31 marzo 2010

31 de Marzo - Estudio Devocional

Belén, en la tierra prometida, estaba experimentando un hambre muy severa.

Todo Israel sabía que el Señor les había advertido…

“… si desdeñareis mis decretos… no ejecutando todos mis mandamientos… Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto”. Levítico 26:15, 16, 19, 20.

Quizás que, Elimelec, su esposa Noemí y sus hijos Mahlón y Quelión, se pararon en su tierra que no producía, en los montes de Judea y miraron hacia la tierra de Moab, de la cual se decía que prosperaba y fueron a morar en los campos de Moab (Rut 1:1, 2).

Sin embargo…

Una gran tragedia cayó sobre ellos en la tierra de los idólatras de Moab.

Cuando Elimelec murió, sus dos hijos ignoraron el pacto de relación con Dios y se casaron con Rut y Orfa que eran mujeres moabitas.

Después de un tiempo Mahlón y Quelión también murieron (Rut 1:3-5).

Entonces las tres viudas sin hijos se encontraron solas y sin ninguna ayuda para sostenerse.

“Entonces se levantó (Noemí) con sus nueras… y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá”. Rut 1:6, 7.

Pronto Orfa volvió a la seguridad de su familia, a su pueblo y a sus dioses (Rut 1:15).

Pero Rut ya no era moabita en su corazón, pues ella había desechado los dioses de Moab y había confesado su lealtad al Dios de Israel diciéndole a Noemí… tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios (Rut 1:16).

Rut y Noemí pronto llegaron a Belén donde Rut se casó con Booz.

Rut llegó a ser la madre de Obed.

“… Este es padre de Isaí, padre de David”. Rut 4:17.

El libro de Rut ilustra el cariñoso amor de nuestro Señor en escoger a una mujer moabita para llegar a ser la bisabuela del rey David.

Rut es una de las tres mujeres gentiles mencionadas en la genealogía de Jesucristo (Mateo 1:3, 5, 6).

Estos hechos históricos muestran el amor de Dios para toda la humanidad.

“Pues no es judío el que lo es exteriormente… sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra… ”. Romanos 2:28, 29.

30 marzo 2010

30 de Marzo - Estudio Devocional

La tribu de Benjamín se negó a permitir que las otras tribus hiciesen justicia contra el tumulto de homosexuales que violaron a una mujer indefensa de Israel causando su muerte (Jueces 20:13).

Todas las otras tribus se habían unido para ejecutar esta condena de muerte contra ellos y vinieron a la casa de Dios y lloraron y se sentaron allí en presencia de Jehová y ayunaron aquel día hasta la noche y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová (Jueces 20:26).

En completa humillación se consagraron al Señor.

Fue sólo después de edificar un altar y de ofrecer los sacrificios por sus necesidades que Jehová dijo… subid, porque mañana yo os los entregaré (Jueces 20:28).

La tribu de Benjamín fue casi destruida por las otras tribus y se cumplió las consecuencias de ese perverso pecado.

Hoy en día, hay una indiferencia muy grande en nuestra sociedad que sigue creciendo para con la inmoralidad, así como existía en la tribu de Benjamín.

Hemos cambiado la definición del pecado.

Al adulterio se le llama… tener una relación, un encuentro.

A los homosexuales se les llaman… personas alegres, gays, o lesbianas, también se dice que ellos viven en un estilo alternativo de vida.

A la fornicación se le refiere como una relación de vivir juntos.

El propósito de todo esto es quitar la culpabilidad por violar la ley moral de Dios y así hacer sentir bien al pecador, pues así lo hicieron en aquellos días cuando cada uno hacía lo que bien le parecía (Jueces 21:25).

Sin embargo…

Cuando odiamos y traemos a luz el pecado, tenemos que también mostrar misericordia y bondad y orar para poder acercarnos a los pecadores con el amor de Dios, suplicándoles que vengan a Cristo y que le permitan a él que cambie sus vidas.

Todos los pecados son abominables a nuestro santo Dios.

Todo pecado que se lleve al arrepentimiento y después se deseche, es expiado por medio de la sangre de Jesucristo.

El apóstol Pablo les recordó a los hermanos en Corinto que algunos de ellos habían sido librados de pecados sexuales cuando escribió.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones… heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. 1 Corintios 6:9-11.

29 marzo 2010

29 de Marzo - Estudio Devocional

Israel continuó ignorando la palabra de Dios.

Por consiguiente, leemos…

“En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”. Jueces 17:6 - Jueces 21:25.

Esto quiere decir que cada persona hacía cualquier cosa que le daba gusto.

Para ilustrar la miserable condición moral que existía en esos días, un hombre levita, que representaba el liderazgo espiritual y su concubina son introducidos.

Para más disgusto leemos sobre la violación de la ley por esa relación con su concubina (Levítico 21:7).

“Y su concubina le fue infiel, y se fue de él a casa de su padre, a Belén de Judá… ”. Jueces 19:2.

Pero, después de “cuatro meses”, el levita decidió que volviese a él y fue a ella a la casa de su padre y ella le hizo entrar en la casa de su padre (Jueces 19:2, 3).

Cuando el levita decidió volver a su casa después de varios días, ya era muy tarde para completar el viaje antes de que fuera de noche y pararon en Gabaa y un hombre ya viejo les ofreció hospitalidad en su casa y ellos lo aceptaron.

“Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos”. Jueces 19:22.

Después de rogarles, de no hacer cosa tan infame, el anciano le ofreció a su hija virgen así como la concubina del levita a esos hombres que demandaban tal cosa.

Aunque el darle a las mujeres era un hecho muy pecaminoso, la homosexualidad era en comparación un hecho mucho más perverso.

Entonces el hombre viejo les dijo…

“He aquí mi hija virgen, y la concubina de él… y no hagáis a este hombre cosa tan infame”. Jueces 19:23, 24.

Lo vil de este pecado está confirmado en el Nuevo Testamento, donde leemos…

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”. Romanos 1:26, 27.

28 marzo 2010

28 de Marzo - Estudio Devocional

La vida de joven de Sansón fue escrita en los capítulos 13, 14 y 15 del libro de Jueces.

Entonces parece que muchos años pasaron que no fueron grabados, hasta que llegamos a la tragedia del capítulo 16.

No hay nada escrito que nos muestre que Sansón expresó algún deseo de ser usado por el Señor para liberar a los israelitas de la opresión de los filisteos.

Por eso no nos asombramos de que él nunca oró para ser guiado, o por la protección del Señor.

Él también escogió a los enemigos de Dios por sus amigos.

Temprano en su vida, Sansón pasó por alto el significado espiritual de su dedicación y voto de nazareo, cuando se casó con otra mujer de los hijos de los filisteos.

Él se involucró profundamente en el pecado por su amistad con Dalila, una mujer de los hijos de los filisteos.

Así, como siempre, son las personas que vanamente piensan o suponen que la misericordia y la longanimidad de Dios continuarán indefinidamente y así mismo Sansón se rindió a la traición de Dalila.

“Y (Dalila) le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él”. Jueces 16:20.

Cuando Sansón vio a Dalila, él debería haber pensado en su consagración y su voto de nazareo y del supremo llamamiento como juez de Israel.

Pero el pecado lo había cegado y no podía ver la razón por la cuál él había sido dotado con grande fuerza.

Por consiguiente, los filisteos le echaron mano y le sacaron los ojos y le llevaron a Gaza y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel (Jueces 16:21).

