31 julio 2010

31 de Julio - Estudio Devocional

El cantar de los cantares describe el gozo saludable del amor matrimonial entre un hombre y una mujer.

Expresa las delicias que el novio encuentra en su novia y la novia en su novio.

La novia describe las maravillosas memorias que ella tiene de su novio mientras que él tarda su llegada.

El narrativo por completo se presenta como cualidades de un sueño.

Las circunstancias son indeterminadas y no como las que ocurren en la vida ordinaria.

El deseo, el extravío y la búsqueda representan las imágenes de los sueños.

La novia se encuentra dormida en su cama, pero sus pensamientos eran continuamente sobre su novio que estaba ausente.

“Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; lo busqué, y no lo hallé”. Cantar de los Cantares 3:1.

Se le asegura a cada creyente que…

“Mi amado es mío, y yo suya… ”. Cantar de los Cantares 2:16.

Porque Jesucristo ha entrado en nuestras vidas, nuestra relación de amor continúa creciendo y profundizándose al escucharle cuando él nos habla al leer su palabra.

Llegamos a ser personas diferentes por las virtudes de nuestra relación con el novio que ha de venir.

Él es mi vida... ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí (Gálatas 2:20).

A veces podemos gozarnos de un sentir de la presencia del Señor que está muy cerca.

Pero también, muchas veces, su presencia parece estar muy lejos.

Más aún, nuestro amor para con él continúa creciendo mientras que esperamos con firme esperanza la primera señal de él en su segunda venida.

Esto acontecerá cuando terminen nuestras vidas y él nos dé la bienvenida en la gloria o cuando él vuelva con todo su esplendor como el Rey.

“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. 1 Corintios 13:12.

Como la novia, todos nosotros esperamos con una gran anticipación la segunda venida de nuestro novio cuando nosotros también diremos…

“Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor”. Cantar de los Cantares 2:4.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:1-3.

30 julio 2010

30 de Julio - Estudio Devocional

Salomón fue muy famoso por su sabiduría, pero podía haber sido mal entendido cuando dijo…

“Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios”. Eclesiastés 11:9.

Si no continuamos con su mensaje en este versículo nos sugiriera que él estaba animando a los jóvenes a seguir con las pasiones y los placeres de la vida sin cuidado alguno.

Pero Salomón continuó diciendo…

“… pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios”. Eclesiastés 11:9.

Salomón gastó toda su vida buscando por los placeres en todas las fuentes de la vida, pero usó la palabra “vanidad” (futilidad) más de treinta veces en este libro de Eclesiastés y concluyó diciendo que el ignorar la palabra de Dios es la vanidad de vanidades (Eclesiastés 12:8).

Otra vez antes de terminar su mensaje, Salomón afirmó la base para la sabiduría verdadera.

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento… El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. Eclesiastés 12:1, 13.

Sabiendo que todos nosotros somos parte de los propósitos de Dios, todas las cosas de esta vida entonces se deben de ver como oportunidades para avanzar en el reino de Dios.

La satisfacción espiritual resulta cuando damos de nuestro tiempo, talentos y recursos para cumplir la voluntad de Dios.

Esta es la única fuente verdadera de la felicidad, de la paz mental y de los verdaderos placeres de esta vida.

Por consiguiente, es absurdo buscar las riquezas, la seguridad, el poder, el ser popular o las metas transitorias de esta vida meramente para la satisfacción personal.

Es también vanidad rendirse a los deseos de la carne (desear la satisfacción sensual), los deseos de los ojos (codiciar para obtener más) y la vanagloria de la vida (nuestras propias metas y la acumulación de las posesiones materiales) (1 Juan 2:16).

“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos”. 1 Corintios 3:18, 19.

29 julio 2010

29 de Julio - Estudio Devocional

Cuando Salomón empezó su reinado, él…

“… amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos”. 1 Reyes 3:3.

Pero, mientras que los años pasaron, él buscó la satisfacción de la vida por todos los lugares menos en el Señor y en su palabra (Salmo 119:97, 98).

Después de años de un estilo de vida extravagante, Salomón observó que tanto los ricos como los pobres estaban igualmente llenos de obsesiones con las mismas vanidades.

Los pensamientos de Salomón entonces cambiaron de lo mundano a la vida religiosa y al mismo tiempo notó que muchas personas asistían a la casa de Dios con indiscreción e hipocresía, ofreciendo oraciones insinceras y haciendo votos que nunca llegaban a cumplir.

El Espíritu Santo, hablando por medio de Salomón, advirtió…

“Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal”. Eclesiastés 5:1.

Tal estilo de vida es un insulto delante de Dios, como también destructivo para sí mismo, pues Dios no pasa por alto las acciones de los necios.

“No te des prisa con tu boca… ”. Eclesiastés 5:2.

En cualquier culto de adoración, puede haber personas que saben expresar las palabras correctas para la alabanza y la oración y aun dar generosas ofrendas, pero han venido con otros motivos que el de adorar al Señor.

La verdadera adoración requiere la inspiración de obedecer la palabra de Dios de corazón.

“… acércate más para oír… ”. Eclesiastés 5:1.

Las escrituras también nos revelan esto en estas palabras…

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”. 1 Corintios 3:16.

Cuando nos reunimos en la casa de Dios, abrimos nuestros corazones para adorar, para alabar y para exaltar al Señor.

Jesucristo reconoció la adoración de esta forma.

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”. Juan 4:24.

El lugar donde adoramos al Señor puede ser una catedral admirable, una cabaña, la casa de un discípulo, al lado de un monte, o una cueva.

No hay ningún lugar donde Dios no esté con sus hijos (Juan 14:16 - Hebreos 13:5).

Porque su presencia está siempre presente, debemos de alabarle aun si estamos en una prisión.

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. Hechos 16:25.

28 julio 2010

28 de Julio - Estudio Devocional

Sería bien fácil de llegar a ser conmovidos sobre todos los logros de Salomón.

Él mismo escribió…

“Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena”. Eclesiastés 2:4-10.

Salomón consiguientemente concluyó…

“Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol”. Eclesiastés 2:11.

Salomón estuvo correctamente preocupado al decir…

“Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu”. Eclesiastés 2:17.

Tristemente algunas personas hoy en día todavía están tratando de encontrar un cumplimiento en sus vidas persiguiendo los placeres terrenales mientras que viven ignorando la voluntad de Dios.

Cuando Salomón empezó su reinado, se nos dice…

“… Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David… ”. 1 Reyes 3:3).

Pero, al fijar su vista más y más en sus proyectos materiales, sus riquezas y sus mujeres, sus prioridades fueron torcidas y gradualmente empujó a Dios lejos de su vida.

La vida de Salomón nos recuerda de muchos a quienes Dios ha probado con éxito sobre las cosas materiales, pero tales riquezas no enriquecieron el reino de Dios, pues podían haber sido usadas para dejarles saber a otras personas del mundo que Dios les ama.

La vida es muy corta y nadie puede revivir ni aun un minuto.

Cada persona debe de preguntarse…

- ¿Cuál es el propósito para mi breve vida?

Todos nosotros queremos oír a Jesús decir…

“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Mateo 25:21.

