30 noviembre 2010

30 de Noviembre - Estudio Devocional

El apóstol Pablo a veces se tuvo que enfrentar a ser rechazado por enemigos hostiles a Cristo y a veces también por los creyentes.

Él recuerda cuando…

“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias”. 2 Corintios 11:24-28.

Después de su conversión a Cristo, el apóstol Pablo vivió con sólo un propósito…

“… que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros… ”. 2 Corintios 10:16.

Nosotros también tenemos el gran llamamiento de alcanzar en amor a todas las personas con las buenas nuevas de la vida eterna.

De seguro, creemos que todas las personas deben de tener la oportunidad de oír, por lo menos una vez, que al momento de morir ellos serán destinados a la muerte eterna en el lago de fuego o a la vida eterna en el cielo.

Aunque nuestras vidas y nuestras buenas obras sean bien notables, nuestro creador Jesucristo nos dice…

“… Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.

¿Has considerado lo que significa para nuestros amigos y para nuestra querida familia morir sin llegar a ser salvos?

Hay una línea bien clara que divide entre las ovejas y los cabritos, entre el trigo y la cizaña, entre los salvos y los perdidos y todo esto descansa sobre este hecho, Jesucristo nos aseguró esto al decir…

“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte”. Juan 8:51.

Es de suma importancia que consideremos nuestras propias prioridades.

¿Nos llevan a estar más cerca al Señor y a su propósito para nuestras vidas o nos llevan a estar lejos de él?

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria… y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarlos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos… Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mateo 25:31-34.

29 noviembre 2010

29 de Noviembre - Estudio Devocional

Nadie puede negar que estamos viviendo en tiempos de engaños y falsos compromisos y por desgracia, muchos creyentes son tentados a buscar la satisfacción en las cosas que el mundo nos ofrece.

Para darnos las respuestas a este problema, el apóstol Pablo ansiosamente nos hace cinco preguntas que merecen nuestra piadosa consideración porque ellas tienen consecuencias eternas para cada uno de nosotros.

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente… ”. 2 Corintios 6:14-16.

Desde que hay un peligro verdadero de ser atrapado en los diferentes puntos de vista que hay en el mundo los cuales nos aprietan cada día, Santiago fue guiado a amonestarnos así…

“… ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?... ”. Santiago 4:4.

Es muy importante que recordemos esto, ya que los creyentes y los incrédulos cada uno tienen un dueño diferente.

El apóstol Pablo fue guiado a escribir…

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3:1, 2.

Los creyentes son llamados a cumplir este mandato…

“… Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6:17, 18.

Para poder “salir de en medio de ellos”, quiere decir entre otras cosas, que debemos evitar estar involucrados con amistades que son incrédulas o de participar con ellos en actividades que nos alejan de cumplir lo mejor para con Cristo y su iglesia, aunque sabemos que hemos sido llamados para amar a todas las personas tal y como Dios lo hace.

El apóstol Pablo entonces añadió…

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2 Corintios 7:1.

28 noviembre 2010

28 de Noviembre - Estudio Devocional

Las vasijas de barro tienen poco valor en sí mismas.

Su valor esencial depende de lo que contienen.

Si se quedan vacías, entonces no tienen ningún propósito para existir.

Sin embargo…

Si están llenas de oro, su valor aumenta dramáticamente.

El cuerpo de cada creyente se compara a una vasija ordinaria de barro y el tesoro precioso que contiene es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Colosenses 1:27).

También tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros (2 Corintios 4:7) y para Dios somos preciosos y responsables ante él de sembrar su palabra que produce vida abundante.

Muchos piensan que nadie tenía más autoridad espiritual que el apóstol Pablo, pero aún él mismo escribió…

“No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes”. 2 Corintios 1:24.

Los corintios eran responsables ante Dios, no ante Pablo, de igual manera cada creyente es responsable sólo ante Dios en cuestiones de fe.

El estar a cuenta con Dios incluye nuestras reacciones a las experiencias que son comunes a muchos de los hijos de Dios, estamos atribulados en todo, mas no angustiados, en apuros, mas no desesperados, perseguidos, mas no desamparados, derribados, pero no destruidos, llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos (2 Corintios 4:8-10).

Ya que el Espíritu Santo mora en cada creyente, Dios espera que expresemos sus características durante cada prueba y sufrimiento.

También podemos enfrentarnos a las pruebas y a los sufrimientos con la confianza que nuestro Señor está amorosamente obrando lo que es mejor para nuestro bien eterno.

Las pruebas y los problemas, en cualquier forma que vengan, son necesarios para nuestro crecimiento espiritual y sin ellos, entonces, no podemos ejercitar nuestra fe ni podemos desarrollar el discernimiento y la fuerza espiritual.

Tal y como fue necesario para Jesús morir, nosotros también tenemos que morir al amor propio egoísta y llegar a ser copartícipes voluntariamente de sus sufrimientos.

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:17, 18.

27 noviembre 2010

27 de Noviembre - Estudio Devocional

Es un hecho triunfante que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las escrituras y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las escrituras (1 Corintios 15:3, 4).

Para el creyente, la muerte no es el final de la vida, sino el verdadero principio a un futuro magnífico con nuestro maravilloso Señor.

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”. 1 Corintios 15:51, 52.

El apóstol Pablo concluye sus gloriosos pensamientos sobre la segunda venida del Señor Jesús al decir…

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1 Corintios 15:58.

A la vez que el apóstol Pablo escribió sobre una eternidad en gran gozo con Cristo, el apóstol Juan escribió del juicio venidero para todos los incrédulos.

“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él… Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras… Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Apocalipsis 20:11-15.

Los creyentes tienen la suma confianza de que, si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros (Romanos 8:11).

Nuestro propósito triplo para vivir está en llegar a ser la persona que Dios ha preparado para que seamos, entonces así poder llegar a cumplir su voluntad para nuestras vidas aquí en la tierra y después estar preparados para el esplendor triunfante del cielo.

Sobre el cielo, las palabras de Jesús les han dado una consolación preciosa a millones de personas cuando él dijo…

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:1-3.

26 noviembre 2010

26 de Noviembre - Estudio Devocional

Aunque sea sorprendente al mundo, desde el punto de vista de Dios es más importante ser conocido por la bondad amorosa, el cuidado y la consideración con otras personas que por ser un gran evangelista, o un predicador o un maestro famoso.

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe”. 1 Corintios 13:1.

Es más importante ser conocido por el amor que damos, tal y como Dios ama, que por ser un prominente orador en el mundo.

El apóstol Pablo siguió revelando esta habilidad dada por Dios para amar…

“Y si tuviese profecía (predecir o predicar todo), y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”. 1 Corintios 13:2.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia… ”. 1 Corintios 13:4.

No se jacta con ideas infladas de su propia importancia, que quiere decir que no insiste en su propia manera de pensar y nunca es descortés con otros.