No solamente sufrió la horrible tortura de que le sacaron los ojos, pero fue forzado a tomar el lugar de un animal de carga y pasar su tiempo en una cárcel moliendo granos.

La historia de Sansón debe de mandar un fuerte mensaje a todos los creyentes que han caído en la red de la traición y la esclavitud a los pecados de los placeres personales.

Sansón no es el único siervo de Dios que haya perdido su poder por las influencias mundanas y por buscar solamente la satisfacción personal.

En contraste, vemos que…

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado”. Hebreos 11:24, 25.

27 marzo 2010

27 de Marzo - Estudio Devocional

En los territorios de Dan y Efraín, los israelitas fueron oprimidos por los filisteos por 40 años.

Durante este tiempo, Sansón nació.

Pero Sansón no era como Jefté.

Sansón tenía padres justos que deseaban instruirle en cumplir con lo que el ángel de Jehová les había dicho.

La madre de Sansón estaba profundamente preocupada de que su hijo fuese completamente dedicado al Señor (Jueces 13:3-21).

De vez en cuando, el Espíritu de Jehová venía sobre Sansón y comenzó a manifestarse en él (Jueces 13:25).

Por consiguiente, Sansón llegó a ser juez en Israel.

En la primavera de su vida, vemos que Sansón no respetó su santo llamamiento.

Su primer acto de desobediencia fue por su amistad con los enemigos de Dios.

Parece que Sansón era fácilmente distraído por sus propios deseos físicos y su propia satisfacción, como en Timnat, cuando se enamoró de una mujer de las hijas de los filisteos.

“Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre… os ruego que me la toméis por mujer... pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel”. Jueces 14:1-4.

Sansón ignoró el pacto de relación que él tenía con el Señor.

La vida de Sansón es típica de la condición espiritual de Israel durante ese período de los jueces y revela cómo es que una vida guiada por la voluntad propia siempre resulta en dolores y sufrimientos para la persona y para todos a su alrededor.

Todos nosotros somos tentados a vivir sólo para servir nuestros propios deseos.

Ese sentimiento de agradarse sólo a uno mismo se manifiesta en diferentes formas… el orgullo, el celo, hurtar, los pecados sexuales, el odio, descuidar las responsabilidades, usar drogas y alcohol y una multitud de otras cosas.

Cada día que nosotros continuamos en un pecado voluntariamente, el lazo de Satanás se hace más firme y nuestra posibilidad de ser librados de nuestros pecados se hace más difícil.

Puede ser que la mayor decepción del pecado es pensar o suponer que la misericordia y la longanimidad de Dios continuarán indefinidamente.

Por ser nazareo a Dios, Sansón estaba supuesto a ser un ejemplo para todos los de Israel de un fiel compromiso para con Dios.

Todos nosotros somos también llamados a separarnos del mundo y desear cumplir con la voluntad del Señor.

“La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”. Romanos 13:12.

26 marzo 2010

26 de Marzo - Estudio Devocional

Después de sufrir tanto por su adoración a los dioses falsos (Jueces 10:8), los hijos de Israel respondieron a Jehová… hemos pecado y quitaron de entre sí los dioses ajenos y sirvieron a Jehová (Jueces 10:15, 16).

“Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron… y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra los hijos de Amón”. Jueces 11:5, 6.

Entonces Jefté oró…

“Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso… será de Jehová”. Jueces 11:30, 31.

Dios preparó todo para que la hija de Jefté fuera la primera en salir a recibirle.

Esto fue como si Dios le hubiese dicho…

- Yo te he dado todo lo que pediste, ahora yo te pido que me des lo mejor que tú tienes. (Jueces 11:30-40).

Esto no quiere decir que ella iba a ser sacrificada sobre un altar.

Jefté conocía bien las escrituras y que el sacrificio humano era condenado por Dios (Levítico 20:2-5 - Deuteronomio 12:29-31 - Deuteronomio 18:10-12).

¿Cómo se puede entonces pensar que él iba a degollar a su propia hija en ofrenda de holocausto?

El hacer tal cosa hubiese culpado a Dios, junto con este hombre de fe, como responsable por un homicidio vil, pues había sido el Espíritu de Jehová quien le dio a Jefté la victoria (Jueces 11:29, 32).

Cómo él cumplió con este voto se hace bien claro cuando consideramos todos los datos.

“… y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija”. Jueces 11:34.

El Señor había declarado que el primogénito tenía que ser consagrado al Señor y nunca sacrificado.

Porque mío es todo primogénito (Éxodo 13:2 - Números 3:13).

Al mismo tiempo podemos ver la respuesta de su hija al voto de Jefté, pues el resultado es bien claro.

Ella pidió a su padre… concédeme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes y llore mi virginidad (Jueces 11:37), queriendo decir que ella lloró por razón de que nunca iba a poder casarse.

“Pasados los dos meses volvió a su padre… Y ella nunca conoció varón”. Jueces 11:39.

Ella fue dedicada al Señor en castidad por el resto de su vida, así como Ana dedicó a Samuel, su primogénito, en una ofrenda espiritual al Señor.

Sin duda, ella fue una de las siervas de Dios que ministraban diariamente en el tabernáculo.

Jefté llegó a ser uno de los héroes de la fe.

“¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté… que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas… ”. Hebreos 11:32, 33.

25 marzo 2010

25 de Marzo - Estudio Devocional

Gedeón fue llamado por Dios para liberar a los israelitas de los madianitas.

Treinta y dos mil hombres respondieron al llamamiento a guerra que hizo Gedeón, pero Dios decidió usar solamente 300 hombres para derrotar a los madianitas.

Todos los otros israelitas fueron mandados a casa.

Fue sólo con estos 300 hombres que 135.000 madianitas fueron derrotados.

“… Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón”. Jueces 8:28.

Esto ilustra un principio maravilloso.

Dios no actuará sin la cooperación del hombre y el hombre no puede vencer sin la sabiduría y el poder de Dios.

Los israelitas le rogaron a Gedeón de ser su rey.

Esto fue una tentación a su orgullo.

Pero Gedeón sabía bien que él no había salvado a su pueblo, que había sido Dios el verdadero Rey.

“Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros”. Jueces 8:23.

Gedeón sabía que, como juez de Israel, él necesitaría que Dios fuese el que le guiara.

Los israelitas pronto se olvidaron que Dios fue el único que los había librado milagrosamente de los madianitas.

Después de la muerte de Gedeón, con un apetito para tomar el poder, su cruel y astuto hijo, Abimelec, negoció una gran cantidad de dinero de la tesorería del templo de Baal para pagarles a unos hombres para matar a sus 70 hermanos.

“… pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió”. Jueces 9:5.

Después de la ejecución de los que podían competir contra él, entonces se juntaron todos los de Siquem… y fueron y eligieron a Abimelec por rey (Jueces 9:6).

Sin embargo…

Al momento de su gran orgullo por sus logros, Jotam, el hijo de Gedeón que se había escapado, les advirtió que ellos pronto iban a descubrir que este rey, nombrado por sí mismo, iba a traerles sufrimiento y muerte a todos y a sí mismo (Jueces 9:7-21).

Así como Jotam había predicho, ellos pronto vieron su propia destrucción (Jueces 9:22-57).

Abimelec es un ejemplo de una persona controlada por el engaño y por las fuerzas de la destrucción que vienen por el orgullo y la ambición.

