30 junio 2010

30 de Junio - Estudio Devocional

Qué gran privilegio tenemos al unirnos con el rey David y las multitudes desde su tiempo hasta hoy y poder decir…

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca… Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre… Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. Salmo 34:1, 3, 6, 7.

La alabanza en nuestros cultos, a la hora de la cena y durante los devocionales diarios es algo bueno y justo y es algo que llena nuestros corazones de gozo.

Pero, el salmista nos lleva más allá de lo que se puede esperar durante un tiempo de la adoración y de la alabanza, pues él continuamente expresó su amor y su devoción al Señor.

Por eso pudo escribir…

“Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día”. Salmo 35:28.

Dios espera que todos nosotros le alabemos aun cuando todas las cosas parecen que van de mal en peor, especialmente cuando sabemos esto.

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová”. Salmo 34:19.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28.

El rey David sufrió numerosas injusticias a causa de los enemigos de Dios.

Él se refirió a sí mismo…

“… como un vaso quebrado… Mientras consultan juntos contra mí e idean quitarme la vida”. Salmo 31:12, 13.

David podía haber llegado al punto de enojarse o culpar a otras personas por las injusticias en su vida.

Al contrario, él declaró…

“Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos… ”. Salmo 31:14, 15.

Solamente cuando rendimos nuestras vidas a Dios es que encontramos la confianza, la paz y la seguridad que deseamos.

Esto no viene por “darle la mano” a Dios, pero sí viene por permanecer en él, confiados que Dios es el que nos está dando la mano, él así lo ha prometido, nosotros estamos en las manos de nuestro Padre celestial (Juan 10:28, 29).

Aunque, a veces, nosotros no tenemos el deseo de alabar a Dios por razón de algún problema que nos está preocupando, siempre tenemos que recordar que Dios todavía está sentado en el trono.

Junto con David podemos decir…

“Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón”. Salmo 32:11.

Sí, sin duda y sin ninguna preocupación de las circunstancias, David dijo…

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”. Salmo 34:1.

29 junio 2010

29 de Junio - Estudio Devocional

David, el antiguo rey-pastor que se vio a sí mismo como nada más que una ovejuela que necesitaba ser guiada, fue inspirado por el Espíritu Santo a decir…

“Jehová es mi pastor; nada me faltará… Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Salmo 23:1-3.

No hay ningún otro ganado que necesita ser guiado más que la oveja.

Dejadas solas, las ovejas fácilmente se separan del rebaño y se extravían del camino.

De todos los animales domesticados, las ovejas son las más indefensas y desamparadas.

Por nuestra naturaleza, todos somos como las ovejas.

Puede que ciegamente sigamos el mismo camino que ha arruinado las vidas de muchas otras personas.

También, a veces nos involucramos tanto en nuestros propios asuntos que perdemos de vista al “buen pastor” y nos encontramos separados de él (Juan 10:11, 14).

El problema que casi todos experimentamos es que muchas veces tratamos de ser nuestro propio pastor.

Hay algo que es casi terrible sobre las consecuencias de la destructiva actitud de las personas que por voluntad propia se aferran a rechazar ser guiados por el camino recto.

Tales personas están determinadas a seguir su propio camino, aunque el camino que ellos han escogido tomar inevitablemente les llevará a muchos problemas.

En efecto, sin el buen pastor todos nos encontramos como ovejas sin ayuda y sin defensa.

Cuando reconocemos esto, llegaremos a confiar por completo en el buen pastor.

Todos somos consolados y animados al saber que…

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. Salmo 23:4.

También sabemos esto…

“Porque el Señor al que ama, disciplina… ”. Hebreos 12:6.

El mayor deseo de cada ovejuela de Dios debe siempre ser de vivir cada día.

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. 2 Corintios 10:5.

Dios guiará y proveerá por las necesidades diarias de cada creyente que dice…

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3.

Debemos de orar cada día sabiendo que el Señor…

“Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Salmo 23:3.

28 junio 2010

28 de Junio - Estudio Devocional

Los efectos de la palabra de Dios son sin comparación, pues es por medio de su palabra que el universo fue creado y por la cual se sustenta todavía (Hebreos 1:3).

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Salmo 19:1.

Pero de más interés es el poder transformador de Jesucristo, la palabra de Dios encarnada, sobre todos los que le reciben como el Señor.

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”. Salmo 19:7.

¡Podemos contar con esto!

Los primeros seis versículos en el Salmo 19 se refieren a las obras de Dios en este mundo y los últimos ocho se refieren a la influencia maravillosa de su palabra en las vidas de todos los que le aman y le obedecen.

En este corto Salmo, seis nombres se usan para representar la palabra de Dios.

1. Es “la Ley de Jehová” y, como tal, “es perfecta” (Salmo 19:7).

Es tan superior a las palabras de los hombres tal como los cielos son superiores a la tierra.

Pues, entonces…

¿Por qué tenemos que resignarnos a algo menos que poder…?

“… recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”. Santiago 1:21.

2. Es “el testimonio de Jehová… que hace sabio al sencillo” (Salmo 19:7).

El apóstol Pablo le confirmó esto a Timoteo, diciéndole…

“y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. 2 Timoteo 3:15.

3. Son “los mandamientos de Jehová” y por eso “son rectos” (Salmo 19:8), porque ellos están fundados solamente en la justicia de Dios.

Su palabra revela lo que somos, e igualmente para que lleguemos a ser todo lo que Dios ha preparado para nosotros.

4. Es “el precepto de Jehová (que) es puro, que alumbra los ojos” (Salmo 19:8).

Estos no son sugerencias alternativas de una opinión popular, pero sí son la expresión misma de la santidad de Dios.

Sus mandamientos y sus preceptos proveen una nueva vida libre de la esclavitud del pecado.

5. Ella revela “el temor de Jehová (que) es limpio” (Salmo 19:9), una admiración reverente sobre su santidad y el temor de ofender su majestad.

6. Son “los juicios de Jehová (que) son verdad, todos justos” (Salmo 19:9).

El salmista muy bien expresó el sentimiento que nosotros también debemos de tener sobre las palabras de Dios.

“Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal”. Salmo 19:10.

27 junio 2010

27 de Junio - Estudio Devocional

David hizo una pregunta que tiene consecuencias eternas.

“Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?”. Salmo 15:1.

David puso énfasis en uno de los asuntos de suma importancia para esta vida cuando preguntó…

- ¿Quién habitará?

- ¿Quién morará?

El Espíritu Santo proveyó la respuesta…

“El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón”. Salmo 15:2.

El practicar la justicia sólo puede ocurrir después que una persona llega a ser hijo o hija de Dios por fe en Cristo.

Jesucristo le dijo a Nicodemo...

“… De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Juan 3:5.

El poder hablar la verdad sólo viene por conocer la palabra de Dios.

Aunque el libro de los Salmos predice la resurrección de Jesucristo, también ofrece la seguridad de que todos los que creen en él serán levantados para compartir en su resurrección y en la vida eterna (Salmo 16:10).

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”. 1 Tesalonicenses 4:16.

Qué maravilloso es poder morar en él y poder mirar hacia el futuro sabiendo que vamos a vivir en la presencia de nuestro Señor para siempre.

Igual que David, vamos a regocijarnos…

“A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente”. Salmo 16:8, 9.

El Dios todopoderoso cumplió la profecía de David…

“Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción”. Salmo 16:10.

Después de tres días, él resucitó físicamente, triunfante sobre la muerte.

Cuarenta días después de la resurrección, Jesucristo ascendió al cielo para tomar su lugar a la diestra del Padre tal y como fue profetizado.

“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre”. Salmo 16:11.

En el día de Pentecostés, Pedro citó este Salmo para asegurarles a unas tres mil personas que Jesús era el Mesías de quien el rey David había profetizado (Hechos 2:1, 25-28, 31).

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. 1 Corintios 15:22.

26 junio 2010

26 de Junio - Estudio Devocional

La clave para recibir una bendición de Dios empieza aquí con tres narraciones negativas.