27 julio 2010

27 de Julio - Estudio Devocional

Si amamos a alguien, queremos estar con tal persona y saber lo que le agrada y así podemos desarrollar una relación que dure un largo tiempo.

También queremos saber lo que le disgusta y así evitar las acciones que le son desagradables.

De seguro, esto también es una consideración muy importante en nuestra relación con nuestro Señor.

Dios nos dice…

“El que guarda la ley es hijo prudente… El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable”. Proverbios 28:7, 9.

¿Por qué se interesará Dios de lo que nosotros queremos decirle cuando nosotros no estamos interesados en leer su palabra que nos guía a vivir afortunadamente?

Si queremos que Dios nos oiga cuando oramos, entonces es muy importante leer todos los requisitos por los cuáles Dios acepta nuestras oraciones.

El apóstol Juan les recuerda a los creyentes…

“… confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”. 1 Juan 3:21, 22.

Pero no podemos cumplir con todos sus mandamientos si no leemos toda su palabra para saber cuáles son ellos.

Nos parece también extraño cuando algunas personas hablan de “los principios bíblicos”, pero tales personas no ven la necesidad de leer toda la Biblia para conocer los principios bíblicos.

Ellos oran por las soluciones a los problemas de la vida, pero fallan al no ir al único lugar donde Dios les provee las respuestas.

Jeremías expuso a los predicadores populares en sus días, diciendo…

“… He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman”. Jeremías 6:10.

Nuestro Señor aun declara por medio de su profeta…

“… porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley”. Jeremías 6:19.

Por toda la historia, Dios ha rechazado a su pueblo cuando ellos se han negado a aceptar su liderazgo.

Sin duda, el corazón de Dios fue quebrantado cuando le dijo a Oseas.

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento… ”. Oseas 4:6.

Jesucristo le dio aun más énfasis a la obediencia a su palabra, diciendo…

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”. Juan 15:10.

26 julio 2010

26 de Julio - Estudio Devocional

Parece normal demandar nuestros derechos, de batallar contra los que nos maltratan y aun infligir sufrimientos sobre aquellos que nos han ofendido.

Pero, es un serio pecado deleitarse cuando un enemigo sufre y parece que está recibiendo el juicio que nosotros pensamos que ellos se merecen.

Es aun más serio cuando hospedamos un odio escondido en nuestros corazones contra otras personas y deseamos su caída.

“Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón; no sea que Jehová lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo”. Proverbios 24:17, 18.

Las actitudes de amargura, de venganza, de odio, o de malos sentimientos contra otras personas son reacciones destructivas, y son indicaciones de que no estamos viviendo tan cerca de Cristo como creemos que estamos viviendo y como debemos de vivir.

“… no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. 1 Juan 3:18.

Nunca debemos de considerar a otra persona como enemigo, pues todos somos creados a la imagen de Dios y Jesucristo murió para salvarnos a todos sin acepción de personas.

Vamos a orar para que aquellos que nosotros consideramos “enemigos” lleguen a ser discípulos de Jesucristo y nuestros hermanos y hermanas en el Señor.

Nadie es justificado de vengarse por sí mismo, no tenemos las cualidades para ser el juez, el jurado, ni el ejecutor del juicio.

No nos atrevamos a tomar el lugar de Dios, quien nos dijo…

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. Romanos 12:19 - Deuteronomio 32:35 - Hebreos 10:30).

Si alguien nos trata injustamente, debemos de orar por ellos y por los que nos ofenden.

Todos los pensamientos de odio y venganza son sugerencias de Satanás, pero el Espíritu Santo que mora en cada creyente nos da el poder para rechazar esas sugerencias y ofrecer misericordia y perdón en vez del odio contra los malhechores.

Nuestras reacciones al comportamiento impiadoso de los que nos ofenden revela si estamos siendo controlados por el Espíritu Santo o por nuestra vieja naturaleza pecaminosa (Romanos 8:1-9).

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad… Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Mateo 5:5, 10.

25 julio 2010

25 de Julio - Estudio Devocional

El alcohol es asombrosamente engañoso.

El insidioso trago “de vez en cuando”, aun con moderación, parase que no hace daño.

Da la apariencia de que hace de la vida más gozosa.

Pero muchas personas que beben “socialmente” tarde o temprano descubren que han cambiado el deseo de cumplir con un propósito en sus vidas por la mera despreciable existencia.

Muchas personas ilustres que en otros tiempos habían tenido gran éxito e influencia han sido reducidos a la inutilidad por el alcohol.

Pero, aunque parezca extraño, ellos piensan y están convencidos de que ellos tienen el poder de parar de beber cuando ellos quieran.

Por eso Dios nos amonesta…

“El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio”. Proverbios 20:1.

Es digna de lástima la persona que trata de escapar de las adversidades de esta vida y relajarse con “un pequeño trago”.

No hay palabras que puedan expresar los resultados tan tristes de las personas que continuamente usan el alcohol.

La amonestación de Dios es clara sobre el efecto venenoso del alcohol.

“Mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor”. Proverbios 23:32.

El uso del alcohol toma el control de nuestras vidas químicamente (lo físico) y emocionalmente (lo mental) y se manifiesta por los efectos y acciones físicas y sicológicas.

Una vez que la persona está “atrapada”, su dependencia del alcohol le roba el buen juicio y gradualmente puede destruirle su vida y las vidas de otros seres queridos.

El uso del alcohol también puede producir muchas heridas físicas y emocionales sin fin, que son inevitables e irreversibles.

Mientras que una persona sigue entregando su vida al alcohol y embriagándose, tal persona llega a ser más y más insensible a las consecuencias de sus acciones.

Gradualmente, millones de personas han permitido que sus vidas estén en directa violación a la palabra de Dios.

La única libertad de estas trágicas consecuencias es la misericordia y el amor de Dios.

Cuando una persona llega a un arrepentimiento verdadero y viene a Cristo, permitiéndole ser Salvador y Señor de su vida, es entonces que el Espíritu Santo llega a ser su fuerza para vencer el pecado.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”. Efesios 5:18.

“Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Romanos 13:13, 14.

24 julio 2010

24 de Julio - Estudio Devocional

Nadie es humilde naturalmente.

El corazón humano ha sido traspasado por el orgullo desde la caída de Adán, sólo Cristo, quien mora en el creyente, puede desarrollar la verdadera humildad en nuestras vidas.

Esta humildad se manifiesta cuando mostramos bondad para los que no son bondadosos, paciencia para los que nos molestan y amor para los que son desagradables.

Somos inconsistentes al pensar que “humildemente nos hemos entregado a Jesucristo” y al mismo tiempo actuamos ásperamente contra otros.

El Señor siempre nos guía a ver el resultado del orgullo y la falsa humildad.

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios”. Proverbios 16:18, 19.

Es natural pensar que somos humildes, especialmente cuando estamos solos en oración delante de Dios.

Pero la humildad o la falta de ella, es bien evidente por medio de nuestra actitud cuando estamos con alguien que nos irrita.

Si nuestras respuestas son expresadas de cualquier manera sin bondad, o por la forma exterior de nuestras palabras o nuestras acciones o por la forma interior de nuestros pensamientos, entonces nuestra “humildad” no es real, es meramente una máscara (pretendiendo ser piadosos) para nuestro orgullo.

