31 agosto 2010

31 de Agosto - Estudio Devocional

El profeta Jeremías fue uno de los grandes profetas en la historia bíblica y pocos han sufrido tanta humillación pública, hostilidad, siendo rechazado como Jeremías.

Por más de 40 años, él les advirtió a los israelitas de creer en Moisés y seguir la ley de Dios o sufrir el juicio de Dios.

Finalmente ellos se tuvieron que enfrentar a la destrucción inevitable de su glorioso templo y de Jerusalén, la ciudad de Dios.

Dios no permite el sufrimiento sólo por la causa del castigo.

Dios siempre tiene dos propósitos… primeramente, como un juicio sobre el pecado, pero en segundo lugar, permitir a los que han ofendido a Dios la oportunidad de arrepentirse y comprometer sus vidas a Dios.

Verdaderamente podemos alabar a Dios porque él nos perdona todos nuestros pecados (1 Juan 1:9).

El profeta Jeremías nos da esa seguridad de Dios.

“Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias”. Lamentaciones 3:32.

Por medio de la destrucción del templo vino la comprensión de la fatalidad del pecado y las consecuencias de la indiferencia sobre la palabra de Dios.

A eso le tenemos que añadir que ellos asumían que la promesa del pacto de Dios continuaría aun cuando la responsabilidad del pacto para con el pueblo era ignorada.

Por esta razón el profeta suplicaba…

“Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová”. Lamentaciones 3:40.

Jeremías le pidió al pueblo venir delante de Dios confesando los pecados de la nación, en arrepentimiento y en obediencia a la palabra de Dios.

Ese reino de Judá que había sido tan poderoso fue sometido a toda forma de humillación.

Su pueblo tuvo que mendigar por el pan de los extranjeros, tuvo que pagar por el agua y sin esperanza tuvo que contenerse al ver que sus hijos fueron llevados como esclavos y forzados al duro trabajo mandatorio y aun sabiendo que los soldados paganos…

“Violaron a las mujeres en Sion, a las vírgenes en las ciudades de Judá”. Lamentaciones 5:11.

Aun podemos sentir el corazón quebrantado y el llanto del profeta al expresar su dolor…

“Cayó la corona de nuestra cabeza; ¡ay ahora de nosotros! porque pecamos”. Lamentaciones 5:16.

Los justos siempre sufren en medio de una nación malvada, pero, para los creyentes, el sufrimiento debe de abrir nuestros ojos a los verdaderos valores de esta vida.

“Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad”. Hebreos 12:9, 10.

30 agosto 2010

30 de Agosto - Estudio Devocional

La santa ciudad de Jerusalén…

“… se ha vuelto como viuda, la señora de provincias ha sido hecha tributaria. Amargamente llora en la noche, y sus lágrimas están en sus mejillas. No tiene quien la consuele de todos sus amantes; todos sus amigos le faltaron, se le volvieron enemigos. Judá ha ido en cautiverio a causa de la aflicción y de la dura servidumbre… ”. Lamentaciones 1:1-3.

Jeremías nos dice porque Jerusalén fue reducido a destrucción tan deplorable…

“… Porque Jehová la afligió por la multitud de sus rebeliones; sus hijos fueron en cautividad delante del enemigo”. Lamentaciones 1:5.

Judá había sido destruida y muchos se habían muerto de hambre.

Ahora sus pocos habitantes que quedaban estaban siendo llevados por sus enemigos a otras tierras extranjeras.

Todo lo que había sido tan precioso estaba ahora amontonado tristemente en ruinas.

Para ilustrar la miserable situación de los israelitas en sus sufrimientos y dolores, el profeta Jeremías compara las riquezas, la seguridad y el orgullo de la ciudad de Jerusalén con una viuda que ha perdido a su esposo.

El amoroso Señor había sido el proveedor generoso y el protector poderoso de Israel, pero ahora el pueblo había rechazado al Señor.

Como una viuda, Jerusalén estaba ahora sola, llorando de noche, sin nadie que la consolara.

“Pecado cometió Jerusalén, por lo cual ella ha sido removida; todos los que la honraban la han menospreciado… ”. Lamentaciones 1:8.

Las casas fueron quemadas y el palacio derribado, pero aun mucho más trágico, el glorioso templo de Dios había sido destruido.

Se les había olvidado que el pacto de Dios con Israel requería su propia obediencia voluntaria a la palabra de Dios.

La única otra nación que ha sido fundada sobre Dios y su palabra es los Estados Unidos de América.

Es reconocida por todo el mundo como una nación cristiana, aun su moneda le dice al mundo… en Dios confiamos.

Pero, Dios no puede ignorar los pecados de ninguna persona ni aun los de una nación.

La negligencia espiritual finalmente nos lleva a la pérdida de la libertad.

Es un hecho que el pecado nos engaña y ciega nuestros ojos a la realidad.

En el pecado aun los enemigos a veces se ven como amigos, pero pronto muestran su verdadera naturaleza la cual destruye nuestra verdadera felicidad.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8:31, 32.

29 agosto 2010

29 de Agosto - Estudio Devocional

El imperio espectacular de los caldeos sobrepasó todo lo que el mundo de aquel entonces sabía.

Babilonia, su capital, parecía invencible con paredes de 300 pies de altura y lo suficientemente anchas para poder correr dos carros juntos.

El imperio babilónico tenía un gobierno absoluto sobre todas las naciones cuando Jeremías declaró…

“En un momento cayó Babilonia… ha venido tu fin… sino que para siempre ha de ser asolado”. Jeremías 51:8, 13, 37, 60-62.

Como fue predicho por el profeta, la capital de Babilonia… en un momento cayó.

Esto pasó la noche que el rey…

“… Belsasar hizo un gran banquete… en aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real… ”. Daniel 5:1, 5-9.

Ciro, el rey del imperio de los persas que conquistó a Babilonia impulsó a los judíos a volver a Jerusalén y reedificar el templo.

Pero casi toda la generación de los ancianos que habían sido llevados cautivos a Babilonia ya se había muerto.

La nueva generación estaba prosperando bajo el gobierno de Persia y por consiguiente, no quería irse.

La apatía de la mayoría de los judíos de dejar el lujo de Babilonia y cambiarlo por la pobreza y la privación que iban a experimentar al volver a Jerusalén tiene un paralelo hoy en día.

Esta historia describe exactamente a algunas personas que aman los placeres de este mundo en vez de responder al llamamiento de Jesucristo, quien nos dice…

“… Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24.

Los que “serán seguidores” pueden considerar a Mateo, quien tenía una posición prestigiosa y de influencia en el gobierno.

Pero Mateo sabía que había otras cosas más importantes en esta vida que el vivir para satisfacer los deseos personales y egoístas, e inmediatamente decidió negarse a sí mismo y ser un buen seguidor de Jesús.

¿Es posible “negarse a sí mismo y tomar nuestra cruz” y al mismo tiempo dedicar nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestros talentos a los placeres personales durante el día de reposo?

Nos engañamos cuando le damos al Señor una pequeña porción de lo mejor que tenemos.

Los verdaderos seguidores de Cristo mantienen sus ojos en el Rey que está por venir.

Jesús urgió…

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida… mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia… ”. Mateo 6:25, 33.

28 agosto 2010

28 de Agosto - Estudio Devocional

Jeremías profetizó que los amonitas, los descendientes de Lot que durante su historia habían sido hostiles a los israelitas, iban a ser destruidos (2 Crónicas 20:1-3 - 2 Reyes 24:1, 2 - Jeremías 27:3-6).

