30 septiembre 2010

30 de Septiembre - Estudio Devocional

La primera generación de israelitas que volvieron a Jerusalén con Zorobabel para reedificar el templo había muerto y las siguientes generaciones habían perdido la visión del propósito que Dios tenía para ellos por ser su pueblo.

Malaquías declaró que puede que Dios no siempre se pueda entender completamente, pero casi siempre los que cuestionan a Dios son aquellos que rechazan y olvidan su palabra.

“Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones… ”. Malaquías 2:2.

Malaquías no les dejó ningún lugar para sus excusas cuando les declaró que los israelitas eran ladrones.

Pues él audazmente hablando por Dios les preguntó…

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas”. Malaquías 3:8.

Entonces Malaquías habló por Dios y les declaró el inevitable juicio de Dios.

“Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado”. Malaquías 3:9.

Los israelitas estaban malditos con maldición porque el diezmo pertenece a Dios para las necesidades espirituales del pueblo y el mantenimiento del sacerdocio.

Ellos habían fallado en cumplir con esto…

“Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos”. Proverbios 3:9 - Éxodo 22:29 - 2 Crónicas 31:5.

Cuando nos negamos a darle a Dios lo que es de Dios (Mateo 22:21) estamos guardando para nosotros mismos lo que Dios ha dicho que pertenece para proclamar el evangelio de Cristo.

¿Es avaricia, egoísmo, indiferencia, o sólo somos obstinados y nos negamos a ser obedientes a lo que dice claramente la palabra de Dios?

La seriedad de este pecado se puede ver en la severidad del hambre que Israel estaba experimentando.

“Malditos sois con maldición… ”. Malaquías 3:9.

El creyente debe de dar…

“… como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7.



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29 septiembre 2010

29 de Septiembre - Estudio Devocional

Aunque su mensaje profético se cumplió muchos siglos después de su muerte, Zacarías proclamó con gran anticipación.

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. Zacarías 9:9.

Esta profecía se cumplió al momento que Jesucristo entró a Jerusalén durante su última semana antes de su crucifixión.

“Y la multitud, que era muy numerosa… aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”. Mateo 21:8, 9.

La súplica del pueblo Hosanna en las alturas (que significa sálvanos) fue rechazada por los celosos líderes religiosos, quienes insistieron en que él tenía que ser crucificado (Marcos 14:1 - Marcos 15:13).

Zacarías también predijo los detalles sobre Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús y su negocio con los líderes religiosos, al decir…

“Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata”. Zacarías 11:12.

Jesucristo, el verdadero Rey de reyes, fue rechazado y traicionado por el precio de un esclavo, tal y como fue profetizado, por treinta piezas de plata (Éxodo 21:32 - Mateo 26:14, 15).

Israel pronto reconocerá su Mesías tal y como Zacarías lo predijo.

“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”. Zacarías 12:10 - Romanos 11:26, 27.

Zacarías también predijo el final de esta presente dispensación pecaminosa y caótica.

“He aquí, el día de Jehová viene… Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén… Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones… Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente… Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”. Zacarías 14:1-4, 9.

Todos nosotros estamos propensos a perder el tiempo reflexionando en los acontecimientos futuros y a veces nos olvidamos de lo que Jesucristo le dijo a sus discípulos cuando ellos le preguntaron…

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1:6-8.



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28 septiembre 2010

28 de Septiembre - Estudio Devocional

Zacarías predijo la promesa gloriosa de la presencia de Dios e inspiró a los israelitas, diciéndoles…

“Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová”. Zacarías 2:10.

Zacarías profetizó la restauración de la nación judía y también declaró…

“Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti… ”. Zacarías 2:11.

A menudo llegamos al final de nuestros propios recursos y perdemos la confianza en nuestras propias habilidades antes de aprender a confiar en el Señor.

Fue durante un tiempo similar para Zacarías que el ángel del Señor le dijo…

“… Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura… ”. Zacarías 4:6, 7.

Zorobabel (hijo de Salatiel), el gobernador de Judá (Hageo 1:1) había sido mandado a reedificar el templo.

Josué (no el mismo que conquistó la tierra prometida) era el sumo sacerdote (Zacarías 3:1).

Estos dos son tipos (sombras) de nuestro Señor como rey y como sumo sacerdote (Mateo 2:2 - Hebreos 5:1-10).

La obra de Dios no se cumple… ni con ejército, ni con fuerza, que significa nuestra fuerza, celo, o recursos humanos, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

La presencia que mora en nosotros del Espíritu Santo es indispensable para vivir una vida verdaderamente cristiana y poder cumplir con la voluntad de Dios.

“… He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo… él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos… Y los que están lejos vendrán y ayudarán a edificar el templo de Jehová, y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros. Y esto sucederá si oyereis obedientes la voz de Jehová vuestro Dios”. Zacarías 6:12, 13, 15.

Zacarías predijo el rechazamiento de Jesucristo, su segunda venida y su reino milenario.

Después de su resurrección, Jesucristo les dijo a sus discípulos…

“¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. Lucas 24:13-27.



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27 septiembre 2010

27 de Septiembre - Estudio Devocional

Los israelitas que habían vuelto de Persia con Zorobabel empezaron a reconstruir el templo en Jerusalén con un gran entusiasmo.

Pero, había una gran oposición de sus enemigos los samaritanos.

Ellos también empezaron a construir sus casas y al mismo tiempo estaban trabajando muchas horas en el campo, lo que también contribuyó a no poner las cosas de Dios en primer lugar en sus vidas.

Sin duda, había muchas “excusas legítimas” que fueron presentadas por las cuales la construcción del templo se suspendió.

Mientras que el pueblo construía sus casas y establecía sus negocios, parecía estar sin esperanza de tener tiempo para construir el templo.

Zorobabel seguro estaba desanimado al pensar todo lo que faltaba por hacer, los pocos trabajadores que había y qué amenazadora era su oposición.

Mientras que los israelitas seguían esperando por mejores días, pasaron unos 14 años y nada más fue realizado para el Señor.

Entonces Dios empezó a mover al profeta Hageo a proclamar la palabra de Jehová.

Después de dos meses, Zacarías también empezó a proclamar la palabra de Jehová. (Esdras 5:1 - Hageo 1:3-11 - Zacarías 1:1).

Hageo primeramente anunció…

“Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa (del Señor) está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco… ”. Hageo 1:2-6.

Al oír la palabra de Jehová, el pueblo renovó su interés en reedificar el templo, el único lugar designado por Dios para que su pueblo le adorara.

Esta vez ellos ignoraron las amenazas de sus enemigos y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban (Esdras 6:14) y terminaron el templo en cuatro años y medio.

Sin la palabra de Jehová como el estandarte, nosotros también nos caemos subsecuentemente en el engaño.

Cuando nos mantenemos en la palabra de Dios es que renovamos nuestro amor por su palabra y al mismo tiempo nos imparte la fuerza espiritual necesaria para poner a Dios primero en nuestras vidas.

Jesús dijo…

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros… Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Juan 14:18, 26.



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26 septiembre 2010

26 de Septiembre - Estudio Devocional

Unos 150 años habían pasado desde el avivamiento durante los días de Jonás, cuando todos los de Nínive se habían arrepentido y ayunado (Jonás 3:5-10).

Sin embargo…

Al pasar los años, el pueblo de Nínive faltó en enseñarles a sus hijos sobre el único Dios verdadero que les había perdonado sus vidas.

Así que ellos volvieron a su comportamiento pecaminoso.

Ahora había llegado el tiempo en que Dios tenía que juzgar a este pueblo malvado.

Al mismo tiempo el profeta Nahum predijo la libertad de Judá, la cual estaba siendo oprimida por Asiria, si los israelitas se mantenían fieles a Dios, él les suplicó…

“… Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo”. Nahum 1:15.

