31 diciembre 2010

31 de Diciembre - Estudio Devocional

El Señor no nos dejó en la inseguridad sobre lo que habrá después del sepulcro.

Todos los seguidores verdaderos de Cristo morarán en un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres y él morará con ellos y ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios (Apocalipsis 21:1-3).

Nuestra batalla contra el pecado pronto terminará y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron (Apocalipsis 21:4).

¡Vamos a pensar en esto!

Ya no habrá más llanto, ni angustia física y no habrán más sufrimientos, ni ninguna condenación que aprisione nuestras consciencias.

No habrá tampoco más temor del mal, porque no entrará en ella (en la santa ciudad, el nuevo Jerusalén) ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira (cosas sucias y detestables), sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero (Apocalipsis 21:27) estarán allí.

¡Oh!

Que gran gozo nos espera cuando todo se cumpla.

¡Alabemos a su admirable nombre!

Pronto nuestro maravilloso Señor nos dará las bienvenidas a nuestro hogar celestial.

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios… derribando argumentos y toda altivez (orgullo) que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. 2 Corintios 7:1 - 2 Corintios 10:5.

30 diciembre 2010

30 de Diciembre - Estudio Devocional

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea”. Apocalipsis 19:11.

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército”. Apocalipsis 19:19.

Otra escena toma lugar delante del gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:7, 11-15).

Este es el destino de Satanás y de todos los que rechazan a Jesucristo como Salvador y Señor.

Dios no empuja su voluntad en la vida de nadie.

El arrepentimiento es la experiencia redentora que nos lleva al perdón.

Ello entierra el pasado bajo la esperanza bienaventurada del mañana y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).

Vamos a pensar en lo gozoso que será para todos los que se arrepientan y acepten a Jesucristo como el Salvador y el Señor de sus vidas y poder ver otra vez a sus queridos y a los santos de todas las edades… Abraham, Jacob, José, David y Pablo.

Sin embargo…

Primeramente y aun de mayor valor, veremos a Jesús, nuestro maravilloso redentor.

“Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis (que le dan reverencia), así pequeños como grandes. Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso (el Omnipotente) reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado”. Apocalipsis 19:5-7.

29 diciembre 2010

29 de Diciembre - Estudio Devocional

El apóstol Juan reportó, diciendo…

“Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA”. Apocalipsis 17:3-5.

La Babilonia del Antiguo Testamento llegó a ser la capital más magnífica del mundo antiguo y su rey, Nabucodonosor, controlaba el mundo conocido en aquel entonces.

Durante sus conquistas, él destruyó el reino de Judá, como también el templo de Dios y la santa ciudad de Jerusalén.

BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS ilustra las fuerzas que desafían a Dios en la política y en la religión que muy pronto controlarán al mundo.

Esta federación apóstata de iglesias y religiones del mundo darán su completo apoyo al sistema político y económico de un gobierno mundial llamado “una bestia escarlata” que será gobernado por el anticristo.

La mujer y la bestia representan la alianza que existirá entre el gobierno mundial, llamado la bestia y la ramera, Babilonia, la cual va a pretender ser la iglesia verdadera.

Esta iglesia falsa promoverá la igualdad de todas las religiones.

Finalmente, todos ellos juntos se opondrán en gran furia contra Jesucristo como el único camino para obtener la vida eterna.

El mensaje de esta súper-iglesia estará basado en sus agendas sociales, sus objetivos humanitarios y un formalismo sin vida, todo lo cual le será de gran interés a la mayoría de las personas en el mundo.

Las fuerzas del mundo pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes y los que están con él son llamados y elegidos y fieles (Apocalipsis 17:14).

Cada día nuestros corazones piensan en nuestra preparación sobre la segunda venida de Jesucristo.

Pues, nuestro Señor nos dijo…

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Apocalipsis 22:12.

28 diciembre 2010

28 de Diciembre - Estudio Devocional

En medio del caos que hay en el mundo, el apóstol Juan es guiado a anunciar las buenas nuevas.

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”. Apocalipsis 14:1-4.

El cordero, es el Cristo triunfante en el monte de Sion, el lugar de su templo.

Sus ovejas, a quienes Satanás no puede engañar, son los que no se contaminaron.

“Aquí está la paciencia de los santos (los creyentes santos), los que guardan (obedecen) los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados (favorecidos divinamente) de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”. Apocalipsis 14:12, 13.

Si hay personas que han vivido una vida respetable, aunque tales personas no hayan vividos dedicadas a Cristo, en sus entierros todos queremos pensar que Jesús les dará las bienvenidas al cielo.

