Uno de los mayores honores atribuidos a un rey fue dado a Josías, quien…
“… hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda… y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová”. 2 Crónicas 34:2, 30.
Pero los últimos cuatro reyes de Judá. Joacaz, Joacim, Joaquín y Sedequías, fueron todos malvados y llevaron a la nación en un camino de descenso moral, político y espiritual, con un final desastroso.
Durante los once años de su reino (2 Crónicas 36:11), Sedequías (también llamado Matanías), el hijo más joven de Josías, hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios (2 Crónicas 36:12) y se rebeló contra el dominio de Babilonia porque pensaba que tenía el apoyo de Egipto.
Esta vez el Señor dejó a los israelitas en su propia ruina.
Nabucodonosor no tuvo misericordia y sitió a Jerusalén.
“… hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra”. 2 Reyes 25:3.
Los horrores de este pueblo que se moría de hambre por defender a Jerusalén están registrados en el libro de Lamentaciones 2:19 - Lamentaciones 4:3-10 - Ezequiel 5:10.
Los soldados de Nabucodonosor finalmente entraron por los muros del norte de la ciudad y sin misericordia mataron de igual manera a los jóvenes como a los ancianos.
Entonces…
“… quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables”. 2 Crónicas 36:17-19 - 2 Reyes 25:4-11 - Jeremías 52:5-23.
Casi todos los que escaparon la mortandad fueron llevados como esclavos al exilio en Babilonia (2 Crónicas 36:20, 21).
Por su gran amor para con Israel y su pacto con Abraham, Isaac, Jacob y David, el Señor le dio una preciosa promesa al pueblo judío que su cumplimiento se está rápidamente acercando hoy en día.
Muy pronto ellos van a reconocer a Jesucristo el Nazareno como su Mesías.
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados”. Romanos 11:25-27.
“… hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda… y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová”. 2 Crónicas 34:2, 30.
Pero los últimos cuatro reyes de Judá. Joacaz, Joacim, Joaquín y Sedequías, fueron todos malvados y llevaron a la nación en un camino de descenso moral, político y espiritual, con un final desastroso.
Durante los once años de su reino (2 Crónicas 36:11), Sedequías (también llamado Matanías), el hijo más joven de Josías, hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios (2 Crónicas 36:12) y se rebeló contra el dominio de Babilonia porque pensaba que tenía el apoyo de Egipto.
Esta vez el Señor dejó a los israelitas en su propia ruina.
Nabucodonosor no tuvo misericordia y sitió a Jerusalén.
“… hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra”. 2 Reyes 25:3.
Los horrores de este pueblo que se moría de hambre por defender a Jerusalén están registrados en el libro de Lamentaciones 2:19 - Lamentaciones 4:3-10 - Ezequiel 5:10.
Los soldados de Nabucodonosor finalmente entraron por los muros del norte de la ciudad y sin misericordia mataron de igual manera a los jóvenes como a los ancianos.
Entonces…
“… quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables”. 2 Crónicas 36:17-19 - 2 Reyes 25:4-11 - Jeremías 52:5-23.
Casi todos los que escaparon la mortandad fueron llevados como esclavos al exilio en Babilonia (2 Crónicas 36:20, 21).
Por su gran amor para con Israel y su pacto con Abraham, Isaac, Jacob y David, el Señor le dio una preciosa promesa al pueblo judío que su cumplimiento se está rápidamente acercando hoy en día.
Muy pronto ellos van a reconocer a Jesucristo el Nazareno como su Mesías.
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados”. Romanos 11:25-27.