Asiria fue probablemente la nación más cruel de todas las antiguas naciones paganas y su capital Nínive se había enriquecido por las guerras.

Por medio de Nahum, Dios le avisó de antemano, diciendo…

“¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña…! Nínive es asolada… te talará la espada”. Nahum 3:1, 7, 15.

Nínive fue destruida exactamente como fue predicho.

Esa gran ciudad del pasado todavía se mantiene en ruinas como testimonio a la palabra de Dios.

Habacuc predijo el juicio venidero que Dios iba a traer sobre su pueblo de Judá porque adoraba a los ídolos y que iba a usar a Babilonia para castigarlo.

Pero, él también predijo el juicio de Dios sobre Babilonia por la destrucción de Judá.

“¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar”. Habacuc 1:12 - Romanos 5:3 - 2 Corintios 4:17 - Hebreos 2:10 - Hebreos 12:10, 11.

Desde el punto de vista que no sabemos todos los hechos y en medio de numerosas injusticias perplejas, donde la maldad parece triunfar, no debemos dejar de confiar en el Dios santo (Habacuc 1:12) al preguntarnos…

- ¿Por qué?

Hoy en día vemos que Dios nunca se compromete con el pecado, tal y como también lo fue en aquel entonces.

Pero, aún Dios perdona a la persona más pecaminosa que verdaderamente se arrepiente y viene a él.

Toda la humanidad un día reconocerá la justicia, la misericordia y que Jehová es bueno y conoce a los que en él confían (Nahum 1:7).

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová… ”. Habacuc 2:14.



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25 septiembre 2010

25 de Septiembre - Estudio Devocional

Excepto por el rey David, todos los reyes de Judá habían nacido en Jerusalén, la ciudad de Dios.

Pero 700 años antes del nacimiento de Jesucristo, el profeta Miqueas fue guiado a profetizar…

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Miqueas 5:2.

Al tiempo establecido por Dios…

“… se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado… Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David”. Lucas 2:1, 4.

Por ser descendiente del rey David, José tuvo que ir a su pueblo natal de Belén para registrarse.

Al dar este mandato desde Roma, Augusto César solamente estaba pensando en su reino.

Sin embargo…

El Dios soberano, quien determina la historia, usó la autoridad de este emperador pagano para llevar a cabo el cumplimiento de la profecía de Miqueas.

Puede que la declaración más significativa de la profecía de Miqueas fue esta…

“… y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Miqueas 5:2.

Esto claramente proclama la deidad y la existencia eterna del Rey redentor.

Él no podía ser el salvador de la humanidad y haber sufrido por los pecados del mundo si él hubiera heredado una naturaleza pecaminosa tal y como la de todos los humanos.

Por eso, Jesús, el Hijo de Dios, nació de la virgen María sin un padre humano.

El ángel Gabriel le anunció a María…

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo… y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Lucas 1:31-35.

Jesucristo nunca dejó de ser el Dios eterno.

Sin embargo…

“… se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. Filipenses 2:7.

Pero por ser humanos, por ser descendientes de Adán, todos nosotros hemos heredado una naturaleza pecaminosa.

“Porque así como por la desobediencia de un hombre (Adán) los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno (Jesucristo), los muchos serán constituidos justos”. Romanos 5:17-19.



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24 septiembre 2010

24 de Septiembre - Estudio Devocional

El Señor ordenó a Jonás, diciéndole…

“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis… ”. Jonás 1:2, 3.

Jonás probablemente estaba encantado con las buenas noticias de que el juicio de Dios pronto iba a caer sobre Nínive.

Él no podía creer que la misericordia y el amor de Dios se iban a extender aun a los enemigos de Israel.

Entonces él decidió no ser misionero a Nínive.

Él probablemente se sintió muy afortunado cuando en el día que él llegó a Jope descubrió una nave que salía para Tarsis, uno de los lugares más lejanos de comercio en Fenicia.

Por un tiempo, los acontecimientos eran favorables en “las vacaciones” de Jonás y momentáneamente le dio tal paz en su mente que había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir (Jonás 1:5).

Sin embargo…

Cuando vemos las circunstancias favorables, aun cuando estamos evitando la voluntad de Dios, ellas son sólo temporales y nunca nos llevan a un buen fin.

Los marineros tuvieron miedo cuando una gran tempestad se levantó.

Al oír que Jonás huía de la presencia de Dios, lo echaron al mar, pero un gran pez se lo tragó.

Después de tres días de buscar razones dentro de sí mismo, Jonás se arrepintió y el gran pez lo vomitó en tierra seca.

Entonces Jonás se convirtió en el mejor evangelista de sus días y llegó a ver la ciudad entera de Nínive arrepentirse de sus maldades.

Dios podía haber llamado a otro profeta y podía haber dejado a Jonás en el fondo del mar, pero Dios tuvo misericordia, demostrando su amor hacia el profeta y hacia el pueblo de Nínive que se arrepintió.

La buena voluntad de Dios para perdonar a los mayores pecadores que se arrepienten fue bien conocida cuando el rey de Nínive y su pueblo se arrepintieron y se libraron de la destrucción profetizada por Jonás.

Jesucristo confirmó esta verdad histórica sobre Jonás cuando él proclamó….

“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí (uno) más (grande) que Jonás en este lugar”. Mateo 12:40, 41.



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23 septiembre 2010

23 de Septiembre - Estudio Devocional

Los edomitas habían sido muy hostiles contra los israelitas por siglos desde el tiempo que Esaú (Edom) había perdido la primogenitura de su familia y su hermano Jacob (Israel) tomó su lugar.

El profeta Abdías predijo el triunfo final de Israel y también la destrucción completa de Edom.

“Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre… porque Jehová lo ha dicho”. Abdías 1:10, 18.

Esaú se había mudado al monte de Seir donde los edomitas, sus descendientes, se sentían más seguros en su fortaleza de la montaña.

Su suficiencia propia y el desinterés en la voluntad de Dios les llevó a ignorar el aviso de Abdías.

Los edomitas conspiraron junto con Amón y Moab para ir contra Judá y llevarse a todos los israelitas cautivos.

Ellos también atacaron a Judá en los días del rey Acaz para tomar aun más cautivos para ser sus esclavos (2 Reyes 8:20-22 - 2 Crónicas 20:1, 2, 22, 23 - 2 Crónicas 21:8, 9 - 2 Crónicas 28:16, 17).

Cuando la ciudad de Jerusalén fue destruida por el ejército de Babilonia, algunos de los judíos que se escaparon trataron de huir de su tierra, pero los edomitas usaron la desventaja de que los israelitas estaban huyendo y cerraron los caminos, les robaron y los entregaron como refugiados a los babilonios (Abdías 1:12-14).

Por razón de su traición, Dios predijo que Edom sería destruido totalmente (Abdías 1:9, 10, 18).

Unos cuatro años después de la caída de Jerusalén, el ejército de Nabucodonosor destruyó a Amón, a Moab y a Edom.

Los refugiados edomitas huyeron a un área al oeste de su país y al sur de Judá.

Ellos entonces entraron en Judea atacando y tomando parte de la tierra.

Este territorio llegó a ser llamado Idumea, de donde vino Herodes, el rey-títere nombrado por los romanos, que trató de matar al niño Jesús.

Finalmente, los edomitas se desaparecieron de la historia, tal y como Abdías lo había predicho.

Muy diferente a la profecía contra los edomitas, Abdías predijo que Judá se recuperaría, y que un día la casa de Jacob recuperaría sus posesiones (Abdías 1:15-17).

La justicia absoluta de Dios y la seguridad de su fidelidad nos anima a conocer que los principios del bien y del mal nunca cambian.

