31 enero 2010

31 de Enero - Estudio Devocional

En el monte Sinaí, Dios le enseñó a Moisés…

“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre… ”. Éxodo 25:8, 9.

Después de nueve meses, la obra del tabernáculo fue acabada (Éxodo 39:32 - Éxodo 19:1 - Éxodo 40:2).

“Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó… ”. Éxodo 40:16.

Esta frase le da énfasis a la suprema importancia de la obediencia a la voluntad de Dios (Éxodo 40:16-32).

La obediencia de Moisés fue completa en cada detalle para hacer como 40 diferentes artículos, incluyendo… la tienda del santuario, los altares, los utensilios, los vasos, el altar de bronce, las vestiduras, los corchetes, las basas de bronce, las tablas, las barras, las columnas, y los muebles, etc. (Éxodo 25:40 - Éxodo 26:30 - Éxodo 39:42-43).

El primer artículo que se puso dentro del tabernáculo fue el arca del testimonio que contenía los Diez Mandamientos de Dios.

“En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio… Y tomó (Moisés) el testimonio y lo puso dentro del arca… como Jehová había mandado a Moisés”. Éxodo 40:2, 3, 20, 21.

La palabra de Dios provee toda la sabiduría, instrucción espiritual y la fuerza necesaria para vivir para él.

Es de suma importancia que nosotros, tal y como Moisés, hagamos toda la obra como Jehová ha mandado.

Después que el tabernáculo fue levantado, la nube de su presencia (Éxodo 13:21) y el tabernáculo eran inseparables por todas las jornadas de los israelitas.

Si la nube se alzaba y se movía, entonces el tabernáculo y el pueblo les seguía, si la nube se detenía, el pueblo no se movía hasta el día en que ella se alzaba otra vez (Éxodo 40:37).

Pronto, la gloriosa presencia de Dios se verá otra vez en la tierra, así como el apóstol Juan nos reveló cuando estaba encarcelado en Patmos, cuando escribió…

“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:2, 3.

Amén

30 enero 2010

30 de Enero - Estudio Devocional

En el monte Sinaí, el tabernáculo fue terminado según las instrucciones que el Señor le había dado a Moisés.

“Así fue acabada toda la obra del tabernáculo… y todos sus utensilios… el arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio”. Éxodo 39:32-43.

El arca del testimonio (Éxodo 25:22 - Números 10:33) contenía el pacto entre Dios y su pueblo Israel.

Era una caja (un arca) de madera cubierta de oro, por dentro y por fuera.

El arca del testimonio era un ejemplar simbólico (tipo o figura) de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios, quien solo puede expiar el pecado.

La madera representaba su naturaleza humana, tal y como lo dijo Isaías…

“Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca… ”. Isaías 53:2.

El oro representaba su naturaleza divina, pues él es completamente Dios y completamente hombre.

El arca fue hecha de la madera del árbol de acacia, que crecía en los desiertos, símbolo del sistema mundial.

La cobertura del arca fue hecha de oro puro y fue llamada el propiciatorio.

Ella cubría la ley que fue puesta en el arca.

Todos los hombres son pecadores, pero Jesucristo, el perfecto e impecable Hijo de Dios, se convirtió en nuestro sumo sacerdote.

Por su perfecta expiación (propiciación) por nuestros pecados, él nos proporcionó la misericordia y la salvación de Dios, representadas por el propiciatorio.

El arca estaba detrás del velo, adentro del lugar santísimo.

Sin la presencia del Señor sobre el arca, todos los servicios del tabernáculo hubiesen sido en vano.

Podemos estar seguros que mientras leemos la palabra de Dios diariamente en oración y adoramos al Señor, su presencia, que mora para siempre dentro, nos dará un buen significado a nuestras vidas.

En el día de expiación, el sumo sacerdote rociaba la sangre de un becerro inocente hacia el propiciatorio y esparcía con su dedo siete veces de aquella sangre (Levítico 16:14).

El número siete es simbólico de la perfecta y completa salvación y perdón de nuestros pecados lo cual es hecho posible por Jesucristo.

La ley provee el conocimiento del pecado, pero nunca el perdón de pecados (Romanos 3:20 - Gálatas 2:16 - Gálatas 3:11).

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Juan 1:17.

Jesucristo es el único en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Colosenses 1:14).

Amén.

29 enero 2010

29 de Enero - Estudio Devocional

El altar del incienso de oro puro fue hecho según las instrucciones que Dios le dio a Moisés.

Dios también le mandó a Moisés sobre el altar, diciendo…

“Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me encontraré contigo. Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones”. Éxodo 30:6-8.

Los sacerdotes eran permitidos en el lugar santo, pero sólo el sumo sacerdote podía entrar en el lugar santísimo, una vez al año, en el día de expiación.

Al frente del velo estaba el altar del incienso.

Este altar era más pequeño que el altar de bronce, pero era mucho más costoso, pues estaba cubierto de oro puro.

El altar de bronce, donde el holocausto se ofrecía, hablaba del juicio del pecado y estaba cerca de la puerta a la entrada del atrio.

El altar del incienso era simbólico de Cristo como nuestro intercesor (Juan 17:1-26 - Hebreos 7:25).

Cada mañana, Aarón el sumo sacerdote, llenaba las lámparas con aceite de oliva puro y quemaba incienso sobre el altar.

Él cogía un incensario lleno de brasas de fuego del altar de bronce y lo llevaba al altar del incienso y allí quemaba y el perfume aromático molido que cubría el propiciatorio con una nube que ascendía hacia el cielo día y noche.

Sólo Dios era la fuente del fuego sobre este altar.

Solamente Jesucristo puede hacer posible que nosotros nos acerquemos al Padre celestial en oración.

“… Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Romanos 8:34.

En el libro de Hebreos leemos…

“por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Hebreos 7:25.

Jesucristo es nuestro sumo sacerdote que siempre está intercediendo por nosotros cada vez que oramos.

Nosotros también somos animados a que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Filipenses 4:6, 7).

Amén

28 enero 2010

28 de Enero - Estudio Devocional

Moisés estaba en el monte Sinaí cuando Dios le dio dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios (Éxodo 31:18).

Al mismo tiempo, algo trágico estaba pasando al pie de la montaña.

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido”. Éxodo 32:1.

No le tomó a Aarón mucho tiempo para hacer un becerro de oro y edificó un altar delante del becerro… Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz (Éxodo 32:2-6).

Un holocausto verdadero era un deleite al Señor, pues simbolizaba un rendimiento completo delante de él, pero estos sacrificios de idolátricos eran una gran hipocresía.

Al volver al campamento, Moisés vio rápidamente que los israelitas se habían corrompidos (Éxodo 32:7).

¿Pensaban ellos que un becerro de oro, el cual ellos podían ver, era un mejor recordador de lo que ellos adoraban, que el invisible, pero siempre presente Dios?

¿Querían ellos volver a Apis, un dios de los egipcios en la forma de un toro?

Solamente seis semanas antes, la congregación entera había jurado…

“… Todo lo que Jehová ha dicho, haremos”. Éxodo 19:8.

La adoración falsa siempre nos lleva a una irresponsable conducta moral.

Comparemos los pecados de los israelitas con nuestro comportamiento en el siglo vigésimo primero.

Casi todos rechazaríamos ídolos hechos por los hombres, pero pensemos lo fácil que el dinero, las posesiones, los talentos, los pasatiempos y la fama y el éxito se convierten en ídolos para muchas personas.

El apóstol Pablo nos recuerda que aun habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido (Romanos 1:21).

El becerro de oro está como un símbolo de la inteligencia humana, la cual siempre desarrolla su propio sistema de adoración, añadiéndole o separándose de la palabra de Dios.

El mundo admira a la persona independiente, que vive con una resolución de estar en control de todo y en las obras de sus manos se regocijaron (Hechos 7:41).