Tampoco busca solamente lo suyo, ni busca la ofensa o el rencor.

El amor no piensa mal contra otros.

Esta clase de amor de Dios es muy paciente, nunca se envanece o es jactancioso.

Otra dimensión del amor es que…

“no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”. 1 Corintios 13:5.

Que quiere decir que el amor tiene buenos sentimientos, es caritativo y siempre está dispuesto a perdonar.

El amor nos lleva a estar más ocupados con los sentimientos y los derechos de otras personas y menos ocupados en los nuestros.

El amor de Dios nos lleva a no estar siempre tratando de coger lo mejor para nosotros mismos o aprovecharnos de las desventajas de otros.

El amor también nos cuida de no oír a esas personas que siempre están ansiosos para darnos los últimos chismes sobre las faltas y los fracasos de otros hermanos y hermanas en Cristo.

El amor…

“Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. 1 Corintios 13:7.

Sin llegar a estar frustrado y airado.

“El amor nunca deja de ser… ”. 1 Corintios 13:8.

Sin considerar si es para los amigos, personas con problemas, o aun extranjeros.

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”. 1 Juan 4:7, 8.

25 noviembre 2010

25 de Noviembre - Estudio Devocional

El apóstol Pablo recibió las malas noticias de que uno de los miembros de la iglesia en Corinto estaba viviendo en fornicación o en adulterio con la mujer de su padre (1 Corintios 5:1), esto parece decir que estaba en una continua relación sexual con su madrastra.

No se sabe si su padre estaba vivo todavía o ya había muerto.

Pablo les amonestó a que excomulgaran al miembro ofensivo inmediatamente…

“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. 1 Corintios 5:4, 5.

La mayor consideración no es solamente cómo es que nuestras vidas afectan nuestra relación con Dios, sino de igual importancia es cómo afectan la relación con nuestros amigos cristianos en nuestras iglesias y en nuestras familias.

Cuando los líderes del cuerpo de una iglesia permiten los pecados obvios que se practican continuamente entre sus miembros, esto les anima a los pecadores a excusar sus propios pecados y continuar inculcando a otras personas a seguir su estilo de vida inmoral.

Si nosotros creemos lo que Dios ha dicho en su palabra sobre el pecado, veremos que hay consecuencias por ello.

Consiguientemente, la decisión de no decir ni hacer nada, meramente por razón de mantener la armonía, está en oposición a lo que el Espíritu Santo le guio a escribir…

“Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis… Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros”. 1 Corintios 5:11-13.

“Y esto erais algunos… ”. 1 Corintios 6:11.

La palabra clave aquí es “erais”, porque todos los que verdaderamente han recibido a Jesucristo como Salvador y Señor tienen el deseo de abandonar sus pecados.

Por el resultado inevitable del pecado, Pablo continuó su escrito…

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”. 1 Corintios 6:9, 10.

24 noviembre 2010

24 de Noviembre - Estudio Devocional

La iglesia en Corinto estaba dividida sobre quién era el líder espiritual más adecuado.

Pablo no estaba de acuerdo con los que decían que ellos solamente preferían el punto de vista de Pablo y que Apolos y Pedro necesitaban darle a Pablo la razón, por eso escribió…

“¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor”. 1 Corintios 3:5.

No somos competidores, todos juntos somos colaboradores de Dios (1 Corintios 3:9).

En la epístola a los Romanos, Pablo ilustró esta actitud divisiva al decir…

“Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”. Romanos 14:5.

Nosotros somos miembros del cuerpo de Cristo.

Nuestra mayor prioridad siempre debe ser…

“… que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer… ¿Acaso está dividido Cristo?... ”. 1 Corintios 1:10, 13.

Todos nos necesitamos los unos a los otros, pues juntos podemos cumplir la voluntad de Dios en el cuerpo de Cristo por medio de nuestras oraciones, las ofrendas, los talentos y el poder testificarles a otros, nadie debe de sentirse indispensable o inadecuado, pues todos somos una misma cosa en Cristo (1 Corintios 3:8).

Toma toda clase de creyente para hacer el cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia y sin excepción, todos son necesarios, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan (1 Corintios 10:17).

“Porque nosotros somos colaboradores de Dios… ”. 1 Corintios 3:9.

Esto no deja ninguna oportunidad para envidiar la habilidad o la utilidad de otras personas, ni aun para llenarnos de orgullo como si nosotros mismos hubiésemos hecho algo en nuestra propia fuerza.

El celo junto con el orgullo deshonran a Cristo y destruyen el espíritu de unidad.

Las diferencias a veces son ignoradas por no reconocer este verdadero problema en nuestras vidas.

Es muy importante reconocer que Pablo no estaba esperando una uniformidad en ver las cosas iguales, pero sí quería que hubiese unidad en el Espíritu aun en medio de las diferencias.

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”. Santiago 3:17, 18.

23 noviembre 2010

23 de Noviembre - Estudio Devocional

Aun ahora, Cristo está intercediendo por nosotros por razón de nuestras debilidades y tentaciones (Hebreos 7:25 - Romanos 16:25-27).

Ninguna persona en la historia, con la excepción de nuestro Jesús, ha vivido sin pecado.

Ya que no podemos conocer los corazones de nadie, Dios nos advierte…

“¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme”. Romanos 14:4.

“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo… ”. Romanos 15:1-3.

Nuestro mayor ejemplo de cómo debemos de vivir nuestras vidas es Jesucristo, que sin egoísmo tomó todos nuestros pecados sobre sí mismo, sufriendo los insultos, las persecuciones y la cruel muerte física en una cruz por nuestra causa.

Su sacrificio personal demostró el modo en que el creyente debe de tratar a otras personas para su bien y para la gloria de Dios.

El hermano más fuerte voluntariamente pondrá a un lado sus deseos personales y con amor considerar cómo fortalecer a su hermano más débil sin juzgarle, para no darle la oportunidad a Satanás para hacer hincapié por medio de la división o por la hipocresía.

Cuando le permitimos a Cristo ser el Señor de nuestras vidas, esto resulta en un cuidado sincero y compasivo para otras personas, no sólo para un hermano o una hermana débil en Cristo, sino para las personas perdidas también.

El discernimiento espiritual nos lleva a tener un entendimiento de otras personas y sus situaciones presentes.

La amonestación de soportar las flaquezas de los débiles requiere, de todos los creyentes que han madurado en la fe, un gran nivel de compasión y de estar involucrados en las vidas de otras personas.

Mientras que es verdad que Dios juzga el pecado y nos deja saber bien claro que tenemos que predicar la palabra…

“… que instes a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. 2 Timoteo 4:2.

Nuestro amoroso Señor también está diciéndole a todos sus seguidores…

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Juan 13:35.