La primera es…

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos… ”. Salmo 1:1.

Los “malos” puede que vivan un estilo de vida aceptable conformen a las normas morales básicas de la sociedad, pero viven y actúan como si el Dios creador no existiera.

Por esa razón, ellos piensan que cualquier religión, o ninguna, es igual aceptable.

Al hacer esto, ellos creen que no tienen que darle cuentas a Dios y no ven ninguna necesidad de buscar un salvador.

La segunda narración negativa es…

“… Ni estuvo en camino de pecadores… ”. Salmo 1:1.

Los pecadores hablan, actúan, piensan y viven para complacerse a sí mismos.

Puede que ellos sean honestos, rectos y generosos a los ojos de la mayoría del pueblo.

Puede que ellos aun crean que existe un Dios y que vivan vidas buenas y morales.

Consecuentemente, ellos están engañados y no ven la necesidad de arrepentirse de sus pecados porque no piensan que son pecadores.

La vida del creyente está centrada en Dios, pero la vida del pecador está centrada en sí mismo.

La tercera narración negativa es…

“… Ni en silla de escarnecedores se ha sentado”. Salmo 1:1.

La persona escarnecedora deja saber su actitud antagonista en despreciar a Dios el Padre por ser el creador de todas las cosas y está en contra toda la adoración de Jesucristo como Dios el Hijo.

“… nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. Tito 2:13.

Los escarnecedores, casi siempre, se paran firmes y hablan abiertamente contra la Biblia, contra Jesucristo y en contra de que él es el único camino para ser salvos y llegar al cielo.

La persona “bienaventurada” tiene una actitud que…

“… en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. Salmo 1:2.

Si nosotros nos deleitamos en agradar a Jesucristo, entonces vamos a “meditar” en su palabra.

Mientras que meditamos con oración “en su ley (palabra)”, el Espíritu Santo le habla a nuestros corazones, revelando el significado de su palabra para nuestras vidas.

Tales personas tienen ese deseo de ser guiados por el Espíritu de verdad (Juan 16:13).

Una de las bendiciones que es dada a los que meditan en la palabra de Dios viene silenciosamente y sin poder ser observada.

“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmo 1:3.

25 junio 2010

25 de Junio - Estudio Devocional

Por medio de una serie de cómo 80 preguntas, Dios le reveló a Job muchas de las maravillas del universo, aun algunas han sido recientemente “descubiertas” por la ciencia.

Por su fe en Dios y su paciencia por el sufrimiento, Job reconoció la suprema autoridad de Dios cuando comparado con lo poco que es conocido por la humanidad.

No nos sorprende leer que Job le confesó a Dios.

“Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía”. Job 42:2, 3.

Con estas palabras Job quiso decir…

- Aunque yo no comprendía, yo nunca otra vez voy a preguntarle a Dios sobre lo que él hace o permite que pase, pues su amor y su sabiduría son perfectas.

Todos necesitamos recordar que nuestro limitado conocimiento y nuestra habilidad de contender con los problemas de la vida nos deben ayudar a reconocer lo necio que somos y también que cometemos gran pecado, cuando dudamos de la sabiduría y del amor de Dios para sus hijos.

Necesitamos confiar en el Señor, con corazones sumisos, en las circunstancias que él trae a nuestras vidas, las cuales él usará para cumplir su amoroso propósito.

Durante su sufrimiento, Job experimentó revelaciones gloriosas de la incomparable grandeza de Dios y de sus caminos.

El entendimiento espiritual de Job siguió creciendo hasta que pudo decir…

“De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza”. Job 42:5, 6.

Todos los que confían en el Señor, tal y como Job, no están buscando las respuestas a los problemas de la vida, ni siquiera están preguntándole a Dios.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué a mí?

Todos los creyentes pueden confiar en nuestro amoroso y todo-sabio Padre, que siempre sabe lo que necesitamos y les dará lo mejor a todos los que en él confían.

Los amigos de Job seguro estaban consternados cuando oyeron la voz del cielo decirle a Elifaz…

“… Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job”. Job 42:7.

Job podía haberse puesto bien orgulloso al ver que Dios vino a defenderle.

Al contrario, él humildemente oró por el perdón de Dios sobre sus tres amigos que tan cruelmente le habían juzgado.

Jesucristo también nos da el mismo ejemplo cuando él dijo…

“… bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian”. Lucas 6:28.

24 junio 2010

24 de Junio - Estudio Devocional

¿Es de alguna sorpresa que Dios interrumpe el discurso de Eliú?

“Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?”. Job 38:1, 2.

Por primera vez desde el principio de sus sufrimientos, Job empieza a oír palabras de consuelo en vez de condenación.

El Dios de amor dijo…

“Ahora ciñe como varón tus lomos… ”. Job 38:3.

Dios le estaba diciendo a Job algo así…

- Levántate de esas cenizas, has sufrido mucho, has probado que Satanás es un mentiroso, prepárate para acercarte a mí, yo no estoy tan lejos de ti, como cuando dijiste…

“… no lo hallaré… y no lo percibiré… yo no lo veré… ”. Job 23:8, 9.

Dios le quería decir…

- Yo quiero que sepas que yo y solo yo tengo el control del inmenso universo y aún estoy involucrado grandemente en los detalles más pequeños de tu vida.

La segunda declaración de Dios a Job le trajo la misma gran consolación…

“… Yo te preguntaré, y tú me contestarás”. Job 38:3.

Otra vez el Señor le quería decir a Job…

- Ya no tienes que oír los insultos de estos hombres crueles, pues yo estoy en control y yo te mostraré la más asombrosa sabiduría sobre el universo que se ha revelado a la humanidad.

Primeramente, Dios quería que Job considerara las limitaciones de su propia sabiduría cuando las comparaba a la sabiduría del único Dios que creó el universo.

“¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión?”. Job 38:31.

Dios le hizo a Job unas 60 preguntas en esta primera parte de la conversación (Job 38:1 - Job 40:2) y más de 80 preguntas en toda esta narración (Job 38-41).

El más sabio astrónomo no puede explicar o cambiar una estrella en el maravilloso despliegue de las Pléyades, una de las más bellas agrupaciones de estrellas.

El Dios todopoderoso quien creó el universo también nos creó a nosotros, cuida de nosotros, pacientemente oye todas nuestras oraciones y provee para nosotros todo lo que es mejor con nuestro destino eterno siempre en mente.

Así es que nosotros podemos ver que no estamos capacitados para cuestionar la sabiduría de Dios.

Para nuestro Padre celestial nada se queda sin ver, nadie es pasado por alto o despreciado y nadie es dejado o echado a un lado.

Él es quien imparte la fuerza espiritual y nos sostiene por medio de su Espíritu Santo que mora en todos los creyentes.

Las palabras de Dios para el apóstol Pablo fueron escritas también para nosotros.

“… Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad… ”. 2 Corintios 12:9.

23 junio 2010

23 de Junio - Estudio Devocional

Eliú no habló hasta que los tres amigos de Job habían terminado sus acusaciones.

Él condenó a los amigos de Job pero expresó aun más hostilidad contra Job.

Cuatro veces en cinco versículos leemos variaciones de la frase… “se encendió en ira”, Eliú (Job 32:1-5).

Este joven egoísta se refirió a sí mismo con las palabras “yo”, “mi”, o “me”, unas 55 veces para informarle a Job que él era el único escogido para interceder de parte de Job y hablar en lugar de Dios (Job 32:6 - Job 33:33).

Las acusaciones de Eliú contra el testimonio de Job son, en parte, la mitad de la verdad y falsas interpretaciones (Job 33:8-13).

Una de las acusaciones de Eliú fue que Job se había declarado como perfecto y sin transgresión (Job 34:6).

Pero en verdad Job había reconocido su imperfección como pecador en los versículos Job 7:21 y Job 13:26.

Sin embargo…

El Señor había proclamado…

“… ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”. Job 1:8.