Amén.

27 enero 2010

27 de Enero - Estudio Devocional

Los sacerdotes, quienes ministraban en el tabernáculo, tenían que estar limpios antes de entrar.

“Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Harás también una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua. Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies”. Éxodo 30:17-19.

Después que el sacerdote se lavaba sus manos y sus pies en la fuente, la cual proveía la limpieza de las actividades de la vida diaria, entonces era que él estaba capacitado para entrar en el tabernáculo y por el velo de lino torcido, el cual era la única entrada al lugar santísimo.

Afuera del lugar santísimo, al lado derecho estaba la mesa de la presencia con sus 12 panes (tortas) sin levadura rociado con incienso.

El nombre “el pan de la presencia” sugiere más que algo nutritivo para el cuerpo.

Esto da a entender que allí había un discernimiento espiritual, el cual no se podía obtener en ningún otro lugar.

El pan era simbólico de Cristo, quien dijo…

“Yo soy el pan de vida… Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre… ”. Juan 6:48, 51 - Juan 6:29-38 - Juan 12:24.

Así como la comida diaria se asimila para mantener nuestros cuerpos, de la misma manera, cuando nosotros continuamos leyendo la palabra de Dios, que es el pan de la vida, el Espíritu Santo ilumina y entonces transforma nuestras vidas.

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación”. 1 Pedro 2:1, 2.

Al lado izquierdo, al frente de la mesa de la presencia, estaba el candelero con siete lamparillas hecho de una pieza labrada a martillo, de oro puro.

El candelero proveía la única fuente para alumbrar el lugar santo (Levítico 24:2-4).

Dios ha provisto sólo un libro -la Biblia- como la fuente de luz para entender su voluntad en nuestras vidas (Salmo 119:105, 130 - Proverbios 6:23).

Jesucristo nos dice…

“… Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12.

Amén.

26 enero 2010

26 de Enero - Estudio Devocional

Dentro del atrio, el cual rodeaba al tabernáculo, estaba el altar de bronce (Éxodo 27:1-8), también llamado el altar del holocausto (Éxodo 30:28).

Dios le había dicho a Moisés…

“Harás también un altar de madera de acacia… y lo cubrirás de bronce (Éxodo 27:1, 2).

Por toda la Biblia, el bronce es símbolo del juicio de Dios sobre el pecado (Números 21:6-9 - Juan 3:14-16).

Todos los sacrificios eran ofrecidos en el altar de bronce, con el fuego encendido por Dios.

“El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará”. Levítico 6:13.

Cuando se ofrecía un animal sin defecto y sin mancha como sacrificio, el israelita entendía que la vida del animal se estaba ofreciendo como una pérdida en su lugar por los pecados que había cometido.

Él sabía que era posible, solamente por la muerte del animal impecable sacrificado por sus pecados, establecer otra vez una correcta relación con Dios.

El adorador entraba por la única puerta al atrio y se acercaba al altar de bronce.

Entonces él ponía sus manos sobre su sacrificio, lo cual significaba que su culpabilidad era así transferida al animal inocente.

Entre el altar y el tabernáculo estaba una fuente de bronce hecha de muchos espejos que las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión habían provisto (Éxodo 38:8).

Cada día después que el sacerdote ofrecía un sacrificio, él se acercaba a la fuente de bronce (Éxodo 30:17-19) y allí se lavaba sus manos y su pies antes de ministrar en el santuario.

El agua y los espejos eran simbólicos y representaban la palabra de Dios que revela nuestros pecados y tiene el poder para limpiar y quitar el pecado en nuestras vidas (Tito 3:5 - Santiago 1:23, 25).

Dios usó a los romanos para destruir el templo de Herodes con su altar de bronce, la fuente de bronce, el candelero de oro puro, la mesa de la presencia y el altar de incienso de oro.

El arca del pacto de Jehová, con su propiciatorio, se había perdido desde el cautiverio en Babilonia.

Todo esto fue simbólico de nuestro Señor Jesucristo, quien lo cumplió todo (Hebreos 9:1-10:22 - Hebreos 13:10-12.

Desde la crucifixión, la resurrección y la ascensión de Jesucristo, los judíos y los gentiles tienen solamente un camino, puesto por Dios, para limpiar sus pecados.

Cristo se dio a sí mismo por la iglesia para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra (Efesios 5:26).

Jesucristo también nos dijo…

“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Juan 15:3.

Amén.

25 enero 2010

25 de Enero - Estudio Devocional

Los israelitas fueron mandados…

“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis… ”. Éxodo 23:25.

Esta ordenanza continuó con 14 bendiciones que Dios le prometió a Israel por su obediencia, incluyendo esta seguridad…

“… porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti”. Éxodo 23:31.

Después Dios les dio advertencias sobre los cananeos…

“No harás alianza con ellos, ni con sus dioses”. Éxodo 23:32.

Y todo el pueblo respondió, diciendo…

“… Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho”. Éxodo 24:3.

Sólo Dios determina lo que es una conducta y una adoración aceptable a él.

Así, él le dio a Moisés instrucciones en detalles para edificar el tabernáculo donde él aceptaría sus adoraciones.

El tabernáculo proveyó un camino para que el humano pudiera mantener una relación correcta con Dios y tener un lugar para adorar al Señor.

Pero, más importante, era un lugar donde Dios moraba entre su pueblo.

En su fachada, cubierto de pieles de carneros (Éxodo 26:14), era poco atractivo, como Jesús, de quien Isaías dijo…

“… no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos”. Isaías 53:2.

Pero también, tal y como Jesús, nada nos inspira más que su interior, porque era el único lugar en la tierra donde Dios se reunía con su pueblo.

El atrio del tabernáculo era rectangular y encerrado y había solamente una puerta por la cual el ser pecador podía acercarse a Dios (Éxodo 26:36 - Éxodo 27:16-18).

La cortina de lino blanco servía como una pared de separación y simbolizaba la santidad de Dios donde los gentiles no podían entrar.

Consecuentemente, los gentiles no podían ni mirar por encima de la cortina para observar lo que pasaba dentro del atrio, pues el extraño que se acercare morirá (Números 1:51).

Esta cortina de lino ilustraba que el pecado había separado al ser humano pecador de la santa presencia de Dios.

La Biblia nos dice…

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Juan 1:17.

Nuestro Señor Jesús nos dijo…

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo… ”. Juan 10:9.

Amén.

24 enero 2010

24 de Enero - Estudio Devocional

Los diez mandamientos son muy sagrados porque fueron escritos con el dedo de Dios (Éxodo 31:18).

No es de gran sorpresa que los incrédulos odian cuando ellos son exhibidos.

Ellos son una expresión de la conducta espiritual y moral del pueblo de Dios.

Ocho de ellos son expresados negativamente… no.

Seis de ellos presentan los requerimientos para nuestra relación con otras personas.

Cuatro de ellos revelan la perfección del santo Dios, que es el único Dios verdadero, quien solo es digno de nuestra alabanza.

“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios… No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra… porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso… y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo… Honra a tu padre y a tu madre… No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás… ”. Éxodo 20:1-17.

Somos advertidos que es malo hurtar…

Es malo hurtar en las tiendas, mentir en la declaración de los impuestos, o faltar de pagarle a un empleado por su trabajo.

Es malo hablar falsos testimonios contra un prójimo y es malo cometer adulterio.

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Apocalipsis 21:8.

Somos también amonestados contra la práctica de la hechicería, la bestialidad y los sacrificios a dioses excepto solamente a Jehová (Éxodo 22:18-20).

Todos los que eran culpables de estos pecados recibieron inmediatamente la sentencia de muerte.

La obediencia debe de venir del corazón.

Si nosotros tenemos amor para nuestro prójimo entonces no vamos a robarle su propiedad y cometer adulterio con su esposa, o fornicación con su hija.