Tal persona siempre es guiada por las ganancias personales como su fin, sin considerar a quiénes dañan.

Esto nos recuerda lo que Jesús les dijo a las iglesias de Éfeso y Esmirna.

“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras… El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias… ”. Apocalipsis 2:5, 11.

24 marzo 2010

24 de Marzo - Estudio Devocional

Una vez más los israelitas fueron esclavizados, esta vez por los madianitas.

“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años... De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová”. Jueces 6:1, 6.

La respuesta a sus oraciones empezó con una reprimenda…

“Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto… Os libré… de mano de todos los que os afligieron… y os di su tierra… pero no habéis obedecido a mi voz”. Jueces 6:8-10.

No les dio ninguna consolación, sólo una reprensión.

El pueblo se quedó consciente de sus pecados y sin esperanza de alivio.

Ellos necesitaban reconocer que su miserable sufrimiento era el resultado directo de descuidar la palabra de Dios.

Casi parece que este profeta sin nombre había tenido solamente un converso… Gedeón.

“Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente… Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas… ”. Jueces 6:12, 14.

Debidamente Gedeón estaba bien consciente de su pobreza e inhabilidad y confesó… señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? (Jueces 6:15).

A veces pensamos que las únicas personas que Dios puede usar son aquellas que tienen influencia en su comunidad.

Pero, muchas veces estas personas están muy ocupadas, quieren todo a su manera, o prefieren comprometerse que perder su popularidad.

Gedeón era verdaderamente un hombre sin experiencia y lleno de dudas, pero él obedeció al Señor sin poner condición y sin tenerle miedo a la oposición.

Gedeón estaba listo para adorar al Dios de Israel.

“Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom”. Jueces 6:24.

Nosotros también tenemos que quitar los ojos de nuestras circunstancias y fijar nuestra fe en la palabra de Dios.

“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”. Santiago 2:5.

23 marzo 2010

23 de Marzo - Estudio Devocional

El Señor había dejado algunos grupos del pueblo cananeo.

“Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si obedecerían a los mandamientos de Jehová, que él había dado a sus padres…”. Jueces 3:4.

El mayor paso que causó la caída de los israelitas fue que se descuidaron de los mandamientos de Jehová.

El próximo paso fue que ellos habitaban entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos (Jueces 3:5), en vez de destruirlos.

El tercer paso en su decadencia pronto siguió…

“Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses”. Jueces 3:6.

El cuarto paso fue inevitable, pues las esposas paganas de los israelitas, que adoraban a sus ídolos, no les enseñaban a sus hijos a adorar al único Dios verdadero.

Y entonces, finalmente…

“Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera”. Jueces 3:7.

El resultado fue evidente, pues el pecado no confesado separa al pecador de la mano protectora de Dios.

Sin embargo…

“Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb”. Jueces 3:9.

Ellos encontraron una luz de esperanza cuando el Señor otra vez proveyó un libertador.

Pero los israelitas desarrollaron un patrón de recurrentes apostasías.

“Después de la muerte de Aod… Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán… porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años”. Jueces 4:1-3.

De Débora podemos aprender que el éxito en cumplir la voluntad de Dios no depende de la edad o del género.

Y también podemos aprender de la historia de Israel que, sin considerar lo lejos que estemos o hasta donde nos hemos deslizado del camino del Señor, nuestro misericordioso Padre en el cielo siempre oye las oraciones de aquellos que confiesan sus pecados y entregan sus vidas a él.

Sin embargo…

Las oportunidades y los años perdidos no se pueden revivir.

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Romanos 8:34.

22 marzo 2010

22 de Marzo - Estudio Devocional

Los israelitas fueron escogidos por el único Dios verdadero para manifestar a Dios a las naciones paganas y glorificarle por serle obediente a su palabra.

Los primeros versículos del libro de Jueces nos dan un sentido de gran esperanza en la total conquista de la tierra como Josué había empezado.

“Y fue Judá con su hermano Simeón, y derrotaron al cananeo que habitaba en Sefat, y la asolaron… ”. Jueces 1:17.

Una por una, las ciudades cananeas fueron derrotadas por los israelitas y después las ciudades de los filisteos (Jueces 1:10, 11, 13, 17, 18).

“Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel”. Jueces 2:7.

Los israelitas quienes estaban vivos cuando Josué murió reconocieron que Dios era el capitán y el rey de ellos y que él les había dado la victoria sobre los cananeos.

Pero una nueva era en la historia de las 12 tribus empezó muy pronto después de la muerte de Josué.

El mandamiento del Señor de conquistar por completo a Canaán no fue cumplido por el compromiso del pueblo de Israel con los habitantes paganos de la tierra.

Pero para aun más disgusto, leemos que se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová…

“… ni la obra que él había hecho por Israel. Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres… Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedece a mi voz, tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió; para probar con ellas a Israel, si procurarían o no seguir el camino de Jehová”. Jueces 2:10-22.

Los israelitas escogieron hacer lo que ellos pensaban que era más “humanitario” y crear una coexistencia pacífica con los enemigos de Dios.

Quizás ellos razonaron…

- ¿Cómo puede el Dios de amor destruir un pueblo inocente?

Esto, por supuesto, es un razonamiento humano.

El concepto de la “inocencia” de esos pueblos se desaparece cuando vemos la realidad del pecado y el engaño de adorar falsos dioses, lo cual le roba a Dios del amor y de la adoración que sólo le pertenece a él.

La adoración de falsos dioses sólo engaña a los pueblos para que se pierdan eternamente.

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Apocalipsis 20:12, 15.

21 marzo 2010

21 de Marzo - Estudio Devocional

Cuando Dios le dijo a Josué… yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie (Josué 1:3), Josué no solamente confió en el Señor en que él iba a forzar a los cananeos a dar sus tierras voluntariamente.

En verdad, los israelitas recibieron su herencia por fe, pero ellos tuvieron que caminar en fe y pelear por cada sección de la tierra que Dios les había prometido.

Después de cerca de siete años, los israelitas, bajo el liderazgo de Josué, habían conquistado a Canaán.

“Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos”. Josué 21:44.

El mayor peligro para los israelitas estaba aún por delante.

“Entonces Josué dijo al pueblo… Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien… Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel”. Josué 24:19, 20, 23.

Jesús, nuestro “Josué”, nos libró del pecado por su muerte en la cruz y su triunfante resurrección física.

Nosotros también necesitamos ser recordados diariamente de inclinar nuestro corazón a Jehová Dios.

Qué tragedia más grande que tantas personas creen que después que una persona acepta a Jesucristo como su único salvador, que tal persona ya no tiene más nada que hacer y solamente piensan que tienen que dejar todo en las manos de Dios.

Pero la verdad es que Dios ha puesto el querer como el hacer en nuestras manos.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Efesios 6:13-17.

20 marzo 2010

20 de Marzo - Estudio Devocional

Diferente a todas las otras tribus de Israel, a la tribu de Leví no se le dio un territorio separado (Josué 14:3).

“Mas a la tribu de Leví no dio Moisés heredad; Jehová Dios de Israel es la heredad de ellos, como él les había dicho”. Josué 13:33.

“Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros, porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos… ”. Josué 18:7.

Los levitas fueron divididos en tres grupos según la descendencia de los tres hijos de Leví, Gersón, Coat y Merari.