Eliú erróneamente dijo…

“Porque ha dicho: De nada servirá al hombre el conformar su voluntad a Dios”. Job 34:9.

Pero Job nunca había dicho tal cosa.

Eliú continuó su ataque vicioso contra este hombre piadoso, diciendo…

“Que Job no habla con sabiduría, y que sus palabras no son con entendimiento. Deseo yo que Job sea probado ampliamente, a causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos. Porque a su pecado añadió rebeldía… Y contra Dios multiplica sus palabras”. Job 34:35-37.

Las conclusiones de Eliú estaban en directa oposición al testimonio de Dios quien dijo que Job había hablado de mí con rectitud (Job 42:7, 8).

Durante los tiempos de aflicciones personales, las penas dolorosas, la persecución o los conflictos financieros, somos tentados a deprimirnos y aun dejar de orar.

Es aquí que necesitamos que alguien amorosamente venga a consolarnos y darnos la seguridad que nuestro Señor últimamente está en control sobre cada situación que viene a nuestras vidas.

A pesar de que todo parezca muy malo, Dios siempre quiere usarlo para nuestro bienestar y para su gloria (Romanos 8:28 - Génesis 50:20).

Debemos de tener fe en la sabiduría de Dios.

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:6, 7.

22 junio 2010

22 de Junio - Estudio Devocional

Nadie en la historia bíblica, a no ser Jesucristo mismo, sufrió tanta humillación pública y dolor físico y emocional como Job.

Él había mantenido la posición principal administrativa de su país, pues Job dijo…

“… me sentaba entre ellos como el jefe; Y moraba como rey en el ejército”. Job 29:25.

“Porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que carecía de ayudador. Yo era ojos al ciego, y pies al cojo. A los menesterosos era padre, y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia”. Job 29:12, 15, 16.

En el capítulo 31, Job hace una lista de doce pecados comunes que nadie podía acusarle de haber cometido.

Pero, aún en su tiempo de más necesidad, nadie quiso expresarle compasión o una palabra bondadosa.

Para Job, parecía que no había un fin a la crueldad de las personas que hacían de su sufrimiento algo aun más doloroso y miserable.

“… Empujaron mis pies, y prepararon contra mí caminos de perdición… Se han revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi honor, y mi prosperidad pasó como nube. Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción se apoderan de mí… ”. Job 30:12-17.

Pero aun lo más doloroso para Job fue que le parecía que a Dios no le importaba y que no estaba oyendo sus oraciones.

“Clamo a ti, y no me oyes; Me presento, y no me atiendes”. Job 30:20.

Durante tales tiempos nuestra fe es puesta a prueba, porque por fe andamos, no por vista (2 Corintios 5:7) y no dependemos de las cosas que se pueden ver.

Tenemos que confiar en el Señor y en las promesas de su palabra.

La fe no tiene su origen en nosotros, pues es un regalo de Dios (Efesios 2:8).

Los tres amigos de Job juzgaron la relación de Job con Dios erróneamente, pero Job no dejó que eso llegara a destruir su fe.

Mientras que consideramos a Job, a quien Dios había declarado el hombre más recto sobre la tierra (Job 1:8).

¿Debemos entonces asombrarnos cuando somos acusados erróneamente?

El creyente más dedicado es a veces el que sufre la mayor indignidad y humillación, de personas que no son consideradas y aun de algunos que confiesan ser cristianos.

“… nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis”. 2 Tesalonicenses 1:4, 5.

21 junio 2010

21 de Junio - Estudio Devocional

El libro de Job es la palabra de Dios inspirada.

Job no estaba buscando respuestas cuando dijo…

“Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes… No se dará por oro, ni su precio será a peso de plata… ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia? Porque encubierta está a los ojos de todo viviente… ”. Job 28:12, 13, 15, 20, 21.

Dios es el autor y el revelador de toda sabiduría.

No encontramos ningún substituto para entender su perfecto plan para nuestras vidas, solo es por medio de leer toda su palabra.

Esto quiere decir que es imprescindible leer cada libro de la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, con un sincero deseo de aplicar sus instrucciones a nuestras vidas.

Podemos estar seguros de que Satanás tratará de distraernos de la verdadera fuente de la sabiduría y tentarnos para que tomemos decisiones basadas en las circunstancias o en las normas contemporáneas de la sociedad.

La persona con una mente mundana culpa a Dios como defectuoso, tal y como los israelitas lo hicieron en sus jornadas por el desierto.

Ellos se quejaron de sus circunstancias en vez de reconocer que Dios tiene todo bajo su control.

Nosotros también podemos tomar decisiones imprudentes cuando nos dejamos llevar por los contratiempos.

Para ilustrar esto mejor, a veces pensamos en decirle a otra persona…

- Tú me enojas.

Pero en realidad, hemos escogido enojarnos.

O podemos decir…

- Estoy deprimido hoy.

Sin embargo…

La triste verdad es que nos negamos a ver que Dios está en todas las circunstancias que él permite que lleguen a nuestras vidas.

Podemos estar seguros de que Dios está más interesado de nuestro bienestar que nosotros mismos.

“De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien”. 1 Pedro 4:19.

Siempre podemos escoger ir más allá del enojo y de la frustración de los contratiempos cuando le permitimos a Cristo, que mora en cada creyente, gobernar nuestras vidas.

Esta sumisión a Jesucristo es la clave para experimentar la paz de Dios (Filipenses 4:7).

“La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples”. Salmo 119:130.

20 junio 2010

20 de Junio - Estudio Devocional

Pocos hombres en la historia bíblica han sido estimados por Dios tanto como Job.

Dios dijo de él…

“… ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”. Job 1:8.

Sus amigos erróneamente pensaron que todos sus problemas eran el resultado de sus pecados en secreto.

Ellos pensaban que los hombres malvados son miserables, porque Job estaba extremamente miserable, entonces él tenía que ser muy malvado.

Es sorprendente leer el error de Elifaz con sus entorpecedoras críticas y cruel condenación de Job, cuando dijo…

“Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción”. Job 22:21-23.

En un contraste bien fuerte, Dios le dijo a Elifaz el amigo de Job.

“… no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job”. Job 42:7.

Todavía vemos a personas que se justifican a sí mismas, ultrajantes, con sus propias opiniones, como Elifaz, que están listos para pasar juicio a todos los que no creen como ellos o que están experimentando dificultades o enfermedades.

Al contrario, la fe de Job era inmutable porque él podía decir sin duda…

“Mis pies han seguido sus pisadas; Guardé su camino, y no me aparté. Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida”. Job 23:11, 12.

Job creía que, tal y como Dios es siempre fiel a Su Palabra, Dios también es fiel a su siervo obediente.

A veces nosotros no comprendemos porque tenemos que enfrentarnos a los contratiempos, a los sufrimientos o a los que nos toman en sentido erróneo.

Pero, podemos creer y confiar en Dios pues él siempre le da lo mejor a cada persona que desea hacer su voluntad.

La dedicación de Job debe ser una inspiración a todos nosotros que no estamos tan preocupados en saber “la razón” por nuestro sufrimiento, como en llegar a conocer a Dios y su palabra, la única verdadera fuente para guiarnos.

Le pareció a Job que él no podía encontrar a Dios.

Pero, sabiendo todo esto, Job pudo decir…

“Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro”. Job 23:10.

19 junio 2010

19 de Junio - Estudio Devocional

Dios nos guía a ver, por medio de Job, que no tenemos una buena excusa para quejarnos sobre nuestros sufrimientos, pérdidas materiales o por mal entendidos a otras personas.

Job pensó que toda esperanza de recuperarse estaba perdida cuando dijo…

“Mi aliento se agota, se acortan mis días, y me está preparado el sepulcro… Y mis pensamientos todos son como sombra… Pasaron mis días, fueron arrancados mis pensamientos… ”. Job 17:1, 7, 11.

Bildad interrumpió a este sufrido santo con palabras azotadoras que fueron mucho más crueles y con fuertes críticas que su primer discurso.