Vamos a proteger y respetar sus seres queridos porque ellos son propiedad de Dios.

La ley es un espejo que revela lo que debemos de ser con exactitud absoluta.

El apóstol Pablo nos dice…

“… Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás”. Romanos 7:7.

Amén.

23 enero 2010

23 de Enero - Estudio Devocional

Mientras seguían su viaje hacia la tierra prometida, los israelitas se enfrentaron a otra prueba sobre su dependencia en Dios.

“Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto… conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese… Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed…? Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?”. Éxodo 17:1, 3, 7.

El Señor sabía que no había agua en aquel lugar, pero él fue quien dirigió a los israelitas a ese mismo lugar.

El viaje por el desierto manifestó que los israelitas se habían negado a confiar en el Señor.

Por eso Dios nos advierte…

“No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón… ”. Hebreos 3:8-10.

El rescate de Israel de la esclavitud y el viaje en el desierto es simbólico del peregrinaje en la vida del creyente.

De sus experiencias, podemos aprender cómo confiar en Dios aun cuando los recursos que anticipamos tener no están disponibles.

Tal y como los israelitas culparon a Moisés, así también nosotros caemos en la tentación de culpar a otros.

La frustración en el trabajo, la tensión emocional, el descontentamiento, el encontrar error con nuestras situaciones incómodas, el odio, el celo, momentos de ira, todos estos son evidencias de una vida autocéntrica que siempre busca su propio bienestar.

Aun más serio, es una expresión de desconfianza en la sabiduría, competencia y bondad de Dios.

La fe del creyente no está basada en circunstancias favorables.

El secreto para obtener la paz en nuestras mentes y vencer todos los problemas de la vida está en confiar en la palabra de Dios.

El creyente es amonestado a expresar su fe cuando…

“… tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”. 1 Pedro 1:6, 7.

Amén.

22 enero 2010

22 de Enero - Estudio Devocional

Librados de la esclavitud de Egipto, los israelitas estaban en camino a la tierra prometida.

Habían viajado solamente una corta distancia cuando vieron que los carros del ejército del Faraón venían tras ellos en un esfuerzo desesperado para recuperar a sus esclavos.

“… los alcanzaron acampados junto al mar… por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?... ”. Éxodo 14:7-11.

Cuando los israelitas clamaron a Jehová, no fue en fe, pero en temor, en hostilidad y siendo críticos contra Moisés.

Los israelitas habían visto los milagros en Egipto que les habían dado la libertad, pero aún, ellos decidieron no confiar en Dios y en su poder para proveer sus necesidades.

Aunque Moisés no podía ver cómo el Señor los iba a salvar, él declaró confiadamente…

“… No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros… ”. Éxodo 14:13.

En una grandiosa exposición de su poder…

“… Jehová derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón… ”. Éxodo 14:27, 28.

Aunque Dios les suplió su necesidad milagrosamente, sólo tres días después, el Señor guio a los israelitas a Mara, donde ellos…

“… no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas… Entonces el pueblo murmuró contra Moisés… y Jehová le mostró (a Moisés) un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron… ”. Éxodo 15:23-25).

La falta de confianza en Dios que los israelitas tenían fue evidente otra vez cuando se les acabó la comida.

“Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto… pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo... para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no… Y lo recogían cada mañana… Y la casa de Israel lo llamó Maná… ”. Éxodo 16:2-4, 15, 21, 31.

Jesús declaró que él mismo es…

“… el verdadero pan del cielo… aquel que descendió del cielo y da vida al mundo… Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. Juan 6:32-35.

Amén.

21 enero 2010

21 de Enero - Estudio Devocional

Con cada juicio milagroso, Dios mostró que los dioses de los egipcios eran falsas deidades y que él era el único Dios verdadero quien controla toda su creación.

El último juicio fue el de la muerte.

Dios le habló a Moisés…

“… A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva… ”. Éxodo 11:4, 5.

Sin embargo…

Dios amorosamente proveyó un camino para que todos los israelitas, por medio de su obediencia, pudieran salvar a sus primogénitos de la muerte.

La sentencia de muerte no caería sobre ellos, sino sobre…

“El animal… sin defecto… Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán… Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová”. Éxodo 12:5, 7-11.

La palabra hebrea, traducida expiación, nos da la imagen de cubrir algo y así quitarlo de la presencia de Dios.

Sin embargo…

Aun cuando una oveja inocente hacía una expiación temporánea, el pecado no era completamente erradicado.

Aunque sabemos que habían sacrificios diarios, semanales y mensuales por los pecados, los israelitas todavía tenían que observar anualmente un día entero para la pascua de Jehová.

La ofrenda por el pecado, la ofrenda por la transgresión y el día de la pascua de Jehová, eran cumplidos regularmente como el supremo acto nacional por los pecados.

Estas eran solamente ofrendas sustitutas hasta que Jesucristo viniese, el único y verdadero sacrificio de Dios, quien murió por los pecados del mundo.

Puesto que Dios es santo, él no puede tener compañerismo con ningún humano en un estado pecaminoso.

Por eso, Dios ha provisto su Hijo unigénito e impecable como el perfecto y completo sustituto para morir por nuestros pecados.

“¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”. Hebreos 9:14.

Amén.

20 enero 2010

20 de Enero - Estudio Devocional

Mientras Dios continuaba su proceso de rescatar a los israelitas, los egipcios sufrieron cada una de las diez plagas las cuales no afectaron a los hebreos.

Hasta los hechiceros del Faraón reconocieron quién estaba en control de los juicios.

Ellos le dijeron al Faraón…

“… Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó… ”. Éxodo 8:19.

Después del granizo que destruyó. . . todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias… Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos”. Éxodo 9:25, 27.

El Faraón le aseguró a Moisés que los israelitas podían salir libremente al momento que el granizo cesara.

Pero, otra vez el Faraón cambió su mente y endureció su corazón contra la voluntad de Dios.

Sin duda, el corazón de Faraón se endureció, cada vez que decidió rechazar la palabra de Dios (Éxodo 7:13, 14, 22 - Éxodo 8:15, 19, 32 - Éxodo 9:7).

Pero, llegó el tiempo cuando Jehová endureció el corazón de Faraón (Éxodo 9:12).

Finalmente, el Faraón concedió a la propuesta de Moisés, diciendo…

“… Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová”. Éxodo 10:8, 9.

Lo cual quería decir que todos deben alabar al Señor, desde los más jóvenes hasta los ancianos.

Sin embargo…

El Faraón insistió que los israelitas tenían que ir a servir a Jehová según las condiciones del Faraón.

Sus propios siervos le dijeron…

“… Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?”. Éxodo 10:7.

Rechazando sus consejos, agarraron a Moisés y Aarón y los echaron de la presencia de Faraón (Éxodo 10:8-11).

La persona que más se engaña a sí misma es la persona que cree que puede adorar a Dios a su propia manera.

Otros, también engañados, dicen que ellos vivirán para el Señor Jesús más adelante en sus vidas y como el Faraón, rehúsan darle a Dios el control de sus vidas.

Pero vendrá el día cuando el tiempo para encontrar el arrepentimiento ya haya pasado.

Dios solo es el que decide cuanto insulto va a permitir.

“Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos… ”. Salmo 37:27, 28.

Amén.

19 enero 2010

19 de Enero - Estudio Devocional

Dios mandó a Moisés a enfrentarse con el Faraón, quien se refería a sí mismo como un dios y Moisés y Aarón le dijeron…

“… Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel”. Éxodo 5:1, 2.

La reacción de Moisés fue inmediatamente de echarle la culpa a Dios y le dijo…

“… Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo”. Éxodo 5:22, 23.

Muchas veces en nuestras propias vidas nuestras preguntas son más numerosas que nuestras respuestas…

- ¿Por qué una diagnosis de cáncer?

