trabajo perfecto, nunca valoraremos el que ahora tenemos.

Toma medidas ahora para madurar espiritual y socialmente.

No esperes a que lleguen condiciones que nunca existirán.

¡Cristo vuelve pronto, que nadie arrebate tu corona!

Amén.

Dios Te Bendiga.

09 noviembre 2009

Antes que la cadena de plata se quiebre… ©

“antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo”. Eclesiastés 12:6.

La figura representa una lámpara de oro de gran precio, que pendía del techo con una cadena de plata.

La cadena se rompe y la lámpara cae violentamente sobre el suelo.

El aceite se derrama del cuenco roto y la luz se extingue.

La luz es el símbolo de la vida.

El cántaro y la rueda persiguen la misma metáfora.

Al igual que esa lámpara o esa rueda… cuán frágiles somos.

¡Con cuánta facilidad nos llega la muerte!

¡Con cuánta rapidez y sin esperarlo podemos regresar al polvo del que salimos!

Por lo tanto, deberíamos considerar la vida como un recurso que hay que usar sabiamente.

Cuidemos la salud del alma y del cuerpo.

Mejoremos el modo de vida que llevamos.

Amén.

Dios Te Bendiga.

07 noviembre 2009

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo… ©

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”. 1 Pedro 1:3.

Hay algunas personas que piensan que pueden perder la salvación.

Amigo(a), si tu pierdes o no tu salvación, todo depende de cómo la obtuviste.

Si tu eres salvo por tus buenas obras, entonces puedes perder tu salvación por tus malas obras.

Pero la palabra de Dios es muy clara en este asunto.

“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Tito 3:5.

¿Cómo se salva una persona?

¡Por gracia!

Y si es por gracia, entonces eres guardado por gracia.

La salvación no está cimentada en los méritos del hombre, sino única y exclusivamente en la gracia de Dios.

Alaba a Dios por el trabajo regenerador del Espíritu Santo, por la sangre salvadora de su Hijo y por tu llamado en tu vida.

Amén.

Dios Te Bendiga.

06 noviembre 2009

Pero vosotros, amados, tened memoria… ©

“Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo”. Judas 1:17.

Para poder contender y luchar en la fe, debemos estar arraigados en la palabra de Dios, en caso contrario no tenemos elementos de donde asirnos.

Es muy evidente en esta época la falta de conocimiento de contenido bíblico, por parte de muchos de los cristianos.

Tal vez por las ventajas con que contamos con los medios de comunicación, tenemos acceso a predicaciones a través de cassettes, radio, televisión, reuniones masivas, etc.

Lo que es común es que los hermanos asocien de primera cualquier tema con alguna predicación pronunciado por algún pastor o misionero destacado y no lo que los textos de la Biblia dicen acerca del tema.

Así como en la vida de los pueblos en general, en el cristiano en particular, la ignorancia de aquello que es la esencia de la fe, permite que pueda ser manipulado, que sean presas fáciles de los que siembran confusión, que permanezcan inertes ante los legalistas.

Hay épocas en nuestras vidas que desesperamos por tener una palabra del Señor que nos guía, que sea clara para nuestra vida, así sea por decisiones a tomar, por conflictos a resolver.

Muchas veces sufrimos y andamos a tientas, cuando en realidad ya tenemos guía clara en la palabra, lo que ocurre es que la ignoramos.

En las escrituras tenemos la revelación de Dios para las necesidades de nuestra vida, los principios que necesitamos para vivir.

Los apóstoles tuvieron el privilegio de compartir del ministerio de Jesucristo y de ser muchos de ellos encargados de dejar por escrito esa revelación.

Judas les dice a sus lectores…

¿Por qué se sorprenden?

Tengan memoria, esto ya está anticipado en las escrituras.

El tema era que no había sido tomado en cuenta, la advertencia de que pronto en las congregaciones aparecerían personas creando confusión, estaba en la palabra.

En otro sentido, es lo mismo que dijo el Señor… en el mundo tendrán aflicciones, esa no es la novedad, es una afirmación.

Lo que sí es cierto… confíen, yo he vencido al mundo.

En las congregaciones siempre aparecerán quienes crean confusión, quienes mezclan el evangelio con cualquier elemento extraño, quienes pretendan seguir el evangelio y a la vez quedar bien con los principio del mundo.

El tema es que debemos estar afianzados en la palabra, para no ser presas fáciles.

Amén.

Dios Te Bendiga.

05 noviembre 2009

Hay un mal que he visto debajo del cielo… ©

“Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso”. Eclesiastés 6:1, 2.