Bildad pensó que los sufrimientos de Job mostraron que él era un hombre pecador e hipócrita que estaba condenado sin esperanza.

“Porque red será echada a sus pies… De la luz será lanzado a las tinieblas, y echado fuera del mundo”. Job 18:8, 18.

Entonces Bildad continuó diciendo…

“Ciertamente tales son las moradas del impío, y este será el lugar del que no conoció a Dios”. Job 18:21.

Esta errónea acusación del “amigo” de Job seguramente fue un fuerte golpe para Job.

No era solamente que Job estaba enfrentándose a la muerte, pero morir habiendo sido juzgado como un hipócrita, sabiendo bien en su corazón que él estaba bien con Dios, seguro le fue insoportable.

Nuestros corazones son movidos a compasión al ver que este hombre miserable y aislado estaba mirando más allá de sus sufrimientos.

Pero, con un discernimiento espiritual, Job dijo…

“Yo sé que mi Redentor vive… ”. Job 19:25.

Según la ley, un redentor era el pariente más cercano que era responsable para redimir (comprar) un familiar esclavo o su herencia que había perdido (Levítico 25:25).

El pariente cercano que redimía es una sombra de la venida de Jesucristo, nuestro Salvador-Redentor.

Los sufrimientos continuos de Job solamente le sirvieron para poder acercarse más al Señor.

Esta revelación de una nueva vida después de la muerte es una de las historias mayores del Antiguo Testamento y ha bendecido a millones de personas que han sufrido durante la historia de la humanidad.

En un contraste con Job están aquellos que tienen una perspectiva negativa que, cuando algo les va mal, piensan que nada bueno les llega a ellos y continúan poniendo el énfasis en sí mismos y en su “mala suerte”.

“Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían”. Salmo 34:22.

18 junio 2010

18 de Junio - Estudio Devocional

Satanás impulsó los ataques contra Job por medio de su esposa y sus dedicados amigos en un esfuerzo para comprobar su acusación de que Job iba a maldecir a Dios si sus muchas bendiciones eran eliminadas.

El sufrimiento de Job se intensificó con muchos días y semanas sin dormir y en dolor con los forúnculos ulcerosos que se intensificaban y sin ningún calmante.

Aunque a veces parece que Job dudaba, él siempre terminaba sus comentarios con una gran nota de alabanza a Dios.

Job continuamente afirmó…

“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré… ”. Job 13:15.

Job podía decir con suma confianza…

“… Sé que seré justificado”. Job 13:18.

Aunque sabemos que Job se dio por vencido en recuperar su salud, sus riquezas, sus hijos o su suma posición entre el pueblo, él no llegó a ser controlado por la amargura o el rencor contra sus acusadores o contra Dios.

Al contrario, él miró a su futuro y a estar con Dios después de su muerte, diciendo…

“Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación”. Job 14:14.

Lo que significa… después de morir yo viviré otra vez y seré cambiado.

Qué diferente es la actitud de Job a muchas personas hoy en día que le echan la culpa al destino, a las circunstancias o a otros por lo malo en sus vidas.

Fácilmente llegan a estar disgustados, amargados, pesimistas y llenos de compasión de sí mismos.

Su imagen propia depende de las reacciones de otros.

Cuando otras personas les alaban su autoestima sube, cuando son criticados o sus planes fallan, se sienten derrotados.

Job no necesitaba la alabanza de otras personas para mantener su fe, pues él retenía su confianza en la sabiduría y la justicia de su creador.

Los creyentes siempre podemos dar gracias a Dios por un perfecto y sumo sacerdote, por lo cual (Cristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por nosotros (Hebreos 7:25).

Porque hemos creído en Jesucristo como el Salvador y Señor de nuestras vidas, debemos de tener un deseo sincero de conocer su voluntad mientras que leemos toda su palabra.

La fe inmutable de Job en Dios fue el resultado de su obediencia a la palabra de Dios revelada.

Él dijo…

“Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida”. Job 23:12.

17 junio 2010

17 de Junio - Estudio Devocional

Todos nosotros podemos beneficiarnos al oír cuidadosamente al discernimiento espiritual de Job, de quien Dios dijo…

“… era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. Job 1:1.

Este hombre de discernimiento espiritual proclamó con confianza.

“¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los días del jornalero?... Así he recibido meses de calamidad, y noches de trabajo me dieron por cuenta”. Job 7:1, 3.

Su amigo Bildad erróneamente creía que Dios proporcionaba “noches de trabajo” solamente a los pecadores y su respuesta a Job fue de crítico y cínico.

“¿Hasta cuándo hablarás tales cosas…? Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia”. Job 8:2, 6.

Bildad terminó diciendo que los que se gozan de todas las buenas cosas de esta vida son justos y que todo sufrimiento es el resultado del pecado.

Pero, en una parábola dicha por Jesucristo, el hombre rico que edificó mayores graneros para tener “mayores bendiciones” no era un hombre que agradaba a Dios (Lucas 12:18, 20).

En otra ocasión, Jesús reveló que un hombre no había nacido ciego por causa del pecado (Juan 9:2, 3).

El sufrimiento de Job le llevó a experimentar una madurez espiritual muy profunda mientras que él reconoció a Dios como el todo supremo y habló con confianza sobre su propia inferioridad diciendo.

“Acuérdate que como a barro me diste forma… vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu”. Job 10:9, 12.

Sin embargo…

Job sabía que él y Dios no podían encontrarse en un mismo nivel.

“Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio. No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos”. Job 9:32, 33.

Job estaba expresando su desesperada necesidad de un mediador, alguien que pudiera pararse en la brecha entre el santo Dios y el hombre pecador.

Nuestro Señor Jesucristo es el único mediador que puede restaurar la relación quebrantada con Dios (Romanos 5:8-10).

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. 1 Timoteo 2:5.

Ahora tenemos entrada al Padre por medio de nuestro mediador Jesucristo.

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios”. Hebreos 9:24.

16 junio 2010

16 de Junio - Estudio Devocional

Después de una semana entera de contemplación silenciosa sobre el sufrimiento de Job, Elifaz, su amigo más viejo, habló primero (Job 2:13).

Él trató de convencer a Job que tenía que confesar su pecado secreto, diciendo…

“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso”. Job 5:17.

Elifaz entonces continuó su discurso sobre las bendiciones que Job podía esperar si sólo confesaba su pecado y confidentemente terminó diciendo…

“He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; oyelo, y conócelo tú para tu provecho”. Job 5:27.

Además de todo el sufrimiento físico de Job, sus pérdidas financieras, la muerte de sus hijos y la amargura de su esposa contra Dios, sus tres amigos habían formulado conceptos erróneos sobre su integridad y persistían en acusarle día y noche.

Job sintió el aguijón amargo de la condenación de Elifaz cuando insinuó que Job era un hipócrita.

Job no entendió porque Dios no vino en su defensa.

Aun peor, le parecía que él había sido echado por tierra por las saetas del Todopoderoso (Job 6:4).

Sin embargo…

Los sufrimientos de Job revelaron su discernimiento espiritual.

“¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón, y lo visites todas las mañanas, y todos los momentos lo pruebes?”. Job 7:17, 18.

Nosotros también reconocemos lo insignificante que son nuestras vidas cuando las comparamos al eterno, santo y todopoderoso Dios.

Aunque él nos creó, por nuestra naturaleza fuimos manchados por el pecado y nos merecemos el castigo eterno.

Pero, por medio del milagro del nuevo nacimiento, podemos recibir el gozo de estar eternamente con nuestro amoroso Creador.

Sin embargo…

Todos los que rechazan a Jesucristo como su Salvador personal y Señor serán lanzados al lago de fuego, esta es la muerte segunda (Apocalipsis 20:14, 15).

No es la voluntad de nuestro Padre celestial que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

Dios nos prueba, sea con aflicciones o con bendiciones.

A través de todas las situaciones Dios está buscando cómo desarrollar en nuestras vidas un amor genuino y una completa dedicación a él.

