30 abril 2010

30 de Abril - Estudio Devocional

Acab había reinado en el reino del norte de Israel, su capital era la ciudad de Samaria.

Su vida se resume en sólo pocas palabras…

“A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba. El fue en gran manera abominable, caminando en pos de los ídolos… ”. 1 Reyes 21:25, 26.

Acab invitó a Josafat, el suegro de su hija, quien era el rey de Judá, a unirse a él en la guerra para recuperar a Ramot de Galaad, una fortaleza estratégica en la frontera con Siria.

Otros cuatrocientos de los profetas asalariados unánimemente les aseguraron a los dos reyes una gran victoria.

Pero el justo Josafat no estaba seguro y le preguntó a Acab…

“… ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos?”. 1 Reyes 22:7.

Repugnantemente, Acab le contestó…

“… Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal… ”. 1 Reyes 22:8.

El mensajero que fue mandado a sacar a Micaías de la prisión

“… habló diciendo: He aquí que las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia también buen éxito. Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré”. 1 Reyes 22:13, 14.

Si Micaías hubiese cooperado, sin duda hubiese recibido su libertad inmediatamente.

Pero Micaías sabía que la obediencia a Dios era de mucho más importancia que su libertad y con denuedo proclamó…

“… Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor… ”. 1 Reyes 22:17.

Micaías bruscamente predijo la muerte de Acab.

“Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal”. 1 Reyes 22:18.

Entonces Acab mandó que lo llevaran otra vez a la prisión.

Dando prueba de que el profeta obediente estaba correcto, Acab murió al primer día de la batalla (1 Reyes 22:34, 37).

Las consecuencias trágicas de Acab y su desprecio de la palabra de Dios debe ser una advertencia para todos los que viven cometiendo el mismo error fatal.

Al contrario, un seguidor de Jesucristo puede demostrar una infinita paz que guarda su corazón y su entendimiento y decir como el salmista…

“A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido”. Salmo 16:8.

29 abril 2010

29 de Abril - Estudio Devocional

Evidentemente, Elías pensó que el milagroso fuego del cielo y el fin de la sequía mostrarían que Baal era un dios falso y que eso resultaría en el arrepentimiento de Acab y Jezabel para venir al único Dios verdadero.

Pero, Acab fue al palacio y le dijo a Jezabel lo que había pasado.

“Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado”. 1 Reyes 19:2, 3.

El acto de evitar a la insensible Jezabel no fue por debilidad, sino por sabiduría.

Sin embargo…

Sintiéndose derrotado y desanimado, Elías oró y dijo…

“… Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”. 1 Reyes 19:4.

No hay ninguna indicación de que Elías aquí trató de suicidarse, él tenía fe en que Dios es el creador y el Señor de la vida y que él es el único que tiene el derecho para quitar la vida.

Lo que él quiso decir es…

- Yo soy un fracaso.

- Yo no he cumplido mi misión y parece que no hay esperanza para restaurar la nación a adorarte a ti como el único Dios verdadero.

Sin embargo…

Dios amorosamente proveyó las necesidades físicas de Elías cuando le mandó un ángel para suplir su alimento después de su largo viaje (1 Reyes 19:5, 6).

A veces, después de nuestras extraordinarias victorias espirituales, nos tenemos que enfrentar a la oposición y a las pruebas en el desierto por un tiempo.

Cuando nos paremos delante del Señor, las obras de cada persona serán juzgadas, no por lo espectacular que fueron sino por su verdadero valor eterno.

Todos nosotros tenemos momentos en los que nos desanimamos y parece que hemos faltado.

A veces nuestra estimación de lo que debemos cumplir y lo que Dios estima son bien diferentes.

Dios no nos llamó a ser famosos y tener éxito, él nos llamó para estar dispuestos y mantenernos fieles a Dios (1 Corintios 1:9).

Aunque Elías no lo sabía, él sí cumplió con lo que Dios quería que él hiciera.

Uno de sus grandes éxitos fue en ver que los líderes del reino de Acab fueron a sus casas con una nueva convicción de que Jehová es el Dios (1 Reyes 18:39).

Elías les ha dado ánimo a millones de creyentes por haber dicho que…

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras… Jehová guarda a todos los que le aman, Mas destruirá a todos los impíos”. Salmo 145:18, 20.

28 abril 2010

28 de Abril - Estudio Devocional

Acab había llegado a ser el rey más malvado que reinó sobre el reino del norte.

Él hizo adelantos favorables para la adoración de Baal como resultado de su matrimonio con Jezabel.

Los israelitas que adoraban a Dios tenían que esconderse en cuevas por miedo de perder sus vidas.

Entonces vino el profeta Elías y con denuedo le declaró a Acab.

“… Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”. 1 Reyes 17:1.

La fe de Elías estaba en su Dios, quien había dicho…

“Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia… ”. Deuteronomio 11:16, 17.

Después de tres años y medio de sequía, Elías valientemente se enfrentó otra vez a Acab.

Después de informarle al rey que la sequía de Israel era a causa de rechazar los mandamientos de Jehová, entonces Elías le dijo…

“Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel”. 1 Reyes 18:18, 19.

Acab, desesperado por la lluvia, rápidamente actuó.

Elías puso a prueba 850 falsos profetas diciéndoles… invocad el nombre de vuestros dioses (1 Reyes 18:25), para ver si venían a recibir el sacrificio.

Después de casi todo un día de ver a los profetas de Jezabel orando frenéticamente.

“Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado”. 1 Reyes 18:30.

Y después oró…

“Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas… Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!”. 1 Reyes 18:36-39.

Elías entonces mandó que se mataran a todos los 850 falsos profetas según la palabra de Dios.

“Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios… diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos… Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto”. Deuteronomio 13:1-5.

Entonces, después de matarlos…

“Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye”. 1 Reyes 18:41.

Elías ilustra cómo es que el poder de Dios se manifiesta cuando oramos y obedecemos la palabra de Dios.

Así, entonces, iremos orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos (Efesios 6:18).

27 abril 2010

27 de Abril - Estudio Devocional

Después de la división de lo que era el reino unido de Israel, Jeroboam edificó centros de adoración en Betel en el sur y en Dan en el norte.

Pero, el reino del sur en Judá llegó a tener una gran influencia para adorar al Señor porque…

“… los levitas (del reino del norte) dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían a Judá y a Jerusalén: pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehová… Así fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón”. 2 Crónicas 11:14, 17.

En el quinto año del reino de Roboam en Jerusalén.

“… Roboam… dejó la ley de Jehová, y todo Israel con él… ”. 2 Crónicas 12:1, 2.

Roboam había seguido las ideas de su padre Salomón de tener ideas liberales y de ser tolerante con otras religiones.

Esto se podía esperar de Roboam, pues el nombre de su madre fue Naama (la idólatra), amonita (1 Reyes 14:21).

Aunque el reino de Judá no abandonó el predicho orden de los servicios del templo…

“… Judá hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y le enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en sus pecados que cometieron… Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel”. 1 Reyes 14:22-24.

Dios les había declarado…

“No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel”. Deuteronomio 23:17.

Por estas razones Dios quitó sus bendiciones y su protección de Judá.

“Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho”. 1 Reyes 14:25, 26.

El reino no solamente había perdido todas sus riquezas, ahora estaba bajo el control de Egipto.