Jesucristo expresó la inevitable ley espiritual del reino de Dios, diciendo…

“Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Lucas 6:31.



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22 septiembre 2010

22 de Septiembre - Estudio Devocional

Amós era sólo un trabajador de campo del pueblo de Tecoa, en Judá, pero él estaba dispuesto a hablar por Dios en contra del pecado aun más allá de los confines del reino del sur.

Amós presentó su profecía del juicio pendiente en Betel, el lugar de uno de los dos centros falsos de adoración y el lugar de una de las varias residencias del rey Jeroboam en el reino del norte de Israel.

Esto tomó lugar durante un tiempo de prosperidad y expansión en los territorios del reino del norte.

Desde que el pueblo de Israel se sentía orgulloso por su prosperidad, pensamos que le pareció un poco ridículo oír a este intruso proclamar…

“Oíd esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel… por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades…. Un enemigo vendrá por todos lados de la tierra, y derribará tu fortaleza, y tus palacios serán saqueados”. Amós 3:1, 2, 11.

Por causa de sus pecados, la destrucción era inevitable.

Pero, el mensaje de Amós sobre el juicio de Dios fue ignorado (Amós 2:6-8 - Amós 5:11, 12).

Amasías, el sacerdote comprado por el rey Jeroboam, no era del linaje levítico y rápidamente le llevó el mensaje al rey sobre este desagradable profeta del reino del sur.

Amasías interpretó las palabras de Amós y dijo que Jeroboam, iba a morir al filo de la espada, pero el profeta sólo había proclamado lo que Dios había dicho.

“me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam…. Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá… ”. Amós 7:9-12.

La profecía se cumplió cuando Zacarías, el hijo de Jeroboam, fue asesinado por Salum después de reinar sólo por seis meses.

Salum tomó su lugar, pero él también reinó solamente por un mes, pues fue asesinado por Manahem (2 Reyes 15:8-10, 13, 14).

Dios a veces usa personas ordinarias como Amós para proclamar su mensaje.

No está en lo que poseemos de talentos o en lo popular que seamos, lo que nos capacita para ser usados por el Señor está en lo obediente que seamos a él.

“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. 1 Corintios 1:26-29.



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21 septiembre 2010

21 de Septiembre - Estudio Devocional

Joel da avisos de la inminente destrucción de Jerusalén.

“Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel… Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte… ”. Joel 1:1 - Joel 2:1.

La trompeta fue usada a menudo con propósitos religiosos para llamar a la congregación a unirse, para anunciar las fiestas solemnes y los días de fiesta y por el atalaya para avisar de algún peligro venidero (Números 10:1-10).

En este caso, la trompeta fue usada para avisarles de un gran ejército enemigo que venía.

Pero, aun los pecados de los enemigos, que estaban entre ellos en Israel, eran mucho más serios que el enemigo que se acercaba.

“… porque viene el día de Jehová, porque está cercano… Día de tinieblas y de oscuridad… ni tampoco habrá quien de él escape… Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento”. Joel 2:1-12.

La única condición indispensable para recibir el perdón y ser aceptado por el Señor es el arrepentimiento genuino.

El verdadero arrepentimiento es triple… primeramente, es un dolor por los pecados que hemos cometido contra Dios y también contra otras personas, en segundo lugar tenemos que venir al Señor, pidiéndole su perdón por todos nuestros pecados y en tercer lugar, tenemos que abandonar el pecado para llegar a vivir vidas que agradan a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El apóstol Pedro predicó sobre el significado profético de las palabras de Joel, diciendo…

“Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. Hechos 2:21.

Después, él (Pedro) concluyó su mensaje al decir…

“… Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos… ”. Hechos 2:38, 39.

Todos nosotros estamos entre esos que “están lejos” y la invitación y la promesa que publicó Pedro todavía se les ofrecen hoy a todos.

El profeta Joel también predijo sobre el final “día de Jehová” que aún está por venir.

“¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso”. Joel 1:15.

Esto traerá a fin el gobierno miserable de la humanidad pecaminosa y finalmente le dará las bienvenidas al reino de Jesucristo, el justo rey de paz.

Jesucristo habló sobre ese tiempo…

“… y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. Mateo 24:30.



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20 septiembre 2010

20 de Septiembre - Estudio Devocional

El reino del norte de Israel no se volvió a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo esto, Efraín (simbólico del reino del norte) fue como paloma incauta, sin entendimiento, llamarán a Egipto, acudirán a Asiria (Oseas 7:10, 11), buscando la seguridad nacional en vez de confiar en el Señor según su palabra.

Nada podía haber sido más necio que buscar ayuda de Egipto, el cual les había sujetado a la esclavitud cruelmente un tiempo atrás o hacer amistad con la impiadosa Asiria, la cual pronto los iba a destruir.

Los líderes de Israel…

“… ellos subieron a Asiria… Olvidó, pues, Israel a su Hacedor… Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción… La gloria de Efraín volará cual ave… y andarán errantes entre las naciones”. Oseas 8:9, 14 - Oseas 9:9, 11, 17.

El Señor le dio a Israel un fuerte llamamiento de corazón para volver a él antes de ser destruidos.

“… porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia”. Oseas 10:12.

Podemos sentir el corazón quebrantado de Dios al decir…

“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor… ”. Oseas 11:4.

Amorosamente él clamó…

“Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído”. Oseas 14:1.

Neciamente Israel había puesto su confianza en otras naciones y en falsos dioses (Oseas 5:13 - Oseas 7:11 - Oseas 8:9, 10) y en su propia fuerza (Oseas 12:8) en vez de en el único que es el verdadero salvador.

Aún, vemos la voluntad del Señor en mostrar misericordia, como siempre él lo hace a cualquier pecador arrepentido, al decir…

“Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia… ”. Oseas 14:4.

Las últimas palabras del profeta Oseas antes que los israelitas fueran conquistados por los asirios son un buen recordatorio para todos nosotros…

“¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos”. Oseas 14:9.

Cuando nos arrepentimos, alejándonos de nuestros pecados y recibimos a Jesucristo como nuestro único salvador, dejando al Espíritu Santo morar y controlar nuestras vidas, es que verdaderamente podemos vivir libres del poder de Satanás, del poder del pecado y libres de la muerte espiritual.

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad… estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. 1 Juan 1:6 - 1 Juan 2:1, 2.



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19 septiembre 2010

19 de Septiembre - Estudio Devocional

Jeroboam fue rey cuando el reino del norte estaba al final de su existencia.

A él le siguieron los breves reinos de Zacarías, Salum, Manahem, Pekaía, Peka y el rey Oseas (no el profeta).

Durante ese tiempo, Oseas, Abdías, Jonás, Amós y probablemente Joel, eran los profetas de Dios.

Jeroboam II siguió el malvado ejemplo de Jeroboam I, el primer rey de las diez tribus del norte de Israel, las cuales se separaron del reino unido después de la muerte de Salomón (1 Reyes 11:26-40 - 1 Reyes 12:2-20).

El nivel moral y espiritual de los israelitas había declinado tanto que se habían unido a los sodomitas (una secta de hombres homosexuales).

“Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel”. 1 Reyes 14:24.

Ni aun uno de los 19 reyes del reino del norte de Israel trató de guiar a su pueblo a la adoración de Dios en Jerusalén tal y como Dios se lo había instruido.

Fue bajo estas circunstancias que…

“Palabra de Jehová que vino a Oseas… en días de… de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel… porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo”. Oseas 1:1-6.

El Señor habló contra su pueblo por medio de Oseas, diciendo…

“Oíd palabra de Jehová… porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen… ”. Oseas 4:1, 2.

Dios les reveló las consecuencias de sus pecados, diciéndoles…

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. Oseas 4:6.