Pero los muertos que mueren en el Señor solo pueden ser aquellos por los cuales Jesús había orado, diciéndole a Dios.

“… tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra... No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. Juan 17:6, 16, 17.

Tales son los creyentes que han tomado la cruz de Jesús diariamente negándose a sí mismos (Lucas 9:23) y están verdaderamente sirviendo al Señor.

Todos los del mundo que nunca han sido salvos no tendrán nada en común con los que estarán alabando al Señor con una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro (Apocalipsis 19:1).

27 diciembre 2010

27 de Diciembre - Estudio Devocional

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono”. Apocalipsis 12:1-5.

Este pasaje se refiere al nacimiento y a la ascensión de Jesucristo.

“… el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero… ”. Apocalipsis 12:9.

Y está siempre en oposición al pueblo de Dios.

A Satanás aquí se le da cuatro diferentes nombres… “el gran dragón” representa su carácter monstruoso como el enemigo de Dios, “la serpiente” señala a su forma de engañar como lo hizo en el Huerto del Edén, “el diablo” nos recuerda que él es el gran calumniador “y Satanás” que quiere decir adversario.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8.

Sus métodos más efectivos para derrotar al creyente son las “buenas cosas” que le interesan a la naturaleza humana.

El mundo sigue buscando el éxito y la felicidad aquí en la tierra por medio de las cosas materiales.

Pero, sólo cuando nos rendimos a la voluntad del Señor es que las bendiciones del Señor nos satisfacen y llegan a ser nuestro estilo de vida.

Esto es ilustrado por medio de la mujer (que) huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días (Apocalipsis 12:6).

La prueba para el remanente de Dios ocurre en “el desierto”, el cual también parece ser semejante a un desierto que significa la condición moral de este mundo gobernado por “el gran dragón escarlata (Satanás)”. Apocalipsis 12:3.

Pero, hay una paz preciosa que viene aun en el desierto cuando dejamos los resultados en las manos de nuestro creador.

Pues, Dios nunca es derrotado.

“Y ellos (los creyentes santos) le han vencido (a Satanás) por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Apocalipsis 12:11.

26 diciembre 2010

26 de Diciembre - Estudio Devocional

Una voz del cielo dirigió al apóstol Juan, diciéndole…

“… Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”. Apocalipsis 10:8-11).

El apóstol Juan primeramente recibe “el librito”, simbólico de la palabra de Dios.

A la vez que lo había digerido, él estaba preparado para decirle al mundo que “el librito” tiene un mensaje que es sumamente dulce a todos los que reciben a Cristo como su salvador.

El comerlo todo habla del entender y apropiar todas las escrituras en nuestras vidas (Ezequiel 2:8, 9 - Ezequiel 3:1-3).

Jesús entonces dijo...

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio”. Apocalipsis 11:3.

Algunos piensan que ellos son Moisés y Elías y otros piensan que son Enoc y Elías.

Ellos se tendrán que enfrentar a gran oposición.

“Cuando hayan acabado su testimonio (de testificar), la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará”. Apocalipsis 11:5-8.

Estos dos testigos de Jesucristo no serán martirizados hasta que ellos hayan acabado su testimonio.

Entonces y sólo entonces, los enemigos de Dios… los matarán.

“Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra”. Apocalipsis 11:10.

Sin considerar lo temeroso que parezca nuestro futuro, todos podemos gozarnos de la paz de Dios, sabiendo que todo está bajo su control.

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 11:15.

25 diciembre 2010

25 de Diciembre - Estudio Devocional

El exilio de Juan a Patmos y el sufrimiento que se estaba experimentando en Esmirna (Apocalipsis 2:8-10) son ejemplos de la persecución que se intensificaba en contra los cristianos por todo el imperio romano.

Sin embargo…

Somos conmovidos al leer una de las grandes promesas de la Biblia.

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero (el Señor Jesucristo), vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”. Apocalipsis 7:9, 10.

Esta multitud está compuesta de todos los vencedores que al fin, están en la presencia de su Señor y Salvador.

Esta revelación ha fortalecido la fe de muchos de los creyentes que han tenido que enfrentarse a un mundo hostil.

Cada generación de creyentes descubre que la rebeldía contra Cristo y contra los principios bíblicos es cada día mayor y el engaño tan sutil que en nuestra fuerza y sabiduría, rápidamente nos lleva a perder el ánimo.

Por todas las edades, los que han decidido en sus corazones de vivir para Jesús siempre han sido una pequeña minoría.

Jesucristo nos predijo…

“porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Mateo 7:14.