En los últimos años de su vida, Salomón favoreció la adoración de los falsos dioses, lo cual continuó en aceptación durante el reino de su hijo Roboam.

A la vez que los falsos sistemas de adoración y las falsas prácticas religiosas son aceptadas en una nación, lo que sigue es la aceptación de la homosexualidad y el lesbianismo.

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”. Romanos 1:18.

26 abril 2010

26 de Abril - Estudio Devocional

El rey Salomón fue sepultado en la ciudad de su padre David (1 Reyes 11:43).

Su hijo Roboam heredó el poder y una tesorería llena de riquezas.

Sin embargo…

Salomón había dejado el reino moral y espiritualmente en bancarrota.

“… Vino, pues, Jeroboam, y toda la congregación de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos”. 1 Reyes 12:3, 4.

“Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él”. 1 Reyes 12:6-8.

Notemos que Roboam le preguntó a los ancianos sabios…

- ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo?

Pero, él le pidió a su nuevo gabinete de amigos jóvenes…

“… ¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?”. 1 Reyes 12:9.

Tomando los consejos de sus amigos jóvenes, Roboam neciamente cargó la nación con impuestos adicionales y aun un tratamiento más cruel.

Esta gran falta causó la rebelión del pueblo.

“… Y aconteció que oyendo todo Israel que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarle a la congregación, y le hicieron rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino sólo la tribu de Judá”. 1 Reyes 12:19, 20.

Jeroboam le proveyó a su nuevo reino del norte dos lugares “más convenientes” para adorar, uno en Betel en el sur y el otro en Dan en el norte.

Esto fue una directa violación a la palabra de Dios la cual mandaba que todos los sacrificios de adoración tuvieran que ser llevados a cabo en el templo en Jerusalén.

“Jehová sacudirá a Israel… Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó, y ha hecho pecar a Israel”. 1 Reyes 14:15, 16.

Un similar abandono de las doctrinas fundamentales de la palabra de Dios es predominante hoy en día.

Por muy detestable que esto sea, muchas personas abandonan la lectura de la palabra de Dios y simplemente no pueden discernir la diferencia entre la verdad de Dios y la decepción de los hombres (lo que es correcto políticamente).

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces… No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Mateo 7:15, 21.

25 abril 2010

25 de Abril - Estudio Devocional

El Señor le había dado a Salomón privilegios especiales en exceso, mucho más que a otros reyes.

Pero las bendiciones continuas del Señor son condicionales, tal y como le dijo a Salomón.

“Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre… ”. 1 Reyes 9:4-7.

¿Pensaba Salomón que por edificar el templo más sagrado de la historia, o por orar la oración más larga, o por ofrecer la cantidad más grande de sacrificios, Dios iba a pasar por alto sus pecados?

Ignorando la palabra de Dios, Salomón juntó miles de caballos y carros militares y vivió en un lujo sin igual.

También vemos que violó el mandamiento de Dios cuando acumuló 700 esposas y 300 concubinas (Deuteronomio 17:16, 17).

¿Puede haberse engañado Salomón en pensar que por ser el rey, él podía ignorar la palabra de Dios en su vida personal?

Salomón no solamente escogió las hijas de reyes extranjeros como sus esposas, sino él les favorecía la adoración a sus ídolos.

Esto, por supuesto, era prohibido en la ley (Deuteronomio 18:9-12).

No hay ninguna indicación de que Salomón trató de animar a alguna de sus esposas a adorar al único Dios verdadero.

Pues, claro que el llevarlas a hacer tal cosa hubiese interferido con su agenda política, porque estas esposas extranjeras eran las hijas de reyes, las cuales ayudaban a mantener la paz entre sus países.

Sin embargo…

Su poder, su prestigio y sus riquezas fueron finalmente su caída.

Nos asombramos cuando leemos que cuando Salomón era ya viejo…

“… siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová… Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces”. 1 Reyes 11:5-9.

Lo que le pasó a Salomón puede pasarle a cualquier persona que permita que la abundancia de las cosas le lleve a echar a un lado su lealtad al Señor.

Aquí tenemos una advertencia muy solemne…

“porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. 1 Timoteo 6:10.

24 abril 2010

24 de Abril - Estudio Devocional

El día había llegado para la dedicación del glorioso templo sobre el monte de Moriah en Jerusalén.

“Entonces Salomón reunió ante sí en Jerusalén a los ancianos de Israel… para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, la cual es Sion… Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo… ”. 1 Reyes 8:1, 6.

En el arca era donde la presencia de Dios moraba sobre el propiciatorio.

“En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”. 1 Reyes 8:9-11.

El pueblo se paró dentro de los atrios y adoraron al Señor durante la dedicación del templo.

Los israelitas fueron escogidos para mostrarle al mundo que hay solamente un Dios verdadero.

Salomón oró…

“… para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa… y puesto en pie, bendijo a toda la congregación de Israel, diciendo… Esté con nosotros Jehová nuestro Dios… Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos… a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro”. 1 Reyes 8:43, 55-58, 60.

Buda, Alá, y todos los otros “dioses” son dioses falsos.

El único Dios verdadero incluye las tres personas de la Trinidad… Dios el Padre, Jesucristo quien es Dios el Hijo (1 Timoteo 2:5, 6) y Dios el Espíritu Santo.

La conversación y la conducta diaria de cada creyente debe expresar nuestro amor y lealtad al único Dios verdadero.

“Y ofreció Salomón sacrificios de paz, los cuales ofreció a Jehová: veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová”. 1 Reyes 8:63.

La palabra sacrificio no significa una gran pérdida.

Un sacrificio al Señor nunca debe ser una pérdida, pues debe ser un regalo de algo dedicado al Señor.

Sin embargo…

Un sacrificio personal es una abominación si no es una expresión de nuestra verdadera devoción interna al Señor.

Salomón oró la oración más larga escrita en la Biblia y dio más importancia a la fidelidad de Dios, diciendo…

“… Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón”. 1 Reyes 8:22, 23.

23 abril 2010

23 de Abril - Estudio Devocional

El templo de Salomón fue el doble del tamaño del tabernáculo, pero todavía era relativamente pequeño, sólo 90 pies de largo, 30 pies de ancho y 45 pies de alto.

El interior estaba dividido en dos cuartos.

El primer cuarto se llamaba el lugar santo y medía 60 por 30 pies, el segundo cuarto se llamaba el lugar santísimo y medía 30 pies cuadrados.

“En el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comenzó él a edificar la casa de Jehová”. 1 Reyes 6:1.

Ningún otro edificio en el mundo se compara con el templo de Salomón.

Los más costosos materiales y tesoros fueron derramados sobre él.

Pero el mundo sólo podía observar la belleza exterior del templo, su verdadera gloria estaba en la presencia de Dios, quien escogió morar dentro del lugar santísimo.

El templo fue edificado sin el sonido de los artesanos, pues las piedras fueron talladas en la cantera y hechas listas para que encajaran bien sobre el monte de Moriah (1 Reyes 6:7).

Esto nos recuerda de no confundir el ruido por el crecimiento espiritual.

Nosotros somos transformados a su gloriosa imagen, no por el ruido de los esfuerzos humanos, sino silenciosamente por el poder del Espíritu Santo, así como día tras día Dios perfecciona su templo dentro de cada creyente (Zacarías 4:6).