Por conocer el destructivo poder del orgullo, vamos a mirar a las personas que son difíciles de amar como personas que son mandadas por Dios para darnos una oportunidad para limpiarnos de nuestra santurronería personal (o falsa humildad) y expresar la verdadera humildad de Cristo y el amor de Dios.

Los creyentes que son verdaderamente humildes no sienten celo, ni envidia cuando ellos son ignorados mientras que otras personas son alabadas.

Dios siempre nos recuerda…

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Filipenses 2:3.

La humildad nos permite expresar la misma naturaleza de Cristo en nuestras vidas cuando existen diferentes opiniones.

La palabra de Dios también nos amonesta…

“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión”. Romanos 12:16.

Cuando llevamos la naturaleza de Jesucristo en nuestras vidas vemos a otras personas tal y como Jesús los ve y les damos la misma consideración, sin considerar su raza, su posición, sus habilidades, sus riquezas, pues… Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34).

23 julio 2010

23 de Julio - Estudio Devocional

Dios, en su infinita sabiduría, nos ha declarado…

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”. Proverbios 13:24.

La mayor contribución que podemos hacerle al futuro de nuestros hijos es enseñarles la obediencia y el respeto, primeramente a Cristo como su Salvador personal y Señor de sus vidas y entonces a sus padres y a todos los que están en autoridad, incluyendo a los maestros en la escuela y a todos los oficiales que ejecutan la ley.

Esta obediencia debe también extenderse a las leyes del gobierno bajo las cuales vivimos.

Como un requisito para enseñar a los niños la sumisión a la autoridad, es vital que los padres consistentemente muestren la sumisión a la justa autoridad por sus propios ejemplos.

La vara es un símbolo de la autoridad que Dios le ha encomendado a los padres para enseñar a sus hijos.

Al aplicar la vara estamos ejercitando esa autoridad.

La vara de la corrección debe ser administrada firmemente pero aún con amor.

El aplicar la vara de la autoridad no quiere decir que los padres pueden derramar sobre sus hijos las frustraciones que se han acumulado, como en gritarles demandas y dándoles bofetadas o golpeándoles.

Estos son ejemplos del abuso físico y mental.

No debemos esperar que nuestros hijos se comporten como adultos.

Ellos necesitan la misma amorosa bondad y paciencia de nosotros que también nosotros deseamos de nuestro Padre celestial.

Aun a veces los creyentes, espiritualmente maduros, nos olvidamos de cuántas veces el Señor, en su paciencia y amor, nos ha perdonado nuestros pecados y fracasos por tantos años.

La disciplina bíblica sigue el mismo ejemplo de nuestro amoroso Padre en el cielo, quien corrige y disciplina a todos los que él ama (Hebreos 12:6).

El salmista lo expresó así…

“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra”. Salmo 119:67.

Nosotros sí podemos desarrollar en nuestros hijos ese respeto ordenado por Dios para las autoridades y al mismo tiempo proveerles la seguridad de nuestro amor y el amor de Dios para con ellos.

Es muy importante tener un buen tiempo con nuestros hijos, especialmente leyendo la Biblia y orando con ellos para desarrollar un interés y un sentimiento para las cosas de Dios (Deuteronomio 6:2-9 - Proverbios 22:6).

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa”. Efesios 6:1, 2 - Éxodo 20:12.

22 julio 2010

22 de Julio - Estudio Devocional

Nada en esta vida puede ser más atesorado y sin precio, que conocer la palabra de Dios.

Tal y como Salomón le habló estas palabras a su “hijo”, Dios nos está hablando a nosotros como a “hijos”.

“Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas al que entiende, y razonables a los que han hallado sabiduría. Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella”. Proverbios 8:8-11.

¿Es alguna sorpresa que Satanás busca sobre todas las cosas evitar que el creyente lea la palabra que Dios ha escrito, la cual nos guía a conocer y a poder discernir el bien del mal?

Cuando lo primero que consideramos es el amor, la lealtad y nuestro servicio al Señor, somos guiados a la obediencia de su palabra.

“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”. Proverbios 9:10.

Esta sabiduría y entendimiento cubre cada aspecto de nuestra vida e incluye… la vida física, la vida espiritual, la vida financiera y el buen estado de la vida social.

“El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder… Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan… Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos…. Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová. Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte”. Proverbios 8:13, 14, 17, 32, 35, 36.

La diferencia básica entre la persona sabia y la necia está en el uso que cada una le da al tiempo, a sus talentos y a las posesiones materiales.

Cuando nosotros confiamos en Dios y en su palabra, eso resultará en una preciosa obediencia a él y a lo que Dios quiere que hagamos con nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestras posesiones (Proverbios 3:5, 6).

Siempre estamos en uno de dos caminos en nuestra jornada por la vida.

El camino que los sabios siguen es estrecho y mucho más difícil, pero trae satisfacción, paz y vida eterna.

Sin embargo…

El camino ancho de los necios inevitablemente les guía a la vanidad y últimamente al lago de fuego eterno.

“Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Apocalipsis 20:14, 15.

21 julio 2010

21 de Julio - Estudio Devocional

Mientras que los creyentes del Antiguo Testamento se reconocen como la esposa de Jehová y los del Nuevo Testamento se reconocen como la novia de Cristo, así resulta que el placer sexual con cualquier otra persona fuera del matrimonio de un hombre con una mujer, el cual ha sido ordenado por Dios, es adulterio espiritual contra Dios.

Los pecados sexuales son tan engañadores y destructivos que se habla mucho más sobre las advertencias de su perversidad en este libro de Proverbios que ningún otro pecado.

Los pecados sexuales contaminan nuestro cuerpo, el cual es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19).

Las advertencias en el libro de Proverbios se encuentran en los Proverbios 5 - Proverbios 6:23-35 - Proverbios 7 - Proverbios 9:13-18 - Proverbios 22:14.

Dios nos revela que la única manera de estar seguros se encuentra…

“Cuando la sabiduría entrare en tu corazón… ”. Proverbios 2:10.

El abandono a las relaciones pecaminosas pueden proveer gozos físicos momentáneos, pero el que comete adulterio es falto de entendimiento, corrompe su alma el que tal hace (Proverbios 6:32).

Dios nos advierte sobre los resultados desastrosos del adulterio los cuales son inevitables.

“Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado”. Proverbios 7:22.

Algunos piensan que el adulterio o la fornicación son aceptables cuando ocurre entre adultos que así lo consienten, pero Dios dice…

“No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”. 1 Corintios 6:9, 10.

Satanás solamente nos puede tentar.

El pecado empieza cuando empezamos a contemplar la tentación.

Por esa razón, tenemos que llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5).

Cualquier persona que ha sido arrastrada por un pecado sexual debe de orar y pedirle a Dios que le perdone, pues…

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Proverbios 28:13.

“pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios… porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados… añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”. Hebreos 10:12, 14, 17, 18.

20 julio 2010

20 de Julio - Estudio Devocional

“Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios”. Proverbios 2:1-5.