La tierra de los hijos de Amón…

“… será convertida en montón de ruinas, y sus ciudades serán puestas a fuego… ”. Jeremías 49:2.

El Señor entonces vuelve a hablar de Moab, que también eran descendientes de Lot, diciendo…

“He aquí yo traigo sobre ti espanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, de todos tus alrededores; y seréis lanzados cada uno derecho hacia adelante, y no habrá quien recoja a los fugitivos”. Jeremías 49:5.

Después, nuestra atención se vuelve a Edom, una nación que descendía de Esaú, el hermano gemelo de Jacob.

Edom siempre había sido un enemigo celoso de los descendientes de Jacob que se había unido a Nabucodonosor para saquear la ciudad de Jerusalén y ellos aun extendieron su territorio hasta el sur de Judá, habitando un área que llegó a ser llamada Idumea.

Por sus acciones contra Israel, el destino de Edom fue correctamente predicho por el profeta.

Así ha dicho Jehová…

“Mas yo desnudaré a Esaú, descubriré sus escondrijos, y no podrá esconderse; será destruida su descendencia, sus hermanos y sus vecinos, y dejará de ser… ”. Jeremías 49:10-12.

Finalmente, el juicio sobre Babilonia fue presentado, un imperio mundial que parecía ser invencible.

Pero Jeremías dijo…

“Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos… Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento… ”. Jeremías 50:1-3.

Después de las profecías de destrucción, Jeremías profetizó la salida de Israel del cautiverio.

Aquí observamos que al final de los días los israelitas demostrarán un arrepentimiento genuino y aceptarán a su Mesías, Jesús.

“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel… diciendo: Venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido”. Jeremías 50:4, 5.

Sabemos que las potestades de las tinieblas tratan de desanimarnos en un esfuerzo para destruir nuestra fe en Dios.

Pero tenemos que poner los ojos en el Rey que muy pronto vendrá otra vez.

Nunca hay una razón válida para permitir que las presiones y los problemas de esta vida nos lleven a la depresión.

Cuándo Satanás trata de bombardearnos con tristeza, entonces vamos a clamar en voz alta junto con el salmista, el rey David.

“Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán”. Salmo 63:3.

Dios no es glorificado por nuestros temores, ni por nuestras dudas, ni por nuestras frustraciones.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18.

27 agosto 2010

27 de Agosto - Estudio Devocional

Entre todas las profecías de Jeremías, el Señor decidió incluir un mensaje personal sólo para un hombre, a Baruc, el asistente descontento de Jeremías.

“Así ha dicho Jehová Dios de Israel a ti, oh Baruc: Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso”. Jeremías 45:2, 3.

Puede ser que Baruc esperaba que su servicio como un escriba le iba a ayudar a cumplir con sus ambiciones personales, ser bien reconocido, u otras metas egoístas.

El abuelo de Baruc, Maasías, había sido el gobernador de Jerusalén durante el reino de Josías (Jeremías 32:12 - 2 Crónicas 34:8).

¿Pensaba Baruc en secreto que él tenía una “gran lista de cualidades” para ser algo más que un escriba de un profeta no muy popular?

En vez de recibir alguna recompensa, o aun algunas palabras de compasión, Baruc recibió una fuerte reprimenda del Señor.

¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques… ”. Jeremías 45:5.

Baruc no expresó ningún dolor sobre la futura destrucción de Jerusalén y del templo de Dios y sobre la triste esclavitud del pueblo, tal y como lo profetizó Jeremías.

Al contrario, él solamente expresó pena por no poder cumplir con sus metas personales.

Aunque Baruc estaba registrando la palabra de Dios que fue hablada por Jeremías, él no tenía un sentido espiritual ni el discernimiento de Jeremías, quien deseaba que el pueblo se arrepintiese de sus pecados y evitara su destrucción.

Baruc tenía un gran privilegio como colaborador en el ministerio de Jeremías.

Nuestro tiempo y nuestros talentos son tesoros preciosos que el Señor ha depositado en nuestras vidas para cumplir su voluntad en nosotros y por medio de nosotros.

La verdadera satisfacción viene cuando reconocemos que Dios ha arreglado las circunstancias que vienen a nuestras vidas.

La actitud de Baruc es típica de las personas que están descontentas y frustradas por sus circunstancias o sus posiciones de poca o de menos importancia de las que ellos piensan que se merecen, o aun otras tantas personas que viven frustradas con sus cónyuges.

A tales personas les falta reconocer que…

“… gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento”. 1 Timoteo 6:6.

26 agosto 2010

26 de Agosto - Estudio Devocional

Dios usó a Nabucodonosor para castigar a su pueblo rebelde y cumplir su profecía sobre la destrucción de Jerusalén.

El pueblo oyó que…

“… el rey de Babilonia había puesto a Gedalías hijo de Ahicam para gobernar la tierra, y que le había encomendado los hombres y las mujeres y los niños, y los pobres de la tierra que no fueron transportados a Babilonia”. Jeremías 40:7.

Gedalías estableció su gobierno en Mizpa, unos 8 kilómetros al noroeste de las ruinas de Jerusalén.

Gedalías entonces hizo un banquete en honor de Ismael en Mizpa.

Ismael era un líder de un partido nacional que estaba en contra de los babilonios.

Durante este banquete Ismael y sus diez compañeros asesinaron a Gedalías (2 Reyes 25:25 - Jeremías 40:7- Jeremías 41:18).

Los israelitas que estaban en ese lugar parece que estaban esperando que Nabucodonosor se vengara otra vez.

Entonces, ellos se escaparon a Egipto y aun forzaron a Jeremías a ir con ellos.

En Egipto Jeremías vio a los israelitas seguir en su decadencia y en sus pecados mientras que adoraban a Astoret diosa de los sidonios.

“Entonces… todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo: La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti; sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. Más desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos”. Jeremías 44:15-19.

Algunos dirán que el piadoso profeta Jeremías, de seguro, se merecía haber sido tratado mejor que eso por su lealtad al Señor.

Pero, aunque desanimado por la incredulidad de su pueblo, Jeremías no tenía nada que temer, pues él sabía bien que su vida estaba en las manos de su Dios.

Jeremías no se comprometió con ellos, pero se mantuvo fiel a Dios, sin tener cuidado de las consecuencias.

De seguro, todos nosotros también podemos decir junto con el apóstol Pablo, siervo de Dios…

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”. Filipenses 3:8.

25 agosto 2010

25 de Agosto - Estudio Devocional

Durante el undécimo año del reino malvado de Sedequías, los ejércitos de Nabucodonosor sitiaron la ciudad de Jerusalén y Sedequías frenéticamente le dijo a Jeremías.

“Consulta ahora acerca de nosotros a Jehová, porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra nosotros; quizá Jehová hará con nosotros según todas sus maravillas, y aquél se irá de sobre nosotros”. Jeremías 21:2.

Pero la respuesta del Señor fue firme…

“Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a fuego”. Jeremías 21:10.

Sedequías entonces…

“… no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por el profeta Jeremías”. Jeremías 37:2.

Pensando que Egipto iba a proteger su reino, Sedequías mandó a sus oficiales a Egipto para hacer una alianza con ellos.