Cada hijo de Dios es más precioso para nuestro Padre celestial que el templo de Salomón.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?... ”. 1 Corintios 3:16, 17.

“Porque somos hechura suya (nacidos de nuevo), creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Efesios 2:10.

Cada día es una seguridad sagrada que llega a tener más significado con la realidad de que el Dios del cielo vive en cada creyente.

El milagro del nuevo nacimiento y la presencia del Espíritu Santo morando dentro de cada creyente es la diferencia entre el verdadero creyente y el mundo religioso.

Jesucristo dijo…

“… Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.

El apóstol Pedro afirmó…

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hechos 4:12.

22 abril 2010

22 de Abril - Estudio Devocional

Después que Salomón llegó a ser rey, leemos…

“Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos”. 1 Reyes 3:3.

El tabernáculo y el altar del holocausto estaban todavía en Gabaón, unos 10 kilómetros al noroeste de Jerusalén (1 Crónicas 16:37-40 - 1 Crónicas 21:29).

El último mayor acontecimiento que tomó lugar en Gabaón fue el gran servicio de dedicación cuando Salomón llegó a ser rey (2 Crónicas 1:1-13 - 2 Crónicas 7:8).

Durante la noche de ese gran sacrificio, Salomón tuvo un sueño muy notable en el cual le pidió a Dios.

“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo… ”. 1 Reyes 3:9.

Dios estaba tratando de llamarle la atención a Salomón por medio de un sueño, para recordarle de que él también necesitaba meditar en las escrituras para discernir entre lo bueno y lo malo (1 Reyes 3:9).

“Cuando Salomón despertó, vio que era (un) sueño… ”. 1 Reyes 3:15.

Pero este interesante sueño no tuvo mucha influencia en la vida de Salomón.

Salomón ignoró la palabra de Dios sobre sus instrucciones para los reyes de Israel.

“Pero él no aumentará para sí caballos… Ni tomará para sí muchas mujeres… ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia”. Deuteronomio 17:16, 17.

No solamente fue a Egipto a buscar sus caballos, sino también se casó con la hija del Faraón (1 Reyes 3:1).

Salomón le ofreció a Dios enormes sacrificios, edificó el templo más famoso del mundo, y presentó la oración más larga escrita en la Biblia, pero el descuido de la palabra de Dios, sus tantos matrimonios con mujeres paganas y su adoración en sus lugares altos de Canaán, eran todos expresiones de su rebeldía contra Dios.

Todas estas acciones finalmente le llevaron a su apostasía.

Salomón se negó a seguir el santo consejo de su padre.

“Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos… ”. 1 Reyes 2:3.

Salomón es igual a muchas personas ilustres y de muchos talentos, que por conveniencia personal cambian los principios bíblicos, pensando que si se ven con mucha fortuna y popularidad eso le agrada a Dios.

Pero ese tipo de compromiso es el primer paso al pecado que tarde o temprano destruye la vida espiritual y la influencia en el nombre de Cristo.

Salomón al fin confesó…

“Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu”. Eclesiastés 1:14.

Y por último escribió…

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. Eclesiastés 12:13.

21 abril 2010

21 de Abril - Estudio Devocional

Mientras que nos envejecemos, todos queremos ser útiles, pero los años y la falta de fuerza disminuyen nuestras opciones, así como…

“Cuando el rey David era viejo y avanzado en días… ”. 1 Reyes 1:1.

Tal y como todos, el querido rey ya estaba debilitado.

Pero su discernimiento espiritual había llegado a ser mucho más fuerte.

El estar alertas a las cosas espirituales sólo se mantiene por la continua entrada de la palabra de Dios y al mismo tiempo compartirla con otros.

Las últimas palabras de David a Salomón expresan el deseo de su corazón para su hijo.

“Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tú Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas… ”. 1 Reyes 2:2-4.

El compromiso para nosotros hoy en día puede incluir el estar involucrados en organizaciones mundanas que nos roban el tiempo que podemos invertir en metas centralizadas en Cristo en nuestra iglesia local o con otros ministerios.

Estas metas pueden incluir la influencia que tenemos sobre nuestros amigos, nuestro vecindario, nuestros asociados negociantes y otras personas y así le damos prioridad a los valores eternos.

No leemos que David le dijo a Salomón nada sobre obtener grandes riquezas o cómo engrandecer su reino.

Al contrario, él puso más énfasis en la verdad, en el valor eterno de vivir en obediencia al único y verdadero rey de Israel.

Probablemente, Salomón tenía unos 20 años cuando llegó a ser rey de Israel.

Dios había mandado que el rey de Israel no hiciera…

“… volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino”. Deuteronomio 17:16.

Pero tristemente, Salomón ignoró la palabra de Dios en sus primeros años como rey y se ocupó en acumular 40.000 caballos para sí mismo (1 Reyes 4:26).

Dios también les había mandado a los reyes a conocer la palabra de Dios íntimamente.

“… entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra… ”. Deuteronomio 17:18-20.

La división y la consiguiente destrucción del reino de Israel se pueden atribuir a los pecados de Salomón.

Él faltó en guardar todas las palabras para ponerlas por obra (Deuteronomio 17:19).

Todos tenemos que vivir no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2 Corintios 4:18.

20 abril 2010

20 de Abril - Estudio Devocional

David nunca perdió una batalla durante su reino de 40 años.

Aunque él siempre había orado en sus años de conquista por la dirección del Señor, obviamente su deseo de hacer un censo de su ejército no estaba basado en la amenaza de un ataque del enemigo.

Cuando nos sentimos orgullosos, Satanás está listo para sugerir malas ideas, así hizo con David.

“Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel”. 1 Crónicas 21:1.

El pasaje en Crónicas nos explica un poco más de este incidente en 2 Samuel.

Del punto de vista de la soberanía absoluta de Dios sobre todas las cosas, incluyendo a Satanás, podemos leer…

“Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá… Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente… y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel”. 2 Samuel 24:1, 10, 25.

El Espíritu Santo guio los escritos de 2 Samuel para dejarnos ver que todos estamos bajo la soberana voluntad de Dios, quien a veces nos permite seguir nuestros propios caminos obstinadamente, pues él nunca viola nuestro libre albedrío.

No hay nada por escrito que nos de a saber que hacer un censo esta prohibido.

Pero la ley sí dijo…

“Cuando tomes el número de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a Jehová el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado. Esto dará todo aquel que sea contado… La mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová”. Éxodo 30:12, 13.

Por razón de esta violación de la ley, una plaga se extendió sobre la tierra de Israel.

Esta gran tragedia experimentada por David es un recordatorio de lo importante que es el orar los unos por los otros para que…

“… el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo… ”. Hebreos 13:20, 21.

19 abril 2010

19 de Abril - Estudio Devocional

Los días de la cosecha habían llegado otra vez, pero no había nada que comer, pues hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos (2 Samuel 21:1).

Esta hambre expresaba el juicio de Dios.

“Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos… los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro”. Deuteronomio 28:15, 23.

Se supone que estos tres años acontecieron durante la primera parte del reino de David, aunque está escrito aquí después de más de 25 años.

Reconociendo que el hambre era un juicio de Dios.

“… David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas”. 2 Samuel 21:1.