Esto nos habla de una dedicación seria, progresiva y diaria para alcanzar un alto nivel espiritual.

Hablando por medio de Salomón, Dios nos está diciendo…

“Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia”. Proverbios 2:9-11.

En contraste, muchas personas hoy en día, no le dan tiempo a la lectura de la Biblia, aunque el apóstol Pablo nos rogó…

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. 2 Timoteo 2:15.

Sólo pocas personas oran por los logros espirituales para poder cumplir con el propósito para el cual Dios las creó.

Creyentes que saben discernir ponen sus metas en línea con los propósitos de Dios.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia… ”. Mateo 6:33.

Pues todas las otras metas para esta vida son secundarias.

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”. Filipenses 3:20.

La decisión de a quién vamos a servir es de suma importancia, pues afectará todas las áreas de nuestras vidas.

Esa energía tan intensa que a veces se aplica para conseguir el éxito en esta vida, también se debe aplicar a las ganas del creyente en cumplir con los valores eternos para el bienestar de otras personas y para la gloria de Dios.

Uno de los pensamientos más serios de esta vida es…

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”. Mateo 16:27.

19 julio 2010

19 de Julio - Estudio Devocional

El salmista empezó y terminó cada uno de los últimos cinco Salmos diciendo…

“Alaba, oh alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva… Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios, el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre… Aleluya”. Salmo 146:1, 2, 5, 6, 10.

Alabamos al Señor porque podemos buscarle en todas nuestras necesidades.

El salmista continuó diciendo…

“Alabad a JAH, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza… El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas… el envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra”. Salmo 147:1, 3, 15.

“Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos”. Salmo 148:13.

La verdad es esta, al paso que nos determinamos conformarnos más y más a Cristo y darle el primer lugar en nuestras vidas, veremos más interrupciones, las cuales van a querer tomar más tiempo y atención.

Cuando esto pasa, somos tentados a buscar lo que es mejor para “nuestro propio reino” en vez de buscar primeramente el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33).

Muchas veces, aun a lo que llamamos “buenas cosas” nos quitan el tiempo para buscar “las mejores cosas” que Dios nos quiere dar.

Sin embargo, también puede que las cosas buenas lleven a probar nuestra fe, para ver si, como Job, nosotros también podemos decir…

“Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro”. Job 23:10.

Por todo el libro de los Salmos, podemos reconocer que nada llega a nuestras vidas por accidente.

En su sabiduría y en su amor, todo lo que Dios permite o causa es con el propósito de desarrollar todo lo mejor y lo bueno que él tiene para nosotros y en nosotros.

Estos últimos Salmos nos dan la seguridad que tenemos un amoroso Padre celestial, que quiere lo mejor para sus hijos.

Para hacer esto posible, él nos ha provisto su palabra como un verdadero guía que revela cómo debemos de vivir para agradar a Dios.

Dios también ha provisto su iglesia, donde podemos cantarle alabanzas, compartir nuestros testimonios con otros creyentes que aman al Señor y recibir instrucciones e inspiración de nuestros líderes espirituales.

Dios nunca quiere que vivamos en nuestra propia suficiencia, independientes y solos (Efesios 4:16).

El libro de los Salmos termina proclamando…

“Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya”. Salmo 150:6.

18 julio 2010

18 de Julio - Estudio Devocional

Nuestro creador inspiró al rey David a escribir…

“Oh Jehová… todos mis caminos te son conocidos… tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí… porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre… y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos…”. Salmo 139:1-16.

Dios revela que fue durante la concepción que David vino a ser una persona, un alma viviente.

Aunque, como una criatura que no había nacido, nadie lo podía ver y era como si estuviera enterrado en la tierra.

Pero su cuerpo no era un misterio para su creador, quien con mucha habilidad lo estaba preparando para poder cumplir con su destino, ordenado por Dios, aquí en la tierra.

Dios también guio al profeta Isaías a profetizar sobre Jesucristo.

“… Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria… me cubrió con la sombra de su mano… Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo… también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”. Isaías 49:1-6.

Dios también le reveló a Jeremías…

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. Jeremías 1:5.

Si las madres de David, Isaías, o Jeremías les hubiesen abortado, ellas llevarían la condena de haber asesinado a grandes hombres de Dios.

Los registros de hoy sólo mostrarían tres fetos más sin nombres.

El Espíritu Santo inspiró a nuestro amado médico Lucas a escribir lo que el ángel Gabriel le anunció a la virgen María.

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS”. Lucas 1:31.

Notemos que nuestro Señor Jesucristo fue anunciado como Persona en la concepción.

“Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Mateo 19:14.

17 julio 2010

17 de Julio - Estudio Devocional

El salmista nos recuerda…

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras”. Salmo 133:1, 2 - Éxodo 30:25, 30 - Levítico 8:12.

El santo aceite de la unción, el buen óleo sobre la cabeza de Aarón, el primer sumo sacerdote, es una prefiguración de la unción, la morada y el derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes hoy en día.

El aceite que fue derramado simboliza el Espíritu Santo quien, en amor, cubre y penetra las vidas de todos los que se someten a él.

Todos los creyentes tienen el mismo Espíritu Santo morando en ellos (1 Juan 2:27).

Por consiguiente, debemos expresar la unidad de los creyentes en un espíritu de amor, sin parcialidad, sin pensar en que raza, que nacionalidad, que nivel de educación o de riquezas.

La clave para la unidad verdadera es esto…

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Filipenses 2:3.

Nuestra naturaleza pecaminosa (caída) siempre está lista para distorsionar los encuentros desagradables con otros y nuestras emociones pueden crear una crisis de los incidentes insignificantes.

A todo esto le añadimos, que muchas veces todos nosotros, por ser egoístas, demandamos nuestro derecho y les echamos la culpa a otros por nuestras frustraciones.

El orgullo, la obstinación y un espíritu independiente son todos los enemigos de una vida llena del Espíritu de Dios.

La persona que refleja a Cristo acepta una ofensa personal con paciencia en vez de reaccionar a la dureza de otras personas.

Necesitamos reconocer que una persona con una mala actitud a veces está reaccionando momentáneamente a las frustraciones causadas por conflictos previos, pesares, sufrimientos, o malas noticias.

Dios permite que personas con dificultades se acerquen a nuestras vidas para darnos una oportunidad para expresar el amor y la paciencia de Dios para ellos, tal y como nuestro Señor nos ha dado a conocer su amor y su misericordia a nosotros los creyentes.

La unidad de los creyentes puede ser comparada a una gran orquesta con muchos instrumentos creando bellas armonías.

Para mantener esa armonía, tenemos que mantenernos entonados con el Maestro conductor.

“porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Gálatas 3:27, 28.

16 julio 2010

16 de Julio - Estudio Devocional

Todos los varones judíos que estaban físicamente listos y limpios según las ceremonias requeridas bajo la ley de Dios tenían que ir a Jerusalén tres veces cada año (Éxodo 23:14-17 - Deuteronomio 16:16).

Con confianza en la protección del Señor en sus jornadas, el adorador israelita podía cantar…

“Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra… Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”. Salmo 121:2, 8.

Los Salmos eran cantados mientras ellos viajaban hacia Jerusalén para participar en las fiestas, los sacrificios y la adoración.