También le pareció bien mostrarle “buena voluntad” al profeta; pues entonces…

“… el rey Sedequías a Jucal hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que dijesen al profeta Jeremías: Ruega ahora por nosotros a Jehová nuestro Dios”. Jeremías 37:3.

En vez de orar por ellos, Jeremías les respondió…

“Así ha dicho Jehová: No os engañéis a vosotros mismos, diciendo: Sin duda ya los caldeos se apartarán de nosotros; porque no se apartarán. Porque aun cuando hirieseis a todo el ejército de los caldeos que pelean contra vosotros, y quedasen de ellos solamente hombres heridos, cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego”. Jeremías 37:9, 10.

Cuando el ejército de los caldeos se retiró de Jerusalén, los israelitas creían que su alianza con Egipto había sido un éxito sin las oraciones del profeta.

Pero aún Sedequías había estado inquieto.

Entonces, secretamente, sacó a Jeremías de la prisión…

“… y le preguntó el rey secretamente en su casa, y dijo: ¿Hay palabra de Jehová? Y Jeremías dijo: Hay. Y dijo más: En mano del rey de Babilonia serás entregado”. Jeremías 37:17.

La ciudad de Jerusalén se mantuvo fortalecida por casi un año y medio.

Durante este tiempo el pueblo sufrió el horror de mucha hambre y enfermedades.

Cuando Sedequías finalmente trató de escaparse de la ciudad de noche, él fue arrestado cerca de Jericó, donde Josué victoriosamente había empezado la conquista de la tierra prometida (Jeremías 39:5).

Algunas personas son como Sedequías, que permiten a sus amigos o a su propia voluntad que influencien sus decisiones, en vez de confiar en el Señor.

Este rey ciego y encarcelado (Jeremías 39:7) es un ejemplo de las consecuencias que vienen sobre las personas que se niegan a buscar del Señor el perdón por sus pecados.

El apóstol Pablo escribió…

“en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. 2 Corintios 4:4.

24 agosto 2010

24 de Agosto - Estudio Devocional

Cuatro años después de la conquista de Judá por los egipcios y haber nombrado a Joacim rey, Nabucodonosor derrotó a los egipcios, invadió a Jerusalén y nombró a Joacim como su rey-siervo.

Pero Joacim fue un gobernador malvado y no fue como su piadoso padre Josías.

“En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá… ”. Daniel 1:1, 2.

Nabucodonosor dijo al…

“… jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes… Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá”. Daniel 1:3, 6.

Durante ese tiempo, Jeremías le dio instrucciones a su secretario Baruc de registrar el juicio de Dios, diciéndole…

“Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy”. Jeremías 36:2.

“Después mandó Jeremías a Baruc, diciendo: A mí se me ha prohibido entrar en la casa de Jehová. Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades. Quizá llegue la oración de ellos a la presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo”. Jeremías 36:5-7.

Los príncipes (líderes) del pueblo estaban aterrorizados por las palabras del profeta, e inmediatamente le informaron esto al rey.

“Y envió el rey a Jehudí a que tomase el rollo, el cual lo tomó del aposento de Elisama secretario, y leyó en él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban”. Jeremías 36:21.

“Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero había”. Jeremías 36:23.

Pero eso fue todo lo que pudo hacer.

Pues aun siendo el rey, él no tenía el poder para destruir la verdad que el rollo contenía.

Tal y como Joacim, algunos hoy en día cierran su verdadero destino al negarse a leer las verdades de la Biblia, las cuales Dios considera necesarias para guiarles a encontrar y cumplir con la voluntad de Dios.

La historia registra muchas veces que las Biblias han sido quemadas, pero nos preguntamos…

¿Cuál es la diferencia entre quemar la Biblia y no leerla?

“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Mateo 24:34, 35.

23 agosto 2010

23 de Agosto - Estudio Devocional

Jeremías profetizó que los hechos impiadosos de los israelitas resultarían en la destrucción de su nación por el imperio de Babilonia.

“Entonces el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba preso en el patio de la cárcel que estaba en la casa del rey de Judá”. Jeremías 32:2.

Aún, bajo circunstancias tan adversas, cuando la destrucción de la nación era ya inminente, el Señor le dijo a Jeremías.

“… Cómprate la heredad por dinero, y pon testigos; aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos”. Jeremías 32:25.

Sin duda Jeremías fue y pagó por la heredad, tomó la carta, la hizo certificar, y entonces dio la carta de venta a Baruc delante de muchos testigos (Jeremías 32:9-12).

Para las personas que habían oído los avisos repetidos de Jeremías sobre la destrucción y el cautiverio que se acercaba esta transacción (compra) pudiese haber sido inconsistente.

Pero, Jeremías también había proclamado que el pueblo de Dios sería restaurado a su tierra y esta compra de la heredad dio evidencia de su fe en que el Dios soberano estaba en control del destino de Israel.

Aunque Jeremías no podía ver cómo Dios iba a cumplir esta profecía, su fe estaba firme en la palabra de Dios que nunca se equivoca y que también nos dice…

“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Jeremías 32:27.

Dios le dio a Jeremías una nueva seguridad sobre el futuro de Israel al decir…

“He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente”. Jeremías 32:37.

Que maravilloso es saber que, en medio de las más difíciles circunstancias, todos nosotros podemos descansar seguros de que Dios es misericordioso y que protegerá y proveerá todas las necesidades de sus siervos fieles.

La invitación del Señor sigue siendo esta…

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jeremías 33:3.

Nuestra fe en la palabra de Dios se puede medir por medio de la influencia que le permitimos que ella tenga sobre nuestra conducta.

Debemos de preguntarnos siempre…

¿Puede mi fe afectar mi conducta cada día por lo que la Biblia me está enseñando o mi fe es solamente una religión de ritos y tradiciones?

“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”. Santiago 2:26.

22 agosto 2010

22 de Agosto - Estudio Devocional

Los profetas de Dios les advirtieron a los israelitas que ellos iban a ser dispersos por todo el mundo por su adoración a los ídolos y por olvidar la palabra de Dios, pero el Señor les dijo…

“Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo”. Jeremías 30:11.

La destrucción de los poderosos reinos de Asiria y de Babilonia así se cumplió.

Estos dos poderosos imperios mundiales fueron destruidos tal y como el Señor lo predijo por medio del profeta Jeremías.

Jeremías también profetizó la destrucción de Jerusalén y sobre el cautiverio del pequeño reino de Judá.

“Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma”. Jeremías 30:18.

El Señor también le reveló a Jeremías que, en un tiempo aún futuro, habría un nuevo pacto…

“Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo”. Jeremías 31:33.

Durante el cautiverio en Babilonia, por medio de su profeta Jeremías, el Señor le enseño a su pueblo a…

“… procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz”. Jeremías 29:7.

Esto quiere decir que ellos tenían que orar y ser una bendición a sus opresores y por eso, al mismo tiempo, los israelitas serían benditos.

Esto nos hace recordar de los resultados destructivos que traen el odio, el rencor, o el buscar la venganza, cuando nos maltratan o al enfrentarnos a la oposición.

Digna de lástima es la persona que aunque esté físicamente libre vive insatisfecha por sus circunstancias y siempre esté esperando por un día mejor cuando podrá encontrar el gozo en su vida.

Puede ser que esté esperando hasta tener un mejor trabajo o una casa mejor, o puede estar esperando por un buen retiro.

Pero, en verdad, tal persona siempre está buscando cómo librarse de su situación presente.

Un ejemplo aun más serio es cuando tal persona ha sido ofendida y ha dejado de asistir a la iglesia.

