En el monte Sinaí, Dios le enseñó a Moisés…
“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre… ”. Éxodo 25:8, 9.
Después de nueve meses, la obra del tabernáculo fue acabada (Éxodo 39:32 - Éxodo 19:1 - Éxodo 40:2).
“Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó… ”. Éxodo 40:16.
Esta frase le da énfasis a la suprema importancia de la obediencia a la voluntad de Dios (Éxodo 40:16-32).
La obediencia de Moisés fue completa en cada detalle para hacer como 40 diferentes artículos, incluyendo… la tienda del santuario, los altares, los utensilios, los vasos, el altar de bronce, las vestiduras, los corchetes, las basas de bronce, las tablas, las barras, las columnas, y los muebles, etc. (Éxodo 25:40 - Éxodo 26:30 - Éxodo 39:42-43).
El primer artículo que se puso dentro del tabernáculo fue el arca del testimonio que contenía los Diez Mandamientos de Dios.
“En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio… Y tomó (Moisés) el testimonio y lo puso dentro del arca… como Jehová había mandado a Moisés”. Éxodo 40:2, 3, 20, 21.
La palabra de Dios provee toda la sabiduría, instrucción espiritual y la fuerza necesaria para vivir para él.
Es de suma importancia que nosotros, tal y como Moisés, hagamos toda la obra como Jehová ha mandado.
Después que el tabernáculo fue levantado, la nube de su presencia (Éxodo 13:21) y el tabernáculo eran inseparables por todas las jornadas de los israelitas.
Si la nube se alzaba y se movía, entonces el tabernáculo y el pueblo les seguía, si la nube se detenía, el pueblo no se movía hasta el día en que ella se alzaba otra vez (Éxodo 40:37).
Pronto, la gloriosa presencia de Dios se verá otra vez en la tierra, así como el apóstol Juan nos reveló cuando estaba encarcelado en Patmos, cuando escribió…
“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:2, 3.
Amén
“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre… ”. Éxodo 25:8, 9.
Después de nueve meses, la obra del tabernáculo fue acabada (Éxodo 39:32 - Éxodo 19:1 - Éxodo 40:2).
“Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó… ”. Éxodo 40:16.
Esta frase le da énfasis a la suprema importancia de la obediencia a la voluntad de Dios (Éxodo 40:16-32).
La obediencia de Moisés fue completa en cada detalle para hacer como 40 diferentes artículos, incluyendo… la tienda del santuario, los altares, los utensilios, los vasos, el altar de bronce, las vestiduras, los corchetes, las basas de bronce, las tablas, las barras, las columnas, y los muebles, etc. (Éxodo 25:40 - Éxodo 26:30 - Éxodo 39:42-43).
El primer artículo que se puso dentro del tabernáculo fue el arca del testimonio que contenía los Diez Mandamientos de Dios.
“En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio… Y tomó (Moisés) el testimonio y lo puso dentro del arca… como Jehová había mandado a Moisés”. Éxodo 40:2, 3, 20, 21.
La palabra de Dios provee toda la sabiduría, instrucción espiritual y la fuerza necesaria para vivir para él.
Es de suma importancia que nosotros, tal y como Moisés, hagamos toda la obra como Jehová ha mandado.
Después que el tabernáculo fue levantado, la nube de su presencia (Éxodo 13:21) y el tabernáculo eran inseparables por todas las jornadas de los israelitas.
Si la nube se alzaba y se movía, entonces el tabernáculo y el pueblo les seguía, si la nube se detenía, el pueblo no se movía hasta el día en que ella se alzaba otra vez (Éxodo 40:37).
Pronto, la gloriosa presencia de Dios se verá otra vez en la tierra, así como el apóstol Juan nos reveló cuando estaba encarcelado en Patmos, cuando escribió…
“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:2, 3.
Amén