Pero solamente esos israelitas que eran descendientes de Leví, por el linaje de Aarón el nieto de Coat, podían ser sacerdotes y servir en el tabernáculo.

Sin embargo…

Aun algunos de estos descendientes eran descalificados físicamente de ser ministros en el altar por inhabilidades o defectos y algunos eran descalificados espiritualmente por una o más violaciones de los mandamientos (Levítico 21:1-23).

Los sacerdotes eran responsables de preservar, de copiar, de enseñar, e interpretar la ley.

Ellos también eran los oficiales civiles responsables de la administración de la ley (Deuteronomio 17:9-12 - Deuteronomio 31:9, 11, 12, 26).

Todos los levitas, no solamente los que eran responsables de la adoración en el tabernáculo, estaban supuestos a recibir una porción por igual de los diezmos de las otras tribus.

Cada tribu tenía que proveer para el bienestar físico de los sacerdotes dentro de su propio territorio.

Esto fue establecido por un mandamiento de Dios y no fue dejado en las manos de la benevolencia del pueblo.

Dios dedicó 42 de los 45 versículos en el capítulo 21 de Josué, para recalcar la obligación de los israelitas, sobre el sostenimiento de los ministros de su palabra.

Cuando el pueblo de Israel era fiel en hacer esto, Dios le bendecía con grandeza.

Pero cuando ellos faltaban de hacerlo, ellos sufrían.

El apóstol Pablo ilustró esto bien cuando dijo…

“Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió… Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?... Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. 1 Corintios 9:9-11, 14.

19 marzo 2010

19 de Marzo - Estudio Devocional

La conquista de Canaán fue concluida y la tierra repartida, no por el voto de la mayoría, sino por el Señor.

Cuando toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida... y Josué les echó suertes delante de Jehová en Silo y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones (Josué 18:1, 10).

Aunque ellos habían recibido el mejor territorio de la tierra prometida, las tribus de Manasés y Efraín se quejaron diciendo que más territorio se les debían de dar a ellos por su gran número de personas y (según ellos) tenían la más prominente posición entre las tribus (Josué 17:14-18).

Los de la tribu de Efraín estaban orgullosos de su historia como los descendientes de José y que Josué, el gobernador victorioso que les había guiado a la conquista de Canaán, era también de su tribu.

Tristemente, estas dos tribus escogieron el camino más fácil del compromiso con los cananeos.

Las bendiciones de Dios a veces dependen de nuestra fe.

“¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?”. Santiago 2:20.

Es de sabios negar ayuda a los que no quieren ayudarse a sí mismos.

Cuando tenemos nuestras prioridades bien concentradas en el Señor, no necesitamos temer la pérdida de cualquier cosa.

De hecho, gozosamente nos movemos a recibir menos que otras personas, si eso nos lleva a mantener la paz entre nosotros.

Los verdaderos hombres de Dios no esperan para que otras personas les sirvan o les alaben.

En sorprendente contraste a las tribus de Manasés y Efraín, Josué escogió ser el último en reclamar un territorio para sí mismo (Josué 19:49).

Como capitán de todo el ejército, se esperaba que él fuese el primero en escoger lo mejor de la tierra para su familia.

Al contrario, él fue el último en escoger.

El territorio que Josué escogió fue un área muy pequeña en Silo, donde se había edificado el tabernáculo y donde él mejor podía adorar y servir al Señor.

Fue allí, en la proximidad de la presencia del Señor, que Josué edificó su pequeña ciudad.

Josué ilustra la importancia de siempre estar fervientes en espíritu…

“… sirviendo al Señor… Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros… Humillaos delante del Señor y él os exaltará…”. Romanos 12:11 - Santiago 4:7, 10.

18 marzo 2010

18 de Marzo - Estudio Devocional

Josué había destruidos a los anaceos de los montes de Hebrón, unos cinco años antes de este tiempo (Josué 10:2-11 - Josué 11:21, 22).

Ahora, ellos habían vuelto a tomar control de su territorio y sin duda, con una determinación mucho más poderosa para retener la tierra que se le había prometido a Caleb.

A los 85 años de edad, cuando Caleb se jubiló, él le relató a la nueva generación cómo fue que Dios le había cuidado hasta este entonces y les dijo…

“Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios”. Josué 14:7, 8.

La inmutable fe de Caleb se puede ver en su reporte de cuando fue espía.

“… yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón”. Josué 14:7

Él habló las convicciones de su corazón mientras se enfrentaba a la oposición de los otros espías y del pueblo.

Solamente él se paró junto con Josué.

Nosotros a veces tememos hablar sobre nuestra fe cuando nuestras convicciones no son muy populares, pero la persona bendecida por Dios siempre habla lo que está en su corazón sobre las cuestiones espirituales.

Caleb valientemente dijo…

“… pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios”. Josué 14:8.

Su decisión no fue afectada por lo que otras personas decían o hacían.

Los pocos fieles quienes tienen sus corazones enlazados al Señor y confían en su palabra, no temen hablar y seguir adelante para cumplir la voluntad del Señor sin tener en cuenta lo que otros hacen o dicen.

El valeroso espíritu de Caleb no solamente nos inspira hoy en día, nos recuerda que los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán (Isaías 40:31).

Los bendecidos de verdad siempre son fieles a Dios.

Sí, casi todos nosotros nos enfrentaremos a dificultades como gigantes “cananeos” en nuestra vida, así como también con amigos quienes tratarán de desanimarnos.

Nuestra fe debe de sobrepasar la fe de Caleb.

“Cristo es el que murió, más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?... Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8:34, 35, 37.

17 marzo 2010

17 de Marzo - Estudio Devocional

Todas las personas en Jericó sabían de la reputación del Dios de Israel, así como lo sabía Rahab, quien confesó…

“Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”. Josué 2:11.

Sólo Rahab puso su fe en el Dios de los hebreos y no solamente fue ella salva, pero su nombre fue incluido en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5 - Hebreos 11:31 - Santiago 2:25).

Los reyes cananeos sabían lo mismo que los gabaonitas sabían, pero ellos decidieron defender a sus dioses falsos, e ir en contra del Dios verdadero.

La noticia de la invasión de Josué rápidamente se extendió por toda la tierra de Canaán.

Jabín, rey de Hazor, en el norte, enlistó la ayuda de los reyes que estaban en la región del norte en las montañas (Josué 11:1, 2, 8).

El ejército de Josué, que era comparadamente más pequeño, recibió noticia de que ellos se iban a enfrentar a mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con muchísimos caballos y carros de guerra, todos estos reyes se unieron… mas Jehová dijo a Josué… no tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel… y Josué y toda la gente de guerra con él, vino de repente contra ellos junto a las aguas de Merom…. hiriéndolos hasta que no les dejaron ninguno (Josué 11:4-8).

“Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés… y la tierra descansó de la guerra”. Josué 11:23.

Treinta y un reyes por todos habían sido derrotados.

Josué así estableció un control militar sobre toda la tierra prometida.

Sin embargo…

Las tribus mismas tenían que llevar a cabo la destrucción de los cananeos (Éxodo 23:29, 30 - Deuteronomio 7:22).

El castigo que vino sobre los cananeos es una sombra del juicio final que vendrá sobre todos los que continúan en sus pecados.

“Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan… cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo, los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”. 2 Tesalonicenses 1:6-9.

16 marzo 2010

16 de Marzo - Estudio Devocional

Después de las victorias de Josué sobre Jericó y Hai, cinco reyes se unieron para pelear contra los israelitas.