Saúl había violado el pacto que Israel había hecho con los gabaonitas unos 400 años antes.

Este acuerdo todavía era sagrado, pues el pacto había sido un juramento en el nombre de Dios (Josué 9:3-27).

Los gabaonitas que habían sobrevivido no le pidieron a David por oro o plata para recompensarles por la muerte de sus queridos ni por la propiedad que habían perdido (2 Samuel 21:4).

De sus muchos años de relaciones con Israel, los gabaonitas conocían los mandamientos de Dios.

“Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá”. Números 35:31.

La desobediencia a este mandamiento sería una deshonra para Israel.

Los gabaonitas pidieron permiso para ahorcar a siete hombres de la descendencia de Saúl.

Consiguiente, el rey David se vio responsable delante del Señor de darles a los gabaonitas siete hombres.

Una excepción se había hecho para Mefi-boset, el nieto de Saúl que tenía cinco años y que estaba lisiado de ambos pies (2 Samuel 1:4 - 2 Samuel 4:4 - 2 Samuel 21:7 - 1 Samuel 20:14-17 - 1 Samuel 23:16-18).

Por todo el Antiguo Testamento, aprendemos el valor que Dios pone en cumplir nuestras promesas.

Vamos a reconocer el peligro en descuidarnos de nuestras responsabilidades morales y espirituales.

En los ojos de Dios, ni aun el rey de una nación está sobre su ley.

“Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá”. Salmo 1:1-6.

18 abril 2010

18 de Abril - Estudio Devocional

Absalón había sido un traidor que sólo quería destruir a su padre para llegar a ser rey.

La batalla terminó cuando Joab mató a Absalón.

Los soldados de David volvieron esperando una celebración, en vez de eso oyeron que el rey estaba llorando y…

“… clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!”. 2 Samuel 19:4.

Agobiado por el dolor, el rey David ignoró sus fieles seguidores que lo habían defendido.

La victoria de aquel día se cambió en lamentos y los soldados volvieron como pueblo avergonzado que ha huido de la batalla (2 Samuel 19:3).

David se había enfrentado a muchos dolores en su vida.

Cuando el primer hijo de Betsabé se enfermó, David ayunó y oró.

Entonces cuando recibió la noticia de que el niño había muerto, David confidentemente dijo…

“… Yo voy a él, mas él no volverá a mí”. 2 Samuel 12:23.

David sabía que el cielo iba a ser mucho más precioso porque su hijo estaba con el Señor.

Pero en este caso, David no mencionó tener alguna esperanza de ver a Absalón en el cielo.

David probablemente pensó que si Joab le hubiese dado otra oportunidad quizás él hubiese cambiado su malvado camino.

Pero si Absalón hubiese quedado vivo, él hubiese sido un competidor fuerte contra Salomón, quien iba a ser el escogido por Dios para tomar el lugar de David como rey de Israel.

Todos nosotros, a veces, somos responsables por las adversidades y las penas que experimentamos.

Es también algo natural cuando nos condenamos por nuestras faltas y fracasos o culpamos a otros por nuestras desilusiones.

Todos nosotros también pasamos por situaciones que están fuera de nuestro control.

Como David, podemos estar afligidos mucho más tiempo de lo debido.

Si estamos lejos de la voluntad de Dios, necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados, pedirle a Dios que nos perdone y ser como el apóstol Pablo, que fue guiado por el Espíritu Santo a escribir…

“… olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Filipenses 3:13, 14.

En los momentos más oscuros, todos nosotros necesitamos amigos que nos ayuden a recordar cómo confiar en el Señor.

Al mismo tiempo, nosotros necesitamos ser buenos amigos y compartir palabras de consolación a los que sufren y están abatidos.

Por la gracia de Dios, vamos a animarles a participar en una iglesia local donde otros creyentes puedan ayudarles a cimentarse y a crecer en su fe y en el amor de Dios.

“porque somos miembros de su cuerpo… mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia”. Efesios 5:30-32.

17 abril 2010

17 de Abril - Estudio Devocional

Ahitofel, el consejero de David, no era ni la mitad de la persona que David creía que él era.

A veces una crisis en nuestra vida, para revelar quienes son nuestros verdaderos amigos.

Ahitofel había sido invitado por Absalón a unirse a su conspiración.

“… Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón”. 2 Samuel 15:12.

David era ya un anciano, entonces Ahitofel se fue de su lado y se unió con Absalón.

Aquí él demostró su verdadero carácter con las palabras… así haré.

“Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche, y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo. Así haré volver a ti todo el pueblo (pues tú buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estará en paz”. 2 Samuel 17:1-3.

Al principio, este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel (2 Samuel 17:4).

Aparentemente, Absalón entonces se dio cuenta que él iba a ser secundario a Ahitofel.

Dios no se había olvidado que David había orado…

“… Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel”. 2 Samuel 15:31.

David había mandado a su amigo Husai a unirse con Absalón.

Sin duda, cuando llegó Husai esto llenó de orgullo a Absalón, pues ahora había ganado los dos mayores consejeros de su padre.

Ahitofel se suponía que Absalón iba a aceptar su plan.

Pero su plan ofendió a Absalón y también a Amasa.

Esto les llevó a considerar el consejo de Husai, quien le recordó a Absalón que…

“… todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados”. 2 Samuel 17:10.

Mientras que Absalón pensaba en la posibilidad de perder su primera batalla, él percibió que esto podía producir gran pánico e iba a perder sus seguidores.

Husai dijo…

“Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti (a Absalón), desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que está a la orilla del mar, y que tú en persona vayas a la batalla”. 2 Samuel 17:8-11.

Esto le pareció bien a Absalón, lo cual le dio tiempo a David y a sus hombres para prepararse para la batalla que resultó en la muerte de Absalón.

La Biblia claramente nos amonesta que…

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu”. Proverbios 16:18.

Sin duda, el consejo de Husai fue la respuesta a la oración de David.

Tengamos lástima del ignorante que está inconsciente de la invisible presencia de Dios.

Pues es Dios quien defiende a los que confían en él (Hebreos 4:13 - Salmo 40:17).

“Porque ni de oriente ni de occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez; A éste humilla, y a aquél enaltece”. Salmo 75:6, 7.

16 abril 2010

16 de Abril - Estudio Devocional

Después que Absalón había pasado tres años en el exilio (2 Samuel 13:34-38) Joab, comandante y jefe del ejército de David, inició un plan bien listo que persuadió a David en traer a Absalón otra vez a su casa.

Como dos años después de haber llegado Absalón del exilio (2 Samuel 14:28) con una actitud arrogante, sin vergüenza y provocante, él exigió que Joab arreglase una reunión para ver al rey.

David pronto perdonó a Absalón, pero él empezó un ambicioso y engañador proyecto para quitarle el trono a su padre.

“Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!”. 2 Samuel 15:1-4.

Pronto las chocantes noticias llegaron a David que el corazón de todo Israel se va tras Absalón (2 Samuel 15:13).

Durante este tiempo, él (David) no había tenido pensamientos de lástima por sí mismo, ni de rencor, ni de venganza.

David estaba seguro que su vida y el destino de Jerusalén estaba en el control soberano de Dios.

Después de saber que había sido traicionado por su mejor consejero, David se encomendó a Dios y oró.

“… Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel”. 2 Samuel 15:31.

Entonces él mandó a Husai arquita, su amigo de vida (2 Samuel 15:37 - 1 Crónicas 27:33), para ir a Jerusalén con instrucciones para llegar a ser el consejero de Absalón y así poder contradecir el consejo de Ahitofel (2 Samuel 15:33-35).

A veces Dios usa aun los hombres malvados para corregir a los que Dios ama.

Mucho después, David le confesó a Dios…

“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra”. Salmo 119:67.

15 abril 2010

15 de Abril - Estudio Devocional

Tamar, la hermana de Absalón, era la hermosa hija del rey David por Maaca de Gesur.

Amnón, el hijo mayor de David por Ahimoam la jezreelita, tenía unos 20 años cuando, pretendiendo estar enfermo, le pidió a su padre que mandara a su media hermana Tamar a prepararle una comida (2 Samuel 3:2, 3 - 1 Crónicas 3:1, 2).

“… Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti. Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella. Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete”. 2 Samuel 13:11-15.

Después de su momentánea gratificación del deseo carnal, él la forzó a salir de su casa y cerró la puerta.

“Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano”. 2 Samuel 13:20.

Cuando David supo de la decepción y el malvado pecado de Amnón contra su hija.

“… se enojó mucho. Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana”. 2 Samuel 13:21, 22.

Amnón era el primogénito de David y heredero al trono.

Pero David no tomó acción legal contra él, aunque la ley de Dios demandaba la sentencia de muerte por descubrirle la desnudez a una hermana (Levítico 20:17).

“Aconteció pasados dos años, que… convidó Absalón a todos los hijos del rey… Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle… Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado… ”. 2 Samuel 13:23-29.

Debemos de notar que con la muerte de Amnón, él ya no iba a estar en frente de Absalón para llegar a ser el próximo rey.

Absalón huyó por su vida a Gesur, en Siria (Aram), donde vivió con su abuelo por tres años (2 Samuel 13:37, 38).

Un padre no puede experimentar mayor sufrimiento que el de ver su propio pecado repetido en las vidas de sus hijos.

No podemos anular el efecto de nuestros pecados pasados, de los fracasos y del tiempo malgastado, pero los creyentes están seguros que…

“… si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. 1 Juan 2:1.

14 abril 2010

14 de Abril - Estudio Devocional

Hasta este entonces David, el rey de Israel, nunca había perdido una batalla y se había acostumbrado a obtener lo que quería.

“Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén”. 2 Samuel 11:1.

Satanás siempre tiene algo o alguien para atraernos cuando estamos en una posición de agradar nuestros deseos carnales.

Él siempre presenta el pecado como algo atractivo y que satisface.

Para David, su derrota espiritual empezó con una mirada de deseo carnal hacia la hermosa Betsabé.

David sabía que el adulterio era un pecado muy malvado contra Dios y que su penalidad era la muerte (Levítico 20:10).

“Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa”. 2 Samuel 11:4.

Un pecado casi siempre nos lleva a muchas complicaciones imprevistas y muchas otras acciones malvadas.

Desde el primer momento que David deseó carnalmente a Betsabé hasta que ellos se casaron, nadie se interpuso en sus placeres.

Sin embargo…

Un año después, Natán el profeta audazmente se enfrentó con David y le dijo…

“¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?... ”. 2 Samuel 12:9.

Por el pecado de adulterio de David, Natán profetizó…

“Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol”. 2 Samuel 12:10, 11.

Sumamente afligido y arrepentido de corazón, David confesó…

“… Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás”. 2 Samuel 12:13.

Aunque David fue perdonado, durante los próximos 20 años, la segunda parte de su reino y hasta su muerte, las penas y los sufrimientos de David nunca desistieron por haberse rendido a su deseo carnal por sólo una noche.

Más que tener que darle la cara a Dios en el día del juicio, nadie puede evitar las amargas consecuencias de rendirse a la tentación del deseo carnal.

Por haber encontrado un arrepentimiento sincero, como está escrito en el Salmo 51, Dios lo perdonó.

Pero el perdón no aleja los resultados…

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Gálatas 6:7.

13 abril 2010

13 de Abril - Estudio Devocional

David ahora era el rey del reino unido.

Él decidió honrar a Dios, en traer el arca del pacto, el lugar donde Dios moraba, para Jerusalén, la cual sería la capital del reino político y religioso del reino de David.

Por casi 75 años, durante casi todo el liderazgo de Samuel y los 40 años del reino de Saúl, el arca se había quedado con Abinadab en Quiriat-jearim.

“David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil… para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines. Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca”. 2 Samuel 6:1-4.

David hizo la procesión un día de fiesta nacional para impresionar sobre todo Israel la importancia de poner a Dios en el centro de su nación.

David muchas veces consultó a Jehová sobre lo que tenía que hacer (1 Samuel 23:2, 4 - 2 Samuel 2:1 - 2 Samuel 5:11, 23) pero en este entonces no pensó que necesitaba orar para transportar el arca a Jerusalén.

Tratando de que el arca no se volcara del carro…

“… Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios”. 2 Samuel 6:6, 7.

Sin duda, David fue humillado (2 Samuel 6:8).

¿Por qué permitió Dios que esto pasase?

David se había descuidado de dos instrucciones muy importantes en la palabra de Dios… el arca tenía que ser llevada por varas sobre los hombros de los sacerdotes y que la penalidad por tocar el arca era la muerte (Éxodo 25:10-15 - Números 3:30, 31 - Números 4:15 - Números 7:9 - 1 Reyes 8:7, 8).

Este incidente debe de enseñarnos que es un error muy serio pensar que por una persona ser sincera, que no importa lo que cree o lo que hace.

También nos enseña la importancia de aprender bien la palabra de Dios.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. 2 Timoteo 2:15.

“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros”. 2 Tesalonicenses 3:1.

12 abril 2010

12 de Abril - Estudio Devocional

Siguiendo la muerte de Saúl, Abner, el poderoso comandante del ejército de Saúl, proclamó a Is-boset, el hijo de Saúl, como rey de Israel.

Entonces, de esa manera, Abner pudo controlar a este títere-rey y a su reino.

Después de siete años, Abner y Is-boset tuvieron una gran disputa (2 Samuel 3:6-11).

“Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel”. 2 Samuel 3:12-16.

Abner llamó a los ancianos de Israel y les dijo…

“Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos”. 2 Samuel 3:18.

Un corto tiempo después Abner se encuentra con el rey David y Joab, el comandante del ejército de David, lo mata.

Después de esto, Is-boset fue asesinado por dos de sus propios capitanes.

“Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón… y ungieron a David por rey sobre Israel”. 2 Samuel 5:3.

El tiempo había llegado para que David moviera la capital de su reino de Hebrón a una localidad más céntrica donde los jebuseos tenían una fortaleza en el centro de la tierra prometida.

“Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David”. 2 Samuel 5:6, 7.

Nunca iban a poder establecer un templo para que Dios morara en el lugar que él había escogido, hasta que los jebuseos, quienes tenían la posición central en la tierra prometida, fuesen echados de la tierra.

Esta fortaleza de Sion es simbólico de la fortaleza que está muy profunda en nuestras mentes y que nadie la puede ver, ni por nuestra conducta ni por nuestra conversación.

