Belén, en la tierra prometida, estaba experimentando un hambre muy severa.
Todo Israel sabía que el Señor les había advertido…
“… si desdeñareis mis decretos… no ejecutando todos mis mandamientos… Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto”. Levítico 26:15, 16, 19, 20.
Quizás que, Elimelec, su esposa Noemí y sus hijos Mahlón y Quelión, se pararon en su tierra que no producía, en los montes de Judea y miraron hacia la tierra de Moab, de la cual se decía que prosperaba y fueron a morar en los campos de Moab (Rut 1:1, 2).
Sin embargo…
Una gran tragedia cayó sobre ellos en la tierra de los idólatras de Moab.
Cuando Elimelec murió, sus dos hijos ignoraron el pacto de relación con Dios y se casaron con Rut y Orfa que eran mujeres moabitas.
Después de un tiempo Mahlón y Quelión también murieron (Rut 1:3-5).
Entonces las tres viudas sin hijos se encontraron solas y sin ninguna ayuda para sostenerse.
“Entonces se levantó (Noemí) con sus nueras… y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá”. Rut 1:6, 7.
Pronto Orfa volvió a la seguridad de su familia, a su pueblo y a sus dioses (Rut 1:15).
Pero Rut ya no era moabita en su corazón, pues ella había desechado los dioses de Moab y había confesado su lealtad al Dios de Israel diciéndole a Noemí… tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios (Rut 1:16).
Rut y Noemí pronto llegaron a Belén donde Rut se casó con Booz.
Rut llegó a ser la madre de Obed.
“… Este es padre de Isaí, padre de David”. Rut 4:17.
El libro de Rut ilustra el cariñoso amor de nuestro Señor en escoger a una mujer moabita para llegar a ser la bisabuela del rey David.
Rut es una de las tres mujeres gentiles mencionadas en la genealogía de Jesucristo (Mateo 1:3, 5, 6).
Estos hechos históricos muestran el amor de Dios para toda la humanidad.
“Pues no es judío el que lo es exteriormente… sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra… ”. Romanos 2:28, 29.
Todo Israel sabía que el Señor les había advertido…
“… si desdeñareis mis decretos… no ejecutando todos mis mandamientos… Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto”. Levítico 26:15, 16, 19, 20.
Quizás que, Elimelec, su esposa Noemí y sus hijos Mahlón y Quelión, se pararon en su tierra que no producía, en los montes de Judea y miraron hacia la tierra de Moab, de la cual se decía que prosperaba y fueron a morar en los campos de Moab (Rut 1:1, 2).
Sin embargo…
Una gran tragedia cayó sobre ellos en la tierra de los idólatras de Moab.
Cuando Elimelec murió, sus dos hijos ignoraron el pacto de relación con Dios y se casaron con Rut y Orfa que eran mujeres moabitas.
Después de un tiempo Mahlón y Quelión también murieron (Rut 1:3-5).
Entonces las tres viudas sin hijos se encontraron solas y sin ninguna ayuda para sostenerse.
“Entonces se levantó (Noemí) con sus nueras… y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá”. Rut 1:6, 7.
Pronto Orfa volvió a la seguridad de su familia, a su pueblo y a sus dioses (Rut 1:15).
Pero Rut ya no era moabita en su corazón, pues ella había desechado los dioses de Moab y había confesado su lealtad al Dios de Israel diciéndole a Noemí… tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios (Rut 1:16).
Rut y Noemí pronto llegaron a Belén donde Rut se casó con Booz.
Rut llegó a ser la madre de Obed.
“… Este es padre de Isaí, padre de David”. Rut 4:17.
El libro de Rut ilustra el cariñoso amor de nuestro Señor en escoger a una mujer moabita para llegar a ser la bisabuela del rey David.
Rut es una de las tres mujeres gentiles mencionadas en la genealogía de Jesucristo (Mateo 1:3, 5, 6).
Estos hechos históricos muestran el amor de Dios para toda la humanidad.
“Pues no es judío el que lo es exteriormente… sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra… ”. Romanos 2:28, 29.