Sin embargo…

Los gabaonitas, situados entre la tierra de los reyes cananeos y el campamento de Israel (Josué 9:17), decidieron que su oportunidad para sobrevivir esta guerra sería mejor si hicieran una alianza con los israelitas en vez de unirse a los reyes cananeos.

Ellos le dijeron a Josué tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios, porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto… por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron… tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos y decidles… nosotros somos vuestros siervos, haced ahora alianza con nosotros… y los hombres de Israel tomaron de la provisiones de ellos y no consultaron a Jehová y Josué hizo paz con ellos y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida (Josué 9:9-11, 14, 15), una violación de la ley (Éxodo 23:32, 33 - Éxodo 34:12).

Esto nos lleva a entender que la ignorancia de la palabra de Dios no anula los resultados.

Esta alianza con los gabaonitas nos debe impresionar sobre la astucia del enemigo para engañarnos.

También podemos aprender que nuestro razonamiento humano es a veces erróneo.

Si Josué hubiese orado para recibir la dirección del Señor, esa alianza nunca se hubiera hecho.

Los israelitas no quebrantaron su acuerdo, aunque los gabaonitas los engañaron.

Sin embargo…

Unos 400 años después, el rey Saúl quebrantó este pacto, lo que resultó en tres años consecutivos de hambre en Israel (2 Samuel 21:1).

Por esta historia, el Señor nos enseña que el mal hecho por otros no nos da el derecho de hacerle el mismo mal.

Un pecado nunca justifica a otro pecado.

La característica de los hijos de Dios que nos distingue de todos los otros pueblos es…

“… vence con el bien el mal”. Romanos 12:21.

Dios quiere que nosotros aprendamos de este pacto con los gabaonitas lo importante que es tener integridad propia y cumplir con todas nuestras obligaciones.

El pan ya seco y mohoso parecía ser una visible y buena evidencia de la palabra de los gabaonitas (Josué 9:12, 13).

Muchas veces somos necios en hacer decisiones basadas en lo que vemos o en lo que pensamos.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”. Proverbios 3:5, 6.

15 marzo 2010

15 de Marzo - Estudio Devocional

El Señor aguantó las aguas del río Jordán en el tiempo del año cuando el río Jordán se desbordaba por todas sus orillas y todo Israel pasó en seco a Canaán (Josué 3:6-17).

Después de la victoria en Jericó, los israelitas se regocijaron.

Sin embargo…

Sin buscar la dirección de Dios, los israelitas atacaron la ciudad de Hai.

“Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada… ”. Josué 7:5.

Nueve veces en los primeros seis capítulos de este libro se dice que el Señor dirigió a Josué (Josué 1:1 - Josué 3:7 - Josué 4:1, 8 ,10 ,15 - Josué 5:2, 15 - Josué 6:2).

Por no consultar con el Señor, la derrota de Israel fue inevitable (Josué 7:2-5).

Por un momento Josué había olvidado de considerar que el Señor mismo era su comandante y que sólo él podía dar las órdenes que resultarían en la victoria (Josué 1:5).

Primeramente el malvado pecado de Acán tenía que ser castigado.

Después de esto fue que el Señor dirigió a Josué a una completa victoria sobre Hai.

El razonamiento de los israelitas que les llevó a la derrota en Hai ha sido repetido por casi todos nosotros.

Cuando vemos que no existen problemas muy serios, tenemos demasiada confianza en nosotros mismos, confiando en nuestra propia capacidad y asumimos que el Señor quiere que usemos “nuestro mejor sentido común”.

Sin embargo…

Si nos separamos de ser sumisos a la presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros, entonces la tentación más pequeña llegará a ser mucho más poderosa que nosotros.

Él es el único que puede impartir discernimiento por medio de nuestro deseo de leer y obedecer su palabra.

Muchos empiezan sus vidas como cristianos en oración y leyendo la Biblia diariamente, pero tarde o temprano se llenan de confianza en sí mismos y se olvidan de que antes del quebrantamiento es la soberbia y antes de la caída la altivez de espíritu (Proverbios 16:18).

La verdad más importante aquí es que nosotros no ganamos las victorias porque somos cristianos, tal y como Josué tampoco ganó la victoria sobre Hai porque él era un israelita.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Hebreos 4:12.

14 marzo 2010

14 de Marzo - Estudio Devocional

Dios dijo… porque yo os la he dado (la tierra) para que sea vuestra propiedad (Números 33:53)

Pero, las promesas de Dios siempre incluyen las responsabilidades personales para los que reciben las promesas.

Antes de seguir adelante a la tierra prometida, Jehová dijo a Josué… vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel (Josué 5:2-5).

El rito de la circuncisión había sido instituido por el Señor con Abraham, como una señal visible del pacto de relación con él (Génesis 17:9-14).

Y era un requerimiento antes de que alguien pudiera comer la pascua (Éxodo 12:48).

Después de ser circuncisos, los varones de la nueva generación se identificaron como el pueblo del pacto con el Señor y eran aprobados para participar de la pascua (Josué 5:8, 10).

La pascua conmemoraba el rescate que el Señor hizo para con su pueblo en Egipto y señalaba el camino al libertador, el Mesías (1 Corintios 5:7).

La circuncisión y la pascua son sombras que muestran las ordenanzas del bautismo del creyente y la cena del Señor para la iglesia.

Durante su última pascua aquí en la tierra, nuestro Señor Jesucristo nos reveló que su muerte en la cruz cumpliría y reemplazaría la pascua.

El apóstol Pablo nos habló de este nuevo pacto, diciendo que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga (1 Corintios 11:23-26).

La circuncisión del creyente también es explicada por el apóstol Pablo…

“En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados”. Colosenses 2:11-13.

13 marzo 2010

13 de Marzo - Estudio Devocional

Josué fue nacido en la esclavitud de Egipto.

Mientras que la mayoría estaba murmurando y buscándole faltas a Moisés durante sus pruebas en el desierto, Josué llegó a ser un fiel compañero de trabajo para Moisés.

El primer encuentro de Israel con los cananeos en la tierra prometida fue en la poderosa ciudad de Jericó y sus murallas.

El pueblo de Jericó había oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos… a los cuales habéis destruido (Josué 2:10).

Rahab se arrepintió de sus dioses falsos, dejó atrás su vida de prostituta y llegó a confiar en la misericordia del único Dios verdadero.

No fue un accidente que los espías vinieron a su casa para traer la protección de Dios sobre ella y su familia.

Ella les dijo a los espías sé que Jehová os ha dado esta tierra… porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra (Josué 2:9, 11).

Por su fe en el Señor, Rahab llegó a estar en la ascendencia del rey David y en el linaje Mesiánico de Jesucristo (Mateo 1:5 - Lucas 3:32) y también ella está en la lista de los muchos héroes de la fe (Hebreos 11:31).

Moisés dejó su vida en el palacio y su posible derecho a ser el Faraón de Egipto, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios (Hebreos 11:25, 26).

Josué se mantuvo fiel a Dios aun cuando la mayoría de su pueblo lo había amenazado a muerte (Números 14:6-10).

Una prostituta, Rahab, dejó atrás su pecado y rinde su vida para agradar al Señor.

Estos tres personajes abandonaron al mundo y a sus placeres y vinieron a ser disponibles a Dios para cumplir su voluntad por medio de ellos.