Esto muestra los pensamientos secretos que no dejan que Cristo sea el Señor de nuestras vidas.

La mente carnal (Colosenses 2:18) con sus impulsos físicos sutilmente demanda tener control de nuestros corazones.

Mientras que leemos la palabra de Dios diariamente, es que estaremos…

“… llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”. Colosenses 1:9.

11 abril 2010

11 de Abril - Estudio Devocional

Saúl había forzado a David a irse de su familia, de su esposa, de sus amigos y después a un exilio lejos del palacio como un fugitivo.

Un amalecita errante, quien traía en sus manos la corona del rey Saúl, pensó erróneamente que David le agradaría que él había matado a Saúl.

El amalecita no podía comprender porque era que David no se regocijaba por la muerte de su enemigo.

Pero, David y los suyos…

“… lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo… porque habían caído a filo de espada… ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!... ¡Cómo han caído los valientes! No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos… ”. 2 Samuel 1:12, 19, 20.

El mundo se deleita en los fracasos de los cristianos.

Por seguro, ningún creyente se debe involucrar en malas conversaciones sobre los fracasos de otros cristianos.

“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana”. Santiago 1:26.

Ahora que Saúl había muerto…

¿Quién iba a reinar en su lugar?

Israel estaba sin un rey.

Hacía ya mucho tiempo que David había sido ungido por el profeta Samuel para ser el próximo rey de Israel (1 Samuel 16:13).

Sin embargo…

Abner, el primo de Saúl y el poderoso comandante de su ejército, estaba determinado a mantener su lugar.

Él persuadió a los ancianos de Israel para poner a Is-boset, el hijo de Saúl, como rey sobre 10 tribus.

David podía justificarse en enfrentar a Abner en guerra y defender su lugar como el escogido de Dios para el trono.

“Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón…Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá… ”. 2 Samuel 2:1, 4.

Muchas veces nos aprovechamos de las oportunidades que vienen para avanzar personalmente en vez de buscar al Señor y su plan para nuestras vidas.

Nosotros no necesitamos batallar por nuestros derechos.

David oró para que la voluntad de Dios se cumpliese a su manera y en su tiempo.

Es una buena consolación para los creyentes saber que…

“Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo”. Salmo 119:165.

10 abril 2010

10 de Abril - Estudio Devocional

Después que Samuel llegó a ser juez, los filisteos fueron derrotados severamente por sus reuniones de oración en Mizpa.

“Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel”. 1 Samuel 7:13.

Pero hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl (1 Samuel 14:52).

En los últimos días del reino de Saúl, los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec (1 Samuel 29:1).

Saúl fue sobrecogido de terror cuando se dio cuenta del gran poderoso ejército de los filisteos que estaban listos para atacar.

Podía Saúl olvidar las palabras de Samuel cuando le había dicho…

“… Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”. 1 Samuel 15:23.

Por su gran celo, Saúl también había intentado matar a David y lo había forzado a vivir en el exilio.

Saúl estaba desesperado…

“Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”. 1 Samuel 28:6.

Como él había asesinado los sacerdotes de Dios…

¿Cómo podía él justamente esperar una respuesta?

Que conmovedor es pensar en ver al rey Saúl paseándose por la noche, frenéticamente buscando consejo de la adivinadora en Endor.

Él sabía bien que los adivinos, los que practican la adivinación, los hechiceros y los que consultan a los muertos, eran abominación para con Jehová (Deuteronomio 18:10-12).

Pues un tiempo antes, Saúl los había arrojado de la tierra (1 Samuel 28:3).

Sin embargo…

La mujer adivinadora no lo pudo ayudar.

Al contrario, su temor aumentó aun más después que se le apareció Samuel, quien le dijo…

“… ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?”. 1 Samuel 28:16.

Al próximo día Saúl, junto con sus hijos, incluyendo a Jonatán, fueron muertos en la batalla.

Al fin de todo Saúl segó lo que había sembrado.

El peor enemigo de Saúl fue él mismo.

Él había vivido una vida para sus propios placeres.

El poder, las riquezas, la popularidad y los talentos, son muchas veces un obstáculo para la vida espiritual.

Hay personas que buscan dirección de los síquicos, de adivinadores, de sortílegos y otras personas controladas por demonios, en vez de clamar al Señor en esos tiempos de gran angustia y confiar en el Señor.

El verdadero éxito es el resultado de buscar la voluntad del Señor por medio de leer su palabra, mientras que al mismo tiempo oramos para que él sea quien nos guíe.

“Porque sol y escudo es Jehová Dios… No quitará el bien a los que andan en integridad”. Salmo 84:11.

09 abril 2010

9 de Abril - Estudio Devocional

Samuel fue uno de los grandes hombres espirituales en la historia de Israel y está en la lista de los héroes de la fe (Hebreos 11:32), pero solamente una oración nos relata la muerte de este gran profeta.

Dios, quien controla el universo, sabía lo que mejor le convenía a Israel durante estos tiempos peligrosos en la historia de Israel.

“Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán”. 1 Samuel 25:1

Por la persecución de Saúl, David no pudo asistir al entierro de Samuel.

A veces pensamos que la muerte ha llegado a la persona equivocada, o ha llegado a mal tiempo, especialmente cuando los niños se ven sin una madre o mueren jóvenes.

Pero, aunque estemos bien informados sobre la muerte, el camino que Dios toma para llevarnos es un poco extraño para muchos.

Pero sin duda, el Señor nunca abandona a sus hijos.

Él nos guía a mirar más allá de nuestros dolores y nos lleva a depender mucho más en su sabiduría y en su tierno amor para consolar nuestros espíritus quebrantados y él nos asegura…

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”. Juan 14:1.

A veces todos necesitamos ser consolados.

Esto es verdad especialmente cuando experimentamos el dolor y la aflicción de la muerte de un ser querido.

Todos nosotros que hemos sufrido la muerte de un ser querido sabemos lo que significa una palabra de consolación.

Mientras vemos el sufrimiento de otras personas, vamos nosotros también a recordar que nuestro Padre celestial nos pide…

“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios”. Isaías 40:1.

Por último, pero no de menos importancia, la muerte de un ser querido hace que pensemos mucho más en desear el cielo para nosotros los que nos hemos quedado.

“Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos”. Salmo 116:15.

La muerte para el creyente es una oferta para salir de los sufrimientos de este mundo y una bienvenida a nuestro hogar celestial por nuestro maravilloso Señor.

Muy pronto…

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. Apocalipsis 21:4.

08 abril 2010

8 de Abril - Estudio Devocional

Después de los numerosos intentos de Saúl para matar a David (1 Samuel 18:11, 21-25 - 1 Samuel 19:1, 10, 11, 15, 20-22 - 1 Samuel 20:24-31 - 1 Samuel 23:11-15 - 1 Samuel 24:2 - 1 Samuel 26:2).

“… a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada”. 1 Samuel 22:19.

Nob estaba al noreste de Jerusalén, donde los utensilios sagrados se mantenían desde que Silo había sido destruido.

El sacerdote Ahimelec le había dado a David comida y también le dio la espada de Goliat el filisteo.

Esto llegó a los oídos de Saúl, que estaba en Gabaa, por Doeg, un siervo edomita.