Aunque algunos tenían que viajar de una a tres semanas para llegar a Jerusalén, estas jornadas eran un gran gozo para ellos.

Todos cantaban con la seguridad que el Señor iba a proteger sus hogares y sus posesiones durante su ausencia.

“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”. Salmo 121:4.

El salmista dijo…

“Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana. Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él”. Salmo 130:5-7.

Los israelitas eran enseñados a confiar en el Señor por su provisión y su protección, como también por el perdón de sus pecados.

Estamos acercándonos rápidamente al final de nuestras oportunidades para edificar el reino de Dios.

El rey David, por medio de la inspiración del Espíritu Santo, pudo prever ese glorioso tiempo cuando el Mesías reinará en Jerusalén.

“Pedid por la paz de Jerusalén… Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien”. Salmo 122:6-9.

Esta profecía predice el perfecto reino del Príncipe de Paz.

“Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”. Isaías 2:3.

Siglos habían pasado, pero el día pronto iba a llegar cuando el trono de Israel iba a ser ocupado por un descendiente de David… el Mesías (Salvador) prometido, el Hijo de Dios nacido de una virgen, Jesucristo.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él… en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados… ”. Efesios 1:3, 4, 7.

15 julio 2010

15 de Julio - Estudio Devocional

El propósito del capítulo más largo de la Biblia es para fijar nuestra atención en la única guía infalible para esta vida dada por nuestro creador.

En ella, Dios ha provisto todas las cosas que necesitamos para ser las personas que él preparó de antemano para llegar a cumplir el propósito para el cual él nos creó.

De igual manera e indispensable es conocer a nuestro creador, el Salvador y Rey Mesías que pronto vendrá otra vez.

Este Salmo empieza con…

“Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová… y con todo el corazón le buscan”. Salmo 119:1, 2.

Esto quiere decir mucho más que esquivar el pecado o vivir una vida buena.

Nuestras bendiciones vienen cuando diligentemente buscamos al Dios mismo.

Como David, todos los que buscan a Dios orarán…

“Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Salmo 119:10, 11.

Es mientras que nos gozamos en la palabra de Dios más que de toda riqueza (Salmo 119:14) que nuestro compañerismo con el Señor es una seguridad.

El salmista continuó diciendo…

“… No me olvidaré de tus palabras”. Salmo 119:16.

Esta manera de olvidarse es mucho más que un lapso momentáneo de nuestra memoria.

Esto nos habla de la tendencia a olvidarnos del Señor por el resultado de estar muy involucrados en otros intereses de la vida día tras día y así nos descuidamos de su palabra.

Cada día necesitamos orar…

“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley… Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas… ”. Salmo 119:18, 27, 35, 36.

Al hacer esto, tenemos mucho por qué cantar sin mirar a las circunstancias de la vida (Salmo 119:54).

El hijo o la hija de Dios también puede decir junto con el salmista…

“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra… bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos”. Salmo 119:67, 71.

Aunque él había sido afligido, el salmista no acusó a Dios de falta alguna, ni aun dudó de la sabiduría y la justicia de Dios.

Para muchos de nosotros, es en tiempos difíciles que con mucho dolor reconocemos que hemos tomado decisiones erróneas, las cuales nos han llevado a consecuencias dañosas.

Aquí es cuando reconocemos que la Biblia es inapreciable, pues ella sola revela los verdaderos valores de la vida y nos prepara para la eternidad.

“Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos”. Salmo 119:162.

14 julio 2010

14 de Julio - Estudio Devocional

Cuando Jesucristo ascendió al cielo, él cumplió las profecías que el Espíritu Santo había anteriormente inspirado a David a escribir…

“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Salmo 110:1.

Jesucristo citó este Salmo refiriéndose a sí mismo en Marcos 12:36.

Israel, como nación, rechazó su Rey Mesías.

“La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo… y es cosa maravillosa a nuestros ojos… Bendito el que viene en el nombre de Jehová… Jehová es Dios, y nos ha dado luz; atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré. Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia”. Salmo 118:22, 23, 26-29.

Jesús citó este Salmo, diciendo…

“… ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo? Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará”. Lucas 20:17, 18 - Marcos 12:10, 11.

El apóstol Pablo citó este Salmo cuando les escribió a los hermanos que estaban en Éfeso.

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor”. Efesios 2:19-21.

Después del milagro de sanar al hombre cojo afuera del templo, hablándole al pueblo de Israel.

“… Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel… sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hechos 4:8, 10-12.

13 julio 2010

13 de Julio - Estudio Devocional

Aunque Dios había fielmente bendecido a Israel, lo había rescatado milagrosamente de la esclavitud de Egipto, le proveyó la tierra prometida, le dio victoria sobre los cananeos y gran prosperidad.

“Bien pronto olvidaron sus obras; no esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad”. Salmo 106:13, 14.

Se traen a nuestra atención, la infidelidad de Israel y sus pecados pasados.

Aquí vemos que algunos…

“Hicieron becerro en Horeb, se postraron ante una imagen de fundición”.
Salmo 106:19.

“Olvidaron al Dios de su salvación… ”. Salmo 106:21.

“Pero aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra”. Salmo 106:24.

“Antes murmuraron en sus tiendas… ”. Salmo 106:25.

“No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo”. Salmo 106:34.

“Antes se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras, y sirvieron a sus ídolos… ”. Salmo 106:35, 36.

El salmista entonces señaló las consecuencias inevitables.

“Se encendió, por tanto, el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su heredad; los entregó en poder de las naciones, y se enseñorearon de ellos los que les aborrecían… ”. Salmo 106:40-42.

Pero, el juicio de Dios sobre los israelitas fue mezclado con su misericordia.

“Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad habitable. Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta… Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina”. Salmo 107:6-9, 20.

Observemos cuidadosamente que el método número uno que Israel usó para el rescate, sigue siendo el mismo para todas las personas hoy en día… envió su palabra, y los sanó.

El salmista podía haber dicho simplemente… el Señor los rescató.

Pero al contrario, el escogió decir… envió su palabra, y los sanó.

Su palabra es Jesucristo, pues…

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1:1.

Su palabra, la palabra de Dios escrita, cuando la creemos y la hacemos, es el método por el cual Dios ha escogido suplir y satisfacer cada necesidad de cada persona.

“Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres… Véanlo los rectos, y alégrense… ¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias de Jehová?”. Salmo 107:8, 15, 21, 31, 42, 43.

12 julio 2010

12 de Julio - Estudio Devocional

David fue inspirado por el Espíritu Santo a profetizar más allá de la vida, la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesucristo y dar a ver su segunda venida en su reino cuando administrará igual justicia por todo el mundo.

Por esta razón, David declaró…

“… En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían… ”. Salmo 101:2, 3.

David estaba testificando que todos sus placeres personales, como también todas sus transacciones de negocios, tenían que agradar a Dios.

Para mantener esta actitud, David tuvo que escoger sus amigos cuidadosa y sabiamente, y dijo…

Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado (Salmo 101:4), que significa… yo no tendré ninguna relación con alguien que esté en la maldad.