Muchas veces tal persona está encerrada en algún resentimiento o amargura y ha hecho para sí misma una prisión de su propia miserable actitud.

En vez de lamentarnos de nuestras propias situaciones, Jesús nos dice…

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”. Mateo 5:11, 12.

21 agosto 2010

21 de Agosto - Estudio Devocional

Durante la primera parte del reino de Sedequías, Dios mandó a que Jeremías hiciese un yugo y se lo pusiera sobre su propio cuello, lo cual simbolizaba el cautiverio venidero del reino de Judá.

Jehová dijo…

“Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan”. Jeremías 27:6.

Jeremías proclamó que Dios había puesto a Nabucodonosor como el gobernador sobre estas naciones a causa de sus pecados (Jeremías 27:2-11 - Daniel 2:37, 38).

“Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos”. Jeremías 26:11.

Cuando los israelitas fueron derrotados por Nabucodonosor y dispersos por toda la tierra, fue entonces que empezó los tiempos de los gentiles (Lucas 21:24).

Nosotros estamos viviendo muy cerca de esa última generación cuando los tiempos de los gentiles se cumplan.

Dios, en su poder soberano, ha causado que los judíos vuelvan a Jerusalén y otra vez lleguen a ser una nación, antes de la segunda venida de Jesucristo, el Rey-Mesías.

Todos debemos de prepararnos para ese día.

Vamos a decirles fiel y diligentemente a otras personas cómo es que ellos también pueden estar preparados para la venida del Señor.

La omisión de hacer esto resultará en la condenación eterna para todos los que no reciban a Jesucristo como su salvador.

Vemos que Jeremías hubiera preferido morir antes de callar y no hablar sobre la necesidad de oír la palabra de Dios.

Es este mismo Espíritu de Dios que llevó al apóstol Pablo a poder decir…

“… Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús”. Hechos 21:13.

Y es este mismo Espíritu de sacrificio personal que guía a los creyentes hoy en día a que voluntariamente puedan rechazar los intereses personales que interfieren con el deseo de hacer como de decir todo lo que saben que deben proclamar.

“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad”. 2 Timoteo 2:24, 25.

20 agosto 2010

20 de Agosto - Estudio Devocional

Solamente faltaban unos meses para la destrucción del reino de Judá por los babilonios.

Ahora era ya muy tarde para orar por la salvación y evitar la destrucción de Jerusalén o del templo.

A Sedequías, el último rey, le sacarían los ojos y sería llevado a Babilonia en cadenas (2 Reyes 25:7).

Todas estas profecías son recordatorios horribles de que el pecado y el sufrimiento son inseparables y de que el juicio de Dios es inevitable cuando la palabra de Dios es olvidada.

El mensaje de Jeremías ahora cambia del juicio venidero a palabras de consuelo.

Para ilustrar esto, el Señor le muestra…

“Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer”. Jeremías 24:2.

“Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra… ”. Jeremías 24:5, 6.

Había tres cosechas de higos, en junio, en agosto y en noviembre.

Las primicias de los higos, en junio, eran consideradas una gran delicadeza (Isaías 28:4 - Oseas 9:10 - Miqueas 7:1).

Por esta razón el Señor en su amor estaba mandando a los escogidos “higos buenos” al cautiverio para corregirlos… para (su propio) bien.

Aun mientras que los ejércitos babilonios estaban sitiando la ciudad de Jerusalén, Jeremías les aseguró a todos los que eran fieles a la palabra de Dios.

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra”. Jeremías 23:5, 6 - Jeremías 33:16.

Por medio de nuestro nacimiento natural vemos que…

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 3:10, 23.

Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro salvador, él llega a ser «Jehová, Justicia nuestra».

El Espíritu Santo guio al apóstol Pablo a escribir esto…

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2 Corintios 5:21.

19 agosto 2010

19 de Agosto - Estudio Devocional

Durante los últimos días del reino de Judá, Jeremías, con gran denuedo, se enfrentó al sacerdote que presidía como príncipe del pueblo y le dijo…

“Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia”. Jeremías 20:4, 6.

Jeremías fielmente profetizó el mensaje de Dios, quien había dicho…

“Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron”. Jeremías 1:16.

Pronto el pueblo de Judá supo de la derrota de Asiria y después la de Egipto.

Con la victoria de Nabucodonosor en la batalla de Carquemis, Babilonia llegó a ser el nuevo poder que dominó al mundo.

Esto llegó a confirmar lo que Isaías había predicho casi 100 años antes (Isaías 39:6, 7).

Aun después de estar bien informados de los resultados de rechazar la palabra de Dios, los líderes religiosos no sólo no quisieron arrepentirse, sino que empezaron una campaña para desacreditar a Jeremías delante del rey y delante de toda la nación.

Jeremías se vio solo en la prisión y por un momento pasajero se vio desanimado y dijo…

“… No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude”. Jeremías 20:9.

Jeremías probablemente pensó que él había fracasado en comunicarle al pueblo de Dios la importancia de obedecer la palabra de Dios.

Casi todos los líderes espirituales han pasado por tiempos en los que han sentido que ellos también habían fracasado en cumplir las responsabilidades que Dios les había dado.

Pero, aquí vemos que ha pasado mucho más de lo que Jeremías esperaba, pues este libro ha sido una inspiración de millones de creyentes por todo el mundo.

Ninguna persona que haya dedicado su vida a la enseñanza de la palabra de Dios y haya vivido según sus enseñanzas es un fracaso a los ojos del Señor.

Jesucristo nos prometió…

“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán”. Juan 5:24.

18 agosto 2010

18 de Agosto - Estudio Devocional

“¡Sea así, oh Jehová, si no te he rogado por su bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en tiempo de aflicción y en época de angustia!”. Jeremías 15:11.

Cuando los israelitas rechazaron a Dios y a su palabra como su estilo de vida, ellos perdieron el privilegio de tener su protección y sufrieron pérdidas espirituales y físicas que fueron irreparables.

Dios mandó a Jeremías a la casa del alfarero para entender el problema de los israelitas y sus consecuencias futuras.

Dios le dijo a Jeremías…

“Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Jeremías 18:2-4.

Entonces el Señor le dijo…

“¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel… Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles… Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle”. Jeremías 18:6, 8, 10.

Cuando “la vasija” (su pueblo escogido) “se echó a perder en su mano” (en mano del buen alfarero) fue el mismo barro que se endureció de sí mismo y no la obra del alfarero lo que dejó “la vasija” sin valor.

Israel había rechazado la voluntad de Dios y se había “echado a perder” (endurecido) por el pecado.

Por consiguiente, “la vasija”, Israel, fue quebrantado por Babilonia, el instrumento que Dios usó y fueron llevados al cautiverio.

Después de 70 años del cautiverio (Jeremías 25:11), Dios hizo “del barro” “otra vasija” para ilustrar la presencia de los pocos judíos que habían vuelto a Jerusalén para reedificar el templo y establecer la adoración a Dios.

Todos nosotros somos como “vasos de barro” terrenales, pero Dios tiene un plan especial para todos nosotros para llegar a ser vasijas que él pueda usar, aunque a veces nos vemos también echados a perder por el pecado.

Cuando nos rendimos al maestro y alfarero de nuestras vidas, con manos amorosas Dios viene a nuestra vida y la hace “otra vasija”, preparada para contener y expresar la presencia de Cristo mismo.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5:17.