Todo lo que Dios hace y permite últimamente es para nuestro bien.

“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”. Filipenses 1:29.

15 junio 2010

15 de Junio - Estudio Devocional

Sin las santas escrituras, nosotros nunca podremos entender las razones del sufrimiento.

Job, el siervo fiel del Señor, fue despojado de su familia, sus posesiones, su reputación, y su salud.

Pero su sufrimiento no fue una desgracia o mala suerte, ni aun un castigo de Dios por sus pecados como sus amigos erróneamente presumían.

Nuestro creador, quien conoce nuestros más íntimos pensamientos, declaró que Job era hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Job 1:1).

Detrás de todas las maldades del mundo está Satanás y siempre quiere rodear la tierra y andar por ella (Job 1:7), en su continuo esfuerzo para destruir todo lo bueno.

Pero Satanás está bajo la vigilancia constante de Dios y no puede hacer nada sin su permiso.

Satanás presumió que, tal y como toda persona egocéntrica, Job era fiel a Dios sólo por sus recompensas.

Durante su intenso sufrimiento y prueba, la esposa de Job aun le sugirió…

“… Maldice a Dios, y muérete”. Job 2:9.

Ella también había sufrido las mismas pérdidas, pero claramente su mayor pérdida fue su fe en Dios.

Job reconoció que él no era el dueño de todo lo que él poseía, ni aun sus hijos, pero que él era meramente el administrador de las cosas que Dios le había puesto para cuidar.

De ese punto de vista, había sólo un paso más para que Job aceptara que Dios, en su sabiduría infinita, tenía el derecho de reclamar sus posesiones a su mejor tiempo.

En vez de maldecir a Dios, Job le adoró, diciendo…

“… Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Job 1:21.

Así como Satanás usó los “amigos” de Job para deprimirle y para condenarle, Satanás todavía se goza de usar nuestras familias, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo y aun nuestros compañeros en la iglesia para hacer lo mismo hoy en día.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8.

Pero Satanás no es un león, él solamente aparece como un león y su rugir es sólo una ostentación.

Nuestro Dios, todavía está en control completo.

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Hebreos 13:8.

14 junio 2010

14 de Junio - Estudio Devocional

Los “consejeros sabios” de Amán habían “echado suerte” para determinar el tiempo más favorable para asesinar a todos los judíos.

El “día de la suerte” para Amán fue el día trece del mes duodécimo (Ester 3:7-13 - Ester 9:1, 24).

Amán se sintió muy afortunado de que la suerte había caído en el último mes del año, pues pensó que así iba a tener suficiente tiempo para planificar su malvado plan de exterminar a todos los judíos del reino.

El día puesto para la matanza, el cual llegó a llamarse Purim (suerte), llegó a convertirse en vez de un día de muerte a un día de rescate por la intervención de la providencia de Dios.

Amán no sabía que el Dios de Mardoqueo es el Dios que tiene el control de todos los asuntos de este mundo.

Aun cuando…

“La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella”. Proverbios 16:33.

Siguiendo la muerte de Amán, el rey permitió que Mardoqueo escribiera un nuevo decreto dándoles a los judíos el derecho a defenderse.

“En el mes duodécimo, que es el mes de Adar, a los trece días del mismo mes, cuando debía ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, sucedió lo contrario; porque los judíos se enseñorearon de los que los aborrecían”. Ester 9:1.

El libro de Ester muestra cómo Dios usa los siervos fieles para cambiar las situaciones de este mundo y así cumplir con su palabra.

En los días de paz y prosperidad, todos nos sentimos menos propensos a buscar la presencia de Dios.

Pero, cuando nuestra situación parece ser crítica, buscamos su presencia y cuando así milagrosamente interviene, le adoramos por su protección misericordiosa y su provisión.

Ester es un buen testimonio del hecho que, aun en una sociedad secular y dominada por los poderes mundanos, nuestro Dios puede proteger a su pueblo.

Pero, él espera que todos nosotros, como Ester, respondamos con valentía en fe y en contra los “Amanes” de este mundo.

La paz y satisfacción de la cual Mardoqueo y Ester tuvieron con gozo, sólo se puede experimentar por aquellos que comparten la compasión de nuestro Señor por un mundo perdido.

Toda persona tiene derecho a conocer cómo ser salva.

Jesucristo nos dijo…

“… nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.

13 junio 2010

13 de Junio - Estudio Devocional

Como cinco años después que Ester llegó a ser reina, Amán fue llamado por el rey a estar sobre todos los príncipes que estaban con él (Ester 3:1-7 - Ester 2:16, 17).

Cuando fue proclamado el decreto de que todos los judíos serían destruidos, Mardoqueo le rogó a Ester que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de él por su pueblo (Ester 4:8).

Nadie sabía que Ester era judía porque Mardoqueo le había prohibido revelar su nacionalidad.

Ester tuvo miedo y le recordó a Mardoqueo que las leyes persas condenaban a muerte a cualquier persona que se acercara al rey sin ser invitado.

Era un verdadero riesgo, pues ella no había sido llamada para ver al rey en estos treinta días (Ester 4:11).

Ester podía haber pensado…

- Si el rey ha perdido interés en mí, o si el rey se entera que yo soy judía.

- ¿Cómo iba a ser posible influenciarle favorablemente?

Pero Ester creía que el riesgo de perder su posición prestigiosa, como lo había hecho la reina Vasti, o aun perder su vida, no era tan importante como tratar de salvar a su pueblo.

Después de ayunar por tres días, la reina Ester entró en el patio interior de la casa del rey (Ester 5:1) y ella esperó a ver si iba a vivir o morir.

Pero el rey la recibió y le ofreció conceder su petición.

“… Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para el rey”. Ester 5:4.

El rey aceptó la invitación y entonces, durante el segundo banquete, él otra vez le preguntó a Ester cual era su petición.

Él se asombró cuando oyó que Ester estaba rogando por su propia vida.

“… Oh rey… séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda. Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y exterminados… El enemigo y adversario es este malvado Amán… ”. Ester 7:3-6.

Airado, el rey dijo…

“… Colgadlo... Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey”. Ester 7:9, 10.

La vida de Ester nos anima a todos para usar cualquier talento, posición, éxito o riqueza que tengamos por bendición de Dios para decirle a un mundo perdido que nuestro Rey dio su vida para salvarle de los tormentos del infierno.

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. Marcos 8:35.

12 junio 2010

12 de Junio - Estudio Devocional

Hadasa era el nombre en hebreo de la joven huérfana quien llevaba el nombre persa de Ester.

Ella fue llevada al palacio del rey junto con otras doncellas para escoger la reina o para ser parte del harén del rey.

Ester se encontró en una situación de la cual ella no tenía control.

Ella, junto con su primo fiel Mardoqueo, el cual era mayor de edad y había adoptado a Ester, sólo podían confiar en Dios por su dirección y protección.

Para complicar su situación, el hombre que tenía el poder para forzar los mandatos del rey era el hombre malvado y egoísta Amán (Ester 3:10, 15 - Ester 6:6-10 - Ester 7:9).

Cuando Mardoqueo se negó a arrodillarse en reverencia (Ester 3:2), Amán decidió que iba a usar su autoridad para destruir a Mardoqueo y a todos los judíos en el reino.

El plan de Amán se declaró ley con la aprobación del rey inadvertido y echaron suertes para determinar el mejor día para asesinar a todos los judíos (Ester 3:7-13).

Sin embargo…

Mardoqueo y Ester usaron cada medio legal para defender los intereses del pueblo de Dios, aun poniendo en peligro sus propias vidas.

Dios espera de nosotros un buen esfuerzo para resolver los problemas de la salud, del trabajo y de las finanzas.

Nunca debemos dudar que Dios siempre tiene el control mayor para proteger y proveer lo que nosotros no podemos.

Dios nunca falta ni comete errores y nunca pasa por alto a uno de sus hijos.