Sin embargo…

La población total del cielo será una gran multitud, la cual nadie podía contar.

Estos fieles creyentes puede que no hayan tenido muchos de los placeres mundanos, pero la vida en la tierra es extremamente corta comparada a la eternidad.

Las pruebas que ahora tenemos que enfrentar van a parecer insignificantes cuando las comparamos al privilegio glorioso de estar en la presencia del Rey de reyes por toda la eternidad.

Dios se merece nuestras más grandiosas alabanzas por quien él es en sí mismo y por su gran amor en darnos la vida eterna.

“porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”. Apocalipsis 7:17.

24 diciembre 2010

24 de Diciembre - Estudio Devocional

Las personas en la iglesia en Sardis podían haber estado muy orgullosas de que ellos no tenían falsos maestros, ni enseñaban falsas doctrinas, pero aun tenían un gran mal igualmente serio.

El Rey que sabe bien todas las cosas les anunció…

“Escribe al ángel de la iglesia en Sardis… Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir… y arrepiéntete… ”. Apocalipsis 3:1-3.

“Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida… ”. Apocalipsis 3:4, 5.

Durante su ministerio aquí en la tierra, Jesús también había dicho…

“Si guardareis mis mandamientos (obedeciéndolos), permaneceréis en mi amor… ”. Juan 15:10.

Jesucristo recomendó a la iglesia en Filadelfia por su fidelidad, diciendo…

“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque… has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre… yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero… ”. Apocalipsis 3:8, 10.

La mayoría de los miembros en Laodicea probablemente se felicitaban por ser moderados y de mentes bien tolerantes a los de ideas liberales.

Ellos seguro tenían lástima de los creyentes en otras iglesias que eran intolerantes.

Los creyentes en Laodicea estaban bien orgullosos de su habilidad de hacer amigos y aceptar a los que odiaban a Cristo.

Pero Jesucristo severamente condena a esta iglesia…

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Apocalipsis 3:16.

Nuestro Señor nos explica que él disciplina a todos los que él ama y les dice…

“… sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Apocalipsis 3:19.

El comprometerse con el mundo trae el engaño y la destrucción.

Jesús, el Señor de su iglesia, todavía está tocando en las puertas de los corazones de los hombres con las mismas palabras de amonestación…

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:20, 21.

23 diciembre 2010

23 de Diciembre - Estudio Devocional

Cada una de las siete iglesias en Asia Menor recibieron una carta dictada por Cristo y registrada por el apóstol Juan mientras que él estaba en la isla de Patmos.

Desde que el carácter y la conducta en las iglesias y en los creyentes son iguales en cada generación y cultura, el mensaje entonces es tan indispensable y valioso para nosotros tal y como fue para ellos.

Cristo le da palabras de ánimo a la iglesia en Éfeso por su sana doctrina.

Sin embargo…

Cristo le dijo…

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”. Apocalipsis 2:4.

La devoción a Cristo casi siempre se pierde gradualmente.

Hay personas que llegan a estar tan involucrados en sus negocios, en sus pasatiempos, o aun en sus responsabilidades religiosas que la adoración a Cristo llega a ser mecánica y meramente una formalidad.

Esta acusación es muy seria…

“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. Apocalipsis 2:5.

Dos veces en un versículo Jesús les advierte de arrepentirse.

La carta que fue dedicada a la iglesia en Esmirna reconoce sus sufrimientos…

“Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)… ”. Apocalipsis 2:9.

Esta iglesia parece que estaba destituida de las comodidades de la vida.

Algunos fueron encarcelados, otros sufrieron persecución.

Pero por su fiel devoción, el Señor les prometió…

“No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Apocalipsis 2:10, 11.

La carta que Jesucristo le mandó a la iglesia en Pérgamo dijo que ellos estaban viviendo donde está el trono de Satanás, pero retienes (eres fiel a) mi nombre, y no has negado mi fe (Apocalipsis 2:13).

Sin embargo…

Algunos retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel… y a cometer fornicación (Apocalipsis 2:14).

Jesús les advirtió…

“Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. Apocalipsis 2:16.

Los falsos profetas como Balaam parecen tener algo en común, ellos todos son motivados por la avaricia.

Hay otros hoy en día que dicen que ellos han recibido una «revelación especial de la verdad» la cual tiene que ser el patrón por el cual interpretar la Biblia en la iglesia.

En la epístola del apóstol Pablo a los hermanos en Galacia, somos advertidos de tales peligros.

“… Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” Gálatas 1:8, 9.