Algunas de las muchas razones para alabar al Señor son dadas en el Salmo 103, pero es nuestro amoroso Señor mismo quien es la mayor razón de nuestra alabanza.

Primeramente, le alabamos por quien él es, el todopoderoso, el todo-sabio y el justo creador.

Con acción de gracias le alabamos porque…

“No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen”. Salmo 103:10, 11.

Nosotros nunca debemos de parar de alabarle por su gran misericordia y por su gran amor que nos perdona y nos limpia de todos nuestros pecados.

El perdón significa, que ellos no serán más recordados, ni por Dios, ni por nosotros mismos (1 Juan 1:9 - 2 Pedro 1:9).

Dios nos ha dado la seguridad de que…

“Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”. Salmo 103:12.

Esto nos recuerda que un perdón sin límites debe de ser la característica de cada creyente y verdadero discípulo de Jesucristo, pues él nos dijo…

“… cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”. Marcos 11:25, 26.

11 julio 2010

11 de Julio - Estudio Devocional

La adoración no es un “tiempo” reservado para recibir satisfacción personal o para gozarnos de un “buen sermón”.

La adoración debe ser una expresión del corazón que es activa, que viene de adentro de nuestro ser y que se muestra por medio de la oración, de la alabanza y de la adoración, demostrando nuestra estimación a nuestro Padre celestial y a nuestro salvador Jesucristo.

Siguiendo esto, todo lo otro, incluyendo el sermón, llega a tener más significado.

Por inspiración del Espíritu Santo, el salmista invita a los fieles…

“Venid, aclamemos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación…Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz”. Salmo 95:1, 6, 7.

Una parte esencial de la adoración es cuando cantamos de corazón con una actitud de gratitud y con acción de gracias.

La palabra “aclamar” lleva consigo el sentido de expresar gran gozo y devoción a nuestro Señor.

La alabanza al Señor lleva la adoración a un nivel más allá de nuestras necesidades personales a la mayor altura de amor y de adoración que glorifica al Padre celestial, a nuestro Salvador Jesucristo y al Espíritu Santo que mora en nosotros.

Una persona “concentrada en sí misma” piensa que un servicio de “adoración” es un tiempo de satisfacción personal.

Por consecuencia, a veces oímos a tal persona decir…

- no me llenó en nada el servicio.

La razón es bien clara, tal persona no puso mucho de su parte.

Otras personas pierden la llenura espiritual porque deciden reflejar la actitud y los caprichos de los incrédulos cuando son confrontados con circunstancias adversas, como perder un trabajo, la muerte de un ser querido, un divorcio, la acción traicionera de un amigo, o cualquier otra experiencia dolorosa.

Cuando decidimos ser infelices y vivimos disgustados, nos privamos del gozo de una vida abundante y llena de paz.

Vamos a pensar en todo lo que nuestro Señor ha hecho por nosotros, en nosotros y con nosotros y en todo lo que él ha prometido para toda la eternidad y entonces no podremos dejar de adorarle y alabarle.

“Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo”. Salmo 100:2.

Nuestra alegría estará en proporción directa de nuestra fe en Dios, en su presencia y en sus promesas que nunca faltan.

“Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones”. Salmo 100:5.

10 julio 2010

10 de Julio - Estudio Devocional

El que habita al abrigo del Altísimo es la persona que tiene un corazón afirmado en obedecer al Señor (Salmo 91:1).

El poder acercarse a Dios requiere limpiarse las manos de actividades cuestionables y purificar nuestros corazones de todos los pensamientos, actitudes, o motivos pecaminosos.

De seguro que Dios será nuestro escudo y adarga (Salmo 91:4) y así nos dará la seguridad de su protección.

El salmista expresó su mayor confianza en el amoroso cuidado de Dios cuando dijo…

“No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día… ”. Salmo 91:5-8.

… que significa numerosos ataques satánicos.

Entonces él les asegura esto a los piadosos al decir…

“Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra”. Salmo 91:9-12.

Satanás, un ángel caído, le citó estos versículos a Jesús después de sus 40 días de ayuno en un intento de persuadir a Jesús de tirarse del pináculo del templo, diciendo…

“… Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”. Mateo 4:6 - Lucas 4:9-11 - Salmo 91:11, 12.

En tratar de tentar al Señor, Satanás es como algunos hoy en día que aman las promesas de Dios, pero faltan al considerar las condiciones de las promesas.

Nuestro Señor estableció el ejemplo cuando respondió a las tentaciones de Satanás.

“… Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”. Mateo 4:7 - Deuteronomio 6:16.

Satanás ha engañado a muchos por decir…

- Tu situación es una excepción.

- Solamente una vez más.

- Ten una mente más abierta, todo el mundo lo está haciendo.

Él también usa ejemplos de hipócritas para engañar a algunos mostrándoles que hay personas religiosas que hacen eso, porque no lo haces tú también.

Siempre debemos de recordar…

“Absteneos de toda especie de mal”. 1 Tesalonicenses 5:22.

09 julio 2010

9 de Julio - Estudio Devocional

El Espíritu Santo guio a David a unir las dos armas de nuestra milicia, la oración y la palabra de Dios inspirada en el Salmo 86, mostrando el poder que tenemos cuando las dos llegan a ser parte de nuestra manera de vivir.

Cuando David ofreció su oración…

“Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, porque estoy afligido y menesteroso”. Salmo 86:1.

Y así él estaba reconociendo su dependencia de Dios.

David se vio a sí mismo como “afligido y menesteroso”, pero él también expresó…

“Guarda mi alma, porque soy piadoso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía”. Salmo 86:2.

Él le oraba al Señor diariamente, no sólo en los tiempos de crisis (Salmo 86:3).

Aunque David era el rey de Israel y nunca había perdido una batalla, al referirse a sí mismo como “tu siervo”, él estaba reconociendo el señorío de Dios sobre su vida (Salmo 86:4).

David oró…

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan”. Salmo 86:5.

Esto nos hace recordar que cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones que no están bajo nuestro control, nosotros también debemos de decir tal y como David dijo…

“En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes… Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios”. Salmo 86:7, 10.

El deseo supremo de cada creyente debe ser el mismo que expresó el rey David en esta oración…

“Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad… ”. Salmo 86:11.

Esta es la oración que todos debemos ofrecer diariamente.

Cuando David oró…

“… Afirma mi corazón para que tema tu nombre”. Salmo 86:11.

Él estaba declarando la única meta de su vida.

Un corazón afirmado en Dios es indispensable.

Por esta razón podemos decir…

“vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás”. 2 Pedro 1:5-10.

08 julio 2010

8 de Julio - Estudio Devocional

Esto nos recuerda del horrible pesar que sintieron los israelitas después de la destrucción del templo y de su nación.

El pueblo de Efraín (Israel), no guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley (Salmo 78:10 - Amós 2:4).

El salmista otra vez nos recuerda de los inevitables resultados del pecado.

“Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; han profanado tu santo templo; redujeron a Jerusalén a escombros… ”. Salmo 79:1-4.

Dios había escogido a Israel para dar testimonio al mundo de su gracia, mostrando cómo él bendeciría a todos los que le honraran a él y a su palabra, pero como nación Israel falló miserablemente.