El verdadero creyente nunca se puede dar por vencido ni caer en los sentimientos de compasión de sí mismo, todos podemos mantenernos fieles y siempre buscar al Señor y a su palabra por su dirección y su fuerza diaria.

Como Mardoqueo, no debemos arrodillarnos a los “Amanes” de este mundo quienes tratan de destruir nuestra lealtad a Cristo.

Como Ester, podemos sentirnos sin esperanza atrapados en el lugar en que estamos, anhelando el día que podamos ser libres y hacer lo que quisiésemos.

Pero, por medio de la parábola de un hombre, Jesucristo también nos explicó la importancia de hacer todo lo mejor que podamos hoy en día, este hombre que…

“Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Mateo 25:22, 23.

11 junio 2010

11 de Junio - Estudio Devocional

Durante la ausencia de Nehemías, la adoración a Dios por los israelitas y la observancia del día de reposo se había casi olvidado.

El darse en casamiento con las mujeres idólatras cananeas era algo común.

A cabo de un tiempo, Nehemías otra vez le pidió permiso al rey para volver a Jerusalén (Nehemías 13:6, 7).

Él estaba muy agobiado porque el pueblo se había descuidado de la ley y entonces tomó medidas drásticas para hacer que la nación volviese a Dios.

“Aquel día se leyó en el libro de Moisés, oyéndolo el pueblo, y fue hallado escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios”. (Nehemías 13:1).

Los mayores pecados fueron cometidos por aquellos que estaban en posiciones más nobles como líderes espirituales.

“… el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías… Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita”… Nehemías 13:4, 28.

Otros sacerdotes también se habían casado con mujeres cananeas.

Añadiéndole a estos pecados, Nehemías descubrió el mal que…

“… Eliasib por consideración a Tobías, haciendo para él una cámara en los atrios de la casa de Dios”. Nehemías 13:7.

Esto no solamente era prohibido por Dios (Deuteronomio 23:3, 4), pero Tobías en tiempos pasados se había opuesto a la obra de Nehemías (Nehemías 2:10, 19 - Nehemías 4:3-8 - Nehemías 6:17-19).

Nehemías dijo…

“… arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara… Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada?... ”. Nehemías 13:8, 9, 11.

La razón fue que los nobles de Judá habían transgredido la ley casándose con mujeres paganas y por consiguiente contaminaban el sacerdocio (Nehemías 13:29).

Nehemías continuó sus reformas mientras que se tenía que enfrentar a mucha oposición.

Él amonestó al pueblo sobre los matrimonios con los cananeos.

“… No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos. ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras”. Nehemías 13:25, 26.

Tal y como Nehemías nosotros también podemos llegar a hacer una diferencia en nuestro mundo.

Él fue usado por Dios de gran manera porque conocía bien las escrituras y se negó a comprometerse con la maldad.

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. Santiago 4:8.

10 junio 2010

10 de Junio - Estudio Devocional

Estas personas ordinarias, sin tener alguna habilidad para edificar los muros, en buena voluntad fueron a trabajar bajo el liderazgo de Nehemías, e hicieron todo lo más que pudieron para reedificar los muros alrededor de Jerusalén.

Solamente un grupo pequeño de todos los que salieron de Persia para reedificar a Jerusalén realmente se establecieron dentro de los muros de la ciudad.

Muchos de los judíos vivían en los alrededores de la ciudad donde podían sembrar, tener animales de pasto y hacer una vida más fácil.

Por esta razón, no había suficientes personas viviendo en Jerusalén para mantenerla y protegerla.

“Habitaron los jefes del pueblo en Jerusalén; mas el resto del pueblo echó suertes para traer uno de cada diez para que morase en Jerusalén, ciudad santa, y las otras nueve partes en las otras ciudades”. Nehemías 11:1.

Los israelitas ahora podían congregarse dentro de los muros reedificados en Jerusalén y adorar sin miedo de sus enemigos.

“Para la dedicación del muro de Jerusalén, buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras… Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento… el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos”. Nehemías 12:27, 43.

La adoración de los israelitas demostró un compromiso de corazón sincero al Señor en esta renovada relación con él.

Aunque todos los verdaderos creyentes aman al Señor, no todos están dispuestos a dejar atrás sus intereses personales y su seguridad financiera para hacer todo lo necesario para cumplir los propósitos del Señor.

Es de suma importancia que los seguidores de Cristo consideren que “los muros” de sus propias vidas necesitan ser reedificados donde los intereses mundanos han entrado y destruido su celo para con el Señor.

En nuestro caminar como creyentes, necesitamos estar en guarda contra cualquier cosa, incluyendo aun las buenas actividades que puedan desviar nuestro tiempo y nuestro dinero de ser usados para Dios y no llegar a hacer tesoros en el cielo, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón (Mateo 6:20, 21).

Todos nosotros queremos oír a nuestro Señor decirnos…

“… Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Mateo 25:21.

09 junio 2010

9 de Junio - Estudio Devocional

Esdras se destaca como un hombre piadoso porque conocía bien las escrituras.

Esdras no solamente les guio en la lectura de la ley, pero muchos de los levitas…

“… hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura”. Nehemías 8:7, 8.

El enseñar la palabra de Dios era tan importante que se menciona siete veces en un capítulo (Nehemías 8:2, 3, 7, 8, 9, 12, 13).

Esto nos hace ver lo importante que es leer toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

Los israelitas fueron enseñados en el verdadero significado de la fiesta solemne de los Tabernáculos, también llamada la fiesta de Tiendas o Sukkoth.

Durante esta fiesta de Sukkoth ellos celebraban en el otoño la (segunda) cosecha y esto conmemoraba los 40 años que sus antecesores moraron en tabernáculos (tiendas) en el desierto (Levítico 23:42, 43).

En el día veinticuatro del mes de Tishri (septiembre/octubre), se reunieron los hijos de Israel en ayuno (Nehemías 9:1).

La fiesta de los Tabernáculos se había observado tal y como fue requerido bajo la ley, pero el Espíritu Santo empezó a moverse entre el pueblo después de la lectura de las escrituras, así que…

“… estando en pie, confesaron sus pecados… leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios”. Nehemías 9:2, 3.

Los levitas fueron movidos en decirle al pueblo…

“… Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendígase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza”. Nehemías 9:5.

Los sacerdotes revelaron cómo Dios les rescató y dijeron…

“… por tus muchas misericordias… enviaste tu buen Espíritu para enseñarles… de ninguna cosa tuvieron necesidad”. Nehemías 9:19-21.

Este es el mismo Espíritu Santo que guía a todos los creyentes hoy en día, tal y como Jesucristo prometió.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado… Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad… ”. Juan 16:8, 13.

El Espíritu Santo también busca cómo guiar a todos los creyentes a practicar la ocupación o la posición que Dios ha escogido para nosotros y así servir al Señor más eficazmente y prepararnos para nuestra herencia eterna.

Sólo el Espíritu Santo puede iluminar nuestras mentes, impartir la convicción por nuestros pecados y darnos el poder para vivir una vida (santa) santificada (1 Corintios 2:16 - 1 Corintios 6:11).

El apóstol le oró a Dios…

“para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”. Efesios 3:16.

08 junio 2010

8 de Junio - Estudio Devocional

El más alto propósito de Dios para su pueblo fue mucho más que la restauración del templo y los muros de Jerusalén.

Estas estructuras hechas por los hombres no tenían el poder para proteger a los israelitas de sus enemigos, a menos que el pueblo supiese y obedeciese la palabra de Dios.

El idioma hebreo, en el cual el libro de la ley (Nehemías 8:3) fue escrito, ya no era la lengua común del pueblo.

Durante el cautiverio, ellos hablaron el arameo, porque era el idioma internacional del comercio y usado por los arameos (sirios), los persas y los babilonios durante ese tiempo.

Después que los muros fueron terminados bajo la supervisión de Nehemías, miles de judíos se congregaban día tras día desde el salir del sol hasta el mediodía para oír a Esdras y a los levitas leer y explicar el libro de la ley de Dios.