Los reyes de Israel, junto con sus líderes políticos y religiosos, se negaron a ver la importancia de la obediencia a la palabra de Dios.

En los días de su vida aquí en la tierra, Jesús oró…

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado… Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal… Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. Juan 17:3, 14, 15, 17.



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18 septiembre 2010

18 de Septiembre - Estudio Devocional

El reino de Dios y los reinos de este mundo son presentados por Daniel como reinos en un estado constante de conflictos que finalmente dan camino a una hostilidad por todo el mundo contra Dios y su pueblo.

Daniel registró que durante el período del imperio romano que será renovado al final de esta dispensación presente una persecución terrible se llevará a cabo.

Jesucristo nos habló de la abominación desoladora que todavía está por venir (Marcos 13:14).

El más malvado de todos los anticristos…

“… hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá”. Daniel 11:36.

Ya sabemos que estamos en los últimos tiempos y que han surgido muchos anticristos durante los últimos dos mil años, tal y como el apóstol Juan lo predijo (1 Juan 2:18) y la fuerza que ha estado moviendo a todos los anticristos es la destrucción del reino de Dios.

“En aquel tiempo… será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. Daniel 12:1.

Daniel también dijo…

“Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin”. Daniel 12:8, 9.

Daniel admitió que habían muchas cosas en sus profecías que él mismo no entendía, pero que él tenía la suprema seguridad que Dios controla el futuro y que su pueblo reinará para siempre con él.

Una gran paz mental puede descansar dentro de los corazones del pueblo de Dios con la seguridad de que Jesucristo al final ha ganado la victoria, tal y como lo predijo Daniel.

“Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán”. Daniel 12:10.

Estos capítulos finales de las profecías de Daniel nos recuerdan que debemos estar preparados para la inminente segunda venida de Jesucristo, cuando él reinará y gobernará sobre todo el mundo.

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios… !”. 2 Pedro 3:11, 12.



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17 septiembre 2010

17 de Septiembre - Estudio Devocional

Toda la grandeza del sueño de Nabucodonosor es después visto por Daniel como una ambición personal y un poder salvaje del rey.

“Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar”. Daniel 7:2.

Los cuatro vientos del cielo representan las fuerzas de las ambiciones personales y la avaricia que vinieron a estar en desafío delante de Dios y sus elegidos.

El gran mar es la humanidad caída con su competición feroz, e ilustra la inestabilidad de las personas sin Dios.

“Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar”.
Daniel 7:3.

Ellas corresponden a los reinos de Babilonia, Medopersas, Grecia y Roma.

“La primera era como león, y tenía alas de águila… ”. Daniel 7:4.

Como la cabeza de la gran imagen era de oro, así también el león representa el rey de los animales.

“Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso… ”. Daniel 7:5.

Que representa el imperio de Medopersas, el cual vino después y conquistó a Babilonia.

La tercera bestia…

“… semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas… ”.

Representa el imperio de Grecia.

Los cuatro vientos del cielo ilustran la velocidad con la cual Alejandro Magno conquistó el mundo antiguo.

“… tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio”. Daniel 7:6.

Representan los cuatro oficiales de Alejandro que dividieron su reino después de su muerte.

La cuarta bestia era muy diferente de todas y tenía diez cuernos.

Esta bestia final era…

“… espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies… ”. Daniel 7:7.

Esto revela una expansión muy cruel.

“Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes… ”. Daniel 7:24.

Y corresponden a los diez dedos de los pies de la gigantesca estatua de Nabucodonosor, y representa la confederación de diez poderes mundiales que aún reinarán sobre la tierra.

Daniel declaró…

“Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas”. Daniel 7:8, 23.

Este cuerno pequeño representa al anticristo quien…

“… hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará… ”. Daniel 7:25.

El anticristo destruirá todo lo que se pone en su camino para poder llegar a su meta del dominio mundial (1 Juan 2:18-22 - 1 Juan 4:3 - 2 Juan 1:7).

Sin embargo…

En medio de una extremada persecución, la Piedra (Jesucristo) quebrantará en pedazos la imagen gigante (todos los gobiernos mundiales).

Todos los creyentes esperamos juntos con el apóstol Pablo…

“cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron… ”. 2 Tesalonicenses 1:10.



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16 septiembre 2010

16 de Septiembre - Estudio Devocional

Belsasar fue el último rey que gobernó a Babilonia, él reinó cerca del cumplimiento de los 70 años del exilio de los judíos.

En la misma noche que los ejércitos medopersas invadieron a Babilonia para derrotar y asesinar a Belsasar, él estaba celebrando…

“… un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino… Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes… y alabaron a los dioses de oro y de plata… ”. Daniel 5:1-4.

De pronto…

“… aparecieron los dedos de una mano de hombre… ”. Daniel 5:5.

Que escribía en la pared.

Belsasar se llenó de temor y sus rodillas daban la una contra la otra (Daniel 5:6).

Sus astrólogos y hechiceros no podían interpretar el mensaje.

En su desesperación, Belsasar mandó a llamar a Daniel, quien parece haber sido ignorado por unos diez años por el rey, y con gran denuedo Daniel le proclamó.

“Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin”. Daniel 5:26.

Esa misma noche…

“… Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años”. Daniel 5:31.

“Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino… Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores… ”. Daniel 6:1, 3.

En un esfuerzo para destruir a Daniel, ellos le dijeron al rey…

“Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada”. Daniel 6:7, 8.

Ya que a Daniel no se le había pedido que él también tenía que adorar a algún ídolo, entonces él podía haber razonado en sí mismo así…

- ¿Por qué no cooperar con ellos y orar en secreto a Jehová?

“Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”. Daniel 6:10.

Tenemos que preguntarnos… si un decreto similar fuese establecido por el gobierno hoy en día…

¿Nos importaría si no se nos permitiese leer la palabra de Dios o adorar en la iglesia los domingos?

Sí, es verdad que Daniel terminó en el foso de los leones pero, después él también pudo testificarle vigorosamente esto al rey.

“Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño… ”. Daniel 6:22.



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15 septiembre 2010

15 de Septiembre - Estudio Devocional

Después de ser capturados, Daniel y un grupo de israelitas escogidos fueron identificados como ciudadanos de Babilonia por sus nuevos nombres que se les dieron.

Esto todo fue con la intención de quitarles su identidad como hijos de Dios.

La intención del rey fue para que a estos hombres escogidos se les enseñara a pensar y a vivir como los babilonios.

El nombre hebreo de Daniel significa… Dios es mi Juez, pero su nombre babilónico de Beltsasar significa… príncipe de Baal.

Al oír su nuevo nombre día tras día, Daniel tenía que recordar que su comodidad, su propia estima y su gran posición de las cuales ahora él se gozaba eran todas el resultado de ser príncipe de Baal.

“… Nabucodonosor, tuvo sueños, y se perturbó su espíritu… Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños… No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey… ”. Daniel 2:1, 2, 10.

Pero, después que Daniel y sus compañeros oraron…

“… el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche… ”.

Y le proclamó al rey…

“Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días… ”. Daniel 2:18, 19, 28.

Daniel le reveló al rey Nabucodonosor que la imagen gigante en su sueño representaba los reinos que gobernarían sobre la tierra.

Nabucodonosor fue representado por la cabeza de la imagen que era de oro fino.

Su pecho y sus brazos, de plata simbolizaban el imperio de Medopersas, el cual vendría a ser el próximo poder mundial que dominaría al mundo.

El imperio de Grecia, representado por su vientre y sus muslos, de bronce vendría después (Daniel 2:32).

El cuarto imperio, sus piernas, de hierro, sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido (Daniel 2:33), representaría el imperio romano.

Este último será revivido como un gobierno mundial que será gobernado por el anticristo, quien será destruido en la segunda venida de Jesucristo, quien establecerá…

“… un reino que no será jamás destruido… ”. Daniel 2:44.