El fiel remanente clamó…

“No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, porque estamos muy abatidos. Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre”. Salmo 79:8, 9.

La sangre de animales sólo podía expiar (cubrir) temporalmente por los pecados hasta que Jesús, el perfecto cordero de Dios, sacrificara la propia sangre de su vida por los pecados del mundo.

Cuando Juan el Bautista vio...

“… a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29.

Con la muerte de Jesús, todos los sacrificios por los pecados del Antiguo Testamento, los cuales anteriormente eran sólo para cubrir, ahora son substituidos por su sangre impecable.

Por esa razón…

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9.

El sacrificio de Cristo en la cruz hizo posible que tanto los judíos como los gentiles, que se arrepienten y aceptan a Jesús como su salvador, son perdonados de sus pecados (Gálatas 3:27, 28).

Los sacrificios y las fiestas de Israel eran símbolos y sombras de todo lo que iba a ser cumplido por Jesús el Mesías.

Él fue el único que cumplió perfectamente su significado profético.

De este modo, Dios destruyó para siempre el viejo sistema de sacrificios por los pecados que estaba bajo la ley y ahora proclama.

“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna”. Hebreos 9:15.

07 julio 2010

7 de Julio - Estudio Devocional

“Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas”. Salmo 75:1.

El salmista alabó al Señor por tener la seguridad de que ningún esfuerzo contra los fieles de Dios, ni por muy poderoso que sea, puede poner tropiezo a la habilidad de Dios para protegerles y bendecirles.

La alabanza y la acción de gracias siempre nos lleva a la seguridad que Dios tiene todo el control del presente y del futuro de su pueblo.

Cuando tenemos que enfrentarnos a los problemas de la vida, somos enseñados a orar en fe que nuestro Dios todopoderoso nos protegerá, nos guiará y nos fortalecerá.

Sin embargo…

Nuestro salmista fue guiado a prever que algunos de los santos más piadosos y preciosos al Señor sufrirían violencia por su fe y así fue guiado a escribir…

“De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos”. Salmo 72:14.

Aquí se le refiere a Dios como... el Dios de Jacob (Salmo 75:9), por lo tanto, nos beneficiaremos mucho al estudiar la razón porque Dios bendijo y protegió a Jacob.

Esaú había amenazado matar a su hermano Jacob sobre la primogenitura que Dios había predicho que legítimamente le pertenecía a Jacob.

Dios sabía de antemano que Esaú iba a despreciar la primogenitura y que Jacob la iba a apreciar tanto que arriesgaría aun su vida para obtener la bendición final de Isaac, confirmando que Dios había escogido a Jacob para que llegase a ser el heredero del pacto con Abraham.

Veinte años después, cuando Esaú recibió la noticia que Jacob estaba en camino a casa, Esaú fue a encontrarse con él con 400 de sus siervos (Génesis 32:6).

Esto parecía como si Esaú iba a cumplir con su promesa de matar a Jacob.

Esta amenaza fue la que llevó a Jacob a orar toda una noche.

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí”. Salmo 32:24-29.

“… Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3:1-2.

06 julio 2010

6 de Julio - Estudio Devocional

Cuatro veces en este corto salmo leemos…

“Te alaben los pueblos, oh Dios… ”. Salmo 67:3, 5.

Esto es un buen recordatorio para alabar a nuestro maravilloso Señor, quien ha prometido sus bendiciones sobre toda alabanza genuina e inspirada por el Espíritu Santo.

“Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben”. Salmo 67:5.

Mientras que esperamos por su venida del cielo…

“… los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría. Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre… ”. Salmo 68:3, 4.

El salmista entonces predijo la resurrección de Jesucristo, diciendo…

“… Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas… Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad… Dios, nuestro Dios ha de salvarnos… Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor”. Salmo 68:11, 18, 20, 32.

El apóstol Pablo citó este Salmo, pero en esta forma…

“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres”. Efesios 4:8.

Entonces el apóstol Pablo añadió…

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Efesios 4:11, 12.

Vamos a unirnos al salmista en una proclamación de alabanza y adoración al Señor.

“Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación… Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día, aunque no sé su número”. Salmo 68:19 - Salmo 71:15.

Durante el triunfante reino de Jesucristo, todos los…

“Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor”. Salmo 68:32.

Nosotros también necesitamos repetir las palabras de David y decir…

“Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: engrandecido sea Dios”. Salmo 70:4.

Aun su nombre proclama su salvación que da vida… Yeshua, literalmente significa Jehová es salvación.

El apóstol Pablo también fue inspirado a escribir…

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 2 Timoteo 3:16, 17.

05 julio 2010

5 de Julio - Estudio Devocional

Por causa del esfuerzo despiadado de Saúl para buscar y matar a David, él fue forzado a huir a un área desolada afuera de la tierra prometida, exilado de su hogar, de sus seres queridos y de las comodidades físicas del palacio.

David estaba oprimido por su pesar, tal y como nosotros también lo hubiésemos estado, cuando oró.

“Oye, oh Dios, mi clamor; a mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo”. Salmo 61:1-3.

Aunque el lugar desolado donde él estaba le parecía “el cabo de la tierra”, David sabía que su verdadera fuente de seguridad “delante del enemigo” era el mismo Dios viviente.

Al poner a Dios como nuestra “torre fuerte” reconocemos que estamos bajo la protección y el cuidado del Dios invencible.

La depresión y la frustración no necesitan existir en la vida de la persona que cree que Dios es su “torre fuerte delante del enemigo”.

Dios nos ha dado la seguridad…

“Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”. Salmo 84:11.

Tal como el rey David, nosotros también podemos depender del Señor para recibir su protección y su provisión, sin pensar en lo débil que nos sentimos a veces sobre nuestras circunstancias, pues nada es difícil para el Señor (Jeremías 32:27).

Jesús confirmó esto, diciendo…

“… porque todas las cosas son posibles para Dios”. Marcos 10:27.

Aunque las circunstancias difíciles de David se quedaron iguales por muchos años, él continuó expresando su confianza en el Señor, diciendo…

“El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio… En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”. Salmo 62:2, 7.

Es una buena consolación saber que todo lo que tenemos que enfrentar en esta vida nos está preparando aun mejor para la eternidad.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?... Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8:35, 37.

04 julio 2010

4 de Julio - Estudio Devocional

Dios tiene que juzgar todo pecado no confesado.

Así fue bien adecuado que David, varón conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:14), expresó el gran aborrecimiento que Dios tiene contra el pecado.

En el Salmo 59 están incluidos los castigos que Dios juzgará contra todos los malhechores en el día del juicio final.

El salmista dijo…

“… No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad… Acábalos con furor, acábalos, para que no sean… ”. Salmo 59:5, 13.

David escribió…

“Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos”. Salmo 69:28.

Asaf dijo en su cántico…

“… los que te aborrecen alzan cabeza. Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente… Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel… Sean deshonrados, y perezcan”. Salmo 83:2-4, 17.

El salmista presenta el pecado como rebelión contra Dios.

David se identificó con Dios, quien aborrece el pecado.

“Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos”. Salmo 139:22.

El decir “los aborrezco por completo” no nos habla del celo, del rencor, de la envidia, o de la ambición personal.