- ¿Por qué mi esposo se divorció de mí?

- ¿Por qué se convirtió mi hijo en un drogadicto?

- ¿Por qué nació mi hijo con desventajas físicas?

- ¿Por qué perdí mi trabajo?

- ¿Por qué?

Dios no le respondió a Moisés sus preguntas y casi nunca él nos responde en la forma que esperamos.

Cuando Moisés clamó...

“… Señor, ¿por qué?... ”. Éxodo 5:22

Dios solamente le recordó quien él era.

Lo importante para nosotros es recordar que Dios nunca cambia, él es el Dios todopoderoso y el amoroso Dios de la verdad.

Él dijo…

“… yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre… y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios… ”. Éxodo 6:6-8.

Antes de que Dios dijera por primera vez…

- Yo os haré.

Dios había dicho…

“… Yo soy JEHOVÁ”. Éxodo 6:2

Que significa… yo soy el único quien sabe lo que es mejor y yo soy todo suficiente para suplir tus necesidades y después de decir por séptima vez…

- Yo os haré.

Él repitió con énfasis…

“… Yo JEHOVÁ”. Éxodo 6:8.

Dios nunca ha fallado en cumplir con su palabra, pero, muy pocas veces él cumple con sus promesas en el momento que nosotros lo esperamos y casi nunca es tal y como nosotros pensamos que será mejor.

El Faraón persistió en mantener a los israelitas bajo su cruel autoridad.

Sin embargo…

Tal y como fue predicho, el juicio de Dios fue derramado sobre cada dios falso de Egipto, sobre cada casa de los egipcios, sobre el hijo de Faraón y finalmente sobre el Faraón mismo y sus ejércitos.

“… Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones… ”. Hebreos 3:7, 8.

Amén.

18 enero 2010

18 de Enero - Estudio Devocional

Moisés, el hijo de un esclavo israelita, se gozaba del lujo de los palacios de los egipcios.

“En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena”. Éxodo 2:11, 12.

Moisés tenía 40 años de edad cuando mató al cruel egipcio.

Esto fue su derecho legal, pues él era de la casa real de Egipto y posiblemente el segundo en mando después del Faraón en la administración de la ley.

Moisés estaba en la primavera de su vida y de un punto de vista humano, hubiese sido el tiempo ideal para que Dios lo usara para rescatar a su pueblo de sus sufrimientos.

Pero Moisés huyó de Egipto.

Continuó por 40 años de soledad en el desierto como pastor de ovejas.

Le pareció a Moisés como 40 años perdidos, sin hacer nada de importancia.

Pero, con el Señor, tal tiempo nunca es de pérdida.

Fue en el desierto que el Señor se le apareció y le dijo…

“… No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”. Éxodo 3:5.

Moisés nunca hubiese aprendido lo que es ser humilde, o saber cómo acercarse a Dios en los palacios de Egipto.

Allá él llegó a ser muy importante y siempre estaba ocupado.

Pero estas dos experiencias fueron fundamentales para prepararlo a ser la persona que Dios podía usar para rescatar a su pueblo de Egipto y por las jornadas del desierto y hasta el borde de la tierra prometida.

La sabiduría del mundo nunca nos puede capacitar para hacer las decisiones correctas en la vida.

Debemos de ser enseñados por el Espíritu Santo mientras que leemos su palabra.

Es la unción del Espíritu Santo en nuestras vidas, la que le da mérito al ser.

Así, como Moisés, nuestra necesidad más básica es deshacernos de la autosuficiencia.

Fue muy necesario para la vida espiritual de Moisés apacentar las ovejas a través del desierto (Éxodo 3:1) y eliminar su propia voluntad hasta llegar a rendirse a la voluntad de Dios.

El apóstol Pablo, extremamente educado, escribió…

“no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios”. 2 Corintios 3:5.

Amén.

17 enero 2010

17 de Enero - Estudio Devocional

Después de la muerte de José, el privilegio que los israelitas tenían gradualmente desapareció.

“Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José… ”. Éxodo 1:8.

Quien pensó no tener ninguna obligación con los descendientes de José.

Este rey tenía miedo del gran número de israelitas y les dijo a sus administradores…

“… el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra. Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas… Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”. Éxodo 1:9-12.

La palabra… temían expresa una mezcla de odio y temor.

Desesperado por una respuesta a su dilema habló el rey de Egipto a las parteras hebreas (sobre los partos) si es (un) hijo, matadlo (Éxodo 1:15, 16).

Un tiempo después de este horrible edicto, un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo (Moisés) y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses (Éxodo 2:1, 2).

Pero entonces, por miedo de ser descubierta, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río (Éxodo 2:3).

Sin el cruel edicto del Faraón, Moisés nunca hubiese sido rescatado por la hija del Faraón, ni hubiese participado de todas las ventajas del mayor imperio mundial de aquel entonces.

Dios estaba preparando a Moisés para llevar a los israelitas otra vez a la tierra prometida.

Nosotros también nos enfrentamos a sufrimientos, donde parece que estamos bajo el control de situaciones donde estamos sin poder, tal y como los israelitas.

Puede que estés en una situación donde la muerte de una persona querida te ha dejado sin padres o sin cónyuge.

Puedes sentirte derrotado después de separarse tu familia, o aun por recibir una diagnosis de muerte de su doctor.

Todos nosotros tendremos que enfrentar muchos sufrimientos improvistos.

Cada creyente puede decir con el apóstol Pablo…

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios… ”. Romanos 8:38, 39.

Amén.

16 enero 2010

16 de Enero - Estudio Devocional

Jacob sabía que Dios había planificado para su pueblo que viviesen en Canaán, no en Egipto, por eso él no se apresuró para ir a Egipto y reunirse otra vez con su precioso hijo José.

Porque el hacer la voluntad de Dios estaba en primer lugar en su corazón, Jacob necesitaba la seguridad de que Dios estaría con él en su viaje a Egipto.

Después de salir de Hebrón, él viajó por unos 40 kilómetros.

“Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos”. Génesis 46:1-4.

El Señor le aseguró a Jacob que su viaje a Egipto no iba a ser permanente, pero que sería un tiempo para preparar su familia para llegar a ser una gran nación.

La vida aquí en la tierra es solamente un tiempo de preparación para la eternidad (Lucas 12:21, 22).

La prioridad en nuestras vidas y cómo vivimos, es una expresión de nuestra preparación para la eternidad.

Nuestra mira no debe estar en las seguridades y ganancias mundanas, pero más eminente en ser la persona que Dios quiere que seamos, para cumplir con el propósito por el cual él nos creó.

La vida de Jacob le da al creyente una forma más profunda de ver la soberanía de Dios, quien nos protege, nos dirige y provee por las necesidades de todos los que son fieles a él.

Al pasar los años en Egipto, Jacob pudo ver cómo Dios le había guiado, protegido y provisto durante toda su vida.

Este extraordinario hombre de Dios recibió tanto abuso durante su vida, pero Dios le otorgó más bendiciones que a ningún otro hombre en la historia del Antiguo Testamento.

El nombre de Abraham, padre de todos los creyentes, aparece más de 300 veces en las escrituras.

El nombre de Isaac aparece solamente 131 veces y muchas veces sólo en conjunto con Abraham y Jacob.

Sin embargo…

El nombre de Jacob es mencionado más de 370 veces y su nuevo nombre de Israel, refiriéndose a sí mismo y a su descendencia, aparece más de 2.500 veces.

Es algo serio criticar al que Dios ha escogido estimar.

Como Dios bien dijo…

“… A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”. Romanos 9:13 - Malaquías 1:2, 3.

Amén.

15 enero 2010

15 de Enero - Estudio Devocional

Por razón de la gran hambre que había, Jacob fue forzado a mandar a sus hijos a Egipto a comprar comida.