Babilonia y Jerusalén simbolizan dos lealtades diferentes tal y como nuestro Señor habló de las dos puertas, los dos caminos, y los dos señores.

¿Estamos nosotros viviendo según la palabra de Dios o según los caminos de este mundo?

Tal y como Jesucristo nos dijo…

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Mateo 6:24.



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14 septiembre 2010

14 de Septiembre - Estudio Devocional

La primera parte de esta visión final que Dios le dio a Ezequiel describe al “templo” (Ezequiel 40-43), la segunda parte describe la adoración y el carácter de los adoradores (Ezequiel 44-46) y la parte final nos habla de las “aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente” (Ezequiel 47-48) y de los límites y las divisiones de la tierra.

Entre más lejos corrían las aguas, más profundas estaban.

Entre muchas otras cosas, estas aguas simbolizan nuestro continuo caminar con el Señor, mientras que más y más experimentamos la completa suficiencia de sus provisiones, entonces es que llegamos a reconocer que, sin ningún límite, las provisiones de Dios siempre abundan en todas nuestras necesidades.

La descripción de la tierra y de la ciudad son muy diferentes al estado geográfico del antiguo o presente Israel y Jerusalén.

Esta es una visión que nos deja ver con anticipación el glorioso futuro que todos los creyentes en Jesús el Mesías van a experimentar.

Todos los que conocen y aman a Jesucristo como su salvador van a gozarse de una nueva tierra prometida durante el reino milenario de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Ezequiel fue guiado por el guía al frente del templo.

Las aguas aparentemente salían de debajo de la puerta oriental como un pequeño arroyo que corría “mil codos”, un poco menos de medio kilómetro (Ezequiel 47:2, 3).

El guía del profeta le “hizo pasar por las aguas” y Ezequiel encontró que las aguas le llegaban “hasta los tobillos”.

Este mismo proceso fue repetido por segunda vez y aun más por una tercera distancia, cada vez “midió mil codos”.

En estos lugares Ezequiel encontró “las aguas hasta las rodillas” y después encontró “las aguas hasta los lomos” (Ezequiel 47:4).

A la cuarta distancia de “mil codos” (Ezequiel 47:5), las aguas se habían convertido en un gran río que ya no se podía cruzar porque era muy profundo.

Las aguas del río proveían vida para todos los árboles que daban buen fruto (Ezequiel 47:9, 12).

Esto representa exacto lo que el Espíritu Santo hace en la vida de todos los que se rinden a él.

Empezamos a experimentar su gracia que suple todas nuestras necesidades como un pequeño arroyo que sale de Jesucristo, quien es la cabeza de la fuente y que continúa creciendo en su belleza mientras que caminamos diariamente a la luz de su palabra.

Nuestro amoroso Padre le ha provisto a su pueblo con…

“… un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero… Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. Apocalipsis 22:1, 2, 17.



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13 septiembre 2010

13 de Septiembre - Estudio Devocional

En visión de Dios, Ezequiel había sido testigo de que la gloria de Jehová se había alejado del magnífico templo hecho por Salomón que ahora estaba destruido (Ezequiel 9:3 - Ezequiel 10:4, 18, 19 - Ezequiel 11:22, 23).

Israel había elegido ignorar la palabra de Dios y en verdad había adorado a los ídolos, al sol y a todas clases de criaturas en el templo que se había dedicado solo para Dios (Ezequiel 8:5-17).

Por consiguiente, los israelitas ahora sólo tenían las memorias de su reino que había sido tan glorioso y se veían como esclavos en una tierra pagana.

Ezequiel ahora recibe una visión de un templo futuro que será mucho más grande que el templo de Salomón, donde la gloria del Señor volverá a morar.

Ezequiel entonces fue llevado…

“… a la puerta que mira hacia el oriente; y he aquí la gloria del Dios de Israel, que venía del oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria… Y la gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que daba al oriente. Y me alzó el Espíritu y me llevó al atrio interior; y he aquí que la gloria de Jehová llenó la casa”. Ezequiel 43:1, 2, 4, 5.

En esta visión, el Señor de gloria entró a su nuevo templo por el mismo camino por el cuál había salido del antiguo templo (Ezequiel 10:19 - Ezequiel 11:22, 23).

La puerta del oriente iba derecho a la entrada del templo del Rey eterno, quien dijo…

“… este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre… ”. Ezequiel 43:7.

El énfasis de esta visión está en la importancia de la santidad en la vida diaria del pueblo de Dios.

El templo, en su apariencia física, daba una sombra de la vida y el ministerio de Cristo.

En el “milenio” ya no habrá más necesidad para los tipos (las sombras) o los símbolos, pues Dios el Padre y Jesucristo, a quien los símbolos representaban, estarán para siempre presentes allí.

Nuestra mayor preocupación no debe estar en cuándo ni cómo se cumplirán todas estas profecías.

Nuestra mayor preocupación debe estar en que nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu estén preparados para la venida de nuestro Señor.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. 1 Corintios 3:16, 17.



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12 septiembre 2010

12 de Septiembre - Estudio Devocional

Unos años después de la visión de los huesos secos Ezequiel recibió otra visión.

“En el año veinticinco de nuestro cautiverio… a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá. En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto”. Ezequiel 40:1, 2.

Esta nueva visión fue bien lejos hacia el futuro donde Ezequiel contempló un templo glorioso, aun más magnífico que el templo construido por Salomón.

Las medidas del templo y la gran cantidad de detalles sobre el edificio y su raro diseño arquitectural fueron aquí registrados, pero Dios no le dio las instrucciones a Ezequiel sobre quién lo iba a construir o cuándo sería construido.

En un contraste bastante sorprendente, Dios sí le dio a Moisés instrucciones con detalles para construir el tabernáculo y aun los nombres de los artesanos quienes lo iban a construir en el desierto (Éxodo 29:9 - Éxodo 31:1-11).

David también le dio instrucciones con detalles a Salomón sobre el templo.

Ningunas instrucciones fueron dadas a Zorobabel, en los mensajes de los profetas Hageo, Zacarías, Esdras, Nehemías, ni a ningún otro escritor inspirado, ni a nadie desde ese tiempo hasta hoy en día, para construir este templo espectacular.

Casi dos mil años han pasado, desde el año 70 d.C. cuando los romanos destruyeron el templo de Herodes, sin que se hayan recobrado el altar de bronce, el lavacro de bronce, los candeleros de oro puro, la mesa de la Presencia, ni el altar de oro.

El arca del testimonio, representando la Presencia de Dios, se desapareció en el año 586 a.C. cuando Nabucodonosor destruyó a Jerusalén.

El estilo original de adoración, ordenado por Dios, con el altar y los sacerdotes ofreciendo sacrificios por los pecados del pueblo, todos fueron sombras de Jesucristo, su expiación (reconciliación) por nuestros pecados y nuestra relación con él por medio de su sacrificio en la cruz.

Por medio de los romanos, Dios les quitó a los judíos la oportunidad de ofrecer más sacrificios.

Estas leyes fueron…

“… impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”. Hebreos 9:10-12 - Juan 4:21-24 - Gálatas 3:23-25 - Colosenses 2:17.


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11 septiembre 2010

11 de Septiembre - Estudio Devocional

Después que Nabucodonosor destruyó a Jerusalén en el año 586 a.C., casi todos los israelitas que se quedaron atrás fueron dispersos a lo largo de Babilonia entre los exilados de muchas otras naciones paganas.

Desde que su ciudad y su templo fueron destruidos, toda esperanza de restaurar su nación fue abandonada.

Fue durante este tiempo de desesperación nacional que Ezequiel recibió una nueva visión y dijo…

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos”. Ezequiel 37:1.