22 noviembre 2010

22 de Noviembre - Estudio Devocional

Ser cristiano es recibir una nueva naturaleza, la naturaleza de Dios.

“… Os es necesario nacer de nuevo”. Juan 3:7.

Entonces el Espíritu Santo que mora en nosotros nos capacita para dejar que Cristo controle nuestras vidas en vez de que nuestro viejo dueño Satanás siga controlando nuestras vidas.

Es nuestro culto racional el querer vivir cada día manifestando la vida de la resurrección de Cristo, libres del control de Satanás.

El apóstol Pablo escribió…

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:1, 2.

Mientras que leemos por toda la Biblia y la obedecemos, la palabra de Dios llega a ser nuestra comida espiritual y nuestra fuente de fuerza y discernimiento espiritual para cumplir la voluntad de Dios.

Tal y como la comida física se asimila por nuestros cuerpos para proveer una buena salud y fuerza física, así mismo el Espíritu Santo que mora en nuestras vidas fortalece nuestra vida espiritual por medio de su palabra para que podamos estar saludables en nuestra vida espiritual.

El Espíritu Santo solo puede guiarnos a toda la verdad (Juan 16:13).

Sin embargo…

Él no nos guiará a toda la verdad si nos negamos a leer toda la verdad desde Génesis hasta Apocalipsis.

Nosotros somos esclavos del pecado y bajo la influencia de Satanás o somos hijos de Dios y cautivos sólo a él por su control sobre nuestras vidas.

Esta es la verdadera libertad.

La palabra de Dios ilumina, entonces después nos da el poder para vencer el viejo estilo de vida.

“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8:32.

Cada día vivimos en medio de muchas voces que llaman nuestra atención.

En esta vida siempre tendremos la tentación de satisfacer nuestros deseos carnales.

También diariamente necesitamos estar en guardia para no permitir que las buenas cosas, ni aun las buenas personas ocupen nuestro tiempo y nos roben de lo mejor que Dios tiene para nosotros.

La vida es muy corta para permitir que las posesiones materiales y el deseo de cumplir con las metas mundanas dominen nuestras vidas.

Nuestras oportunidades para servir al Señor y estar preparados para ver al Señor pronto terminarán.

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Efesios 5:15, 16.

21 noviembre 2010

21 de Noviembre - Estudio Devocional

Cuando aceptamos a Cristo como Salvador y Señor de nuestras vidas, recibimos la naturaleza espiritual de Dios y sinceramente deseamos que…

“… la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios… ”. Romanos 8:4-7.

Alabado sea Dios que no tenemos que ser gobernados por nuestra naturaleza carnal…

“porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”. Romanos 8:13.

El verdadero arrepentimiento resulta en un cambio del corazón y del estilo de vida.

Este cambio debe manifestarse en el hecho de estar involucrados en compartir las buenas nuevas, en apoyar los ministerios misioneros y estar involucrados en la iglesia local siempre que sea físicamente posible.

Tristemente, algunas personas se unen a una iglesia, asisten a sus servicios de adoración, dan ofrendas generosamente y piensan que estas obras son lo suficiente para entrar en el cielo.

Pero, puede que ellos estén solamente expresando una apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella (2 Timoteo 3:5).

Dios se interesa primeramente de lo que nosotros somos y después de lo que nosotros hacemos para él.

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra… Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó… ”. Colosenses 3:2, 5-10.

20 noviembre 2010

20 de Noviembre - Estudio Devocional

A la vez que entendemos el sufrimiento horrible y la muerte de Jesucristo junto con la gloria y el poder de su resurrección, más vamos a desear que así también nosotros andemos en vida nueva diariamente manifestando la vida de Cristo.

“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”. Romanos 6:4-6.

Si nos comprometemos a vivir sólo en la semejanza de su muerte, llevando nuestra propia cruz y en la abnegación propia, entonces veríamos que esto sólo producirá una pequeña visión de lo que significa seguir a Cristo.

Es el glorioso poder de su resurrección física que mora en nosotros que no solamente nos libra del poder del pecado, sino que también nos da ánimo diariamente y nos da la fuerza para que así también nosotros andemos en vida nueva.

Los seguidores de Cristo aceptan el hecho de que el pecado ya no más será nuestro dueño y que…

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Romanos 6:11, 12.

Esto no quiere decir que ya no pecamos más, sino que Dios nos capacita para vencer el pecado.

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias… sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos… ”. Romanos 6:12, 13.

La naturaleza de nuestro viejo hombre todavía es capaz de rendirse a los deseos pecaminosos de la carne.

Cristo a hecho posible que nosotros experimentemos la realidad de que somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37).

La vida de Jesús que mora en nosotros hace la diferencia…

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”. Romanos 6:16.

“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”. Romanos 6:22.

19 noviembre 2010

19 de Noviembre - Estudio Devocional

Satanás y todos los incrédulos serán echados al eterno lago de fuego (Apocalipsis 20:10, 13, 15).

Sin embargo…

“… la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad… Dios se lo manifestó… de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible… Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos… ”. Romanos 1:18-27.

Tres veces leemos que Dios los entregó a la inmundicia, a sus pasiones vergonzosas y a una mente reprobada (Romanos 1:24, 26, 28).

Hay personas que ven el sexo como no más que un apetito físico que hay que satisfacer.

Pero, Cristo nos ha dicho…

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Apocalipsis 21:8.

La relación sexual es un don de Dios que trae una satisfacción que dura y nos llena sólo cuando está dentro de la relación matrimonial de un hombre con una mujer.

Por casi todo el mundo hay una gran ignorancia de la Biblia que nos inquieta porque aun sigue creciendo, pues la Biblia es el único libro que revela el pecado tal y como es una rebelión contra Dios.

Solo Dios tiene el derecho de establecer las normas de la justicia.

Hay también en la iglesia una gran negligencia que sigue creciendo en usar el día de reposo y los diezmos del Señor para placeres egocéntricos.

El hacer tales cosas usualmente nos lleva a aceptar excusas por el pecado y nos quita todo sentimiento de culpabilidad.

No hay victoria sobre la perversión sexual hasta que se vea por lo que verdaderamente es, no una enfermedad ni un estilo de vida alternativo, sino un pecado.

Las buenas nuevas nos dicen…

“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”. Romanos 7:6.

18 noviembre 2010

18 de Noviembre - Estudio Devocional

Cuando Saulo de Tarso confesó sobre su fe en Jesucristo como el Salvador y Mesías resucitado delante de Festo, el nuevo gobernador romano de Judea, exclamó en alta voz…

“Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. Mas él dijo: No estoy loco… ”. Hechos 26:24, 25.

Desde que Pablo, como un ciudadano romano, había apelado su caso para ir ante César, Festo le puso bajo el cuidado de un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta (Hechos 27:1).

Julio tenía que llevar a Pablo a salvo hasta Roma para presentarse en juicio ante Nerón, el emperador romano.