Todos nosotros nos hemos enfrentado, o nos enfrentaremos, a tener que elegir así como lo tuvo que hacer Moisés, Josué y Rahab.

No queremos ser como la mayoría, pero despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1).

12 marzo 2010

12 de Marzo - Estudio Devocional

Los israelitas fueron llamados a proclamar…

“Engrandeced a nuestro Dios… Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto”. Deuteronomio 32:3, 4.

Dios es la roca todopoderosa que nunca desampara a los fieles.

“El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son… sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto”. Deuteronomio 32:4.

Moisés les predijo sobre las bendiciones y la felicidad que serían de ellos, si ellos vivían en obediencia a la palabra de Dios (Deuteronomio 33:6-29).

Después de otorgar las bendiciones espirituales sobre cada una de las tribus, Moisés terminó alabando a Dios.

“El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo… ”. Deuteronomio 33:27.

Aunque está escrito…

“Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara”. Deuteronomio 34:10.

Moisés perdió el privilegio de guiar a Israel y entrar en Canaán por causa de su propio pecado (Deuteronomio 32:48-52 - Números 20:1-13).

Así, Moisés fue un ejemplo para todo Israel y dio testimonio de que Dios es santo y no puede permitir que su ley sea quebrantada sin consecuencias.

La vida de Moisés había sido casi perfecta.

Sin embargo…

Aunque él había sido el legislador del Señor, él también había quebrantado la ley una vez, y la ley de Dios no permite ninguna excepción.

A lo último, se ve Moisés solo, subiendo una de las más prominentes montañas en Moab, de donde le es permitido ver la tierra prometida, aunque no pudo entrar a ella.

El castigo de Moisés ilustra que aunque tengamos el perdón del pecado, eso no quiere decir que las consecuencias aquí en la tierra son quitadas (Santiago 2:10).

Siglos después, Moisés, como símbolo de la ley de Dios, se paró en el monte Hermón, en la tierra prometida, junto con Elías, quien simbolizaba los profetas de Dios.

Juntos hablaron con Jesús…

“y se transfiguró (Jesús) delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz… Mientras él (Jesús) aún hablaba, (con Moisés y Elías) una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”. Mateo 17:2, 5.

11 marzo 2010

11 de Marzo - Estudio Devocional

El creador escogió a la pequeña nación de Israel como el pueblo por el cual él se iba a revelar como el único Dios verdadero que existe por sí mismo.

“Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis... para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob”. Deuteronomio 29:9, 13.

Moisés continuó advirtiendo al pueblo sobre las consecuencias de descuidarse de sus responsabilidades del pacto.

“No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, y suceda que al oír las palabras de esta maldición… ”. Deuteronomio 29:18, 19.

Un pacto es un acuerdo obligatorio entre dos o más personas para hacer o dejar de hacer algunos hechos, en los cuáles ellos aceptan voluntariamente las condiciones del acuerdo.

Los israelitas ignoraron su pacto de relación con el Señor y lógicamente sufrieron la pérdida de su tierra.

Cuando los israelitas entraron en la tierra prometida, ellos estaban rodeados de muchas influencias que iban a probar su lealtad al único Dios verdadero.

Ellos se enfrentaron con pueblos que parecían tener muchas “ventajas”, como carros de guerra y un sistema religioso muy “atractivo”, con imágenes que ellos podían ver y tocar.

Los israelitas fueron tentados a desviarse de su lealtad a su Dios.

En el último mensaje de Josué, él proclamó si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos, entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado (Josué 23:16).

Mientras que las naciones del mundo se convierten en vecinos cercanos, algunos serán tentados a creer que sus falsos dioses son parte del único Dios verdadero, solamente con otro nombre y que la fe de ellos es también una de las muchas formas de adorar al Dios todopoderoso.

Pero todos los adoradores de esos falsos dioses siempre rechazan y no aguardan la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).

10 marzo 2010

10 de Marzo - Estudio Devocional

Moisés les dio a los israelitas un relato de las bendiciones que el pueblo iba a recibir…

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy… Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos… ”. Deuteronomio 28:1, 12.

Los israelitas podían escoger entre vivir tal y como su palabra les dirigía y gozarse de las bendiciones del Señor o rechazar su palabra, así como sus padres habían hecho y habían sufrido las consecuencias.

Moisés además les advierte…

“Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá… y te perseguirán hasta que perezcas… y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve”. Deuteronomio 28:21, 22, 29.

Hay casi cuatro veces más versículos en la Biblia que nos amonestan sobre las maldiciones por la desobediencia, que sobre las bendiciones por hacer el bien.

La conclusión es bien evidente en la palabra de Dios, pues cada pecado tiene su consecuencia y definitivamente así es.

Sin embargo…

Este hecho se puede usar impropiamente, tal y como en el caso de los discípulos de Jesús cuando le preguntaron…

“Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” Juan 9:2, 3.

Lo que parecía una maldición, llegó a ser una bendición, pues trajo a este hombre a su salvador.

Esto nos muestra que no todas las desgracias son el resultado del pecado y que no todas las riquezas y la buena salud son necesariamente las bendiciones de Dios.

Consideremos el ejemplo del joven rico quien escogió quedarse con todas sus riquezas, pero perdió la oportunidad de negarse a sí mismo y llegar a ser un discípulo (seguidor) de Jesús.

La victoria sobre nuestros “gigantes cananeos” de hoy en día, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:16), se obtiene, no por nuestras habilidades, sino por nuestro compromiso de cumplir la voluntad de Dios.

El poder de la victoria se encuentra cuando cooperamos con el Espíritu de Cristo, quien mora en nosotros.

Así como el apóstol Pablo nos reveló…

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.

09 marzo 2010

9 de Marzo - Estudio Devocional

Moisés, el legislador y el profeta de Dios, puso mucho énfasis sobre la necesidad de ser honesto y verdadero en todas las áreas de nuestras vidas.

En su segundo mensaje, él advierte contra las ganancias que vienen por aprovecharse de las desventajas de otros.

Él ilustra esto usando un mercante que tenía dos diferentes pesas y dos diferentes medidas, una para comprar y otra para vender.

“No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica, ni tendrás en tu casa efa grande y efa pequeño. Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia”. Deuteronomio 25:13-16.

Dios odia la mentira y el soborno.

Cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de emplear el principio de la justicia y la imparcialidad o aprovecharnos de otros.

Esto puede presentarse en varias formas de deshonestidad, como cuando perdemos el tiempo en el trabajo, tomar algo que no es nuestro, hacer transacciones de negocios fuera de lo moral, las mentiras, el fraude o cualquier otro acto deshonesto.

Nuestra relación con otras personas va más allá de las palabras y los hechos, pues aun llega hasta los motivos escondidos que se encuentran en nuestros corazones y revelan lo que verdaderamente somos.

Esto quiere decir que los pensamientos del creyente siempre deben de ser la misma expresión de lo que Jesús haría.

La actitud de justicia y consideración para el bienestar de otras personas se aplica a la conducta diaria del creyente.

La vida egocéntrica del “YO” tiene que darle el lugar a Cristo y rendirse a su control.

Es posible tener malos pensamientos de amargura y envidia mientras hacemos buenas obras y decimos amorosas palabras teniendo una actitud y motivos erróneos.

Pero, nuestra naturaleza pecaminosa, que vino desde Adán y su conducta egoísta pueden ser vencidas por la naturaleza Cristo-céntrica que Cristo ha puesto en nuestro ser.