Mientras que el segundo en autoridad sobre Egipto les hablaba por medio de un intérprete, ellos no se dieron cuenta de que era su hermano José, a quien habían vendido como esclavo 20 años atrás.

Después de preguntarle sobre su familia, José los metió en la prisión por tres días (Génesis 42:17).

Durante su estancia en la prisión, ellos se recordaron cómo su hermano menor les rogaba que no lo vendiesen a los ismaelitas mercaderes en sus viajes a Egipto.

Pero ahora, en una prisión en Egipto, ellos humildemente confesaban el hecho horrible y cruel que habían cometido.

“Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia”. Génesis 42:21.

Cuando los hermanos de José volvieron a su casa sin Simeón, le dijeron a Jacob que el gobernador mandó a que llevaran a Benjamín, su hijo más joven a Egipto, si querían comprar comida otra vez.

Jacob estaba muy angustiado y dijo…

“… No descenderá mi hijo con vosotros… ”. Génesis 42:38.

Sin embargo…

Al ver que la escasez continuaba, Jacob no tuvo otra opción que dejar que Benjamín descendiera con sus hermanos a Egipto.

José mandó que sus hermanos fuesen llevados a su casa.

Imagine su asombro cuando él les dijo, en el idioma hebreo…

“… Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto”. Génesis 45:4.

Para más asombro, José les dijo amorosamente…

“Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros”. Génesis 45:5.

Por muchos años, los hermanos de José habían engañado a su padre y habían escapado toda la responsabilidad por su cruel pecado contra José.

Pero ahora eran forzados a enfrentarse a su hermano.

José les explicó de esta forma… ustedes me vendieron, pero Dios me envió.

Aunque Dios había usado sus maldades para cumplir su voluntad, eso no disminuyó la culpabilidad de ellos.

Pero no importa lo cruel que alguien haya sido, cueste lo que cueste si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas (Mateo 6:14, 15).

Amén.

14 enero 2010

14 de Enero - Estudio Devocional

Trece años habían pasado desde que los hermanos de José lo habían vendido como esclavo.

Siguiendo esa tragedia, José experimentó muchas tristes desilusiones.

Consideremos todas las noches solo, sufriendo inocentemente, como un prisionero.

“Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona”. Salmo 105:18.

José pasó muchos años como esclavo pero nunca se amargó su vida.

Él se mantuvo fiel al Señor.

A los 30 años de edad, José fue llamado para interpretar los sueños del Faraón.

“Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón”. Génesis 41:16.

Porque el Señor le dio la interpretación de los sueños por medio de José, el Faraón reconoció a José como el hombre más sabio en Egipto.

Este hombre, anteriormente desterrado, recibió el anillo del Faraón como una señal de su nueva autoridad como el segundo en mando sobre toda la tierra de Egipto (Génesis 41:39-44).

Los sueños que José había experimentado muchos años antes ahora eran una realidad.

Nosotros podemos soportar meses y aun años, cuando parece que a Dios no le importa lo que nos está pasando, o no puede hacer nada sobre nuestras circunstancias.

El crítico sin fe le echa la culpa a Dios por sus problemas y murmura diciendo…

- ¿Por qué a mí?

Pero Dios tiene sublimes maneras de desarrollar nuestros talentos, de madurarnos espiritualmente y de darle honor a todos los que permanecen fieles a él.

Todos nosotros conocemos a alguien que parecía de gran esperanza para el futuro en la obra de Dios, pero que se dio por rendido a las tentaciones de Satanás, tal como el asistente del apóstol Pablo de quien escribió…

“porque Demas me ha desamparado, amando este mundo… ”. 2 Timoteo 4:10.

Esto no quiere decir que Demas había rechazado las enseñanzas de Pablo.

Pero en términos de hoy en día, se puede decir que Demas quería un futuro más seguro, mejor salario, menos trabajo y beneficios de retiro.

Demas dejó la obra del Señor por las recompensas de la vida mundana que muchas veces es una desilusión y raramente satisface.

Aun en las mejores circunstancias, este estilo de vida es de corta duración en esta vida, pero de espantoso remordimiento por toda la eternidad.

Todos nosotros necesitamos considerar que Jesucristo dijo…

“No os afanéis por vuestra vida… Porque los gentiles buscan todas estas cosas… Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia”. Mateo 6:25-33).

Amén.

13 enero 2010

13 de Enero - Estudio Devocional

José era el único hijo de los 12 hijos de Jacob que había expresado algún interés en las cosas espirituales.

José estaba muy preocupado por la mala conducta de sus hermanos mayores cuando ellos estaban lejos de la casa.

“José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos… e informaba José a su padre la mala fama de ellos”. Génesis 37:2.

El hecho de que Jacob había tenido (a José) en su vejez (Génesis 37:3) y que probablemente se interesaba por el bienestar espiritual de sus hermanos, esto llevó a Jacob a amarle más que a todos sus hermanos (Génesis 37:4).

Hay personas que nos desaniman cuando sacamos a luz alguna injusticia y hay otras personas que nos dicen que ellos no quieren involucrarse en eso.

Pero José poseía una gran integridad espiritual, la cual lo llevó a enfrentarse al abuso de sus hermanos al exponer sus caminos malvados.

La envidia de ellos se convirtió en odio cuando José compartió sus sueños proféticos (Génesis 37:5-7).

Sus hermanos se burlaban de él, diciéndole…

“¿Reinarás tú sobre nosotros…? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños”. Génesis 37:8.

Los hermanos de José fueron a apacentar las ovejas de su padre en Siquem que estaba bastante lejos de la casa (Génesis 37:12).

Algún tiempo después, Jacob, preocupado por el bienestar de sus hijos, mandó a José para ver si todo les iba bien a ellos (Génesis 37:14).

Después de buscarlos por largo tiempo, José encontró a sus hermanos cerca del pueblo de Dotán (Génesis 37:17).

Cuando los hermanos vieron a José que venía, ellos, conspiraron contra él para matarle… y diremos: alguna mala bestia lo devoró (para mentirle a su padre) (Génesis 37:18-20).

Tan espantoso como todo esto fue para el pobre muchacho…

“… ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores… y le tomaron y le echaron en la cisterna… ”. Génesis 37:23, 24.

José fue vendido como un esclavo a los ismaelitas, quienes lo vendieron en el mercado de los esclavos a Potifar, oficial de Faraón, el capitán de la guardia (Génesis 37:27, 28, 36 - Génesis 39:1).

Las últimas memorias que los hermanos tuvieron de José, fue al recordar la angustia de su alma cuando rogaba por su vida (Génesis 42:21).

Dios usó esta experiencia en la vida de José en Egipto para prepararlo para mantener en vida al pueblo de Dios y así también el linaje del Mesías que iba a venir, Jesucristo.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28.

Amén.

12 enero 2010

12 de Enero - Estudio Devocional

Jacob continúa su camino a Betel, pues el Señor le había dicho…

“Yo soy el Dios de Bet-el… vuélvete a la tierra de tu nacimiento”. Génesis 31:13.

Pero, una corta distancia antes de llegar a Betel, Jacob descubrió bellos valles con buenas oportunidades para ganancias, cerca de la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán (cerca de la tierra prometida) (Génesis 33:18).

Por diez años la estancia de Jacob en ese lugar parecía ser un buen éxito.

Entonces leemos sobre la tragedia de su hija Dina.

“Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró”. Génesis 34:2.

En venganza de la violación de su hermana Dina, Simeón y Leví mataron a todos los hombres de Siquem.

A menudo, los buenos padres también se comprometen tanto en sus metas materialistas que se olvidan que Dios dijo…

“Instruye al niño en su camino… ”.Proverbios 22:6.

Esto a veces resulta en que las atracciones del mundo ganen el control del corazón de sus hijos, terminando en consecuencias trágicas.