Los huesos estaban secos y emblanquecidos, habiendo estado allí ya por mucho tiempo.

“Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso”. Ezequiel 37:3-5.

Como nación, Israel estaba literal y espiritualmente muerta y sin esperanza de ser restaurada.

Sin embargo…

Así como los huesos secos, no estaba enterrada.

Ezequiel entonces continúa profetizando…

“… y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso”. Ezequiel 37:7.

Ezequiel proclamó la Palabra de Dios…

“… y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo”. Ezequiel 37:10.

Aunque los israelitas estaban diciendo…

“… Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos”. Ezequiel 37:11.

Este ejército fue lo que predijo la restauración futura de Israel.

Ezequiel fue entonces mandado a proclamar las buenas nuevas…

“Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra… ”. Ezequiel 37:13, 14.

Después de más de 2.500 años, hoy en día los israelitas existen otra vez como una nación dentro de la tierra prometida y muy pronto Dios cumplirá su promesa a David.

El Mesías Rey de Israel, Cristo Jesús, gobernará el mundo desde Jerusalén (Isaías 2:1-4).

Los huesos secos también describen nuestra naturaleza humana y pecaminosa cuando vivimos sin el poder transformador del Espíritu Santo.

La vida eterna es posible cuando confesamos y nos arrepentimos de nuestros pecados y le permitimos a Jesucristo ser el Señor de nuestras vidas.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Efesios 2:8, 9.


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10 septiembre 2010

10 de Septiembre - Estudio Devocional

Ezequiel fue llamado por Dios…

“… por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte”. Ezequiel 33:7.

Los israelitas que fueron dejados en Jerusalén y también los cautivos en Babilonia, ignoraron los avisos de Ezequiel de que Dios los iba a destruir si ellos seguían negándose a venir al arrepentimiento de sus caminos pecaminosos.

“Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio… que vino a mí un fugitivo de Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada”. Ezequiel 33:21.

La mayoría de los judíos en Babilonia se quejaron de la muerte horrible que sus familiares sufrieron en Jerusalén y por la destrucción de su patria, pues todo esto era inconsistente con las promesas de Dios para protegerlos y dijeron…

“… No es recto el camino del Señor… ”. Ezequiel 33:17.

Pero el Señor les respondió…

“Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morirá por ello. Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello”. Ezequiel 33:18, 19.

Como predicho por Ezequiel, el juicio inevitable se había cumplido.

Entonces el Señor le dijo a Ezequiel que les dijera…

“… a vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos… hicisteis abominación… Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho”. Ezequiel 33:25-29.

Todo esto fue realizado tal y como fue profetizado por Ezequiel el día que su esposa murió (Ezequiel 24:18, 25, 26).

El mensaje de Ezequiel proclamó que el vivir en la santidad era la responsabilidad de los israelitas en su pacto de relación con Dios.

Este pacto fue rechazado por los que se negaban a alejarse de sus pecados.

Igualmente, hoy en día, el deseo de vivir vidas santas no es muy popular con la mayoría de la gente.

Dios juzgará a todos los que aman al mundo…

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo… ”. 1 Juan 2:15-17.

Tal y como los israelitas, muchas personas quieren vivir en el amor de Dios mientras que al mismo tiempo ignoran su mandamiento de ser justos.

“… así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia… Porque el fin de ellas es muerte”. Romanos 6:19, 21.

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09 septiembre 2010

9 de Septiembre - Estudio Devocional

La profecía sobre Egipto vino a Ezequiel como un año después que Jerusalén había empezado a ser sitiada.

Él predijo el fin de los faraones como gobernadores y el fin de Egipto como una gran nación, Dios le dijo…

“Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto… por cuanto fueron báculo de caña a la casa de Israel… He aquí que yo traigo contra ti espada, y cortaré de ti hombres y bestias. Y la tierra de Egipto será asolada y desierta… por cuarenta años”. Ezequiel 29:2-11.

Egipto ya no sería una nación poderosa en el mundo.

Pero no iba a ser destruida completamente, como lo sería Babilonia.

Ezequiel también predijo…

“Porque así ha dicho Jehová el Señor: Al fin de cuarenta años recogeré a Egipto… y volveré a traer los cautivos de Egipto… y allí serán un reino despreciable. En comparación con los otros reinos será humilde; nunca más se alzará sobre las naciones; porque yo los disminuiré, para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones”. Ezequiel 29:13-15.

Por los siglos Egipto se ha quedado como una nación pobre.

Se ha mantenido como un testimonio de la autoridad suprema de Dios.

Durante el tiempo del Éxodo, las diez plagas forzaron a los egipcios a reconocer que sus propios dioses no tenían poder alguno contra el único Dios verdadero.

Esto debería haber llevado a Egipto y particularmente a Israel, a rechazar a sus ídolos y venir a adorar el único Dios verdadero de la creación.

El juicio de Dios sobre Israel, Judá, Tiro, Sidón, Egipto y muchas otras naciones del mundo ha sido con el propósito de que reconozcan esto…

“… sabrán que yo soy Jehová… ”. Ezequiel 29:9.

Esta frase se menciona 66 veces en este libro, solo con el propósito de mostrar la exactitud absoluta y la importancia de la palabra de Dios y su soberanía sobre su creación.

El tiempo futuro de redención y de restauración fue también predicho.

“En aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel… ”. Ezequiel 29:21 - Salmo 92:10).

El cuerno es un símbolo de poder y fuerza (1 Samuel 2:10).

Tal y como fue profetizado, el pueblo de Dios, judíos y gentiles, tienen un destino futuro de gloria junto con Jesús de Nazaret como su Mesías… Rey de reyes.

“para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:10, 11.

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08 septiembre 2010

8 de Septiembre - Estudio Devocional

Tiro era una de las ciudades más enriquecidas del mundo.

Sus riquezas no fueron obtenidas por sus guerras, como fueron las de Babilonia, pero por medio de su comercio.

Su flotilla (armada) de barcos fue la más grande entre todas las naciones.

Ezequiel profetizó…

“… vino a mí palabra de Jehová, diciendo… He aquí yo estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas”. Ezequiel 26:1, 3.

Dios le predijo que Tiro iba a ser completamente destruida, no sólo por su idolatría inmoral, pero también por sus celos contra la ciudad elegida de Dios.

Tiro se regocijó sobre la caída de Jerusalén porque así ya no más existiría su mayor competidor y dijo…

“… Ea, bien; quebrantada está la que era puerta de las naciones… yo seré llena, y ella desierta”. Ezequiel 26:2.

La profecía de Ezequiel con sus detalles sobre la destrucción de Tiro nos deja sin dudas que solamente Dios, quien gobierna sobre cada detalle de los asuntos de esta tierra, puede decir…

“Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; y barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa. Tendedero de redes será en medio del mar, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor… y nunca más serás edificada”. Ezequiel 26:4, 5, 14.

Nabucodonosor sitió a Tiro por trece años y completamente destruyó la tierra de la principal ciudad.

Durante ese largo tiempo, la administración de la ciudad y todas sus riquezas fueron llevadas a una isla cerca de su costa.

Más de dos siglos pasaron hasta que Alejandro Magno sitió a Tiro, la cual era solamente una ciudad sobre una isla cerca de un kilómetro de la costa.

Sabiendo que Alejandro no tenía una flotilla, sus hombres usaron las piedras de la antigua ciudad para edificar un puente que llegara hasta la isla y poder destruirla tal y como fue profetizado.

“… y nunca más serás hallada… ”. Ezequiel 26:20-21.

El pueblo de Tiro más nunca llegó a ser un poder mundial.

Tiro debe ser un ejemplo a las personas que se regocijan cuando su competición cae en bancarrota, o para el “creyente” que tiene resentimiento contra el éxito de sus “competidores” en la iglesia o en los negocios.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21.