Ellos salieron en un barco y después de un tiempo en el muelle de Sidón, continuaron a lo largo de la costa de Chipre.

Pero los vientos de una gran tormenta no les permitieron adelantar muy rápido.

Al llegar a Buenos Puertos en Creta (Hechos 27:8), Pablo les sugirió quedarse allí durante los meses del invierno.

Entonces él les advirtió…

“… Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí”. Hechos 27:10-12.

Un poco después, furiosos vientos de categoría de huracán empezaron a abatirles.

Después de dos semanas de tormentas, el barco empezó a hundirse cerca de la costa de Malta.

“Entonces Pablo… puesto en pie en medio de ellos, dijo… Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”. Hechos 27:21-24.

De esta experiencia podemos aprender que nuestra habilidad para juzgar es sólo buena según la fuente de nuestra información.

El viaje que hacemos a lo largo de nuestras vidas, como el de Pablo, puede que esté lleno de tormentas violentas.

Puede que experimentemos naufragios físicos, financieros o aun emocionales y toda esperanza de salvarnos puede parecer perdida (Hechos 27:20).

Pero, llegará un día cuando las tormentas que hemos sufrido parecerán insignificantes al compararlas con todo lo que Dios ha cumplido por medio de nuestra fidelidad.

Por causa de Cristo, Pablo con confianza pudo decir…

“… me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12:10 - Romanos 5:1-5.

17 noviembre 2010

17 de Noviembre - Estudio Devocional

Cuando el apóstol Pablo llegó a Jerusalén, los líderes religiosos alborotaron a toda la multitud con acusadores falsos… este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar (Hechos 21:27, 28).

En respuesta, el tumulto con aun más ira se apoderó de Pablo y trató de matarlo, pero él fue rescatado de este acto violento por los soldados romanos.

Entonces le permitieron hablar en defensa propia a los judíos.

Cuando Pablo mencionó la comisión que él había recibido de Jesús de ir a los gentiles, ellos inmediatamente le consideraron un traidor a su religión y airadamente gritaron…

“… Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva”. Hechos 22:22.

Cuando las autoridades del Sanedrín no pudieron sentenciar a Pablo, los religiosos celosos decidieron tomar la ley en sus propias manos y asesinarle (Hechos 23:12-15).

Mas el hijo de la hermana de Pablo oyó del malvado complot para asesinar a Pablo y vino y se lo dijo a un capitán romano, quien entonces tuvo que transferir a Pablo secretamente de noche y lo llevaron ante Félix, el gobernador romano de Judea que vivía en Cesarea (Hechos 23:16-35).

Durante su encarcelamiento por varios años en Cesarea, Pablo fue juzgado por tres poderosos gobernadores del imperio romano que oyeron lo que él tenía que decir sobre su fe en Cristo Jesús.

Él fielmente disertó acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero (Hechos 24:25).

Cada uno de sus jueces tuvieron diferentes reacciones cuando Pablo les habló del juicio venidero.

Su primer juez Félix se espantó (Hechos 24:25) y por eso sólo le oyó de vez en cuando.

Después, su segundo juez Festo mostró su indiferencia al exclamar en gran voz…

“… Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco”. Hechos 26:24.

Y, por lo que esto quiera decir, su tercer juez Agripa le dijo…

“… Por poco me persuades a ser cristiano”. Hechos 26:28.

No sabemos si las palabras de Agripa fueron sinceras, o sólo una burla, como algunos piensan, pero eso no importa -pues el resultado fue igual.

Por lo que sabemos, ninguno de estos tres hombres recibieron a Cristo como su Salvador y Señor de sus vidas y por consiguiente, todos terminaron perdidos eternamente.

Puede que haya solamente un tiempo conveniente para arrepentirse y recibir a Cristo como el Salvador y el Señor.

“… He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”. 2 Corintios 6:2.

16 noviembre 2010

16 de Noviembre - Estudio Devocional

El apóstol Pablo se reunió en Mileto con los ancianos de la iglesia en Éfeso, diciendo…

“Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. Hechos 20:22-24.

El Espíritu Santo que mora en nuestras vidas nos dará la fuerza para resistir nuestras pruebas y tentaciones tal y como lo hizo para el apóstol Pablo.

Jesucristo les prometió a todos los creyentes…

“… yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. Juan 14:16.

Dios no nos ha dejado solos, sino que somos fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu (Efesios 3:16).

Con la seguridad de la presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros podemos enfrentarnos a la vida con la certeza que tenemos un futuro con él.

Esto nos permite gozarnos de una profunda paz interna que procede de Dios (Juan 14:27).

Nosotros entonces experimentamos gran contentamiento que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7), cual paz las circunstancias de esta vida no pueden afectar.

Porque Dios, quien es misericordioso y amoroso, mora en nuestras vidas, nosotros podemos responder con amor y misericordia para todas las personas y hacer desvanecer todo prejuicio, celo, odio y envidia.

Ninguna oposición puede robarnos de la paz que Dios nos da cuando permitimos que Cristo nuestro rey reine sobre nuestras emociones.

Aunque anteriormente no le habíamos permitido a Cristo gobernar nuestras emociones, ahora podemos decir…

- Aunque todavía no soy lo que debo de ser, ya no soy lo que antes era, gracias a Cristo, estoy llegando a ser lo que Dios propuso que yo fuese.

El crecimiento espiritual viene cuando damos, no sólo de las cosas materiales, también de lo que las personas verdaderamente necesitan… de nuestro amor, de nuestro perdón y de nuestro entendimiento.

Al hacer esto, estamos llegando a ser más y más como Jesucristo.

Pablo nunca denunció las maldades del emperador romano Nerón, pero sí sabemos que él oró por Nerón.

Aun siendo un prisionero en Roma, Pablo escribió…

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia… Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. 1 Timoteo 2:1-4.

15 noviembre 2010

15 de Noviembre - Estudio Devocional

El apóstol Pablo y su compañero Silas fueron golpeados brutalmente por un tumulto en Filipos y echados en la prisión.

Sin embargo…

Por medio de la intervención de Dios, ellos fueron soltados al próximo día.

Pablo no se daba por vencido, habiendo visto a los hermanos, los consolaron y se fueron y llegaron a Tesalónica (Hechos 16:40 - Hechos 17:1).

Dondequiera que él iba, Pablo siempre asistía a la sinagoga de los judíos.

“… Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron”. Hechos 17:2-4.

Cuando los incrédulos líderes religiosos se dieron cuenta de todos estos nuevos conversos, ellos se enfurecieron y empezaron un gran alboroto.

Inmediatamente después de esto, Pablo se fue de noche y viajó hacia el suroeste hasta Berea.

Al llegar, entraron en la sinagoga de los judíos y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así, así que creyeron muchos de ellos (Hechos 17:10-12).