De Jacob podemos aprender que la prosperidad de las cosas materiales no nos da una seguridad de que estamos en la voluntad de Dios.

Pero la lección más grande que podemos aprender de las tragedias de Jacob es que no se rindió cuando se vio en situaciones desesperadas.

Al contrario, él volvió al Señor, quien le había dicho…

“… Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú”. Génesis 35:1.

Durante este tiempo de renovación, Jacob instruyó a su familia y les dijo…

“… Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado”. Génesis 35:2, 3.

Hay tres cosas que Jacob le dijo a su familia que están en paralelo con los cristianos.

Primeramente él dijo… quitad los dioses ajenos, un buen recordatorio de que los hábitos de nuestros pecados deben ser abandonados.

En segundo lugar… limpiaos, y mudad vuestros vestidos, un recordatorio de seguir la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14).

En tercer lugar, debemos de adorar solamente a Dios.

“… Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. Lucas 4:8.

Nuestra participación en nuestros cultos de adoración en la iglesia local es una manera muy importante por la cual Dios nos habla, por la escuela bíblica, por los estudios bíblicos y por los sermones.

“… Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra”. Efesios 5:25, 26.

Amén.

11 enero 2010

11 de Enero - Estudio Devocional

El egoísmo de Labán y de sus hijos resultó en una actitud hostil contra Jacob, el siervo de Dios.

“… Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo… Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto… ”. Génesis 31:3, 13.

Después de 20 años, Jacob volvió a su casa con sus dos esposas, dos concubinas, once hijos y una hija, siervos y mucho ganado.

Esaú, quien había amenazado a Jacob a muerte (Génesis 27:41-45), venía con 400 hombres entonces Jacob tuvo gran temor (Génesis 32:3, 6, 7).

Rápidamente, Jacob dividió en dos campamentos a sus esposas, sus hijos y su ganado, pensando que si Esaú venía a destruir un campamento, el otro pudiera escapar en dirección opuesta.

Entonces, en la oscuridad de la noche, Jacob se encontró solo.

Él oró seriamente y le recordó al Señor que él le había dicho…

“… Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien”. Génesis 32:9.

Aquí necesitamos aprender de Jacob esta lección… primeramente saber lo que Dios ha dicho y después recordarle al Señor que estamos confiando en sus promesas.

Jacob estaba también orando por el futuro cumplimiento del pacto de la promesa.

Este justo y humilde siervo del Señor pasó toda la noche solo, agonizando en oración, hasta que él fuese confirmado con el mayor honor dado por Dios a un hombre en la historia del Antiguo Testamento.

“No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”. Génesis 32:28.

Por los siglos el pueblo de Dios sería llamado por su nombre… israelitas.

Por medio de su hijo Judá, Jesús el Mesías fue prometido (Génesis 49:10).

Nosotros también estamos en un pacto de relación con Dios por medio de Jesucristo, nuestro Salvador y Mediador, quien declaró que la vida cristiana requiere una lucha.

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”. Lucas 13:24.

Amén.

10 enero 2010

10 de Enero - Estudio Devocional

Cuando Isaac se dio cuenta de que Dios había desautorizado su plan de darle la primogenitura a Esaú y no a Jacob, pues Dios lo había cambiado se estremeció Isaac grandemente (Génesis 27:33).

Él consultó con Rebeca, no para acusarla de haber hecho algo injusto, sino para decidir cómo planificar mejor el futuro de Jacob.

Ellos no querían que Jacob fuese como Esaú, que violó la palabra de Dios y se casó con una mujer idólatra.

“Y dijo Rebeca a Isaac… si Jacob toma mujer… de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?”. Génesis 27:46.

“Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padan-aram… y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre. Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar… y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo… ”. Génesis 28:1-4.

Esto fue una admisión bien clara del mal que Isaac había hecho en intentar de defraudar a Jacob.

Sin embargo…

Esaú rápidamente culpó a Jacob por sus problemas diciendo…

“… he aquí ahora ha tomado mi bendición… ”. Génesis 27:36.

Esaú no fue muy diferente a cualquier otro pecador que irresponsablemente le gusta culpar a otras personas por sus fracasos.

Isaac vivió 43 años después de intentar de frustrar el plan de Dios, pero no se encuentra nada por escrito que muestre que Dios lo trató de usar otra vez.

Pero para Jacob, no obstante, sus notables bendiciones empezaron desde la primera noche que se fue de la casa de sus padres.

Sin un mapa y sin un compañero, pero según el perfecto plan de Dios, Jacob dejó la casa de sus padres, para hacer un viaje de más de 804 kilómetros y llegar sano y salvo a Padan-aram.

Maravillosamente, Dios le guio hasta llegar a Raquel y a la casa del padre de su madre (Génesis 28:2) donde fue bien recibido.

Así, igual que todos los que vivimos para agradar al Señor, Jacob también fue consagrado para ese propósito.

Cuando los creyentes nos damos cuenta de esta gran verdad, nuestra actitud cambia hacia el cónyuge, el lugar de trabajo, las limitaciones físicas y los tiempos difíciles de esta vida, pudiendo ver todo en la voluntad de Dios.

Al pasar el tiempo, José, el hijo de Jacob, sería vendido como esclavo por sus hermanos.

Pero vemos que 20 años después, José les diría a ellos…

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien… ”. Génesis 50:20.

Amén.

09 enero 2010

9 de Enero - Estudio Devocional

Un día cuando Esaú volvía…

“… del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado”.

Jacob, conociendo bien el carácter de su hermano, le dijo…

“… Véndeme en este día tu primogenitura”. Génesis 25:29-31.

Esaú no tenía interés alguno en las cosas espirituales y así concedió, diciendo…

“… He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?”. Génesis 25:32-34.

Es dudoso que Esaú estuviera al punto de morir por dejar de comer un día.

Aunque fue calumniado por Esaú y por otros, Jacob, en hecho, compró la primogenitura por la cantidad que Esaú la valoró.

Pero más importante, Dios le había dicho a Rebeca que el mayor servirá al menor (Génesis 25:23).

Esaú y Jacob eran hermanos gemelos, pero Esaú había nacido primero y era el heredero legal a la primogenitura de la familia, la cual incluía entre muchas cosas, ser heredero del pacto entre Dios y Abraham.

La primogenitura era una conexión en la línea de los descendientes por la cual el Mesías iba a venir (Números 24:17-19).

Comparándolo con Esaú, Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas (Génesis 25:27).

La palabra en el hebreo para quieto, es la misma palabra que en otras escrituras se traduce como perfecto, recto, o sin mancha, así, la palabra quieto se refiere al carácter de Jacob… un hombre de Dios.

Dios dotó su mayor alabanza y bendición para Jacob cuando dijo…

“Porque JAH ha escogido a Jacob para sí… ”. Salmo 135:4.

Parece que la admiración que Isaac tenía para su hijo mundano, Esaú, le causó ignorar la profecía que Dios le había revelado a Rebeca antes que los gemelos nacieran (Génesis 25:23) y escogió pasar por alto la venta que Esaú hizo de la primogenitura a Jacob (Génesis 25:34).

Al momento que Isaac se dio cuenta de que Rebeca había transversado su malvado plan, él rápida y abiertamente confirmó el pacto de Abraham a Jacob y así admitió el gran error que había cometido (Génesis 28:3, 4).

No hay ninguna insinuación de que Isaac pensó que Rebeca había hecho algo malo.

La palabra hebrea “Yaacob (Jacob)” es traducida como suplantador.

Un significado de la palabra suplantar en el diccionario es… tomar el lugar de otro o ser sustituto, especialmente por razón de una excelencia superior.

“no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura”. Hebreos 12:16.

Amén.

08 enero 2010

8 de Enero - Estudio Devocional

Después de esperar por el hijo de la promesa por 25 años, Dios le dijo a Abraham…

“… Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él… ”. Génesis 17:19.