Salomón muestra ahora la necedad de tener y no usar.

Como rey, se había percatado bien de ello.

Tanto el derroche como la avaricia son un perjuicio para el individuo y para la sociedad, pues la circulación de dinero en el país es como la circulación de la sangre en el cuerpo… puede matar de alta presión, inflación, anemia, escasez.

Dios no le da facultad de disfrutar de ello, probablemente se refiere a que la persona muere.

Aun si viviese una larga vida como Matusalén, a la larga carece de sentido (es vanidad) en sí mismo porque uno no se puede llevar las riquezas materiales.

Todos morimos.

Tanto los ricos como los pobres terminan en la tumba.

Muchas personas trabajan arduamente para prolongar la vida y mejorar su condición física, pero no invierten ni siquiera el mismo tiempo o esfuerzo en su salud espiritual.

¡Cuán corto de vista es el que se esfuerza por prolongar esta vida y no da los pasos necesarios para ganar la vida eterna!

Amén.

Dios Te Bendiga.

He aquí lo que el Señor ha proclamado… ©

“He aquí lo que el Señor ha proclamado hasta los confines de la tierra: Digan a la hija de Sión: ¡Ahí viene tu Salvador! Trae su premio consigo; su recompensa lo acompaña”. Isaías 62:11.

Los medios de difusión masivos, llámense televisión o diarios, nos dicen como una voz profética…

- Digan al pueblo que ha llegado ya su salvador, el FMI (Fondo Monetario Internacional).

Nos dicen que ellos son los únicos que pueden rescatarnos del exilio económico en el cual nos encontramos todos y gran parte de América.

Lo dicen aquellos que tienen intereses muy marcados.

Es muy llamativo cómo el lenguaje religioso se aplica, en la actualidad, al mundo de la economía.

Esto no es acto de ingenuidad.

Lo más tremendo es que están convencidos de que ellos son la salvación.

Que ellos son los nuevos Mesías y que su padre, creado por ellos mismos, es el dios Mamón.

Me pregunto…

¿Podemos alcanzar la salvación de quien nos oprime y es causante de la miseria en la cual está sumergido gran parte de nuestro continente?

¿Se puede aspirar a la liberación si hay poderosos que están interesados y les conviene que sigamos siendo esclavos del sistema por ellos impuesto?

La respuesta es no.

Ellos no son la salvación, ni la liberación.

Son opresores que viven a costa del sufrimiento de millones de seres humanos.

Pero, para esperanza de todos nosotros, el profeta Isaías nos anuncia que ha llegado el salvador, el verdadero salvador.

El que le da fundamento y sentido a nuestra pobre existencia.

El que libera y no oprime.

El que no crea falsas expectativas, sino que es una realidad en medio de este mundo y en su iglesia.

El que nos rescata de las cosas que nos distraen y nos desvían hacia una falsa salvación.

Él es nuestra salvación y su Padre no es creado, sino el creador de todo lo existente.

¡Gracias a Dios por ello!

Amén.

Dios Te Bendiga.

04 noviembre 2009

Judas, siervo de Jesucristo… ©

“Judas, siervo de Jesucristo… ”. Judas 1:1.

Cada vez que se menciona el nombre Judas, realmente nuestra mente enseguida se remite al Iscariote.

Aun hoy para los no cristianos, Judas llegó a ser sinónimo de traición.

De aquel que uno no sabe en qué momento pasa de ser amigo o compañero, a enemigo.

Tal es el estigma con que quedó impregnado ese nombre, que en las traducciones de la Biblia al inglés cuando se menciona al Iscariote se escribe Judas, en cambio al nombrar a cualquiera de los otros personajes con el mismo nombre en la Biblia, lo traducen Jude a fin de hacer la diferencia.

Judas es un nombre con un significado hermoso, en la Biblia hay varias personas que llevan ese nombre, de ahí la dificultad de saber con total seguridad quién fue el autor material de la Epístola que nos ocupa.

Judas autor de la carta, de niño seguro que no llevaba el estigma de su nombre como ahora, lo que podría ser es que fuera considerado un nombre muy común.

El significado del nombre es… alabado.

Leía hace unos días que el femenino de Judas es Judith y ahora es traducido como “alabado de Dios” o “da alabanza a Dios”.

En Cristo tenemos la seguridad de que para Dios somos un motivo de alabanza, al haber aceptado su amor expresado en el Hijo.

Por lo tanto, podemos afirmar que no importa el nombre que portemos o a través de él con quien nos relacionen, sino que somos de gran estima para el Padre.