En otro ataque de ira…

“… el rey envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey”. 1 Samuel 22:11.

Entonces Saúl acusó a Ahimelec de conspiración.

“Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en tu casa?”. 1 Samuel 22:14.

Ciego por su celo y odio, Saúl ordenó la muerte de todos los sacerdotes y sus familias.

“Entonces dijo el rey a la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová”. 1 Samuel 22:17.

“Entonces dijo el rey a Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino. Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada. Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó, y huyó tras David”. 1 Samuel 22:18-20.

Hay veces en la vida de muchos creyentes cuando todo parece desesperado y así fue para David cuando estuvo escondido durante todos esos años.

En verdad, todos experimentamos días cuando necesitamos ser animados sobre situaciones en nuestras vidas, nuestros talentos y dones, en nuestros trabajos, con nuestros hijos y aun en nuestra relación con el Señor.

Esto fue verdadero en la vida de David, quien recibió la dirección espiritual y la consolación de Abiatar y de los profetas como Gad (1 Samuel 22:5).

Todos nosotros tenemos la mayor confianza y consolación en saber que…

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende”. Salmo 34:7.

07 abril 2010

7 de Abril - Estudio Devocional

David llegó a ser un héroe nacional, pero al paso del tiempo, el rey Saúl se puso celoso de su popularidad.

“Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera, y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete”. 1 Samuel 19:1, 2.

Antes de esto, Saúl había hecho todo lo posible para hacer caer a David en manos de los filisteos, esperando que le mataran (1 Samuel 18:25).

“Y Jonatán habló bien de David a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?”. 1 Samuel 19:4, 5.

Saúl se había vuelto muy violento, con un temperamento sin control.

Él consideraba cualquier oposición una traición.

Jonatán mostró un gran conocimiento espiritual y valentía, cuando él confrontó a su padre el rey en defensa de David.

El riesgo fue verdadero, pues en un ataque de furia, Saúl denunció a su propio hijo y en otra ocasión aun lo trató de matar (1 Samuel 20:33).

Jonatán podía haber evitado todos estos problemas en su vida si hubiese decidido no defender a David.

Cuando se defiende a una persona inocente de las calumnias o de algún daño, cueste lo que cueste, esto es serle fiel a los principios bíblicos y hacer lo que es justo moralmente.

Nosotros también podemos encontrarnos en situaciones cuando vemos que otras personas que conocemos han sido amenazadas, acusadas, maldecidas, intimidadas o abusadas por sus desventajas.

Entonces tenemos que enfrentarnos a la decisión de involucrarnos o no.

No podemos ser cómplices con los malvados, pues entonces no podemos callar, tenemos que actuar tal y como lo hizo Jonatán.

Hay una relación directa entre lo que verdaderamente creemos y cómo actuamos.

El apóstol Santiago nos ruega a todos los creyentes a ser…

“… hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. Santiago 1:22.

Jesucristo nos manda…

“… Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”. Mateo 5:44, 45.

06 abril 2010

6 de Abril - Estudio Devocional

Los filisteos amenazaban continuamente al reino de Israel.

“Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo”. 1 Samuel 14:52.

Durante la primera parte del reino de Saúl, vino el paladín gigante Goliat y ponía desafío delante de los israelitas para mandar un hombre a pelear con él y el que fuese vencedor ganaría la guerra.

Pero aparentemente Saúl estaba poco dispuesto a aceptar el desafío.

Cuando el joven David vino del campo y oyó las burlas del gigante, él aceptó el desafío de pelear.

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”. 1 Samuel 17:45, 46.

Siguiendo esta victoria espectacular sobre Goliat, David fue bienvenido al palacio del rey Saúl, fue llamado a estar sobre la gente de guerra y pronto llegó a ser el yerno por el matrimonio con Mical, la hija del rey (1 Samuel 18:27).

No sabemos cuanto tiempo pasó desde que David estuvo en la corte del rey hasta que Saúl decidió matarlo.

Cuando Saúl oyó a las mujeres cantar alabanzas a David, él se celó e intentó matar a David arrojándole una lanza mientras que él tocaba su arpa (1 Samuel 18:10, 11).

David huyó y escapó con la ayuda de su esposa Mical…

“… y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él…”. 1 Samuel 19:12, 18.

Durante un tiempo David se había gozado de la aceptación del rey, pero ahora estaba escondiéndose en cuevas.

Las dificultades, la invalidez y los sufrimientos de esta vida son permitidos por el Señor para desarrollar un carácter piadoso y capacitarnos para cumplir con sus propósitos.

Como David, somos probados para ver si nos mantenemos fieles y dignos del supremo llamamiento.

Cada uno tendremos que dar cuenta del efecto que traen las pruebas, los sufrimientos y las incapacitaciones sobre nuestras vidas.

Todo puede usarse para desarrollar nuestra fe en el Señor o podemos dejar que todo eso nos lleve a estar amargos y resentidos y nos mueva a buscar la venganza por nuestros problemas, echándole la culpa a Dios o a otras personas.

“… exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. Hechos 14:22.

05 abril 2010

5 de Abril - Estudio Devocional

Pocos reyes en la historia bíblica tuvieron tantas ventajas y fueron tan benditos como Saúl.

Pero él pronto se olvidó la fuente de su éxito.

Él llegó a estar más preocupado con impresionar al pueblo que agradar al Señor.

No pasó mucho tiempo para ver su verdadero carácter, el cuál se mostró cuando Samuel vino y le dijo…

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”. 1 Samuel 15:2, 3.

Saúl derrotó a los amalecitas y entonces levantó un monumento para sí mismo en Carmel para conmemorar su victoria (1 Samuel 15:12).

Entonces él dio la vuelta y descendió a Gilgal.

Pero Samuel lo encontró…

“Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas”. 1 Samuel 15:20.

Aunque era verdad que había tenido una gran victoria, Saúl había desobedecido a Dios en perdonar al rey amalecita.

Él quiso poner la culpa en otro lado cuando dijo…

“Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal”. 1 Samuel 15:21.

Saúl estaba ciego a su propia desobediencia.

Si hubiese destruido todo entonces eso verdaderamente hubiese sido un holocausto a Dios.

Pero, cuando el pueblo se quedó con lo mejor, eso era para comérselo ellos mismos en su próxima fiesta.

Saúl estaba más preocupado con su propia posición pública delante de los ancianos de Israel que su propia correcta relación con Dios.

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros… Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”. 1 Samuel 15:22, 23.

Al fin de todo esto Saúl confesó su desobediencia diciendo…

“… Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos… Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios”. 1 Samuel 15:24, 30.

No hay nada más falso para nuestros corazones que reconocer que Cristo es nuestro Salvador y Señor y seguir en una vida egocéntrica en el pecado.

Jesucristo nos dijo…

“ . . . Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”. Juan 8:31.

04 abril 2010

4 de Abril - Estudio Devocional

Saúl, el primer rey, era un hombre de gran habilidad, pero también tenía un defecto fatal.

Tal vez tres años después de ser ungido rey, su primer gran fracaso ocurrió cuando él confió en su propio juicio y no confió en el Señor.

“Entonces los filisteos se juntaron para pelear contra Israel, (con) treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo, y pueblo numeroso como la arena que está a la orilla del mar… ”. 1 Samuel 13:5.