Esto resultó en una renovación del pacto de relación de los israelitas con Dios y la restauración de la adoración según fue escrito en la ley de las santas escrituras y un gran avivamiento tomó lugar…

“… porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley”. Nehemías 8:9.

La necesidad más presente hoy en día es que los creyentes lleguen a estar seriamente comprometidos en la lectura de toda la palabra de Dios, porque ella es la que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).

Dios nos habla por medio de su palabra y mientras la leemos, nuestros varios pecados de desobediencia, sean por ignorancia, omisión o comisión, son recordados en nuestras mentes.

Esto nos lleva a la convicción, a la confesión y a la limpieza (1 Juan 1:9).

Entonces es que llegamos a ser hacedores de la palabra y no tan solamente oidores (Santiago 1:22).

Además, el estado de condenación que es el resultado de los pecados que hemos cometido ya no debe permanecer después que nos hemos confesado y arrepentido.

No nos atrevemos a sacar otra vez nuestros pecados pasados ni los de otra persona que ya se han confesado, al contrario, debemos de regocijarnos de la misericordia y el amor de Dios que nos da el perdón por medio de Jesucristo nuestro salvador.

En la parábola de nuestro Señor, el siervo que no perdonó fue entregado a los verdugos.

“Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”. Mateo 18:35.

07 junio 2010

7 de Junio - Estudio Devocional

Nehemías estaba resuelto a reedificar los muros alrededor de Jerusalén, aunque había una fuerte oposición de los samaritanos y aun de los líderes judíos.

Él le dio armas a los obreros con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos (Nehemías 4:13).

Él también dijo…

“… No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas… Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas”. Nehemías 4:14, 20, 21 - Números 14:9 - Éxodo 14:13, 14.

Trabajando unas doce horas al día no les dejó mucho tiempo para hacer algo más.

La fe de los israelitas se había fortalecido por haber leído la palabra de Dios.

Sanbalat otra vez trató de hacer cesar su obra, mandando a decir a Nehemías.

“… Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono”. Nehemías 6:2.

A unos 45 kilómetros al noroeste de Jerusalén.

Pero Nehemías les contestó…

“… Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros”. Nehemías 6:3.

Después que Sanbalat trató por cinco veces reunirse con Nehemías, él entonces lo acusó de rebelarse contra el rey de Persia (Nehemías 6:5-7).

Cuando esto no trabajó, Sanbalat pagó a un falso profeta para predecir la muerte de Nehemías.

Once veces se registró que Nehemías oraba (Nehemías 1:4-11 - Nehemías 2:4 - Nehemías 4:4, 5, 9 - Nehemías 5:19 - Nehemías 6:9, 14 - Nehemías 13:14, 22, 29, 31).

Él animó a los obreros diciéndoles…

“… El Dios de los cielos, él nos prosperará… porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar… Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días”. Nehemías 2:20 - Nehemías 4:6 - Nehemías 6:15.

Una vez que reconocemos y decimos… porque de Jehová es la batalla (1 Samuel 17:47), y que Dios es el único que permite la oposición, entonces es que no nos preocupamos.

Al contrario, buscaremos cómo aprender lo que el Señor espera de nosotros para poder llegar a contestar nuestras oraciones.

El pueblo de fe, aunque una minoría, siempre buscarán un camino para cumplir la voluntad de Dios, mientras que la mayoría siempre buscará excusas para esperar por un tiempo más oportuno.

Cuando estamos sirviendo al Señor, el mayor problema es no llegar a hacer lo mejor con lo que tenemos.

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”. Juan 9:4.

06 junio 2010

6 de Junio - Estudio Devocional

Cuando Hanani, el pariente de Nehemías, llegó a Persia de Jerusalén, él le contó a Nehemías la condición detestable que existía en Israel.

Nehemías dijo…

“Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos…. yo y la casa de mi padre hemos pecado… y no hemos guardado los mandamientos… ”. Nehemías 1:4, 6, 7.

Durante un período de cuatro meses él continuó sus oraciones.

Cuando el rey Artajerjes le preguntó porque estaba tan triste, Nehemías le dijo…

“… ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?”. Nehemías 2:1-3.

El rey misericordiosamente le puso como gobernador de Judá y le comisionó la reedificación de los muros de Jerusalén.

El mismo rey aun proveyó parte de los materiales (Nehemías 2:6-8).

Tres características básicas hicieron del esfuerzo de Nehemías un éxito.

Primero, su deseo de cumplir con la voluntad de Dios (Nehemías 1:1, 11).

Esto lo llevó a dejar el lujo y la seguridad del palacio del rey en Persia y sufrir la injuria en Jerusalén para restaurar los muros de la ciudad de Dios.

En segundo lugar, Nehemías no solamente dijo… ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

También confesó… nosotros no hemos guardado los mandamientos (Nehemías 1:4-11).

Él reconoció que la obediencia a la palabra de Dios es esencial para recibir la respuesta a nuestras oraciones.

Tercero, él estaba determinado a persuadir a su pueblo a unirse a él en la reedificación de los muros, sin pensar en la oposición.

Sanbalat y su gentío expresaron hostilidad y disgusto en extremo contra Nehemías.

“… hicieron escarnio de nosotros… ”. Nehemías 2:19.

Su escarnecimiento se convirtió en calumnia, diciendo…

“… ¿Os rebeláis contra el rey?”. Nehemías 2:19.

Y por más, los grandes ciudadanos de Judá no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor (Nehemías 3:5).

Nehemías se negó a desanimarse o abandonar su propósito.

El deseo de cumplir con la voluntad de Dios depende de recordar que él es soberano sobre todos los acontecimientos de nuestras vidas.

“de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:6.

05 junio 2010

5 de Junio - Estudio Devocional

Los israelitas se habían casado con mujeres cananeas.

Consiguientemente, muchos estaban adorando los ídolos de ellas.

La ley de Dios les había amonestado…

“Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto”. Deuteronomio 7:3, 4.

Mientras que los israelitas oían al sacerdote Esdras proclamar la palabra de Dios, ellos sintieron una gran convicción por sus pecados.

Entonces Secanías habló en lugar de todos los que habían ofendido al Señor y le dijo a Esdras…

“… Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios… Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres… ”. Esdras 10:2, 3.

Uno por uno, cada hombre que se había casado con una mujer extranjera de los cananeos tuvo que presentarse con su mujer y sus hijos delante de la corte y con ellos los ancianos de cada ciudad (Esdras 10:14) para determinar si ellos se habían involucrado en la adoración de los ídolos o si eran adoradores del verdadero Dios de Israel.

Si la única consideración hubiese sido la excomunión de las mujeres extranjeras todo hubiese sido una decisión simple e inmediata.

Pero, mucho más que una simple separación se tenía que considerar en sus cortes.

Cada familia tenía que ser examinada para determinar si las mujeres cananeas habían abandonado sus ídolos y se habían convertido al verdadero Dios de Israel.

Si estos hombres habían guiado a sus esposas a rechazar sus ídolos y ahora adoraban al único Dios verdadero, entonces sus esposas ahora eran israelitas y no serían más llamadas mujeres extranjeras.

Este antecedente había sido establecido por Josué cuando él había protegido a Rahab, la ramera de Jericó y la recibió como uno de ellos, pues ella había renunciado a sus ídolos y a su pecaminoso estilo de vida y había puesto su confianza en el único Dios verdadero de Israel.

Después de muchos años, Rut la mujer moabita, se unió a Noemí, confesando…

“… Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”. Rut 1:16.

Rut había rechazado los ídolos de su pueblo natal y llegó a ser una mujer israelita.

Estas mujeres, Rut y Rahab, llegaron a ser parte de la genealogía de Jesús (Mateo 1:5, 16 - Lucas 3:23, 32).

A veces todos nosotros nos inclinamos a subestimar los dolores y los sufrimientos que resultan al desobedecer la palabra de Dios.