En Apocalipsis se afirma…

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. Apocalipsis 2:17.

Amén.

Dios Te Bendiga.

He aquí un ángel del Señor le apareció en sueños… ©

“… he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Mateo 1:20, 21.

En determinados momentos se ponen de moda ciertos nombres de personajes famosos de películas, novelas o líderes de cierta trayectoria.

A veces a los hijos se les ponen los nombres de los padres o abuelos.

Al elegir el nombre de nuestros hijos no siempre reparamos en el significado.

Muchas personas desconocen incluso el origen y significado del propio nombre.

En la Biblia prácticamente cada nombre responde al carácter, al sentido de la vida o a la misión de la persona que lo lleva.

El nombre de Jesús es recomendado por el ángel que habló en sueños a José.

Este le indica ponerle dicho nombre con un criterio muy definido…

“… porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Mateo 1:21.

Jesús, como sabemos, en hebreo significa… el Señor salva.

Ese nombre ya predice la misión de Jesús.

Más que un nombre es un título, o un programa de vida.

La vida de Jesús consistirá en salvar a su pueblo que se había apartado de Dios y había caído en la desobediencia.

La Biblia narra de qué forma Jesús luchó a lo largo de toda su vida en contra del pecado y de sus consecuencias.

Por ello sanó a los enfermos, perdonó a los que acudían a él con un corazón atribulado, restauró a los que se reconocían perdidos e indignos delante de Dios.

Asimismo reprendió duramente a quienes cometían el pecado de creerse sin pecado y considerarse por ello mejores que los demás.

La lucha en contra del pecado lo llevó hasta la muerte en la cruz, donde concluyó su obra de salvación, a favor no solamente de un pueblo, sino de toda la humanidad.

Si creemos en el nombre de Jesús, también a nosotros nos trae el perdón de nuestros pecados, vida y salvación.

Y nos compromete a trabajar y luchar en nuestra sociedad en contra del pecado en todas sus manifestaciones.

Amén.

Dios Te Bendiga.

03 noviembre 2009

Estos son los que causan divisiones… ©

“Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu”. Judas 1:19.

Así como hay señales que nos dan la pauta de que una persona está llena del Señor y que respeta sus principios de vida, Judas señala a lo menos tres características de aquellos que están perturbando a las congregaciones de su tiempo.

Lo tomamos para nuestra advertencia también.

Permítanme que afirme que no creo que Judas afirme lo que dice en el versículo 19, para que nosotros nos atribuyamos el poder de decir quienes sí y quienes no tienen el Espíritu Santo.

Sino que lo hace para nuestra advertencia y la de las congregaciones en su conjunto.

Si bien no estamos habilitados para abrir juicio, tal vez no todos estén de acuerdo con eso, si creo que uno tiene autoridad dada por el Señor en tratar de ponerles límites desde lo espiritual y como parte de la congregación.

En primer lugar debemos examinarnos a nosotros mismos, si nosotros no estamos siendo con nuestra conducta elementos de división, de confusión, etc., en nuestras congregaciones.

Judas no da dos características a las que debemos atender… que causan divisiones y son sensuales.

Causan divisiones… esto es distinto a sostener diferentes opiniones de cómo enfocar las cosas, sino que tienen esa habilidad de ser elementos que trabajan de esa manera en los grupos, “divide y reinarás”, es el lema de personas que han destrozado congregaciones, pero en algunos casos porque son parientes de personajes influyentes, o portan apellidos de cierto peso, o por lo que fueren, andan de lugar en lugar repitiendo esta conducta, Pablo rogaba que no hubiera divisiones (1 Corintios 1:10), cuando permitimos las divisiones, es porque hemos dado lugar al pecado.

Son sensuales… en la Biblia de las Américas se traduce esta frase “individuos mundanos o naturales”, podemos entender por esto que siguen instalados en los principios de la carne y no los del espíritu, los principios del mundo siguen siendo su guía y no los de la palabra.

Amén.

Dios Te Bendiga.

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz… ©

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Isaías 60:1.

Si hacemos un repaso de la historia del pueblo de Israel nos daremos cuenta de que poco tiempo le duró el apogeo de la época de los reyes David y Salomón.

Son más los años de sufrimiento y opresión que años de gloria y paz.

Es llamativo que ese periodo de auge estuvo acompañado por un desinterés muy marcado en escuchar y saber cual era la voluntad de Dios.

En cambio, cuando estuvieron en situación de opresión afirmaban su confianza y esperanza en el Dios liberador… la fe en que Dios tiene el poder necesario para modificar esa realidad.