17 agosto 2010

17 de Agosto - Estudio Devocional

Todos los israelitas eran llamados a ser santos y a servir al Señor y en cambio, Dios les iba a proveer todas sus necesidades.

Pero muchas personas del pueblo de Dios habían dejado al Señor para adorar a los ídolos y seguir la vida pecaminosa.

Para ilustrar su fracaso, el Señor ordeno a Jeremías decir…

“Así me dijo Jehová: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo metas en agua”. Jeremías 13:1.

Los hombres hebreos usaban una túnica, larga, no apretada, como un vestido.

Para juntar la túnica bien apretada a su cuerpo mientras que trabajaban o caminaban, ellos usaban un cinto, como una faja alrededor de su cintura llamada “banda, cinto, o faja”.

El cinto de lino blanco usado por los sacerdotes representaba la relación bien unida entre los israelitas y Jehová.

Jeremías escribió y finalmente dijo…

“Vino a mí segunda vez palabra de Jehová, diciendo: Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate y vete al Eufrates, y escóndelo allá en la hendidura de una peña. Fui, pues, y lo escondí junto al Eufrates, como Jehová me mandó. Y sucedió que después de muchos días me dijo Jehová: Levántate y vete al Eufrates, y toma de allí el cinto que te mandé esconder allá. Entonces fui al Eufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno”. Jeremías 13:3-7.

Que “se había podrido” significa que el cinto ya no servía y no era apropiado para ser usado por un sacerdote.

Consecuentemente…

“Así ha dicho Jehová… Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno”. Jeremías 13:9, 10.

Como los israelitas, algunas personas hoy en día están interesadas en nada más que satisfacer sus propios intereses sin deseo alguno de servir u obedecer al Señor.

Lamentablemente, muchas personas descubrirán un poco muy tarde que ellos han perdido las oportunidades dadas por Dios para verdaderamente gozarse de la vida con la seguridad de la vida eterna.

“Porque como el cinto se junta a los lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero no escucharon”. Jeremías 13:11.

16 agosto 2010

16 de Agosto - Estudio Devocional

Todos los varones adultos que estaban aptos físicamente eran requeridos por la ley de asistir las tres principales fiestas solemnes en Jerusalén.

Estas ocasiones eran días de gozo y celebración de alabanza a Dios por su provisión y protección.

Pero, durante este día de celebración Jeremías no le dio al pueblo las bienvenidas, al contrario, le propuso una condenación bien severa…

“… Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová”. Jeremías 7:1, 2.

Ellos querían seguir…

“Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?”. Jeremías 7:9, 10.

Ellos seguían con su indiferencia al mandamiento que Dios les había dado sobre los habitantes paganos que estaban en Canaán cuando ellos primeramente entraron a la tierra.

“… No harás alianza con ellos, ni con sus dioses”. Éxodo 23:31, 32.

El pueblo consideraba la predicación de Jeremías con estrecho de miras y no quería tolerar a este profeta de Dios.

Ellos respondieron…

“… Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros… ”. Jeremías 8:8.

La presencia física de las santas escrituras y el templo de Dios les dio una falsa seguridad.

Entonces el profeta les recordó…

“Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen? Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño… ”. Jeremías 8:9-11.

Ellos estaban confiando en que Dios nunca iba a permitir que ellos fuesen destruidos, pues Dios había hecho un pacto con ellos y les había llamado su pueblo escogido.

Pero, en realidad, los pactos de Dios tienen condiciones para vivir y no le da al pueblo una licencia para seguir pecando e ignorar la palabra de Dios.

Tal y como entonces, hoy en día hay personas que neciamente piensan que cada persona debe tener la libertad de adorar a cualquier cosa o persona que quiera adorar según su propia consciencia e ignorar al mismo tiempo los derechos de nuestro creador.

Pero Cristo nos dijo…

“… Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.

Jesús también les recuerda a todos los que dicen ser cristianos y siguen viviendo vidas pecaminosas…

“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Lucas 6:46.

15 agosto 2010

15 de Agosto - Estudio Devocional

El profeta Jeremías empieza su ministerio público cerca del año decimotercero del reino del rey Josías de Judá (Jeremías 1:2).

Jeremías desenmascaró el estilo de vida de los israelitas, comprometidos a una vida mundana, cuando les llamó…

“… pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye… No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron… ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman”. Jeremías 5:21, 23 - Jeremías 6:10 - Lucas 8:10.

Manasés, el abuelo de Josías y Amón su padre habían sido reyes malvados quienes habían guiado al pueblo a abandonar a Dios y le animaron a alabar a los dioses falsos.

Sin embargo…

Josías el hijo de Amón, hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda (2 Reyes 22:2).

Sin duda, Jeremías llegó a ser una buena influencia y aliento para Josías.

En el año decimoctavo de su reino, Josías empezó a reparar el templo y a restaurar la adoración al único Dios verdadero (2 Crónicas 34:8).

Entonces él inició otra vez la Pascua a Jehová y se celebró como nunca en la historia de Israel (2 Reyes 23:22).

Después de la muerte de Josías (2 Reyes 23:28-32), la nación de Israel volvió a los caminos malvados de Manasés y Amón.

Con una inquietud muy profunda, vemos un paralelo entre los falsos dioses, la inmoralidad y los pecados que llevaron a Judá a la destrucción y el crecimiento de las falsas religiones, la decadencia moral y la desviación sexual en todo el mundo hoy en día.

El verdadero creyente siempre desea adorar al Señor junto con otros creyentes en un lugar donde se lea y se estudie la palabra de Dios.

El apóstol Pablo fue guiado por el Espíritu Santo a amonestarnos, diciendo…

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio”. 2 Timoteo 4:3-5.

14 agosto 2010

14 de Agosto - Estudio Devocional

El llamamiento de Jeremías, su mensaje a los pecadores de Judá, la presente apostasía que resultó en idolatría, la súplica para el arrepentimiento de Judá.

Dios le reveló a Jeremías que él tenía un plan y un propósito para cada uno de nosotros aun antes de nuestro nacimiento.

“Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. Jeremías 1:4, 5.

¡Piensa en esto!

Dios “te conocía” y tenía un plan para tu vida aun antes de ese día cuando tu naciste.

Por medio de esta revelación que Dios le dio a Jeremías sobre el origen de la vida humana, Dios reveló que nuestro nacimiento no es nuestro verdadero principio aquí en la tierra y que la muerte no es nuestro verdadero final.

Tal y como Jeremías, necesitamos mirar a lo que es correcto hacer.

¡Dios es el dador de la vida!

Como creyentes vamos a darle gran honor a la santidad de la vida humana, pues cada persona tiene un propósito divino.

El Espíritu Santo guio al rey David a escribir…

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra”. Salmo 139:14, 15.

Tanto el padre como la madre tienen la responsabilidad bíblica de reconocer que cada niño, desde el día que es concebido, pertenece a su Dios el creador.

Los dos padres tienen la responsabilidad de ser administradores de Dios y enseñarles a sus hijos cómo conocer, cómo amar y cómo ser obedientes a Dios.

Al apóstol Pablo, Dios le reveló esto…

“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él… En él asimismo tuvimos herencia… alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Efesios 1:4, 11, 18.

Tú eres muy especial.

Dios ha tenido un plan maravilloso para ti desde antes de tu nacimiento

Dios nos ha escogido a cada uno de nosotros para su sagrado propósito, pero él nos ha dado la libertad (el libre albedrío) para escoger a quien vamos a servir.