22 diciembre 2010

22 de Diciembre - Estudio Devocional

En su breve pero muy importante epístola a todos los creyentes, Judas escribe…

“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente… hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… ¡Ay de ellos!”. Judas 1:3, 4, 11.

Que contendáis ardientemente por la fe… implica no solamente la necesidad de creer que toda la escritura es inspirada por Dios, pero que ella sola es la última palabra de autoridad sobre todas las doctrinas (2 Timoteo 3:16).

Hay una unidad superficial y bien engañadora que se fomenta hoy en día entre las personas que se han juntado con las religiones que rechazan a Jesús de Nazaret como… Dios el único soberano… nuestro Señor Jesucristo.

Tales religiones también niegan la completa deidad de Jesús o la total humanidad de Jesús.

Hay personas que creen que hay un Dios pero que a él se le puede llamar por varios nombres, tal y como Alá o Buda.

Ellos concluyen ignorantemente que todas las religiones deben de ser aceptadas igualmente.

Hay otras personas que dicen que mientras que una persona sea sincera, entonces no importa lo que ella crea.

Tal persona puede ser muy sincera, pero Jesús dijo…

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.

El apóstol Pedro también proclamó…

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre (sólo en Jesús) bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hechos 4:12.

Nosotros estamos aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).

Judas nos advierte que los engañadores serán juzgados, como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno (Judas 1:7).

“¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré”. Judas 1:11 - Números 16:1-3, 31-35.

Habiendo sido iluminados por este breve libro, nosotros podemos añadir un profundo amén a las últimas palabras de Judas.

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén”. Judas 1:24, 25.

21 diciembre 2010

21 de Diciembre - Estudio Devocional

El Espíritu Santo dirigió al apóstol Juan a escribir…

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. 1 Juan 4:1.

El engaño doctrinal se puede ver esparcido por todas partes y a veces es difícil para discernir.

Jesús nos advirtió…

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Mateo 7:21.

Muchas personas que creen que son hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo 8:12).

La consecuencia de la decepción es horrible.

La mayoría de las personas “religiosas” en el mundo serán echadas el horno de fuego, allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo 13:42).

Nada es más importante que poder quitar todas las dudas y saber que nosotros estamos con los pocos que la hallan (la vida eterna) (Mateo 7:14).

Desde que esto determina nuestro destino eterno, la palabra de Dios nos dice…

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe… ”. 2 Corintios 13:5.

Jesucristo nos advierte…

“Mirad que no seáis engañados… ”. Lucas 21:8.

El apóstol Pablo nos amonesta…

“mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”. 2 Timoteo 3:13.

El apóstol Juan nos dijo…

“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”. 1 Juan 5:3-5.

Ser nacido de Dios es mucho más que una aceptación intelectual de las doctrinas teológicas.

Ello afecta toda la vida -el corazón tanto como la mente.

También moldea nuestro carácter y nuestra conducta.

Si nuestra confesión de fe que Jesús es el Hijo de Dios (1 Juan 4:15) es genuina, entonces tenemos un deseo de ser obedientes a sus mandamientos (1 Juan 5:2).

Nosotros diariamente estamos involucrados con Jesús.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lucas 19:10.

A la vez que verdaderamente creemos en Cristo como el Hijo de Dios, el salvador del mundo, es que entonces somos participantes de su vida y compartimos en su victoria.

Para sus seguidores, Jesucristo nos ha prometido…

“… En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.

Por consiguiente en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37).

20 diciembre 2010

20 de Diciembre - Estudio Devocional

Todos nosotros conocemos a alguien a quien admiramos y respetamos.

A veces imitamos a esas personas en nuestras vidas.

Nuestro Padre celestial nos ha provisto el más incomparable modelo en toda la historia… Jesucristo.

Vamos a consagrar nuestras vidas a seguir su ejemplo, aun como el apóstol Juan nos escribió…

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. 1 Juan 1:6, 7.

Hay algunas personas que dicen que ellos tienen una relación con Cristo, pero todavía andan en las tinieblas.

Dios dirigió al apóstol Juan a escribir que ellos mienten y no practican la verdad.

Las tinieblas en la mente de la persona natural les llevan a estar siempre preocupada con sí misma, con el bienestar y el éxito personal.

Pero, la mente espiritual que anda en luz, como él está en luz, está primeramente ocupada en que Cristo sea exaltado en sus pensamientos, conducta y conversación con otros (2 Corintios 10:5 - Romanos 12:1, 2).

Una de las características de las tinieblas es el deseo de ser reconocido.

Tales personas reciben un sentido de superioridad al atraer atención a sí mismas y siempre buscan cómo dominar la conversación.