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07 septiembre 2010

7 de Septiembre - Estudio Devocional

En el mismo día que Dios le reveló a Ezequiel que su preciosa esposa, el deleite de tus ojos, se iba a morir, entonces Dios le dijo…

“… no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas”. Ezequiel 24:16.

Dios le dijo a Ezequiel que después de la muerte de su esposa, él tenía que mantenerse sin expresar todas las señales comunes de lamentarse por los muertos.

Esto no quería decir que él no podía sentir la muerte de su esposa.

Pero el dolor personal de su corazón tenía que ser mucho mayor sobre la muerte de la nación de Dios y la destrucción de su templo, lo cual tomó lugar el mismo día que se murió la esposa de Ezequiel.

“Por lo que así ha dicho Jehová el Señor: Yo haré subir contra ellas tropas… matarán a sus hijos y a sus hijas… y pagaréis los pecados de vuestra idolatría… ”. Ezequiel 23:46-49.

La noticia de la reacción tan espantosa de Ezequiel sobre la muerte de su esposa seguro que rápidamente se divulgó, pues el pueblo le preguntó…

“… ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?”. Ezequiel 24:19.

Entonces vino de Ezequiel esta respuesta trágica…

“… Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío… y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada… entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor”. Ezequiel 24:21-24.

Finalmente, un mensajero que se había escapado de la desolación de Jerusalén llegó a Babilonia para dar el reporte de la destrucción de la ciudad (Ezequiel 33:21).

Tal y como los había prevenido Jeremías en Jerusalén y Ezequiel en Babilonia, la aceptación de los dioses falsos por los israelitas y la indiferencia para con la palabra de Dios les trajo la destrucción de Jerusalén y la muerte de sus propios hijos e hijas.

A veces vemos las personas de mente mundana sentir la pérdida de sus posesiones materiales y a la vez muestran poco interés sobre el bienestar eterno de sus hijos.

Jesucristo mismo nos dijo que no estuviéramos afanados sobre las cosas de este mundo, ni aun de nuestras propias necesidades diarias…

“Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas”. Lucas 12:29-31.

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06 septiembre 2010

6 de Septiembre - Estudio Devocional

El rey y los líderes religiosos de Judá habían expresado un gran odio que seguía creciendo contra el profeta Jeremías por sus mensajes de juicio contra ellos.

Las revelaciones y las visiones que Dios le dio a Ezequiel, cuando estaba viviendo en Babilonia, también fueron ignoradas.

Siempre llega el tiempo cuando Dios tiene que decir…

“Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán”. Proverbios 1:28.

Ahora ya era muy tarde para orar para ser librados de la destrucción que venía sobre Jerusalén.

Sin embargo…

Ezequiel registró esto…

“… vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y se sentaron delante de mí”. Ezequiel 20:1.

Entonces Dios le dio a Ezequiel el siguiente mensaje para los ancianos de Israel.

“… ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová el Señor… El día que escogí a Israel… Mas ellos se rebelaron contra mí… porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón”. Ezequiel 20:3, 5, 8, 16.

Después de esto, Ezequiel recibió un mensaje horrible del Señor para Israel…

“… Así ha dicho Jehová: He aquí que yo estoy contra ti, y sacaré mi espada de su vaina… para entregarla en mano del matador”. Ezequiel 21:3, 11.

La profecía de Ezequiel acerca de una espada bien afilada reveló la inminente ruina de Jerusalén que Nabucodonosor vendría a cumplir.

Sin duda, Nabucodonosor se felicitó a sí mismo por el espléndido triunfo sobre Judá cuando, en verdad, él solamente estaba sirviendo al Rey de reyes, y sin saberlo fue usado para cumplir el juicio de Dios sobre su pueblo rebelde.

“La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella”. Proverbios 16:33.

El rey Sedequías, impío príncipe de Israel (Ezequiel 21:25) y el pueblo pronto serían secuestrados.

Jerusalén y el templo serían destruidos para cumplir la profecía de Ezequiel.

“… a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. Ezequiel 21:27.

No ha habido otro rey ungido por Dios para sentarse sobre el trono de David por los últimos 2.500 años.

Durante la vida de Jesucristo sobre la tierra, un edomita llamado Herodes fue nombrado por Roma como meramente un rey-títere para gobernar sobre los judíos de Judea.

Israel continuará existiendo sin un rey hasta la segunda venida de Jesucristo como el Rey de reyes, y Señor de señores (1 Timoteo 6:15).

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05 septiembre 2010

5 de Septiembre - Estudio Devocional

Dios le dio a Ezequiel una parábola…

“Y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: Una gran águila (Nabucodonosor), de grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al Líbano (simbólico de Jerusalén, pues muchas de sus casas fueron hechas de cedros del Líbano), y tomó el cogollo del cedro. Arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó a tierra de mercaderes… ”. Ezequiel 17:1-4.

Esta parábola ilustra la gran extensión del dominio de Nabucodonosor.

Las plumas del águila representan el gran número de naciones que fueron conquistadas.

La expresión “y tomó el cogollo” representa que el rey de Judá fue quitado (Ezequiel 17:3).

“Arrancó el principal de sus renuevos (esto simboliza a Joaquín, el rey joven de Judá, y también al rey Nabucodonosor) y lo llevó a tierra de mercaderes (a Babilonia), y lo puso en una ciudad de comerciantes”. Ezequiel 17:4.

Finalmente, había…

“… una vid de mucho ramaje, de poca altura (Sedequías), y sus ramas miraban al águila (Nabucodonosor)… ”. Ezequiel 17:6.

“Había también otra gran águila (el rey de Egipto), de grandes alas y de muchas plumas; y he aquí que esta vid juntó cerca de ella sus raíces (Sedequías)… ”. Ezequiel 17:7.

“Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Será prosperada? ¿No arrancará (Nabucodonosor) sus raíces? (al reino de Judá)”. Ezequiel 17:9.

El propósito de esta profecía tan importante fue para avisarle a Sedequías que él no debía de traicionar su promesa de sumisión a Nabucodonosor haciendo una alianza con Egipto.

“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar… ”. Eclesiastés 5:4-6.

Sin embargo…

En el noveno año de su reino, el rey Sedequías hizo un pacto militar con Egipto.

Como consecuencia de esto, Nabucodonosor sitió la ciudad de Jerusalén y el pueblo sufrió muchos meses de hambre y enfermedades antes de que por fin la ciudad y el templo fueran completamente destruidos.

La invasión de Nabucodonosor sobre Judá podía haber sido prevenida si Sedequías hubiese cumplido con honestidad su promesa.

Nosotros también estamos obligados a cumplir las promesas que hacemos en el nombre de Dios, aun cuando se las prometemos a los incrédulos (Josué 9:19, 20 - 2 Samuel 21:1-3 - Salmo 15:4).

Siempre hay consecuencias cuando no cumplimos con lo que hemos prometido, sea una promesa matrimonial o algún asunto de negocios.

“Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca”. Números 30:2.

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04 septiembre 2010

4 de Septiembre - Estudio Devocional

Los israelitas estaban viviendo bajo el control de Nabucodonosor, quien se había llevado a miles de ellos cautivos.

Otra vez vinieron a consultar con Ezequiel algunos de los ancianos de Israel (Ezequiel 14:1) pretendiendo querer saber la voluntad de Dios.

Pero el Señor le reveló a Ezequiel la hipocresía de ellos, diciendo…

“… estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón… Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones… y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice Jehová el Señor”. Ezequiel 14:3, 6, 11.

Aunque los israelitas seguían ofreciendo regularmente sacrificios a Dios, ellos también con hipocresía adoraban a los ídolos populares de otras naciones.