Jesucristo nos declaró una verdad que a veces pasamos por alto al decir…

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Mateo 6:24.

Vamos a elegir ser como Josué y declarar…

“… pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Josué 24:15.

13 agosto 2010

13 de Agosto - Estudio Devocional

Casi todo el reino del norte de Israel había sido derrotado y casi todos llevados cautivos por los asirios durante el reino del malvado rey Peka (Isaías 7:1 - 2 Reyes 15:27-29).

Antes de llegar al trono y habiendo sido testigo de esa destrucción del reino del norte, el piadoso rey Ezequías sin duda fue grandemente animado por el profeta Isaías.

Tristemente, después de la muerte de Ezequías, su hijo Manasés llegó a ser uno de los más malvados reyes en la historia de Judá.

Durante ese tiempo la fe de Isaías se mantuvo inmovible.

El apóstol Pablo citó del libro de Isaías 64:4, para animar a la iglesia de los corintios.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9.

Pero los israelitas no amaban al Señor.

Isaías con mucho dolor confesó…

“Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades”. Isaías 64:7.

La palabra de Dios, tal y como la proclamó Isaías, había sido ignorada y ahora Dios les había hablado estas tristes palabras por medio de Isaías.

“Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos”. Isaías 65:2.

El Señor continúa, diciendo…

“también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada”. Isaías 66:4.

En cualquier tiempo y en cualquier lugar, todos podemos clamar a nuestro amoroso Dios.

Mientras que tenemos el tiempo aquí en la tierra para invocar su nombre, todos nosotros debemos de consagrarnos para hacer de su voluntad la mayor prioridad de nuestras vidas.

A la pequeña minoría que se mantuvo fiel y a todos nosotros hoy en día, Isaías dijo…

“Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre… ellos serán confundidos… Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río… ”. Isaías 66:5, 12.

12 agosto 2010

12 de Agosto - Estudio Devocional

Durante la vida de Isaías, los líderes israelitas se quejaron a Dios.

“¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?”. Isaías 58:3.

El Señor entonces les contestó…

“He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente… ”. Isaías 58:4.

Aun más serio era su hipocresía, ayunando sólo para ser vistos por otras personas, pues Dios les pregunta…

“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza?...”. Isaías 58:5.

El ayuno de ellos era para impresionar a otras personas pretendiendo ser humildes.

Por medio del profeta Isaías, Dios les recordó a los israelitas que el ayuno aceptable tenía que incluir la compasión por los que están sufriendo.

“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?”. Isaías 58:6, 7.

Isaías continuó, diciéndoles…

“Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad”. Isaías 58:9.

Si lo que hacemos para otras personas (o para el Señor) está supuesto a imponer (o sugerir) un “yugo” de esclavitud sobre ellos (esperando que nos devuelvan los favores especiales), entonces nuestras oraciones y nuestros ayunos no serán aceptados por Dios.

Nuestra oración es más eficaz cuando nuestra actitud y nuestra relación con otras personas están en armonía con la voluntad de Dios.

A veces encontramos personas que piensan que la vida del creyente se compone en total de las cosas que no hacemos.

Pero la vida del creyente es primero y principalmente esto…

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos”. Mateo 5:16.

El Espíritu Santo que mora en cada creyente siempre nos guía a tener compasión con otras personas y poder ayudarles en sus necesidades reales.

“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. Mateo 25:40.

11 agosto 2010

11 de Agosto - Estudio Devocional

Dios le reveló a Isaías que el Mesías, el Rey de reyes, vendría primeramente como…

“… siervo y será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto”. Isaías 52:13.

Jesucristo nuestro Señor, en humildad y en mansedumbre, no reclamó ni hizo valer sus derechos, ni tampoco quiso establecer a la fuerza su legítimo reino cuando vino la primera vez.

Jesucristo, primeramente vino al mundo como “el siervo (de Dios)” como el siervo sufrido, pero él pronto vendrá como el Rey de reyes engrandecido y exaltado.

Los judíos estaban buscando un rey-guerrero, como David, alguien que les diera la libertad de la opresión romana.

Isaías bien predijo…

“Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos”. Isaías 53:2.

La “tierra seca” ilustra la condición espiritual del mundo religioso sin Jesucristo.

Solo él provee la vida eterna a todos los que confiesen su culpabilidad, se arrepientan de sus pecados, y traten de obedecer la palabra de Dios.

Por esta razón es muy importante leerla.

Por consiguiente, todos nosotros, de tiempo en tiempo, no llegamos a cumplir con todo lo que Dios quiere que seamos.

Pero Jesucristo sigue intercediendo por nosotros delante del Padre.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9.

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Isaías 53:5.

Su muerte en la cruz provee el camino para terminar la enemistad entre el hombre pecador y el justo Dios creador.

Esto quiere decir que todos los creyentes arrepentidos, judíos y gentiles de igual forma, reciben la vida eterna, por medio de la muerte del impecable Hijo de Dios, cuando ellos reciben a Jesucristo como su Salvador y Señor.

Diariamente, nosotros debemos de alabar a Jesús por quien él es en verdad, el gran Dios de la creación y el salvador que pronto vendrá a gobernar este mundo.

“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”. Apocalipsis 19:16.

10 agosto 2010

10 de Agosto - Estudio Devocional

Nosotros esperamos el juicio de Dios sobre los impíos, o sobre los necios, pero muchos no pueden ver la razón por la cual los cristianos sinceros tienen que pasar por tiempos muy difíciles también.

El profeta Isaías nos recuerda que tenemos que mantener nuestra fe sin pensar en las circunstancias, diciéndonos…

“¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios”. Isaías 50:10.

Dios puede darnos bendiciones en medio del quebrantamiento y darnos la victoria en medio de las tragedias, tal y como lo hizo con Job.

Estas experiencias son pruebas de nuestra fe, por las cuales podemos desarrollar una fe mayor.

Dos veces Dios dijo que Job había sido el hombre más perfecto sobre la tierra, pero vemos que él aún sufrió mucho.

Sin embargo…

La fe de Job se mantuvo firme porque él sabía que Dios estaba en control de su vida.

Confiadamente él testificó durante su más intenso sufrimiento y dijo…

“Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro”. Job 23:10.

Cada uno de nosotros nos enfrentaremos tanto a las pruebas del Señor, como a las que vienen de los poderes de las tinieblas, sabiendo estas cosas, no desmayemos si vemos que algún día todo nuestro mundo personal se hace pedazos y parece que el Señor nos ha abandonado.

En un mensaje a su pueblo que estaba oprimido y sufriendo como esclavos en Babilonia, Dios le dijo…

“Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal…?”. Isaías 51:12, 13.

La seguridad que el Señor les da a los que sufren es también para nosotros.

“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor”. Santiago 5:10.

Cuando dudamos del cuidado amoroso y la sabiduría de Dios para poder cuidar a sus hijos, entonces estamos asumiendo que él no puede cumplir su palabra.

Además, tal actitud querrá también decir que Satanás tiene más poder para derrotarnos que el que Dios tiene para defendernos.

Cuando una prueba tras otra nos confronta, entonces debemos de recordar que el Dios soberano está obrando su perfecto plan en nuestras vidas.

“… gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”. 1 Pedro 4:13.

“Si sufrimos, también reinaremos con él… ”. 2 Timoteo 2:12.