Con otras personas, las tinieblas aparecen en la forma de ser impacientes, o de un espíritu muy sensitivo que fácilmente se ofende, o de una disposición a llevar un rencor o una venganza cuando otras personas les contradicen, o en la forma que critican.

Una disposición de ser celoso, o un espíritu secreto de envidia, o una disposición a hablar de las faltas y de los fracasos de otras personas en vez de hablar de sus virtudes todas son características de las tinieblas.

Algunas personas andan en las tinieblas con un espíritu de desaliento y de compasión de sí mismas y están determinadas a pasar ese mismo espíritu a todos los que les presten atención.

Dignos de lástima son las personas que siempre están preocupadas con su propia apariencia y sus propias ambiciones que les llevan a vivir sin interés alguno en alcanzar las almas, en un mundo perdido, con las buenas nuevas que Jesucristo murió para salvarles.

Vamos a ser como el rey David cuando él oró…

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno”. Salmo 139:23, 24.

19 diciembre 2010

19 de Diciembre - Estudio Devocional

La segunda epístola empieza con un pensamiento significante…

“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”. 2 Pedro 1:2, 3.

El pensamiento clave del apóstol Pedro es que una vida de piedad es posible por medio de apropiarse de las preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia (2 Pedro 1:4).

Es de suma importancia que reconozcamos que nosotros somos el cuerpo de Cristo.

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”. 1 Corintios 12:27.

“vosotros también, poniendo toda diligencia (seriedad) por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación (limpieza) de sus antiguos pecados”. 2 Pedro 1:5-9.

Desde que la primera ocupación de Dios es la vida moral y la salud espiritual de sus hijos, entonces todo lo que sea contrario a esto por necesidad trae su amorosa disciplina y corrección.

Su santidad y su ira contra el pecado son inseparables.

“Porque esta leve tribulación (aflicción) momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. 2 Corintios 4:17.

Dios nos ha dado la libertad de escoger o de rechazar “cada leve tribulación” y que así ello obrará en nuestro favor o en contra nuestra.

“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza… ”. 2 Pedro 3:17, 18.

La última meta del creyente es de llegar a ser más y más como Cristo.

“Habiendo purificado (limpiado) vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido (sincero), amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. 1 Pedro 1:22, 23.

18 diciembre 2010

18 de Diciembre - Estudio Devocional

Hay solamente una fuente para el conocimiento y la fuerza.

El Espíritu Santo guio al apóstol Pedro a escribir…

“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”. 1 Pedro 4:11.

En contraste a la palabra de Dios están las opiniones, los razonamientos, las culturas y las tradiciones de los hombres.

Nosotros no debemos de menospreciar, modificar, o ignorar la única guía para la vida que nuestro creador nos ha dado como el patrón para enseñarnos las normas por las cuales vivir.

Las últimas palabras registradas que Jesucristo le habló personalmente al apóstol Pedro fueron a la orilla del mar de Galilea, cuando Jesús le preguntó tres veces…

“… Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”. Juan 21:15-17.

Pedro cumplió con esta comisión al comunicarnos la palabra de Dios.

El cuidar, defender, guiar y muchos más deberes son necesarios en los creyentes, pero la frase “apacienta mis ovejas” quiere decir enseñarles toda la palabra de Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis.

Todos podemos estar involucrados en esto.

Algunos saben escribir, otros editar, otros imprimir, mientras que muchos otros ayudan a mantener la distribución de los ministerios que enseñan sobre Jesús, pero él también nos manda a nosotros, diciéndonos…

“… Apacienta mis ovejas”. Juan 21:17.

El principio que está escondido detrás de casi todos los empeños mundanos está basado en esta pregunta…

¿Qué puedo yo ganar de esto?

Este espíritu de avaricia, de orgullo y del poder sobre otros ha penetrado tanto en todas las relaciones de nuestra sociedad presente que aun nuestras iglesias no están libres del peligro de las ambiciones de la auto-gratificación.

Porque la palabra de Dios es viva y nunca cambia y porque la naturaleza humana permanece sin cambio, el mensaje que el Espíritu Santo le dio al apóstol Pablo para escribirle al joven Timoteo se mantiene igual para todos aun hoy en día.

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes (estés listo) a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina (enseñanza)”. 2 Timoteo 4:1, 2.

17 diciembre 2010

17 de Diciembre - Estudio Devocional

El apóstol Pedro les llama a todos los creyentes…

“elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo… ”. 1 Pedro 1:2.

La frase “ser rociados” se menciona para hacer referencia a la sangre que fue rociada sobre el altar de bronce como un símbolo de que Dios les aceptaba (Éxodo 24:1-11).