¡El precio de la vida en el pecado es mucho más grande que lo que podemos sospechar!

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Gálatas 6:8.

04 junio 2010

4 de Junio - Estudio Devocional

Porque Esdras conocía bien las escrituras él decidió ser responsable en guiar quizás a cinco mil hombres, mujeres y niños por todo ese largo y peligroso viaje, de posiblemente más de 1.287 kilómetros, desde Babilonia hasta Jerusalén.

Además de todo esto estaba la responsabilidad del valioso tesoro de…

“… plata, el oro y los utensilios, ofrenda que para la casa de nuestro Dios habían ofrecido el rey… ”. Esdras 8:25.

Esdras también sabía los peligros de los bandidos que podían venir a matar y saquear.

El pueblo también tenía que enfrentarse a las fatigas físicas y emocionales.

Hubiese sido más fácil quedarse en Babilonia y solamente orar por la gente en Jerusalén.

Pero Esdras decidió hacer todo lo posible para ayudar.

Además, Esdras no le pidió al rey una guardia de protección militar, pero está registrado que Esdras dijo…

“… publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros… Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan… ”. Esdras 8:21, 22.

Esdras y sus seguidores llegaron sanos y salvos a Jerusalén unos cuatro meses después de haber salido de Babilonia (Esdras 7:8, 9 - Esdras 8:31).

Sin embargo…

Esdras estaba angustiado al oír sobre el estado moral y espiritual en Jerusalén desde que el templo se había reedificado.

Los príncipes vinieron a Esdras diciéndole…

“… El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras… y hacen conforme a sus abominaciones”. Esdras 9:1.

Otra vez, Esdras no dijo…

- Ese no es mi problema, deja que otros se encarguen de eso.

Al contrario, él se involucró en cómo ayudar.

“Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel… ”. Esdras 9:4.

A la hora del sacrificio de la tarde, él se postró arrodillado y extendió sus manos al Señor, y oró diciendo…

“… Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza… Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos”. Esdras 9:6, 10.

Cuando abandonamos la palabra de Dios, todos nosotros también tenemos que interesarnos tal y como Esdras lo hizo.

“¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?”. Santiago 2:21, 22.

03 junio 2010

3 de Junio - Estudio Devocional

Los profetas Hageo y Zacarías les recordaron a los israelitas en Jerusalén que la verdadera razón por la cual la obra del Señor no se terminaba era porque su primer interés estaba en edificar sus casas.

Estos hombres ungidos por Dios con denuedo predicaron la palabra de Dios e inspiraron al pueblo a restaurar el templo.

“Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías… Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel… ”. Esdras 6:14.

No tenemos un registro sobre lo que le pasó a los judíos que estaban en Jerusalén desde ese tiempo de Hageo y Zacarías y el tiempo de la venida de Esdras desde Persia unos sesenta años después.

Zorobabel, Hageo y Zacarías habían ya muerto dejando la próxima generación sin líderes espirituales.

Esdras había nacido durante el cautiverio de Babilonia.

Él era uno de los descendientes de Aarón, el primer sumo sacerdote de Israel (Esdras 7:1-5 - 1 Crónicas 6:3-15).

La clave por la cual Esdras fue tan efectivo en cumplir la voluntad de Dios es evidente.

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”. Esdras 7:10.

Observemos cuidadosamente las tres partes esenciales que le dieron a Esdras su gran éxito.

Primeramente, Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová.

La palabra “preparado” quiere decir un firme y continuo esfuerzo para conocer toda la palabra de Dios.

La segunda manifestación que las bendiciones del Señor estaban sobre su vida fue que Esdras se había entregado a sí mismo para cumplir (obedecer) la ley de Dios.

Y en tercer lugar, él se había preparado para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.

Esdras estaba bien comprometido en buscar, hacer y enseñar la palabra de Dios.

Esto nos debe recordar que si queremos que Dios bendiga nuestras vidas nosotros también tenemos que establecer nuestros corazones sobre todo el consejo de Dios.

“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Efesios 6:16, 17.

Esdras es un ejemplo de cómo Dios usará a cualquiera que tome su palabra en serio.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. 2 Timoteo 2:15.

02 junio 2010

2 de Junio - Estudio Devocional

Después de volver a Jerusalén, los judíos primeramente edificaron…

“… el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos… porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde. Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito… pero los cimientos del templo de Jehová no se habían echado todavía… pusieron a los sacerdotes… a los levitas… cantaban, alabando y dando gracias a Jehová… ”. Esdras 3:2-4, 6, 10, 11.

Se decía que muchos de los hombres que habían visto el templo de Salomón…

“… lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría”. Esdras 3:12.

Quizás estaban llorando sobre lo que podía haber sido si ellos no hubiesen ignorado las advertencias de los profetas que les decían que el pecado continuo siempre resulta en destrucción.

Otros se regocijaron en pensar que un día futuro el templo sería otra vez edificado y allí podrían adorar a Dios otra vez.

Es justo para nosotros lamentarnos por pecados pasados que han traído el juicio de Dios sobre nuestras vidas, tal y como lo hicieron los israelitas.

Pero, podemos dar gracias a Dios que, después que hemos abandonado y confesado nuestros pecados al Señor, podemos estar seguros que…

“… él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados… ”. 1 Juan 1:9.

No debemos de continuar afligiéndonos por las pérdidas del pasado, pues eso siempre obscurece las nuevas oportunidades para el presente y para el futuro.

Ni tampoco debemos gloriarnos en los logros y éxitos personales del pasado.

Diariamente necesitamos seguir adelante con nuestras vidas y unirnos a los que cantan, alabando y dando gracias a Jehová (Esdras 3:11) por su misericordia y su gracia.

El apóstol Pablo nos recuerda diciendo…

“… olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Filipenses 3:13, 14.

Una buena lección que aprendemos de estos judíos devotos es que, mientras buscamos maneras cómo servir al Señor, la oposición vendrá.

Durante la restauración de los cimientos del templo…

“… el pueblo de la tierra… atemorizó para que no edificara. Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén… ”. Esdras 4:4, 24.

Vamos a seguir adelante confiando, no en nosotros mismos, sino en Dios.

“… en el poder de su fuerza”. Efesios 6:10.

01 junio 2010

1 de Junio - Estudio Devocional

Unos 200 años antes del tiempo de Esdras, Isaías había profetizado que Babilonia iba a ser derribada por un hombre llamado Ciro.

El Señor dijo sobre este rey pagano de Persia…

“… cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado… y soltará mis cautivos… ”. Isaías 44:28 - Isaías 45:13.

Estas profecías les aseguraron a los israelitas que, después del juicio de los 70 años del cautiverio por sus pecados que había sido profetizado por Jeremías, Dios iba a restaurarles otra vez a su tierra prometida (Jeremías 25:11, 12).

Para cumplir esa profecía…

“… despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo:… Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén... Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén”. Esdras 1:1, 3, 5.

Durante esta jornada Dios no les dio la apariencia de fuego de noche ni la nube por el día para guiarles el camino y no cayó el maná del cielo como lo habían experimentado sus antecesores (Números 9:15, 16, 22, 23), pero no hay ningún registro de que ellos se quejaron.

Esto fue un gran contraste con las murmuraciones continuas de sus antecesores, quienes habían sido rescatados de Egipto milagrosamente (Deuteronomio 1:26, 43 - Deuteronomio 9:23).

Cuando nosotros reconocemos que nuestro creador soberano controla todas las cosas que afectan nuestras vidas, es que verdaderamente podemos gozarnos de la paz de Dios, sin pensar en lo que pasa, pues…

“… sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Romanos 8:28.

Creyendo esto quitará todo el temor, la depresión, el desánimo, tanto como la crítica, la ira y las contiendas.

Nuestro soberano Dios está sobre todo lo que ocurre en nuestras vidas, incluyendo los sufrimientos y el dolor y usará todo lo que pasa en nuestras vidas para nuestro mejor provecho.

“… vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros”. 2 Corintios 13:11.

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