Por consiguiente, los israelitas se encontraron bajo el control de una nación pagana.

Para ilustrar su primer propósito como el pueblo de Dios, el Señor le presentó esta pregunta a Ezequiel…

“… ¿qué es la madera de la vid más que cualquier otra madera?... ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra?... He aquí, es puesta en el fuego para ser consumida”. Ezequiel 15:2-4 - Génesis 49:22 - Deuteronomio 32:32 - Salmo 80:8-11 - Isaías 5:1-7 - Jeremías 2:21 - Oseas 10:1.

La vid fue usada por Dios muchas veces para ilustrar a su pueblo.

Cada israelita sabía bien que la vid tenía valor sólo por su fruto y no servía para hacer algo útil o de valor duradero.

Ezequiel habló de la vid representando a Israel, elegido por Dios para dejarle saber al mundo que había solamente un Dios verdadero, quien bendice a todos los que le honran por guardar (cumplir) con su palabra.

Pero la vid había dejado de producir el fruto, por consiguiente, la única alternativa era desarraigar la vid y ponerla…

“… en el fuego para ser consumida… ¿servirá para obra alguna?... Y pondré mi rostro contra ellos; aunque del fuego se escaparon, fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Jehová… ”. Ezequiel 15:4, 7.

El juicio justo de Dios sobre los que estaban en Jerusalén tenía que ser consistente con sus grandes privilegios que ellos habían abandonado voluntariamente.

Esta verdad sigue siendo igual hoy en día.

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia”. Efesios 5:5, 6.

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03 septiembre 2010

3 de Septiembre - Estudio Devocional

La visión de Ezequiel reveló siete hombres enviados por Dios… uno a librar la minoría de los fieles y los otros seis a matar la mayoría de los idólatras.

Y entre ellos había un varón vestido de lino que le ponía una señal en la frente a todos los que se habían mantenido fieles al Señor (Ezequiel 9:2-7).

“Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines. Y alzando los querubines sus alas, se levantaron… y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos”. Ezequiel 10:18, 19.

Ezequiel observó a los líderes de Jerusalén que al parecer, estaban bendecidos y llamados para mantenerse a cargo de un pueblo favorecido, mientras que a otros se los habían llevado cautivos.

Pero, en realidad, muchos de los cautivos despojados en Babilonia pronto supieron, por medio del sufrimiento, que tenían que arrepentirse de sus idolatrías paganas y confiar en el Señor Dios de Israel.

Dios prometió un gran futuro para todos los que volvieron a él.

Mientras que Ezequiel se preparaba para salir del templo, él vio la presencia del Señor, la cual había estado sobre el propiciatorio del arca del testimonio en el lugar santísimo, que se alejaba lentamente del lugar donde Dios por tanto tiempo había escogido morar.

Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad (Ezequiel 11:23) y con repugnancia se alejó de la ciudad que Jehová eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí su nombre (1 Reyes 14:21).

Parece que los israelitas estaban tan ocupados en sus infieles actividades religiosas que ni se dieron cuenta que ya Jehová se había apartado de ellos.

El Señor otra vez le dio a Ezequiel una profecía que sobrepasaba bien al futuro.

“… un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. Ezequiel 11:19, 20 - Ezequiel 36:26, 27.

El apóstol Pablo escribió…

“un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos… Y él mismo (Jesucristo) constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Efesios 4:4-6, 11, 12.

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02 septiembre 2010

2 de Septiembre - Estudio Devocional

Catorce años después de la conquista inicial de Nabucodonosor sobre el reino de Judá, la vida en Jerusalén parecía haber vuelto a estar normal.

Por consiguiente, el pueblo no quiso creer a Ezequiel, quien estaba en Babilonia, cuando él profetizó con respecto a Jerusalén.

“Vuestros altares serán asolados… serán desiertas las ciudades… ”. Ezequiel 6:4-6.

Aun los israelitas que estaban cautivos en Babilonia estaban seguros que Dios iba a proteger a Jerusalén y al único templo sobre la tierra donde la presencia de Dios moraba.

Pero Ezequiel continuó advirtiendo y al que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la pestilencia (Ezequiel 7:15).

¡Qué profecía tan horrible!

Catorce meses después de su visión (Ezequiel 1:1-2), Ezequiel informó… el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén”. Ezequiel 8:1-5.

El profeta entonces vio en su visión.

“… las grandes abominaciones que la casa de Israel hace… malvadas abominaciones que éstos hacen allí… mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz (la diosa babilónica de la fertilidad)… como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente”. Ezequiel 8:6, 9-14, 16, 17.

Como resultado de su desobediencia a la palabra de Dios, los israelitas habían llenado de maldad la tierra

El pueblo no quería creer su segunda visión que mostró la razón por el horrible juicio que venía sobre Judá y sobre Jerusalén.

Tal y como Ezequiel había profetizado, ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová (Ezequiel 7:19).

Lo mismo se puede aplicar hoy en día a nuestra generación con su exagerado énfasis sobre el materialismo, el éxito y su denegación a leer la palabra de Dios.

Las riquezas nunca fueron dadas por Dios con el propósito de acumularlas por egoísmo o desparramarlas sobre nosotros mismos.

Dios les confía a las personas las riquezas…

“… para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra (2 Corintios 9:8).

La actitud del corazón es lo más importante, pues los ricos y aun los pobres desean siempre tener más posesiones.

El Espíritu Santo nos advierte…

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición”. 1 Timoteo 6:9.

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01 septiembre 2010

1 de Septiembre - Estudio Devocional

Como cautivo de Nabucodonosor y viviendo lejos de la tierra prometida, Ezequiel no podía ofrecer sacrificios a Dios según su ley.

“vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel… vino allí sobre él la mano de Jehová”. Ezequiel 1:3.

En la primera visión de Ezequiel…

“… venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre”. Ezequiel 1:4, 5.

Los querubines (seres vivientes angélicos) estaban cumpliendo la perfecta voluntad de Dios.

Cada uno de los cuatro querubines tenía alas y manos y cuatro diferentes caras.

Estos seres celestiales representan a Cristo, tal y como es presentado en los cuatro evangelios.

La cara de león representaba el gobernador en el reino de los animales y simboliza la real y suprema majestad de Jesucristo el Rey, tal y como lo presenta el evangelio según Mateo.

La cara de buey representaba el animal domesticado más valioso y simboliza la fuerza y el servicio paciente de Jesucristo, el Siervo de Dios, tal y como lo presenta el evangelio según Marcos.

La cara de hombre representaba la humanidad de Cristo y simboliza el Hombre perfecto, completamente humano y aun completamente divino, tal y como lo presenta el evangelio según Lucas.

La cara de águila representaba la admirable habilidad superior de poder subir a los cielos velozmente sobre todos los enemigos de la tierra y simboliza la Deidad de Jesucristo, tal y como lo presenta el evangelio según Juan.

La rapidez del águila también representa a Jesucristo por su habilidad que rápidamente protege, provee, o juzga.

Desde que los querubines podían mirar simultáneamente en todas las direcciones, ellos estaban bien preparados para obedecer al instante la voluntad de Dios en cualquier dirección de vuelo con rapidez.

Los querubines se paraban al lado de las ruedas en medio de ruedas (Ezequiel 1:16) donde una rueda giraba hacia el norte-sur y la otra hacia el este-oeste y así no era necesario girar las ruedas en ninguna dirección.

Y los querubines no se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante (Ezequiel 1:9, 12, 17).

El Señor siempre está preparado para proteger y dirigir las vidas de su pueblo.

No sólo los rescató de Babilonia y de la adoración a los ídolos, sino también les proveyó con su palabra como la acción de guiar para el oportuno socorro.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lucas 19:10.

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