Como creyentes, nosotros esperamos una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero (1 Pedro 1:4, 5).

Sin embargo…

Durante nuestro breve tiempo en este mundo, el apóstol Pedro nos ruega como extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma (1 Pedro 2:11).

Pedro aquí nos recuerda del engaño del pecado, al decir como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir… habiendo purificado (limpiado) vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido (genuino), amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro, siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre… mas la palabra del Señor permanece para siempre (1 Pedro 1:14, 15, 22, 23, 25).

Desde que la Biblia es nuestra fuente de dirección y fuerza, el apóstol Pedro les ruega a todos los creyentes desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (1 Pedro 2:2).

Pedro señala que el nutrimento de la palabra es esencial si vamos a vivir como hijos obedientes.

Esto sólo puede referirse a nuestro rendimiento a la autoridad del Señor desde que todo esto es para nuestro bien.

El apóstol Pedro también describe a los creyentes casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1 Pedro 2:5).

Cada uno de nosotros somos un templo sagrado para el Espíritu Santo que mora adentro del creyente.

Añadiéndole a esto, todos los creyentes hemos sido escogidos a ser linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).

16 diciembre 2010

16 de Diciembre - Estudio Devocional

Algunos de nosotros nos inclinamos a decirles a otras personas lo mucho que estamos sufriendo y sobre nuestras penas con una actitud de “ay de mí” y aun en desesperación buscamos compasión de aquellos que nos oyen.

Algunos de nosotros tenemos también la tendencia de culpar a cualquier otro, aun a Dios, por nuestros problemas.

Pero Santiago nos sorprende al escribir…

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas (múltiples) pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce (desarrolla) paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales (completos), sin que os falte cosa alguna”. Santiago 1:2-4.

Sin embargo…

Santiago también nos recuerda…

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación (manteniéndose fiel); porque cuando haya resistido (aprobado) la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”. Santiago 1:12, 13.

Las pruebas de esta vida parecen ser una pérdida de tiempo, pero ellas son de gran beneficio a los que se mantienen educables y fieles.

En hecho para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (1 Pedro 1:7).

Todos nosotros necesitamos ser amonestados…

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros… ”. Santiago 4:8.

Debemos de tener lástima de la persona que piensa que las pruebas y los tiempos difíciles vienen sólo del diablo y consecuentemente, se siente frustrada y angustiada.

Todas las pruebas y ataques de parte de Satanás solamente pueden llegar a nosotros por permiso de Dios y nos deben mover a alabar al Señor, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce (desarrolla) paciencia.

Pues, no necesitamos temer lo que pueda pasar.

Nosotros poseemos toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo (Efesios 6:11).

Para poder estar firmes contra el diablo durante nuestras pruebas, tenemos que recordar las palabras de exhortación del apóstol Pablo a los creyentes en Éfeso.

“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Efesios 6:16, 17.

Sin embargo…

Tenemos que vestirnos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo… orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu (Efesios 6:11, 18).

15 diciembre 2010

15 de Diciembre - Estudio Devocional

La historia del pueblo de Dios confirma los muchos que tuvieron que soportar circunstancias hostiles y sufrimientos, pero aún se mantuvieron fieles y pudieron cumplir con la perfecta voluntad de Dios.

En la famosa lista de los héroes de la fe (Hebreos 11:1-38), Dios nos da un repaso de muchos de ellos.

“Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac… pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir…. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales (de corta duración) del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. Hebreos 11:17-26.

Los hombres y las mujeres del Antiguo Testamento escritos en esta lista son ejemplos de personas que escogieron obedecer a Dios y vivir piadosamente, sin considerar las consecuencias.

Esto nos recuerda de lo mucho que nuestro salvador ha dispuesto para nosotros por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros y por medio del conocimiento completo de su voluntad revelado en su palabra escrita.

En verdad, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1).

Los corredores que ganan la carrera de la vida ponen los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios (Hebreos 12:2).

La vida del creyente demanda negarse a sí mismo, la disciplina y un corazón sincero y lleno de amor para con Dios y para su palabra.

Estas características distinguen al creyente del desenfreno que se practica en el mundo.

Tenemos que decidir por nuestra propia cuenta, por medio de la oración y la lectura de las escrituras y una examinación personal, si hay algo en nuestras vidas que nos está estorbando que necesita ser eliminado.

La carrera de la cual el apóstol Pablo nos escribe es una vida de lealtad y de obediencia.

“Y (Jesús) decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Lucas 9:23.