Abraham, padre de todos los creyentes (Romanos 4:11), nos dio el ejemplo de esta clase de vida, cuando le rindió su derecho de poseer la mejor tierra a su sobrino Lot, para no crear una disputa.

“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. 2 Corintios 10:4, 5 - Génesis 13:8, 9.

08 marzo 2010

8 de Marzo - Estudio Devocional

Los israelitas habían sido enseñados que todo pertenecía a Dios y que ellos solamente eran los que cuidaban sus posesiones.

Porque ellos estaban en un pacto de relación con el Señor, ellos eran responsables también del bienestar y de la propiedad de sus vecinos.

“Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano… ”. Deuteronomio 22:1-4.

Bajo las leyes de nuestro país, puede que no seamos responsables para cuidar de que otras personas no tengan pérdidas financieras.

Pero nuestra responsabilidad como administradores de la gracia de Dios requiere que estemos listos para ayudar en las necesidades de otras personas con un espíritu de amor al igual que Cristo.

En el sermón del monte, nuestro Señor enseñó a sus seguidores de ir más allá que solamente ayudar a preservar la propiedad de un vecino.

Como discípulos de Jesucristo, tenéis que amar a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:44, 45).

Jesús ilustró bien esto cuando dijo…

“Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita (el ministro oficial del templo), llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo (puede que habían terminado sus responsabilidades religiosas en Jerusalén, e iban en camino a sus casas en Jericó, la ciudad de las palmeras, donde muchos de los sacerdotes del templo vivían, si cualquiera de los dos paraba a ayudar a este hombre herido, entonces se hubiesen contaminado y estuviesen inmundos para las ceremonias del templo). Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él”. Lucas 10:30-34.

El apóstol Juan fue guiado a recordarnos…

“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. 1 Juan 3:18.

07 marzo 2010

7 de Marzo - Estudio Devocional

Moisés profetizó diciendo…

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis… Y Jehová me dijo… pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare… ”. Deuteronomio 18:15, 17-19.

El profeta Jeremías también profetizó sobre el pacto que Dios iba a hacer con su pueblo durante los postreros días (Jeremías 31:31-34).

Un día, hablando con sus críticos, Jesús les dijo que Moisés y las escrituras eran las que daban testimonio de él.

“Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?”. Juan 5:46, 47.

Jesucristo declaró delante de Poncio Pilato…

“… Mi reino no es de este mundo… ”. Juan 18:36.

Que quiere decir que su reino no es de origen terrenal, pero que es un reino espiritual que no tiene fin.

En el día de Pentecostés, el apóstol Pedro con denuedo declaró que Jesucristo había cumplido las profecías de Moisés, cuando dijo…

“Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días”. Hechos 3:22-24 - Deuteronomio 18:18, 19.

El Profeta del cual habló Moisés es Jesucristo, quien nos dijo…

“Yo soy la Luz del mundo; el que Me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la vida”. Juan 8:12.

El escritor del libro de Hebreos escribió…

“El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”. Hebreos 10:28, 29.

06 marzo 2010

6 de Marzo - Estudio Devocional

La prosperidad de Israel en la tierra prometida no dependía de las avanzadas técnicas agrícolas, pero si a la obediencia a la palabra de Dios (Deuteronomio 10:10-15).

Los israelitas fueron enseñados…

“Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año… para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días”. Deuteronomio 14:22, 23.

El diezmo le recordaba al pueblo que ellos y la tierra, pertenecían al Señor, quien tenía que tomar el primer lugar en sus vidas.

Puesto que todas las cosas que ellos tenían era el resultado de la amorosa provisión del Señor, entonces antes de cumplir con cualquier otra consideración, sus diezmos al Señor eran ofrendados primero.

Además, ningún israelita podía venir delante de Señor sin una ofrenda en consonancia con su ingreso.

Traer delante del Señor solamente lo que sobraba o una pequeña miseria de los ingresos sería una expresión de desobediencia y de ingratitud.

El mandamiento era claro…

“… Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado”. Deuteronomio 16:16, 17.

Los israelitas no solamente fueron instruidos a traer sus diezmos delante del Señor como una obligación espiritual y moral, ellos también podían regocijarse con un agradecimiento de corazón, por el privilegio de poder honrar a Dios con sus diezmos y ofrendas, para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren (Deuteronomio 14:29).

Quinientos años antes de recibir la ley de Moisés, Abraham, padre de todos los creyentes (Romanos 4:11), pagó la décima parte (el diezmo) como una ofrenda aceptable al Señor.

Hoy en día, todos los ministros del Señor, los misioneros, las iglesias, las escuelas bíblicas, las publicaciones bíblicas, los traductores y otras agencias son mantenidos por los diezmos y las ofrendas del pueblo de Dios. (*)

A veces gastos inesperados prueban la sinceridad de nuestra fe.

Todos nosotros nacimos siendo ya egoístas y egocéntricos, deseando de quedarnos con todas las cosas.

Sin embargo…

Todas las cosas que llamamos “nuestras posesiones”, hasta aun nosotros mismos, pertenecen a Dios.

Jesucristo nos dijo…

“… Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Mateo 22:21.

(*) En lo muy personal creo que el diezmo esta abolido.

05 marzo 2010

5 de Marzo - Estudio Devocional

Para hacer perpetuo el amor y la lealtad para con Dios en las generaciones futuras, la palabra de Dios tenía que gobernar las vidas de todos los israelitas.

Para cumplir esto Dios dijo…

“Y las enseñaréis a vuestros hijos… ”. Deuteronomio 11:19.

Nuestra primera ocupación cada día debe ser de enseñarles a nuestros hijos cómo amar al Señor y cómo ser obedientes a él.

Al mismo tiempo no debe de haber duda de que nosotros también amamos al Señor y somos obedientes a él.

Si nuestros corazones están llenos de la palabra de Dios, entonces (su palabra) rebosará de nuestro ser… hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Deuteronomio 11:19).

Moisés les repitió a la nueva generación lo mismo que el Señor les había dicho a sus padres, recordándoles que era muy importante.

“Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo (Moisés) os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, Jehová también (hará)… ”. Deuteronomio 11:22-25.

Dios había dicho y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido (Deuteronomio 12:7).

Lo que nuestros hijos serán, usualmente depende de lo que ellos aprenden de nosotros y del valor que nosotros le damos a las cosas.

Lo que nosotros somos, en gran manera es lo que nuestros hijos serán.

Por eso es tan importante que los padres de niños pequeños dediquen de su tiempo a formar sus mentes que tan rápido se van desarrollando.

Es de suma importancia que los padres guíen a sus hijos, aun los más jóvenes, a rendirle reverencia a Dios, a adorarle, a orar y reconocer la Biblia como la voz de Dios por la cual él les habla.

Las influencias fuera del hogar a veces presentan a nuestros hijos con mensajes muy fuertes que están en contra de los valores que deseamos para sus vidas.

Es cada día más importante para los padres, durante este tiempo de decadencia moral, proveerles a nuestros hijos un fuerte ambiente espiritual.

Los niños necesitan también temer a Dios (con una profunda actitud de reverencia con el propósito de ser obediente) y saber que Dios dijo…

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. Efesios 6:2, 3.

04 marzo 2010

4 de Marzo - Estudio Devocional

Jesús empezó su ministerio público con una cita de Deuteronomio.

“… Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4 - Deuteronomio 8:3.

Esta fue su respuesta a la tentación de Satanás, cuando le quiso tentar en el desierto, para que hiciera pan de las piedras para comer después de haber ayunado por 40 días.

Satanás le había dicho…

“… Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Mateo 4:3.

Queriendo decir…

- De todas las personas del mundo…

- ¿Por qué vas tú a pasar hambre?

- Si tú eres el Hijo de Dios, entonces debes usar tus poderes para satisfacer tu hambre.

Satanás, el tentador, citó las escrituras, pero las usó impropiamente en su significado.

Jesús otra vez citó a Deuteronomio en la segunda tentación, diciéndole…

“… Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”. Mateo 4:7 - Deuteronomio 6:16.

Jesucristo no se comprometió ni aun una vez, una lección que algunos creyentes necesitamos aprender.

Durante la tercera tentación, Jesucristo otra vez citó Deuteronomio…

“… porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”. Mateo 4:10 - Deuteronomio 6:13.

Una clave esencial para vencer a Satanás está en conocer bien la palabra de Dios por la cual somos habilitados para ser más que vencedores.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz… ”. Hebreos 4:12.

Y es la única arma que necesitamos para vencer a Satanás.

Mientras leemos la palabra de Dios, es que el Espíritu Santo la trae a nuestras mentes cuando la necesitamos.

Necesitamos recordar el advertimiento que Moisés le da a Israel.

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos… y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas… ”. Deuteronomio 8:11, 17, 18.

Después de revisar los mandamientos, Moisés añadió…

“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo (Moisés) te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?”. Deuteronomio 10:12, 13.

Jesús no solamente citó estos versículos para que sus discípulos los aplicaran a todo.

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda (los cumple), ése es el que me ama… El que me ama, mi palabra guardará… ”. Juan 14:21-23.

03 marzo 2010

3 de Marzo - Estudio Devocional

Moisés les recuerda a los israelitas que Jehová nuestro Dios, Jehová uno es (Deuteronomio 6:4, 5).

La palabra hebrea “Elohenu” es traducida “nuestro Dios” y significa “nuestros Dioses”.

Esto, entonces, es lo que Moisés dijo…

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. Deuteronomio 6:4.

La palabra hebrea “echad” expresa “uno” en una forma colectiva.

La palabra significa una unidad compuesta.

Jehová uno es, explica la gloriosa revelación del único Dios verdadero quien es uno y al mismo tiempo tres personas distintas… el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen… ”. Génesis 1:26.

“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros… ”. Génesis 3:22.

Y dijo Jehová… Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua… ”. Génesis 11:6, 7.

“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?... ”. Isaías 6:8).

La misma palabra hebrea “echad” es usada en Génesis 2:24 donde Dios enseña que el hombre se unirá a su mujer “y serán una sola carne”, aun con muchos hijos, todavía se les llama “una” familia y de los soldados se dijo…

“… formando un solo ejército… ”. 2 Samuel 2:25.

La palabra hebrea para el número “uno”, en el sentido de la singularidad absoluta, es la palabra “yacheed” y significa “uno absoluto”.

Esta palabra nunca es usada en referencia a la divinidad.

Moisés tenía esta palabra “yacheed” disponible, pero obviamente Dios guio a Moisés a referirse a Dios con la palabra “echad” que significa una unidad compuesta.

Este hecho revela que esas personas que rechazan a Jesucristo como el completo Dios y también el completo Hombre, están rechazando la verdadera revelación de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

Es de suma importancia entender que los que adoran “otros dioses” están engañados.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros… ”. Juan 1:1-3, 14.

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. 1 Timoteo 2:5.

02 marzo 2010

2 de Marzo - Estudio Devocional

Moisés le recuerda a la nueva generación de israelitas que el vivir según la palabra de Dios traería una realización completa y perdurable de todas sus promesas.

Él empezó a explicar la ley que Dios le había dado a sus padres 40 años antes en el monte Sinaí (Deuteronomio 1:5).

Declarar esta ley… significaba mucho más que repetirla, quería decir explicar su significado.

En su primer mensaje Moisés acentúa la importancia de cumplir con toda la palabra de Dios.

“… para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra… para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios… Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia… Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?”. Deuteronomio 4:1-7.

Para que “los ejecutéis y viváis” significaba que los israelitas podían gozarse de lo mejor de esta vida.

El mayor requerimiento esencial para mantenerse en la tierra era la obediencia a la palabra de Dios.

Moisés le advierte que si hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios… no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos (Deuteronomio 4:25, 26).

Dios también les había dicho…

“Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma”. Deuteronomio 4:29.

Nosotros también necesitamos recordar diariamente este mandato…

“… guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”. Deuteronomio 4:9.

Los niños empiezan a desarrollar un respeto para con Dios cuando primero se les enseña cómo comportarse con respeto para con sus padres.

Desafortunadamente, si los niños no aprenden respeto para con sus padres, pocas veces aprenden a respetar y a obedecer a Dios, quien nos dice…

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Proverbios 22:6.

La Biblia nos provee nuestra única fuente para conocer la voluntad y el carácter de nuestro creador.

“… guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti…”. Deuteronomio 4:40.

01 marzo 2010

1 de Marzo - Estudio Devocional

En su primer mensaje a la nueva generación (Deuteronomio 1:1-4, 43), Moisés les recuerda que solamente once jornadas (días) hay desde Horeb (monte Sinaí), camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea (Deuteronomio 1:2), unos 265 kilómetros.

Este mensaje fue dado a los cuarenta años, después de salir de Egipto (Deuteronomio 1:3).

A pesar de su rescate milagroso de Egipto, esa generación ya mayor de edad pecaron contra Dios en no creer que él les daría la victoria sobre los cananeos.

Por fe, la tierra prometida podía haber sido de ellos.

La generación de israelitas adultos que habían salido de Egipto no reconocieron que los problemas que ellos enfrentaron fueron diseñados para probar su fe en su palabra.

Por consecuencia a su pecado de incredulidad, esa primera generación faltó en cumplir la voluntad de Dios y malgastaron sus vidas viajando por el desierto sin objeto hasta que todos ellos murieron.

Ahora, la nueva generación también tendría sus pruebas.

¿Podrán ellos creer en Dios y en su palabra?

Nosotros también tenemos una decisión.

Podemos escoger ser como muchos de los israelitas que encontraban falta con todo o podemos escoger ser como Caleb y Josué que teniendo fe en la palabra de Dios, pudieron sobrellevar todo temor y frustración.

También, hoy en día, se puede decir lo mismo de muchos creyentes que aunque han aceptado a Jesucristo como su único salvador, ellos no han llegado a crecer espiritualmente desde que primeramente creyeron.

Ellos sólo hacen lo menos posible, pues ellos no han llegado a aceptar el señorío del Señor en sus vidas.

Este mandato es también nuestra responsabilidad…

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores… ”. Santiago 1:22.

La amorosa sumisión al Señor desarrolla nuestra fe en su habilidad para guiar, proteger, y proveer todas nuestras necesidades.

Así como Dios tuvo un plan para Israel, así mismo él tiene un plan para cada creyente.

En medio de (gigantes) problemas, el Espíritu Santo está disponible a todos los que, como Caleb y Josué, no dependen en sí mismos para vencer sus gigantes.

La palabra de Dios es nuestra única guía infalible.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Efesios 2:10.

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