El hecho de confesar a Jesús como su Mesías era una decisión monumental para los creyentes, lo cual tendría un gran efecto sobre todos los aspectos de sus vidas -su familia, sus amigos y sus asociados en los negocios.

Su dedicación a la verdad debe de animarnos a todos, sin pensar en el nivel de entrenamiento religioso, para estudiar todas las escrituras con un deseo sincero para aprender las verdades que ellas nos revelan.

Nuestro creador nos ha distribuido a cada uno de nosotros con sólo una vida para prepararnos en nuestro destino eterno.

Todos nosotros tenemos una responsabilidad doble -de llegar a ser la persona que Dios quiere que seamos y de llegar a cumplir con el propósito para el cuál él nos creó.

Vamos a pensar en lo trágico que será para esas personas que no llegan a cumplir la voluntad de Dios, solamente perdiendo sus cortos años en esta vida acumulando las metas materiales, sociales y financieras para su auto complacencia.

Dios ha provisto solamente un perfecto libro para guiarnos -su santa palabra.

Vamos a obedecerla y vamos a seguir a Jesús, como nuestro Salvador y nuestro Señor (1 Timoteo 2:5).

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia…”. Hechos 17:30, 31.

14 noviembre 2010

14 de Noviembre - Estudio Devocional

En casi todos los lugares adonde Pablo y Bernabé fueron, los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos (Hechos 14:5).

En Iconio, unos 144 kilómetros al Este de Antioquía de Pisidia, una violenta oposición otra vez surgió cuando Pablo les dijo que Jesús era el Mesías predicho por los profetas.

Él se fue de Iconio y viajó unos 33 kilómetros hasta Listra donde fue atraído a un hombre inválido.

“Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo”. Hechos 14:9, 10.

Al ver esta sanidad milagrosa, la gente estaba convencida que Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros (Hechos 14:11).

Pero Pablo y Bernabé se opusieron firmemente a ser hechos objetos de cultos idólatras (Hechos 14:12-18).

Después de este evento, vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto, pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe (Hechos 14:19, 20) donde hicieron muchos discípulos.

Después, Pablo hizo una breve referencia de sus sufrimientos por causa de Cristo, diciendo…

“… Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. Hechos 14:22 - Hechos 9:16.

Donde quiera que se encuentra un avivamiento espiritual y hay personas que se están salvando, sin excepción, Satanás buscará la forma de interrumpir, desanimar y destruir su efecto.

Así, que nosotros no debemos de sorprendernos cuando, después de nuestros mejores esfuerzos para servir al Señor, Satanás tratará de desanimarnos por medio de la opresión y aun por los disgustos con las personas de quienes esperábamos la animación.

Pablo, el hombre que Dios eligió para escribir gran parte del Nuevo Testamento, tuvo que enfrentarse a muchos peligros, pero aun pudo escribir…

“Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:12, 13.

13 noviembre 2010

13 de Noviembre - Estudio Devocional

Saulo de Tarso era judío de nacimiento, pero también era un ciudadano romano por haber nacido en la ciudad de Cilicia, una provincia de Roma (Hechos 16:37, 38).

Su familia parece haber tenido considerables riquezas.

Después de cumplir con los estudios recomendados de las santas escrituras en Tarso, Saulo fue escogido para continuar sus estudios de rabino en Jerusalén como estudiante del famoso rabí Gamaliel (Hechos 22:3).

Pablo después pudo compartir con los creyentes en Galacia que él era mucho más celoso de las tradiciones de mis padres (los ritos de los antiguos rabinos que se mantenían como leyes autoritarias) (Gálatas 1:14).

Después de aceptar a Jesucristo como el Mesías, Saulo se cambió su nombre hebreo a su nombre romano (pagano) de Pablo para identificarse mejor con los gentiles.

Durante su primer viaje misionero, Pablo y sus compañeros… pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia (una provincia romana de Galacia, hoy en día en Turquía) y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron, y después de la lectura de la ley y de los profetas, fueron invitados a hablar (Hechos 13:13-15),

Pablo escogió las escrituras proféticas para mostrar que Jesús era el Mesías.

Él empezó con un repaso de cómo… el Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, les levantó por rey a David, de la descendencia de éste y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel, sus gobernantes, no conociendo a Jesús, pidieron a Pilato que se le matase, y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro, mas Dios le levantó de los muertos (Hechos 13:17, 22, 23, 27-30).

Por medio de la muerte y la resurrección de Cristo, recibimos la vida eterna.

Pero el llegar a ser salvo y en él ser justificado todo aquel que cree, es mucho más que sólo escoger un mejor estilo de vida.

Primeramente, llegamos a reconocer lo terrible que es el pecado como una ofensa contra Dios y sintiendo un verdadero dolor por nuestros pecados y un deseo sincero para ser librado del poder de esos pecados.

Después sigue la decisión de vivir nuestras vidas evitando y resistiendo el pecado por medio del poder del Espíritu Santo.

Pablo declaró…

“… todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree”. Hechos 13:39.

12 noviembre 2010

12 de Noviembre - Estudio Devocional

Saulo de Tarso era un fariseo sincero que estaba determinado a apagar la llama del evangelio de los seguidores de Jesús a quienes él consideraba que eran blasfemos religiosos que se merecían la sentencia de muerte.

De esta manera Saulo recibió las cartas del sumo sacerdote para viajar unos 217 kilómetros hasta Damasco en Siria para arrestar a los creyentes que habían huido de Jerusalén.

Él dijo… a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este camino, los trajese presos a Jerusalén (Hechos 9:2), donde podían ser juzgados por herejía y sentenciados a muerte.

“Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues… ”. Hechos 9:3-5.

Tres días después, el Señor llamó a Ananías, un discípulo de Cristo que vivía en Damasco y le dijo…

“… Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías… ”. Hechos 9:11, 12.

Ananías le respondió al Señor…

“… Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén… El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús… me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo… y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado”. Hechos 9:13-18.

Durante esos mismos días, Pedro también tuvo una visión que le causó reconocer que en verdad Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34).

Hablándole a los gentiles en la casa de Cornelio, Pedro les declaró…

“De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso”. Hechos 10:43, 44.

Después que el Espíritu Santo había caído sobre ellos, Pedro preguntó…

“… ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús… ”. Hechos 10:47, 48.

“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo… ”. 1 Corintios 12:13.

11 noviembre 2010

11 de Noviembre - Estudio Devocional

Esteban era un diácono en la iglesia de Jerusalén que conocía bien las escrituras del Antiguo Testamento.

Valientemente él les recordó a los incrédulos que estaban en autoridad.

“… Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros… ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores”. Hechos 7:51-56.

Con el mismo odio que habían tenido durante la crucifixión de Cristo, las autoridades furiosamente sacaron a Esteban y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon (Hechos 7:58).

Mientras que él moría puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado (Hechos 7:60).