Al contrario, es la misma expresión del rey que reconoció que él era el ungido representante de Dios sobre la tierra y que él era responsable de administrar la justicia por parte de Dios.

Toda la humanidad ha heredado la naturaleza pecaminosa por medio de Adán.

Por consiguiente…

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso… ”. Jeremías 17:9.

“No hay justo, ni aun uno… por cuanto todos pecaron…”. Romanos 3:10, 23.

Y están espiritualmente…

“… muertos en vuestros delitos y pecados”. Efesios 2:1.

Porque Jesucristo es el eterno Hijo de Dios, nacido por medio de una virgen, la naturaleza pecaminosa que ha pasado desde Adán a todos los hombres no existió en él, y así Jesús nació sin pecado (2 Corintios 5:21).

Él también vivió sin pecado (Hebreos 4:15).

Por tener una naturaleza impecable, Jesucristo fue el único apto para morir en nuestro lugar por nuestros pecados para que nosotros pudiéramos recibir vida eterna (1 Juan 5:11).

El arrepentimiento verdadero prepara nuestro corazón para recibir a Cristo como nuestro salvador y permite que él llegue a ser el Señor de nuestras vidas mientras que vivimos en obediencia a su palabra (Hechos 2:38 - Hechos 4:12).

Nuestro amoroso salvador pronto volverá como Rey de reyes.

“… y con justicia juzga y pelea… De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones... ”. Apocalipsis 19:11, 15.

03 julio 2010

3 de Julio - Estudio Devocional

Por inspiración de Dios, el rey David escribió…

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. Salmo 1:1, 2.

Años después, en una ocasión, “su delicia” no estaba en “las instrucciones del Señor”, sino en la belleza de la esposa de su vecino Urías heteo, uno de sus soldados más fieles.

Mientras que Urías estaba en la batalla, David cometió adulterio con su esposa.

Por medio de una estrategia militar por maniobras de David, Urías murió, permitiéndole a David casarse legalmente con Betsabé.

Parecía que todo había tenido un buen final para David y Betsabé hasta que Natán, el audaz profeta de Dios, se le apareció y denunció el malvado y egoísta pecado del rey, diciendo.

“¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer… ”. 2 Samuel 12:9.

Bajo la ley, David debería morir y él lo sabía bien (Levítico 20:10).

Pero David se postró delante de la misericordia de Dios como un pecador quebrantado y oró…

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones… Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. Salmo 51:1, 3, 10.

Por esta oración sincera de David, rogando por misericordia, Dios lo perdonó.

Pero el resultado de su pecado fue una deshonra y un sufrimiento personal por el resto de su vida, así como muchas tragedias personales y consecuencias nacionales.

En verdad, no hubiésemos querido que esto hubiese pasado en la vida de David.

Pero, aquí fue registrado para mostrar la decepción y la destrucción del deseo carnal que nunca termina.

El Espíritu Santo inspiró a David a registrar su propio llanto de dolor y arrepentimiento.

Esto le da esperanza a cada pecador que verdaderamente se arrepiente y así puede experimentar la misericordia y el perdón del amor de Dios, mientras que al mismo tiempo nos enseña a todos las consecuencias inescapables del pecado.

“Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Apocalipsis 3:19.

02 julio 2010

2 de Julio - Estudio Devocional

Fue predicho por el salmista que Jesucristo, nuestro admirable Señor de señores y Rey de reyes.

“… Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, y tu diestra te enseñará cosas terribles… Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”. Salmo 45:4, 6, 7.

La mayor parte de los reyes son conocidos por su tiranía, pero el eterno Rey de reyes tiene los rasgos perfectos del carácter de la verdad, de la imparcialidad, de la humildad, y de la justicia.

Aquí encontramos un recordatorio de las palabras de Jesucristo dirigidas a sus discípulos después de la resurrección.

“… Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”. Lucas 24:44.

El apóstol Pablo citó el Salmo 45 escribiendo de Jesucristo.

“Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”. Hebreos 1:8, 9 - Salmo 45:6, 7.

El amor por la justicia y el aborrecimiento del desorden y de la desobediencia son atributos de Cristo.

Cada persona que ha aceptado a Jesucristo como su Señor y su Salvador ha llegado a ser parte de la novia de Cristo, el Rey de reyes.

“Y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu señor”. Salmo 45:11.

A él le tenemos que dar nuestra alianza indivisa.

Por eso el Señor nos ha asegurado su amoroso cuidado sobre nuestras vidas.

En el medio de las pruebas y las circunstancias indecisas, ningún creyente necesita temer los resultados de ellas.

El reino del Señor es “cetro de equidad” (y de rectitud), por eso no hay nada que debemos de temer.

Pues nuestro Padre nos ha enseñado a orar… Padre nuestro…. (la relación más cercana entre la familia), el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (todo lo que necesitamos) (Mateo 6:9, 11).

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. Mateo 6:34.

01 julio 2010

1 de Julio - Estudio Devocional

Mientras que David se sentaba a ver la leña quemándose en el fuego, al ver sus llamas brillantes lentamente convertirse en ceniza, él se recordó que cada vida, aunque en un tiempo estuvo brillando, muy pronto se desvanece y termina en la muerte.

El Espíritu Santo le movió a escribir…

“Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego… ”. Salmo 39:3.

Esto nos hace ver que no importa la inspiración y las promesas que una vida tenga, pronto terminará.

David entonces oró…

“Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti; ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive”. Salmo 39:4, 5.

La oración de David nos lleva a ver que la brevedad de esta vida es un asunto que toda persona tiene que considerar, no es algo solamente para los ancianos.

Sin embargo…

Nuestra cultura trata de distraernos para no reconocer que esta vida es muy corta y así perdemos las oportunidades de cumplir con la voluntad de Dios.

Comparada con la eternidad, la vida en esta tierra es corta… muy breve.

Aún, más extraño, es ver lo fácil que perdemos el tiempo en las actividades diarias y nos olvidamos que nuestra vida sólo está a un suspiro de este lado de la muerte.

En esta breve jornada aquí en la tierra, puede que pensemos en el pasado y tengamos que revivir algunas experiencias o repetir algún trabajo, pero, en este viaje por la vida el tiempo perdido no se puede recuperar.

Esto nos hace considerar seriamente lo que Dios quiere que hagamos hoy en día y así llegar a usar cada oportunidad que el Señor nos da para servirle.

En su palabra podemos aprender lo que Dios espera de nosotros.

La muerte pronto nos separará eternamente de todas las cosas materiales que poseemos.

Para la mayoría de nosotros, la muerte vendrá inesperadamente y más pronto de lo que pensamos.

Debemos de considerar todas las metas temporales que nos roban el tiempo y las oportunidades para ayudar a llevar a un mundo perdido las buenas nuevas de la vida eterna.

Casi todo nuestro tiempo y energía son dedicados a las preparaciones para obtener nuestras propias seguridades y placeres.

Muchos cometen el error fatal de esperar mucho por un tiempo más conveniente para servir al Señor.

Jesús sabía lo que era importante al decir…

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”. Juan 9:4.

Otro salmista nos enseñó a orar…

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Salmo 90:12.

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