Una luz de esperanza ante tanta oscuridad.

Poco ha cambiado del mundo aquel al de hoy.

Como dice el refrán… nada nuevo hay bajo el sol.

Poco ha cambiado de aquella realidad de injusticia y opresión en la que vivían los israelitas a la que viven muchas personas actualmente.

También hoy se sigue manifestando la injusticia, el hambre, la destrucción, la falta de trabajo, la violencia, la pérdida de valores, el desinterés por escuchar y vivir acorde a la voluntad de nuestro Dios.

Pero como la realidad es una paradoja, tampoco ha cambiado la luz de esperanza en el Dios liberador.

La fe en que esta realidad se puede modificar y transformar con la ayuda de Dios.

En el dolor y el sufrimiento de muchos debemos encontrar la fortaleza de Jesucristo y la nuestra.

Ante el pesimismo y desgano por los sinsabores de la vida, el profeta Isaías hoy nos diría a nuestras iglesias…

- ¡Levántense cristianos!

- ¡Renueven su compromiso con Jesús!

- ¡No se dejen abatir, que la luz llegó!

- ¡Ánimo, que hay mucho por hacer!

- ¡Hay mucho para trabajar!

- ¡La nueva realidad ahora está en y con ustedes!

Amén.

Dios Te Bendiga.

02 noviembre 2009

Airaos, pero no pequéis… ©

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Efesios 4:26.

La oración del Padre Nuestro nos enseña la importancia de perdonar.

“… perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Mateo 6:12.

Alguien nos ofendió, nos trató mal, nos insultó, hizo algo contra nuestra familia, cometió infidelidad, hizo algún comentario doloroso, nos traicionó, hirió nuestra vida.

En nuestro interior se generó rencor y resentimiento que vuelven cada vez que nos acordamos de esa persona.

Necesitamos liberar perdón.

Jesús es el gran médico que sana.

Podemos acercarnos a él con nuestro corazón quebrado.

Él puede entendernos porque su corazón fue quebrado y el de su Padre también, en la cruz del calvario.

Él sabe de infidelidad y traición porque su pueblo vivió adulterando contra él.

Sabe de odio porque todo el odio del mundo se cargó sobre sus hombros y fue en ese momento que dijo…

“… Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen… ”. Lucas 23:34.

A los pies de la cruz es donde debemos llevar nuestras heridas, para poder por sus heridas recibir la sanidad y desde allí sacar fuerzas para perdonar cualquier ofensa.

Es frecuente escuchar la expresión popular… cuentas claras mantienen amistades.

Tenemos necesidad de reconciliarnos.

Desde el punto de vista bíblico, necesitamos comprender y aplicar en las relaciones quebrantadas el principio bíblico del perdón y la reconciliación, es decir, perdonar, poder aclarar las diferencias para restaurar la relación perdida.

El perdón es para nuestro propio bien, aunque el que nos ofendió no se lo merezca.

Perdonar significa renunciar a vengarnos.

No es cuestión de sentir deseos de hacerlo, es obedecer a Dios.

Cuando nos lastiman, es normal que nos enojemos.

Pero no debemos prolongar el enojo hasta la noche.

Cuando llegue el fin del día, el problema debe estar resuelto.

Tenemos que aprender a pasar por alto los desacuerdos sin sentido.

Amén.

Dios Te Bendiga.

No os olvidéis de la hospitalidad… ©

“No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”. Hebreos 13:2.

Imaginémonos por un momento que estamos colgados en un acantilado.

Debajo de nuestros pies, un profundo precipicio y la muerte segura si caemos.

Lo único que nos mantiene vivos es el hecho de estar fuertemente aferrados a una soga.

Sabemos también que nuestra vida depende de esa soga y que si se corta, todo se ha acabado.

Jesucristo es como esa soga, sólo por medio de él tenemos vida y sólo a través de él existe la posibilidad de que en algún momento logremos subir a tierra firme, a la gloria de Dios.

Mientras que vivimos en esta tierra, Jesucristo nos sostiene en las angustias, las preocupaciones y los sufrimientos que se nos presentan y vivimos con la esperanza en la promesa de la vida eterna, que aún no conocemos.

La vida eterna es como la tierra firme para aquel que aferrado a una soga, ya se imagina en tierra firme, pero no la conoce.

Así también nosotros nos aferramos a Cristo, porque sabemos que es el único que nos puede llevar a Dios, porque él así lo quiso.

Amén.

Dios Te Bendiga.

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