09 agosto 2010

9 de Agosto - Estudio Devocional

Cuando Isaías era profeta el pueblo en Jerusalén se sentía seguro, pues Jerusalén era la ciudad de Dios donde estaba su templo.

Por esa razón, la profecía de Isaías sobre las “ruinas” de Jerusalén fue muy espantosa.

Pero él también les dio esperanza, diciendo…

“Así dice Jehová, tu Redentor… que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré”. Isaías 44:24, 26.

Isaías profetizó sobre la destrucción y la restauración del templo mientras que todavía estaba allí, las paredes de la ciudad estaban en perfecta condición y la nación se gozaba de su libertad, su prosperidad, y su seguridad.

Durante este tiempo, Babilonia, la capital de la dinastía de los caldeos, estaba rodeada por enormes paredes de 300 pies de altura y el suficiente ancho para que los carros de guerra se pasearan de dos en dos.

Los babilonios estaban también seguros de que nadie podía invadir su gran ciudad.

Sin embargo, Isaías correctamente predijo que un hombre llamado Ciro iba a conquistar a Babilonia.

Esta profecía fue revelada 150 años antes de que pasara.

“… que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado… Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él… y las puertas no se cerrarán… ”. Isaías 44:27, 28 - Isaías 45:1-3.

Sólo Dios podía haberle dado a Isaías esos notables detalles sobre la derrota de Babilonia.

“Y Babilonia… será como Sodoma y Gomorra… ”. Isaías 13:19.

Al final de los 70 años del cautiverio de Judá, esta profecía se cumplió tal como el profeta lo predijo.

Aun cuando los hombres piensen que ellos están en control de este mundo, Dios está obrando su supremo plan para las épocas.

Esta verdad debe de eliminar cualquier pregunta sobre el amoroso interés de Dios y su amoroso cuidado sobre sus seguidores.

Dios tiene un perfecto plan para nuestras vidas y es de mayor importancia que leamos su palabra cada día para poder cumplir su voluntad.

Solamente entonces es que podemos llegar a ser las personas que Dios quiere que seamos para cumplir el propósito por el cual él nos creó.

Es un hecho verdadero que hasta…

“Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina”. Proverbios 21:1.

08 agosto 2010

8 de Agosto - Estudio Devocional

Unos trece años habían pasado desde que Isaías le había traído a Ezequías, el rey de Judá, las buenas nuevas de que la pequeña nación de Judá iba a ser salvada milagrosamente de los “invencibles” ejércitos del imperio de Asiria.

Con un lamento intenso…

“… volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro”. Isaías 38:2, 3.

Cuando Ezequías dijo que él había vivido delante del Señor en verdad y con íntegro corazón (Isaías 38:3), quiso decir que él había servido al Señor fielmente y no se había desviado de los mandamientos del Señor.

Isaías oyó la voz de Dios decir…

“Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años”. Isaías 38:5.

Las lágrimas y las oraciones de Ezequías reflejan más de 40 años de su vida en fidelidad al Señor.

Nunca debemos de dejar de orar, ni aun cuando nuestras circunstancias parezcan desesperadas.

Sin embargo…

Esto no quiere decir que Dios siempre contesta cada oración en la manera que queremos o según nuestro propio horario.

Por razón de que a veces no llegamos a cumplir con nuestro deseo de ser como Jesús, muchas personas ven que es más fácil aceptar la condenación de Satanás que trata de hacernos pensar en que no somos dignos de que Dios conteste nuestras oraciones.

Aunque es correcto evaluar nuestras faltas y confesar nuestros pecados, cuando reconocemos lo bueno en nuestras vidas, tal y como Ezequías lo hizo, esto también engrandece la gloria de Dios.

Nosotros también podemos recordarle al Señor sobre nuestros esfuerzos sinceros para vivir una vida que honra a Dios, la cual se produce solo por medio de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Dios, nuestro Salvador…

“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Tito 3:5.

07 agosto 2010

7 de Agosto - Estudio Devocional

Unos veinte años habían pasado desde que el rey Salmanasar de Asiria y su hijo Sargón habían invadido y destruido el reino del norte de Israel.

Esto terminó más de doscientos años durante los cuales los israelitas habían rechazado la palabra de Dios.

“Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó”. Isaías 36:1.

Asiria derrotó a 46 de las ciudades y aldeas del pequeño reino del sur de Israel en sólo una campaña militar.

También se llevó cautivos cerca de doscientos mil de los habitantes, pero no pudo conquistar a Jerusalén.

Durante ese tiempo, todo el oeste de Asia estaba bajo el control de Asiria, incluyendo a Babilonia, Media, Armenia (Ararat), Siria (Aram), Fenicia, Filistea, Edom y casi toda la tierra prometida.

Por consiguiente, el rey de Asiria demandó que se rindiesen sin condición alguna.

“El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar. Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo”. Isaías 36:14-16.

Al oír esta demanda Ezequías inmediatamente hizo lo que todos debemos hacer cuando recibimos malas noticias.

“Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová. Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo: Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente… Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová”. Isaías 37:14-17, 20.

El profeta Isaías le mandó noticias a Ezequías, diciendo…

“… Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria… Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo”. Isaías 37:21, 35.

Esa misma noche… salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios (Isaías 37:36).

Es muy importante para todos nosotros honrar al Señor en nuestras oraciones tal y como lo hizo Ezequías.

El Señor todavía dice…

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jeremías 33:3.

06 agosto 2010

6 de Agosto - Estudio Devocional

El magnífico y bello reino del norte de Israel estaba gozándose de una gran prosperidad cuando el Señor guio a Isaías a profetizar su cautiverio por Asiria, él proclamó.

“¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino! He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín”. Isaías 28:1-3.

El pueblo de Samaria, la capital del reino mayor y más fuerte del norte, estaba gozándose del lujo de tener casas de verano y de invierno, palacios de marfil y muchos jardines grandiosos.

Ellos estaban contentos en su abundancia y se negaban a oír el profeta del Señor.

Con un corazón doloroso, Isaías les avisó que todo eso sería pronto destruido porque ellos habían rechazado la palabra de Dios y se habían vuelto a los ídolos.

La “hermosura” de Samaria se compara a una “flor caduca” (poco durable), pero aun más horrible fue lo que el profeta predijo…

“Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín”. Isaías 28:3.

Sin ningún poder para sobrellevar la ferocidad y la crueldad del ejército de Asiria.

Tal y como casi toda la gente mundana de hoy en día, ellos no pensaban que el juicio de Dios iba a venir sobre ellos.

Isaías clamó al pueblo para venir a arrepentirse de sus pecados, a volver al Señor y a ser obedientes a su palabra.

Los tiempos y las circunstancias han cambiado hoy en día, pero la verdad sigue igual, todos los que no han recibido a Jesucristo como su único salvador de seguro, inconsciente o conscientemente han hecho pacto con la muerte (Isaías 28:15, 18).

Gracias a Dios que todavía hay esperanza hoy en día.

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9.

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2 Timoteo 2:19.

05 agosto 2010

5 de Agosto - Estudio Devocional

“He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores”. Isaías 13:9.

Esta profecía fue primeramente dirigida a Judá, entonces a Israel, después a las naciones a sus alrededores y finalmente al mundo entero.

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación… Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”. Isaías 25:8, 9 - Isaías 26:3, 4.

Tal y como muchas de estas profecías fueron cumplidas en la historia antigua, ésta sobre el Mesías también por completo llegará a cumplirse gloriosamente.