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo:… Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto… ”. Génesis 22:1, 2.

Isaac era un muchacho joven cuando esta prueba final vino a probar la fe de Abraham.

Un sacrificio de holocausto siempre tenía que ser un animal, lo mejor que el oferente tenía y debería ser consumido por completo por el fuego.

Esto era una expresión de una completa dedicación a Dios.

Abraham sabía que Isaac iba a vivir, pues Dios le había dicho…

“… y confirmaré mi pacto con él… ”. Génesis 17:19.

Pero aún, ahora el mandamiento de Dios era de ofrecer a Isaac como un sacrificio.

En obediencia…

“… Abraham se levantó muy de mañana… y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo”. Génesis 22:3.

Con una fe indiscutible en Dios…

“Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí… y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”. Génesis 22:5.

Sobre un monte, en la tierra de Moriah, Abraham edificó un altar.

Pero cuando Isaac le preguntó…

“… ¿dónde está el cordero para el holocausto?... Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío… ”. Génesis 22:7, 8.

Por los muchos años que Abraham había confiado en el Señor en ese momento tuvo fe en Dios.

Este es un maravilloso testimonio de cómo la fe de Abraham había crecido a medida del paso de los años, hasta estar seguro de que Dios nunca comete errores y él sabía que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos (Hebreos 11:19).

“Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo”. Génesis 22:10-13.

Por medio de las pruebas y los sufrimientos, el Señor desarrolla nuestra fe.

“… pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida… ”. 1 Corintios 10:13.

Amén.

07 enero 2010

7 de Enero - Estudio Devocional

Lot pronto llegó a tener una posición prominente en Sodoma, pues Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma donde los casos y los negocios legales eran conducidos (Génesis 19:1).

Lot llegó a asociarse con la gente de Sodoma, aunque él estaba abrumado por la nefanda conducta de los malvados… viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos (2 Pedro 2:7, 8).

Las escrituras denuncian el pecado de la homosexualidad por la cual era conocida Sodoma.

Por ser la homosexualidad tan detestable en los ojos de Dios, debemos de orar por todos los pecadores para que se arrepientan y abandonen el pecado (2 Corintios 7:10).

La ley puso el pecado de la homosexualidad junto con los pecados del incesto y de la bestialidad (Levítico 18:22-30 - Romanos 1:24-27).

“Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho”. Génesis 21:2.

Isaac, el hijo milagroso de la promesa, entró en la vida de la familia de Abraham, Sara y Agar la sierva.

Ismael, el hijo de Agar, pronto mostró su verdadero carácter en su desprecio de Isaac.

En el Nuevo Testamento leemos que…

“… Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre… pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar… Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora”. Gálatas 4:22, 24, 28, 29.

Estos dos hijos, Ismael e Isaac, ilustran la naturaleza de nuestras vidas.

Nosotros somos primeramente nacidos de la carne (Juan 3:6) y esto simboliza a Ismael.

Pero en aquel día de Pentecostés, cuando la gente preguntó…

“… ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2:38.

El creyente entonces es poseedor de la naturaleza divina de Dios y de la nueva vida en Cristo y esto simboliza a Isaac, el hijo de la fe (Romanos 10:9, 10 - 1 Juan 3:1, 2 - 1 Juan 4:15).

El odio de Ismael contra Isaac es simbólico del odio que el mundo tiene contra Cristo y sus seguidores.

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”. Gálatas 5:24.

Amén.

06 enero 2010

6 de Enero - Estudio Devocional

Abram y Sarai no tenían hijos.

Aunque Dios le había prometido a Abram un hijo, todavía a los 85 años de edad estaba sin hijos.

En ese tiempo…

“Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella… ”. Génesis 16:2.

A los 86 años de edad, Abram recibió un hijo, Ismael, de Agar.

Después del nacimiento de Ismael pasaron trece años (Génesis 16:16 - Génesis 17:1).

Entonces Dios le habló a Abram otra vez y le dijo…

“… Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto… Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham… Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia… Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene”. Génesis 17:1-21.

Abraham tenía entonces 99 años de edad y Sara tenía 90 años de edad y a su edad era imposible, hablando como humano, tener hijos.

Pero Dios le había revelado a Abraham…

“… Yo soy el Dios Todopoderoso… ”. Génesis 17:1.

Que significa, el único que es todo suficiente.

Por medio de Abraham, Dios nos enseñaría cómo es que nuestra fe puede fortalecerse cuando él dijo…

“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”. Génesis 18:19.

Una de las mayores pruebas de nuestra fe en esta vida es esperar en el Señor.

Puede que tome dos semanas, dos años, o como en el caso de Abraham, 25 años.

El Espíritu Santo guio al apóstol Pablo a escribir sobre esta fe de Abraham, cuando nos dice que Abraham estaba plenamente convencido de que (Dios) era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia (Romanos 4:21, 22).

Dios le había dicho a Abraham anda delante de mí y sé perfecto (Génesis 17:1).

Nosotros también tenemos una gran responsabilidad en nuestro pacto y relación con Dios.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Hebreos 4:16.

Amén.

05 enero 2010

5 de Enero - Estudio Devocional

La prueba de fe de Abram empezó después que él y Lot salieron de Ur de los caldeos, en un viaje de cerca de 1.609 kilómetros, a la tierra prometida.

Al llegar, se encontraron con una sequía que los llevó hacia el sur, cerca de Sodoma, donde había buen pasto.

Abram y Lot tenían grandes rebaños de animales.

Muy pronto hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot (Génesis 13:7).

Abram podía haber escogido la mejor parte de la tierra para sí mismo, pues él era mayor que su sobrino Lot y también era el líder espiritual de ellos.

Pero, en cambio, Abram amorosamente le dijo a Lot…

“… No haya ahora altercado entre nosotros dos… porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha… ”. Génesis 13:8, 9.

El egoísmo de Lot lo llevó a aprovecharse de Abram y escogió toda la llanura del Jordán, que tenía bastante agua, cerca de Sodoma.

Fue después de esta experiencia que Abram recibió la promesa del Señor de que iba a tener una descendencia muy numerosa.

“Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra… ”. Génesis 13:16.

Abram fue hacia el norte y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová (Génesis 13:18).

Lot decidió ignorar sus necesidades espirituales de mantenerse en compañerismo con Abram.

Al contrario, él hizo amistad con los hombres de Sodoma, quienes eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera (Génesis 13:10-13).

Lot fue igual que muchos cristianos de hoy en día, quienes lamentan nuestra maldita sociedad, pero al mismo tiempo toman decisiones que están basadas en sus propias ventajas materialistas.

Sólo algunos oyen seriamente a su salvador, quien les dice…

“Ningún siervo puede servir a dos señores… ”. Lucas 16:13.

Satanás quiere que tengamos dudas de que cuando obedecemos al Señor, hemos escogido lo mejor de esta vida.

El apóstol Pablo escribió…

“… estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos… Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. 2 Corintios 4:8-17.

Amén.

04 enero 2010

4 de Enero - Estudio Devocional

Nimrod es el primer rey mencionado en la Biblia.

“Y fue el comienzo de su reino Babel… ”. Génesis 10:10.

El nombre de Nimrod significa rebelde.

“Este fue vigoroso cazador delante de Jehová… ”. Génesis 10:9.

Después leemos…

“Cus engendró a Nimrod; éste llegó a ser poderoso en la tierra”. 1 Crónicas 1:10.

Con Nimrod como el líder, las personas se unieron…

“Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo… ”. Génesis 11:4.

Ellos también dijeron…

“hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra”. Génesis 11:4.

Las palabras hagámonos un nombre revela el deseo por el poder y el dominio.

El corazón humano busca cómo hacer de sí mismo un nombre poderoso o famoso, y no tiene deseo alguno de glorificar a Dios.