Esteban podía haber evitado su muerte si hubiese callado, pero él les dejó saber bien claro que ellos eran responsables por haber crucificado a Jesús… el justo.

La fe de Esteban y su actitud de poder perdonar al enfrentarse a la muerte fue la misma que la de su salvador en la cruz y seguramente tuvo un gran impacto en todos los que fueron testigos del amor de Esteban para con sus asesinos.

En ese mismo espíritu de amor, todos nosotros necesitamos orar por esas personas que nos maltratan.

Esos que hoy en día parecen ser nuestros enemigos puede que algún día encuentren la salvación si les mostramos el amor de Cristo tal y como Esteban lo hizo con los que le perseguían.

“… En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén… ”. Hechos 8:1.

En vez de desanimar a los creyentes, la persecución trajo un gran movimiento misionero mientras que los seguidores de Jesús fueron dispersos por toda la región.

Felipe, que también era un diácono en la primera iglesia, fue guiado por el Espíritu Santo a encontrar un oficial etíope que estaba en camino a su tierra natal.

Mientras que él leía el libro de Isaías, Dios guio a Felipe para explicarle a este oficial de Etiopía que la profecía de Isaías 53:7, 8 se había cumplido en Jesús de Nazaret.

Al reconocer que Jesús era el Salvador-Mesías, el etíope dijo…

“… Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino”. Hechos 8:36-39.

10 noviembre 2010

10 de Noviembre - Estudio Devocional

La lealtad hacia el Señor y el amor de los unos con los otros corrían por toda la primera iglesia.

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común… porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”. Hechos 4:32, 34-37.

Sin duda, esto fue de gran ánimo para la congregación porque casi todos los judíos que habían confesado a Jesús como el Mesías probablemente habían perdido sus trabajos.

No hay ninguna mención de que a ellos se les requería vender sus propiedades o compartir sus riquezas.

Ananías y su esposa Safira también vendieron una heredad, pero ellos dieron sólo parte del dinero a la iglesia y al mismo tiempo proclamaron que ellos habían dado todo el dinero tal y como otros habían hecho (Hechos 5:1, 2).

La propiedad era de ellos para hacer con ella lo que querían.

Todo lo que se daba se hacía voluntariamente (Hechos 5:4).

Pero, esta generosa ofrenda de Ananías y Safira había sido una mentira al cuerpo de Cristo -la iglesia (Juan 8:44 - Apocalipsis 21:8 - Jeremías 17:9).

Dios justamente es el dueño de todo lo que él creó, él ha puesto en nuestro cuidado y así reconocemos que somos solamente administradores de su propiedad.

El Espíritu Santo también dirigió a Lucas a escribir que nadie puede dar más que Dios, pues Dios dijo…

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Lucas 6:38.

09 noviembre 2010

9 de Noviembre - Estudio Devocional

La fiesta (la celebración) del pan sin levadura representó al impecable salvador, quien es el pan de vida (Juan 6:35, 48) y se celebraba junto con la pascua.

El cordero sin mancha que se ofrecía como un sacrificio durante la pascua también representaba a Jesús, el perfecto Cordero de Dios (Juan 1:29, 36).

La tercera fiesta durante la semana de pascua fue la fiesta de las primicias (los primeros frutos).

Era celebrada el domingo después del día que se observaba la pascua.

Fue en este día de las primicias que Jesucristo resucitó…

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron (de los muertos) es hecho”. 1 Corintios 15:20.

Después de esta semana había una segunda gran celebración 50 días después donde cada varón tenía que presentarse anualmente delante de Dios.

“Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo… siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová”. Levítico 23:15, 16.

Ésta era la fiesta de la cosecha de los frutos.

Esta celebración llegó a ser conocida entre los cristianos como el día de Pentecostés (en el griego: pentekoste) que viene de la palabra griega para el número 50 (pentekonta).

En ese día, lleno del Espíritu Santo y citando las escrituras proféticas (Joel 2:28, 29), Pedro proclamó…

“… a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Hechos 2:36.

Entonces el gentío le dijo a Pedro y a los discípulos…

“… Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (para ser salvos)”. Hechos 2:37-39.

“Y perseveraban en la doctrina (enseñanza) de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Hechos 2:42.

Las ofrendas requeridas en el día de Pentecostés consistían de dos panes con levadura (Levítico 23:17).

Estos panes representaban los creyentes judíos juntos con los gentiles, incluyendo la levadura, que simboliza el pecado, desde que todos los humanos hemos pecado, con la excepción de Jesús.

Las identidades separadas de los granos eran mezcladas en unidad y simboliza todos los creyentes que pierden su identidad personal para llegar a ser la novia de Cristo -su iglesia (Efesios 5:21-32 - 1 Corintios 12:27).

El apóstol Pablo, años después, nos declaró…

“donde no hay griego ni judío… sino que Cristo es el todo, y en todos”. Colosenses 3:11.

08 noviembre 2010

8 de Noviembre - Estudio Devocional

Judas guio al tumulto y a los soldados romanos a arrestar a Jesús.

Después de su arresto, le llevaron primeramente a Anás, porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año (Juan 18:13).

Según la palabra de Dios, el sumo sacerdote tenía que ser un descendiente en el linaje directo de Aarón y tenía que mantener su posición hasta su muerte (Éxodo 40:15 - Números 35:25).

Sin embargo…

Roma nombraba a un nuevo sumo sacerdote cada año.

Anás era el sumo sacerdote según el linaje de Aarón, pero Roma lo había quitado.

El que tomó su lugar era su yerno Caifás, quien era el sumo sacerdote oficial según Roma.

Muchas personas todavía consideraban a Anás como el verdadero sumo sacerdote.

Jesucristo, el profetizado Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), fue llevado ante los sumos sacerdotes… primeramente ante el de los judíos y después al que había sido nombrado por los gentiles.

Con Caifás estaban los escribas, los ancianos, los principales sacerdotes y todo el concilio (Mateo 26:57, 59).

En respuesta a la pregunta del sumo sacerdote sobre su deidad y si él era el Cristo, el Hijo de Dios, Jesús le dijo…

“… Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”. Mateo 26:64.

Entendiendo que Jesús estaba reclamando ser el Mesías, Caifás rasgó sus vestiduras, que representaban su autoridad, como una señal de su justa indignación y gritó…

“¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia”. Mateo 26:65.

Caifás había basado su decisión en lo que Dios le había dicho a Moisés.

“Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto… ”. Levítico 24:16.

“Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador”. Mateo 27:2.

Poncio Pilato bien sabía que Jesús era inocente de toda ofensa criminal y entonces dijo…

“… Yo no hallo en él ningún delito”. Juan 18:38.

Pero los líderes religiosos gritaron violentamente…

“¡Crucifícale! ¡Crucifícale!... según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios... Si a éste sueltas, no eres amigo de César… ”. Juan 19:6-12.