Los israelitas se vieron en un aprieto, su ejército era muy pequeño y hablando humanamente, se veían derrotados.

Reconociendo el poder militar de los filisteos, la mayoría de los soldados de Saúl…

“… se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas… Y levantándose Samuel, subió de Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl contó la gente que se hallaba con él, como seiscientos hombres”. 1 Samuel 13:6, 15.

Saúl se dio cuenta que su única esperanza estaba en Dios.

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció (Saúl) el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle”. 1 Samuel 13:8-10.

La decisión de Saúl de asumir el ministerio del sacerdote violó la palabra de Dios.

Primeramente él empezó a dar excusas…

“… Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto”. 1 Samuel 13:11, 12.

El holocausto simbolizaba un rendimiento a Dios, pero cuando Saúl asumió el lugar del sacerdote, ese sacrificio llegó a ser una abominación al Señor (1 Samuel 15:22, 23 - Números 16:1-40 - Proverbios 21:27).

Lo que le parecía a Saúl tardanza en la llegada de Samuel, en realidad fue una prueba mandada por Dios para probar la obediencia de Saúl para con Dios.

Samuel francamente habló y dijo a Saúl…

“… Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tú Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”. 1 Samuel 13:13, 14.

Aunque nosotros podemos considerar la desobediencia de Saúl de poca consecuencia, Dios dijo que lo que Saúl había hecho fue considerado un gran pecado.

Es muy fácil engañarnos en creer que a Dios le agrada nuestros logros que hacemos para él aun cuando obedecemos solamente lo que nos agrada a nosotros mismos.

A veces somos tentados a descuidarnos de lo que la Biblia nos dice que es malo, pensando que las circunstancias nos justificarán.

La presuposición de Saúl muestra la importancia de siempre obedecer la palabra de Dios.

“Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia”. Proverbios 2:6.

03 abril 2010

3 de Abril - Estudio Devocional

Durante la historia de los jueces, Samuel logró más como un líder espiritual que ningún otro juez.

“Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel… Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra… Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”. 1 Samuel 8:1-7.

Samuel ungió al rey Saúl en Ramá así como el Señor le había dicho.

Después de un corto tiempo…

“… Samuel convocó al pueblo delante de Jehová en Mizpa, y dijo… vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias… ”. 1 Samuel 10:17-19.

Él entonces le presentó a Saúl.

“Y Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Habéis visto al que ha elegido Jehová, que no hay semejante a él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría, diciendo: ¡Viva el rey!”. 1 Samuel 10:24.

La primera prueba del nuevo rey vino cuando le dijeron a Saúl que el rey Nahas (amonita) había posicionado su pueblo para atacar.

Los amonitas no habían atacado a Israel desde los días de Jefté, un héroe de la fe (Hebreos 11:32), cuando les habían vencido (Deuteronomio 2:19 - Deuteronomio 23:3, 4 - Jueces 3:13 - Jueces 10:7 - Jueces 11:5).

Para responder a esta amenaza, Saúl llamó para que se juntasen todos los hombres de todas las tribus para ser sus soldados.

Saúl guio a los israelitas en una victoria espectacular.

Al terminar su primera batalla, él gritó porque hoy Jehová ha dado salvación en Israel (1 Samuel 11:13).

Saúl empezó bien, pero su orgullo y su propia voluntad obstinada, pronto llegó a ser su estilo de vida, lo cual le resultó en una sucesión de fracasos.

Esto nos ilustra la tentación que muchas veces viene con el éxito, la decepción del orgullo que inevitablemente nos lleva a una vida egocéntrica (Mateo 16:24).

La suposición en pensar que nosotros tenemos la habilidad para hacer decisiones sobre lo que es mejor para nuestras vidas y no orar para que Dios nos guíe, nos recuerda que Jesús nos dijo…

“… porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15:5.

02 abril 2010

2 de Abril - Estudio Devocional

Los filisteos vivían en los campos de la costa del Mediterráneo, en la frontera de los israelitas, al suroeste.

Ellos eran un pueblo muy hostil quienes habían declarado la guerra al pueblo de Dios.

“… y trabándose el combate, Israel fue vencido delante de los filisteos… ”. 1 Samuel 4:2.

En desesperación, los ancianos de Israel dijeron…

“… ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los filisteos? Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos… ”. 1 Samuel 4:3-5.

Por razón de no tener un buen conocimiento espiritual, la esperanza de los israelitas estaba basada en el arca y no estaba basada en Dios, quien solamente tiene el poder para salvar (Éxodo 25:10-22).

Los israelitas marcharon a la batalla contra los filisteos, seguros de la victoria.

Pero los dos hijos de Elí que llevaban el arca eran hombres impíos (1 Samuel 2:12).

Elí, ya un anciano estaba ciego y se sentaba cerca del tabernáculo ansioso por saber lo que había pasado en la batalla.

Cuando llegó un mensajero con el reporte, dijo…

“… Israel huyó delante de los filisteos, y también fue hecha gran mortandad en el pueblo; y también tus dos hijos, Ofni y Finees, fueron muertos, y el arca de Dios ha sido tomada. Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió… ”. 1 Samuel 4:17, 18.

Con la muerte de Elí, Samuel llegó a estar al frente de la vida civil y espiritual de Israel.

“Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo… preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos. Y Samuel dijo: Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Jehová… y dijeron allí: Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa”. 1 Samuel 7:3, 5, 6.

Cuando los filisteos oyeron que los israelitas estaban adorando a Dios, ellos pensaron que esa era una buena oportunidad para atacar.

“Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel”. 1 Samuel 7:10-13.

La verdad que nos satisface está en saber que Dios siempre obra por medio de hombres y mujeres de fe, como Samuel, quienes muestran su confianza en Dios por medio de la obediencia a su palabra.

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”. Hebreos 10:23.

01 abril 2010

1 de Abril - Estudio Devocional

A fines del período de los jueces, somos introducidos a Ana, una mujer santa, quien había vivido muchos años agobiada por el dolor y la humillación de no poder tener hijos.

Pues, la cultura hebrea consideraba esto una desgracia.

“Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía… E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida… ”. 1 Samuel 1:7, 11.

Aunque Ana oró por un hijo por muchos años, ella no se dio por vencida.

“Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino”. 1 Samuel 1:12-14.

Aunque Ana fue acusada por algo que ella no había hecho, ella le contestó a Elí humildemente…

“… No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora”. 1 Samuel 1:15, 16.

Era la responsabilidad de Elí reprender a todos los que hacían el mal.

En este caso, Elí no juzgó apropiadamente y eso llegó a ser una prueba de la sincera humildad de Ana.

Si ella hubiese reaccionado con indignación o en ira contra Elí por juzgar mal, ella hubiese vuelto a su casa con una actitud bien amarga.

Sin embargo…

En vez de enojarse, ella le suplicó a Elí, confesándole sus penas.

“Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho”. 1 Samuel 1:17.

Y Ana volvió a su casa regocijándose.

Ana vivió muchos años antes de la experiencia del Nuevo Testamento de ser llenos del Espíritu Santo, pero aún vemos que ella mantuvo una actitud pura y santa.

Cuando aceptamos una reprimenda en un espíritu manso, aun cuando no la merecemos, vemos que muchas veces Dios manda la respuesta a nuestras oraciones.

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”. Colosenses 3:12.

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