14 diciembre 2010

14 de Diciembre - Estudio Devocional

El tabernáculo y el sistema de adoración para Israel le fueron revelados a Moisés por Dios en el monte Sinaí.

Esto consistía de muchos sacrificios, los cuales no podían limpiar a nadie del pecado sino que solamente “cubrían” a los oferentes temporalmente.

Sin embargo…

Cada detalle de este gran sistema de adoración era simbólico del único sacrificio que vendría de Cristo en la cruz.

Jesucristo tomó el lugar del sumo sacerdote de Israel, de los sacerdotes y de todo el sistema del rito sacrificial de la adoración.

Dios predijo por medio de su profeta un pacto futuro…

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá”. Jeremías 31:31 - Hebreos 8:6-13.

Bajo el sistema de adoración del antiguo pacto, la sangre de los becerros y de los machos cabríos (Hebreos 9:12, 19), los cuales eran animales inocentes, eran sacrificados diariamente por los pecados de los oferentes.

Pero Jesucristo, quien es el Dios hecho Hombre, derramó su propia sangre y entró una vez y para siempre, no en el lugar santísimo terrenal, pues no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios (Hebreos 9:24).

El Espíritu Santo guio al escritor de la epístola de Hebreos a señalar aquí que el antiguo pacto miraba hacia el futuro por el más amplio y más perfecto tabernáculo (Hebreos 9:10, 11).

La frase el “más perfecto tabernáculo” se refiere a la forma encarnada de Jesús, desde que el contenido del tabernáculo y el mismo tabernáculo también, simbolizaban a Cristo, como también en su vida, en su ministerio, en su muerte y en todos los sacrificios del antiguo pacto.

Los sacrificios de los animales ya no son aceptables porque estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención (Hebreos 9:11, 12).

La confesión de nuestra fe es una admisión de que hemos renunciado al mundo y a sus deseos y pasiones para mantenernos fieles a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien ha hecho tanto por nosotros.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Romanos 5:8.

13 diciembre 2010

13 de Diciembre - Estudio Devocional

Estamos muy agradecidos de que la misericordia es un atributo de Dios.

Es una de nuestras mayores necesidades.

La misericordia es una expresión de su buena voluntad para perdonar a los pecadores y rescatarnos del infierno eterno.

La misericordia incluye el amor como también la demostración práctica de la compasión.

Por razón de que Dios es también santo, él tiene que en forzar la penalidad por el pecado, pues la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23).

En el Antiguo Testamento, un cordero inocente e impecable tomaba el lugar del israelita y era matado en su lugar por sus pecados.

El judío piadoso era recordado continuamente de que la vida de la carne en la sangre está, y yo (Dios) os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas (Levítico 17:11).

Pero, la necesidad de los muchos sacrificios cesó cuando Jesús, el inocente e impecable Hijo de Dios, murió en la cruz por nuestros pecados y vino a ser el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

“Y aunque (Jesús) era Hijo… vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”. Hebreos 5:8, 9.

“… por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido (para nosotros) eterna redención... ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”. Hebreos 9:12-14.

Desde que todos nosotros faltamos tantas veces de ser todo lo que podemos ser y siempre nos merecemos el juicio de Dios, es su misericordia la que le da a cada creyente la seguridad de tener una relación continua con Dios.

En cambio, el creyente verdadero expresa la misma misericordia en sus relaciones con otras personas porque el Espíritu de Dios mora en su corazón.

Tenemos su promesa…

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Mateo 5:7.

La verdad, la justicia y la verdadera misericordia son inseparables.

Jesús ilustró la misericordia al hablar sobre un buen samaritano que cuidó de un extranjero que no tenía quien le cuidara y que había sido golpeado y dejado medio muerto (Lucas 10:33-37).

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros… ”. Colosenses 3:12, 13.

12 diciembre 2010

12 de Diciembre - Estudio Devocional

Fueron los ángeles los que rescataron a Lot de Sodoma (Génesis 19:1-26), los ángeles también le ministraron a Jesús al terminar su ayuno de 40 días (Mateo 4:11) y fueron los ángeles los que rescataron a Pedro de la prisión.

Pero, aun de más consuelo para nosotros es saber que los ángeles son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (Hebreos 1:14).

Pensemos un momento, eso incluye a todos los que son herederos de la salvación.

Aun cuando parece que Satanás ha arruinado nuestras vidas, Dios, quien creó y gobierna el universo, está convirtiendo aun las obras de Satanás y la ira de los hombres para continuar su suma voluntad en cada una de nuestras vidas.

La importancia de los ángeles no se compara a la superioridad de Cristo.