Poncio Pilato tuvo que escoger entre Jesús el Hijo de Dios y un tumulto bien irritado, pues entonces él escogió a las autoridades religiosas.

Cuando una persona se compromete a no hacer lo que es correcto por miedo a perder su trabajo o cualquier otra cosa, tal persona ha tomado el primer paso en el camino que llega hasta el infierno eterno.

Jesús nos dijo…

“Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro… ”. Lucas 16:13.

07 noviembre 2010

7 de Noviembre - Estudio Devocional

Después de la cena de la pascua, Jesús empezó a orar…

“… Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti… Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese… He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste… y han guardado tu palabra”. Juan 17:1, 4-6.

Todos los verdaderos creyentes deben unirse para glorificar al Padre y a Cristo nuestro Señor para cumplir con su palabra.

Jesús continuó orando por todos los que iban a creer en él para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti (Juan 17:20-22).

Jesús y los once discípulos entonces fueron al Monte de los Olivos.

Jesús sabía que Judas pronto llegaría con los líderes religiosos los cuales guiarían al tumulto hostil y a los soldados romanos hasta el punto de crucificarle.

Sólo unos minutos después todos los seguidores de Jesús dejándole, huyeron.

Satanás es el acusador de nuestros hermanos (Apocalipsis 12:10), pero es un gran consuelo saber que Jesús puede ver mucho más en sus seguidores que nosotros podemos ver en nosotros mismos o en otros.

Jesús sabía que sus discípulos le iban a dejar, pero Jesús los amaba tanto que los perdonó.

La diferencia entre los más débiles de los discípulos de Jesús y una persona mundana, que no está salva es revelada en la oración de Jesús a su Padre en el cielo.

“porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste”. Juan 17:8.

Observemos el orden… las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, esto nos muestra que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17).

La fe y el discernimiento espiritual nos son dotados al leer y meditar en la palabra de Dios diariamente.

El salmista registró…

“… Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos… ”. Salmo 111:10.

Jesús también le oró al Padre celestial, diciendo…

“… Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre… ”. Juan 17:11.

Es una buena consolación saber que su oración incluye a todos nosotros cuando él oró.

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad... Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”. Juan 17:14, 16-20.

06 noviembre 2010

6 de Noviembre - Estudio Devocional

Los once apóstoles estaban convencidos de que Jesús era el Mesías.

Junto con la multitud, ellos también se unieron para clamar…

“… ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!”. Juan 12:13.

Pero, Jesús anteriormente había dicho… que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas y ser muerto y resucitar al tercer día (Mateo 16:21).

Durante esas pláticas los discípulos tenían miedo porque Jesús les había dicho que él se tenía que ir al Padre.

Los apóstoles también estaban perturbados porque él les había dicho que uno de ellos iba a traicionarle (Juan 13:21, 22).

Unas de las palabras más consoladoras que Jesús habló fueron dichas al mismo tiempo que los líderes religiosos estaban planeando cómo matarle pero él bien lo sabía.

Con suma calma Jesús dijo…

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí… voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis... La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Juan 14:1-3, 27.

La historia es mucho más clara para nosotros hoy en día dos mil años después al leer el relato completo.

Sin embargo…

Como los discípulos, ocasionalmente, cada uno de nosotros nos tenemos que enfrentar a los temores de lo que pasará mañana.

Cuando nos enfrentamos a las pérdidas financieras, a un divorcio, a las enfermedades, a las desventajas físicas, o a muchas otras cosas que les pasan a los que aman al Señor, necesitamos recordar que el Señor sabe cómo cuidar todos nuestros futuros.

Nosotros también podemos tener la suma confianza en las palabras consoladoras de nuestro Señor.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”. Juan 14:1.

Nosotros tenemos que elegir si vamos o no vamos a permitir que nuestros corazones se turben.

Cada contratiempo ofrece una oportunidad para vencer la tensión que existe, el temor, la depresión y cómo desarrollar la paciencia y la fe en el Señor.

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”. 1 Pedro 4:12, 13.

05 noviembre 2010

5 de Noviembre - Estudio Devocional

Durante los años del ministerio de Jesús aquí en la tierra, muchas veces vemos que él se fue aparte del gentío público y les pidió y mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo (el Mesías) (Mateo 16:20).

Cuando Jesús resucitó a la hija de Jairo, él les mandó mucho que nadie lo supiese (Marcos 5:43).

Cuando sus discípulos descendieron del monte de la transfiguración, Jesús les instruyó y les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos (Marcos 9:9).

La razón de esto se puede ver porque, cuando los cinco mil que fueron alimentados milagrosamente con los dos peces y los cinco panecillos y estaban listos para apoderarse de él y hacerle rey, (entonces) volvió a retirarse al monte él solo (Juan 6:15).

Pero cuando sus hermanos que no eran creyentes le insistieron… manifiéstate al mundo, entonces Jesús les dijo… mi tiempo aún no ha llegado (Juan 7:4, 6).

En esos días Jerusalén estaba llena de personas que venían allí a adorar desde Judea, de Samaria, de Galilea y hasta desde lugares lejanos como Grecia.

Muchos venían días antes para purificarse y estar limpios según la ley para participar de la fiesta.

“Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse… ”. Juan 11:55, 56.

Y también para ver a Jesús.

Cuando Jesús entró a Jerusalén en su entrada (triunfal) pública, los líderes religiosos estaban abrumados por la multitud tan grande que seguía a Jesús y se oía que decían…

“… Mirad, el mundo se va tras él”. Juan 12:19.

Cuando llegó el cumplimiento del tiempo de Dios, Jesús aceptó justa y públicamente el clamar de la multitud que decían que él era su Mesías.

El profeta Zacarías bien había profetizado unos 500 años antes…

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. Zacarías 9:9.

El verdadero rey de Israel oficialmente se presentó a sí mismo a la nación como el cumplimiento de esta profecía.

“Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”. Juan 12:42, 43.

04 noviembre 2010

4 de Noviembre - Estudio Devocional

Los líderes religiosos en Israel eran considerados los pastores de Israel, pero ellos eran falsos, sirviéndose a sí mismos, tal y como Ezequiel predijo…

“… ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?”. Ezequiel 34:2.

Ezequiel entonces reveló al pastor verdadero, diciendo…

“… levantaré sobre ellas (las ovejas) a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos… Y estableceré con ellos pacto de paz… ”. Ezequiel 34:23-25.

Jesús se identificó a sí mismo con la profecía de Ezequiel cuando él dijo…

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado… ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa… Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”. Juan 10:11-15.

Una de las características que distinguen al creyente es cuando él o ella reconocen la necesidad de tener la dirección y sentir el deseo de seguir al buen pastor.

“… y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Juan 10:4, 5.

El Espíritu Santo guio al apóstol Pablo a escribir…

“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos… ”. Hebreos 13:20, 21.