Muy pronto el Señor Jesús volverá como Cristo el Rey.

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6.

También les dará la libertad eterna a todos los judíos y a todos los gentiles que le han recibido como el Señor de sus vidas.

Pero hasta ese día él no nos ha dejado solos.

Jesucristo ha impartido su Espíritu Santo que mora en nosotros y le ha asegurado a cada creyente…

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. 1 Juan 4:4.

Ya no es una obligación vivir bajo la esclavitud de Satanás y bajo las pasiones de nuestra carne, pues entonces…

“… fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. Efesios 6:10, 11.

La palabra de Dios provee una prueba reveladora y bien simple…

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”. Romanos 6:16-18.

04 agosto 2010

4 de Agosto - Estudio Devocional

El profeta Isaías fue guiado a poner a un lado sus pensamientos del glorioso reino futuro del rey de paz y empezar a proclamar el juicio de Dios sobre los incrédulos.

Primeramente, el juicio fue proclamado sobre el reino idólatra del norte, diciendo…

“Y cesará el socorro de Efraín… ”. Isaías 17:3.

“En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará… y habrá desolación. Porque te olvidaste del Dios de tu salvación… ”. Isaías 17:4, 9, 10.

El socorro de Efraín… se refiere al reino de las diez tribus del norte, un símbolo de riqueza, poder y gloria personal, lo cual sería destruido cruelmente por Asiria.

Quizás fue muy extraño que él profetizara que Judá… la gloria de Jacob, se iba a desaparecer, un recordatorio de que el reino de Judá y la santa ciudad de Dios iba a ser finalmente destruida porque ellos también se habían involucrado en buscar las cosas del mundo y gradualmente habían olvidado la palabra de Dios.

Enfocamos nuestra atención en la futilidad de depender en las posesiones de este mundo para obtener seguridad, pues el rey David nos amonesta…

“… Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas”. Salmo 62:10.

Nada esconde la voluntad de Dios de la vista del hombre con tanto engaño como el éxito y el orgullo que anima a la autosuficiencia.

Quizás fue por esa razón que nuestro salvador dijo…

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan”. Mateo 6:19.

Las riquezas pueden debilitar la fe, tal y como Santiago nos indica, diciendo…

“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”. Santiago 2:5.

Las riquezas también nos llevan a perseguir sin fin más y más cosas.

Esto, a la vez, muchas veces termina en la avaricia, que es también idolatría (Colosenses 3:5).

Nuestro Señor Jesús nos advierte…

“… Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. Lucas 12:15.

El Señor mismo tiene el poder para hablarnos a cada uno personalmente y decirnos cómo es que él quiere que pasemos el tiempo transformando las vidas de otras personas y cómo cumplir con su gran comisión.

El apóstol Pablo le escribió a Timoteo…

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”. 1 Timoteo 6:17 - Deuteronomio 8:18.

03 agosto 2010

3 de Agosto - Estudio Devocional

Hablando sobre la venida de Jesucristo a la tierra y su glorioso reino milenario, Isaías profetizó así.

“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová… No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa”. Isaías 11:2, 9, 10.

La promesa, hecha por Isaías, del gobernador que vendría del linaje de Isaí, abarca mucho y habla con anticipación de un cielo nuevo y una tierra nueva que han de venir.

“Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”. Isaías 12:4-6.

Isaías, el profeta, también miró más allá de la derrota de Asiria al futuro cuando Babilonia llevaría al pueblo de Judá al cautiverio.

Y de un modo admirable, unos 180 años antes que pasara, también predijo la derrota y la destrucción de Babilonia.

Isaías profetizó…

“… Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios. Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada”. Isaías 13:19, 20.

En sorprendente contraste, Isaías profetizó la restauración futura de Israel.

“Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob. Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron”. Isaías 14:1, 2.

Hasta ese día, vamos a decir junto con Isaías…

“He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”. Isaías 12:2-6.

02 agosto 2010

2 de Agosto - Estudio Devocional

El profeta Isaías predijo el juicio de Dios contra Judá por cinco pecados específicos.

El primero, el egoísmo y la avaricia…

“¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?”. Isaías 5:8.

El segundo, las borracheras…

“¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!”. Isaías 5:11.

El tercero, el negarse a reconocer que eran pecadores y desfilar con sus pecados delante de Dios…

“¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta… ”. Isaías 5:18, 19.

El cuarto, la falta de sinceridad, la decepción personal y la hipocresía…

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”. Isaías 5:20.

El quinto, el orgullo, la base de todos los otros pecados…

“¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!”. Isaías 5:21.

Acaz, el rey de Judá, esperaba enfrentarse a guerra.

El profeta le hizo una súplica, diciendo…

“Pide para ti señal de Jehová tu Dios… ”. Isaías 7:11.

Aunque Acaz lo rechazó, Isaías predijo una de las más gloriosas profecías acerca del verdadero rey de reyes quien estaba por venir.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Isaías 7:14.

Setecientos años después, el ángel Gabriel lo confirmó a la virgen María, diciéndole…

“… El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Lucas 1:35.

Si negamos el nacimiento de Jesucristo por una virgen y tenemos dudas de la deidad o la humanidad de Jesús de Nazaret entonces perdemos todo el significado de que Jesucristo es al mismo tiempo el Santo Dios y el Hombre sin pecado.

El profeta Isaías recibió otra gloriosa revelación del eterno rey de reyes cuando profetizó, diciendo…

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6.

Jesucristo fue el admirable consejero en su vida aquí en la tierra, admirable consejero en proveer la vida eterna para todos los creyentes por su muerte en la cruz por nuestros pecados y admirable consejero en llegar a triunfar sobre la muerte.

Sólo él es el admirable consejero, el revelador de toda verdad.

“Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Juan 1:2, 3.

01 agosto 2010

1 de Agosto - Estudio Devocional

El Señor había escogido a los israelitas para llevar su palabra escrita a todas las naciones del mundo.

Debe haber sido con un profundo dolor que Dios dirigió a Isaías a escribir…

“Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás”. Isaías 1:2-4.

“si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho”. Isaías 1:20.

Al igual que nuestro Padre celestial, seguramente hubo una gran pena en el corazón del rey David, del gran profeta Samuel y del piadoso rey Oseas de Judá, pues todos ellos tuvieron hijos que fueron rebeldes y no obedecieron la palabra de Dios.

El Señor nos ha provisto su palabra escrita, la cual, por medio de la dirección del Espíritu Santo que mora en nosotros los creyentes, nos enseñará cómo experimentar el gozo del perdón y el rescate de la culpa y la condenación del pecado.

Muchos padres piadosos llevan una pena muy grande en sus corazones al ver sus hijos irse lejos del Señor.

Ellos también sienten el dolor tal y como nuestro Padre celestial siente sobre los hijos que no están consagrados a él, pues ni siquiera quieren leer la Biblia o adorarle con frecuencia en una iglesia local.

Si nuestros hijos tienen éxito o si fallan en llegar a sus propias metas terrenales, cuando lo comparamos, eso trae pocas consecuencias eternas, pues solamente sus logros espirituales traen el verdadero éxito y las recompensas eternas.

Dios en su gracia nos dice…

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:18.

Isaías fue llamado para consolar a todos los que eran fieles al único santo (Isaías 1:9).

Él profetizó sobre la venida del Rey que iba a reinar en justicia y en paz.

Cuando el Mesías venga…

“… vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”. Isaías 2:3.

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