El poderoso Nimrod estableció y reinó sobre el primer imperio mundial.

Su ambición de edificar una torre cuya cúspide llegue al cielo no significa que él esperaba llegar al trono del Dios todopoderoso, su mayor deseo fue de hacer de sí mismo y de sus seguidores tan poderosos que pudiesen reinar sobre el mundo entero.

Nimrod era un cazador, probablemente un cazador de hombres que apoyaran sus ambiciones.

La frase delante de Jehová significa que este hombre rebelde siguió sus propios planes ambiciosos en desobediencia y desafío delante de Dios, quien había mandado a Adán, diciendo…

“… Fructificad y multiplicaos… ”. Génesis 1:28.

Y también a Noé le dijo…

“… Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra”. Génesis 9:1.

Así como en los días de Nimrod, hoy en día hay un movimiento mundial que quiere unirse para controlar todos los pueblos y todas las religiones del mundo y así hacer un gobierno y una iglesia mundial.

La única seguridad que tenemos para no ser engañados en este mundo desordenado está en conocer bien la palabra de Dios.

Solamente la Biblia da luz a las acciones de los líderes en los asuntos mundiales.

En una comparación sorprendente con Abram, quien simboliza la sumisión a Dios, Nimrod es un símbolo de la persona que busca su propia independencia fuera de la voluntad de Dios.

El llamamiento de Dios vino a Abram y le dijo…

“… Vete de tu tierra y de tu parentela… a la tierra que te mostraré… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram… ”. Génesis 12:1-4.

El llamamiento de Dios demanda que tomemos una decisión.

Aun las relaciones más cercanas de lealtad y cariño humano tienen que ser cortadas cuando están en conflicto con nuestra sumisión a Cristo y a lo que está escrito en su palabra.

“y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí”. Mateo 10:38.

Amén.

03 enero 2010

3 de Enero - Estudio Devocional

“Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca… ”. Génesis 7:1.

Noé pudo salvar a su familia y preservar a la humanidad porque su fe en la palabra que Dios le había hablado le guio a construir el arca.

Durante los muchos años que tomó para construir el arca, él también fue conocido como pregonero de justicia a un mundo impío (2 Pedro 2:5).

Esto ilustra la verdad del Nuevo Testamento que nos dice…

“… así también la fe sin obras está muerta”. Santiago 2:26.

El arca fue un refugio y una protección de una muerte inevitable, fue un tipo (una sombra) de Cristo, quien provee un refugio espiritual para los creyentes.

Cristo, nuestra arca espiritual, está llamando a los que están perdidos hoy en día.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Mateo 11:28.

Para Noé y su familia llegó el día, antes del diluvio mundial, cuando Dios les dijo que entraran en el arca y Jehová le cerró la puerta (Génesis 7:16).

Esto nos hace recordar que he aquí ahora el tiempo aceptable, he aquí ahora el día de salvación (2 Corintios 6:2).

Todos los que esperan por un día o un tiempo más adecuado para ser salvos necesitan darse cuenta que nadie sabe el día que su puerta se cerrará, perdiendo esa oportunidad para siempre.

“Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”. Mateo 25:13.

Tal y como Noé pudo descansar adentro del arca, protegido de las aguas de la muerte, así también nosotros podemos estar seguros en ese descanso espiritual, pues vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Colosenses 3:3).

Enseguida que Noé se paró otra vez en tierra seca, edificó Noé un altar a Jehová y ofreció holocausto en el altar (Génesis 8:20).

La obediencia en fe y la adoración a Dios van de acuerdo.

Así como Dios no le dio a Noé un día exacto cuando el diluvio mundial iba a venir, tampoco nosotros sabemos el día de la segunda venida de nuestro Señor.

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre…. Por tanto, también vosotros estad preparados… ”. Mateo 24:36-39, 44.

Amén.

02 enero 2010

2 de Enero - Estudio Devocional

Las consecuencias físicas, espirituales y eternas del pecado son sorprendentes e irrevocables.

No tomó mucho tiempo para que Adán y Eva se dieran cuenta de su naturaleza pecaminosa.

Su hijo primogénito Caín, se celó de su hermano Abel y estaba airado con Dios porque su sacrificio no fue aceptado.

“Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya”. Génesis 4:4, 5.

El Señor se acercó a Caín en amor y le ofreció una oportunidad para arrepentirse de su pecado.

“Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta… ”. Génesis 4:6, 7.

Aunque la ofrenda de Caín, con las primicias del fruto de la tierra, reconoció a Dios como el creador, eso no reconoció a Caín como pecador.

“… y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. Hebreos 9:22.

“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas… ”. Hebreos 11:4.

Abel trajo lo mejor a Dios como una ofrenda de acción de gracias, pero también reconoció que él era pecador cuando trajo también de los primogénitos de sus ovejas (Génesis 4:4) lo cual quiere decir que él ofreció el sacrificio de la sangre de un cordero como expiación por sus pecados.

La genealogía de los hijos de Dios (Génesis 6:2, 4) continuó por medio del tercer hijo de Eva, Set (Génesis 5:3) y por medio de su linaje vendría Jesucristo al mundo (Lucas 3:38).

Exactamente como las cosas a veces pasan hoy en día, así pasó en aquel entonces…

“… viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres… ”. Génesis 6:2.

A veces se piensa que el matrimonio de los creyentes con los incrédulos es de alguna ventaja.

El corazón de ellos puede llenarse de orgullo al pensar que esos matrimonios en yugo desigual pueden dar hombres ilustres al mundo.

“… Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”. Génesis 6:4.

Pero estos hombres no vivieron en obediencia a Dios.

Desde el principio, el mandato bíblico ha siempre sido…

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos… ”. 2 Corintios 6:14.

Amén.

01 enero 2010

1 de Enero - Estudio Devocional

Dios creó la humanidad a su imagen y a su semejanza.

Él nos hizo diferentes a todos los animales que él creó, cada ser humano es un ser trino, con un cuerpo, un alma, y un espíritu.

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. Juan 4:24.

Ningún animal tiene un espíritu, ni está consciente de Dios, ni tiene la capacidad de adorar a Dios.

“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”. Génesis 2:15.

El hombre tenía la responsabilidad de obedecer la palabra de Dios y de cuidar el huerto.

Sin embargo…

Dios permitió que el amor, la lealtad y la obediencia de Adán fuesen probados.

En el huerto de Edén Satanás se introdujo entre nosotros, el cual vino enmascarado como la serpiente (Génesis 3:1).

Satanás no se reveló como el enemigo de Dios o como el engañador e inicuo, que viene con la intención de destruir cada gozo humano.

Su intención fue y sigue siendo, impedir que el hombre obedezca a su creador.

Primeramente, Satanás trató de crear dudas sobre la verdad que Dios les había declarado.

Él les quiso insinuar a Adán y a Eva que Dios estaba negándoles los mejores bienes de la vida.

Por eso, Satanás les preguntó…

“… ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”. Génesis 3:1.

Después, siguió con sólo una parte de la verdad de lo que Dios les había declarado, lo cual se convierte en una mentira…

“sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. Génesis 3:5.

En ese momento, Eva escogió confiar en sí misma en vez de en Dios y empezó a codiciar lo que solamente le pertenecía a Dios y a desatender la autoridad y la mayordomía de Dios.

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”. Génesis 3:6.

Eva se rindió a la codicia cuando deseó lo que Dios había reservado para sí mismo.

En ese día, Adán y Eva, el padre y la madre de toda la humanidad, decidieron comer del fruto prohibido.

Ellos pecaron y murieron espiritualmente.

Desde ese momento en adelante, todos los descendientes de Adán heredaron su naturaleza pecaminosa.

“… así la muerte pasó a todos los hombres”. Romanos 5:12.

Amén.

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