Jesucristo también nos dice…

“… yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos… ”. Juan 10:28, 29.

Aquí Jesús se revela a sí mismo como igual y coeterno con Dios el Padre.

Es una gran consolación saber y estar seguro que tenemos a Jesús… el buen pastor cuidando por nosotros.

El apóstol Pedro nos predijo…

“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores (Jesucristo), vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”. 1 Pedro 5:4.

03 noviembre 2010

3 de Noviembre - Estudio Devocional

Jesús entró al templo y todo el pueblo vino a él y sentado él, les enseñaba (Juan 8:2).

Jesús fue interrumpido rudamente por los escribas y los fariseos (que) le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? (Juan 8:3-5).

Ellos trajeron a esta mujer a Jesús, no porque ellos estaban asombrados con su conducta o entristecidos de que la ley de Dios había sido quebrantada, sino que esto decían tentándole, para poder acusarle (Juan 8:6).

Si él hubiese dicho… déjenla irse, entonces ellos podían acusarle de comprometerse con el pecado y de haber quebrantado la ley de Moisés.

Si él hubiese dicho… apedréenla, entonces él hubiese violado la ley de los romanos y hubiese tenido que darle cuenta a Roma.

Jesús puso en contrición a cada uno de los acusadores de la mujer cuando él dijo…

“... El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Juan 8:7.

“Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio”. Juan 8:9.

Entonces Jesús le dijo…

“… Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Juan 8:10, 11.

Después de esta interrupción tan hipócrita por estos líderes religiosos que se creían justos en su propia estimación, Jesús siguió sus enseñanzas, diciendo…

“… Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12.

Es posible seguir a la luz del mundo por motivos equivocados.

A veces, durante los malos tiempos, cuando alguien tiene que enfrentarse a una sentencia de prisión o a una enfermedad como el cáncer, tal persona puede “parecer” muy sincera en haber aceptado a Jesús como su Salvador y Señor.

Sin embargo…

A la vez que vuelve la salud o haya un cambio de circunstancias para lo mejor, entonces su verdadero motivo se hace bien evidente.

Todos los que verdaderamente hemos llegado a nacer de nuevo nos mantenemos fieles.

Otras personas se ven al principio que son muy celosos para ser partidarios en la fe, pero pronto retroceden y vuelven otra vez a sus pecados egoístas.

Tales personas sólo se han reformado temporáneamente y no han sido transformados por medio de la renovación de (su) entendimiento (Romanos 12:2).

En una sorprendente desemejanza con estos hipócritas están los que sin mirar las consecuencias, se mantienen fieles a Jesús.

“pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”. 1 Juan 2:5.

02 noviembre 2010

2 de Noviembre - Estudio Devocional

La puerta de las ovejas donde los corderos eran llevados para el sacrificio estaba en el área al nordeste de la corte del templo en Jerusalén.

Allí había cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos (Juan 5:2).

En este estanque yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos (Juan 5:3).

Se creía que el primero en descender al estanque después del movimiento del agua por un ángel quedaría sano (Juan 5:4).

El gran médico se acercó a este gentío de personas sufriendo y sin ayuda, pero nadie le reconoció.

En este gentío de sufridos había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo (Juan 5:5).

¿Qué posibilidad había que después de tantos años a alguien le importara si él se sanaba o no?

Cuando este hombre expresó su desesperación, entonces Jesús miró más allá de los problemas que este hombre tenía y le pidió de hacer algo…

“… Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo… ”. Juan 5:7-9.

Tal y como este hombre, todos nosotros estábamos espiritualmente sin esperanza.

Debemos estar agradecidos eternamente que Jesús no nos dejó a un lado, al contrario, él nos preguntó si queríamos ser sanados.

Jesús cuida de aun los más desamparados, deseando que todos ellos le reconozcan como su Salvador y Señor.

No importa si son buenos atletas populares, líderes intelectuales como Nicodemo, prostitutas dignas de lástima como la mujer samaritana que vino al pozo, o cualquier otra persona perdida.

Esto pasó en el día cuando había una fiesta de los judíos (Juan 5:1).

Algunos cristianos creen que este fue el día de celebrar la pascua (Deuteronomio 16:1-11), lo cual viene bien al caso.

Pero aun otros creen que este fue el día de celebrar Pentecostés, que también llegó a ser el día cuando los creyentes por primera vez fueron llenos del Espíritu Santo y recibieron poder para ser testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).

La puerta de las ovejas ilustra a Jesús como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

El estanque llamado en hebreo Betesda significa… la casa de misericordia o de gracia.

Es sólo por medio de la compasión de Cristo que cualquier persona perdida, sin excepción, puede encontrar misericordia y gracia al aceptar su sacrificio en la cruz por todos los pecados.

El apóstol Pablo nos recuerda que antes éramos por naturaleza hijos de ira pero ya hemos sido purificados de nuestros pecados y hemos recibido una naturaleza nueva con el privilegio de ser vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:24).

01 noviembre 2010

1 de Noviembre - Estudio Devocional

“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos”. Juan 3:1.

Este prominente rabí probablemente quería tener una conversación sin interrupción con Jesús, así, pues, él decidió venir a Jesús de noche.

Nicodemo era miembro del Sanedrín, el concilio que controlaba la vida religiosa de Israel, pero aún él pudo confesarle a Jesús.

“… Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro… ”. Juan 3:2.

Jesús le dijo a Nicodemo…

“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne (de padres humanos), carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (ser hechos hijos de Dios)”. Juan 3:5, 6.

“… Os es necesario nacer de nuevo”. Juan 3:7.

Para ilustrar lo importante que es nacer de nuevo (tener la vida eterna), Jesús le recordó del tiempo cuando los israelitas, cerca del final de sus jornadas de 40 años en el desierto, otra vez murmuraron sobre sus circunstancias.

Por eso, el Señor les mandó serpientes ardientes entre ellos.

Miles de personas murieron.

Cuando el pueblo clamó a Dios, él mandó a Moisés a hacer una serpiente de bronce y levantarla sobre un asta.

El pueblo sólo podía ser sanado al poner sus ojos y mirar a la serpiente de bronce (Números 21:5-9).

Jesús entonces dijo…

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:14, 15.

“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. Juan 3:18.

La serpiente fue hecha de bronce ya que es el símbolo bíblico del juicio.

La persona que ha llegado a nacer de nuevo del Espíritu Santo ahora ama las cosas de Dios que antes vivía ignorando y odia las cosas malas que antes deseaba.

Cuando nacimos la primera vez recibimos la naturaleza pecaminosa de nuestros padres, la cual fue heredada de Adán.

Pero, cuando llegamos a nacer de nuevo y entramos en la familia de Dios, es que recibimos su naturaleza divina.

Por esta razón Dios nos dice…

“… andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor”. Efesios 5:8-10.

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