Pero, aún, a pesar de su superioridad eterna como el creador de los ángeles, por su gran amor para con nosotros, Jesús voluntariamente fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, (a quien ahora vemos) coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía (fue justo) a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos… Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía (fue mejor) ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo (Hebreos 2:9, 10, 16, 17).

Consideremos los honores dotados a Moisés quien rescató a Israel de Egipto.

Por medio de Moisés la orden levítica completa, el tabernáculo y el antiguo sistema de adoración fueron instituidos, pero Cristo rescata a todos los que le reciben a él del castigo de un infierno eterno (Juan 3:16).

“Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo…”. Hebreos 4:1-3.

11 diciembre 2010

11 de Diciembre - Estudio Devocional

La iglesia en la isla de Creta necesitaba un liderazgo espiritual, así fue que el apóstol Pablo le dio instrucciones a Tito de ordenar hombres calificados para estas posiciones.

Cada hombre tenía que ser irreprensible (sin reproche), marido de una sola mujer, y (que) tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios, no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero (violento), no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo (disciplinado), retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen (Tito 1:6-9).

La iglesia pertenece a Cristo.

Sus requisitos para los líderes espirituales no se deben pasar por alto, todas las otras opciones y alternativas del hombre son inaceptables delante de Dios.

Esta epístola de Pablo a Tito le advierte que los líderes tienen que ser irreprensibles en sus vidas personales.

El apóstol Pablo da instrucciones para que los ancianos enseñen a los hombres jóvenes y que las ancianas enseñen a las mujeres jóvenes, instruyéndoles en cómo abandonar las pasiones malvadas y las ambiciones mundanas y vivir honorablemente delante del Señor.

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad (maldad, desorden) y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras (Tito 2:11-14).

Nuestras enseñanzas deben de estar basadas sobre la triple obra de Cristo por su pueblo como el resultado de su muerte en la cruz.

1. Él nos hace libres -para redimirnos de toda iniquidad.
2. Él nos separa del mundo para sí mismo para -purificar para sí un pueblo propio.
3. Y él nos hizo un pueblo -celoso de buenas obras (Tito 2:14).

Cada creyente siempre debe de ser retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen (Tito 1:9).

10 diciembre 2010

10 de Diciembre - Estudio Devocional

No había ninguna incertidumbre en la convicción del apóstol Pablo que él era apóstol de Jesucristo… quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos (2 Timoteo 1:1, 9).

El nombre de “Jesús” y su título “Cristo” fueron usados seis veces en los primeros dos versículos.

Las buenas nuevas del evangelio de Jesucristo es que él imparte la vida eterna a todos los que le reciben por medio de la fe.

El resto de todas las cosas que hacemos toman segundo lugar al propósito supremo por el cual Jesucristo vino…

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lucas 19:10.

La vida del creyente puede que requiera participar de las aflicciones por el evangelio (2 Timoteo 1:8).

Sin embargo…

No debemos temer las aflicciones porque nuestro salvador Jesucristo… quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio (2 Timoteo 1:10).

El negar a Cristo viene en muchas formas.

Nuestro estilo de vida puede ser una forma de negarle.

En medio de un mundo perdido, si nos mantenemos callados en la presencia de vergonzosos pecados, entonces estamos negando al Señor.

El no hacer todo lo posible para alcanzar a un mundo perdido con su palabra es quizás la forma más seria de negarle.

Pues hemos sido amonestados…

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina (enseñanza), sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (mitos, historietas)”. 2 Timoteo 4:3, 4.

Hoy en día, entre algunas personas, hay una cristiandad que se mezcla con el mundo al apoyar la avaricia, el deseo de la comodidad, la riqueza, la ociosidad y las posesiones materiales.

Es un contraste bien chocante que el buen soldado tiene que sufrir penalidades, de quien Pablo dijo…

“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”. 2 Timoteo 2:3, 4.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia… Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Efesios 6:13, 14, 16.

09 diciembre 2010

9 de Diciembre - Estudio Devocional

El emperador romano Nerón estaba persiguiendo a los creyentes cruelmente y juzgando a muchos a muerte cuando el apóstol Pablo escribió esta epístola a Timoteo.

Pero Pablo seguía poniendo énfasis en la importancia para los creyentes de orar por todos los que estaban en autoridad sobre ellos, sin pensar en su conducta.

Él escribió…

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”. 1 Timoteo 2:1, 2.

Mientras que oramos por los líderes del mundo y por nuestros oficiales locales, podemos estar seguros que nuestras oraciones tendrán efecto sobre sus acciones, sean ellos mismos hombres justos o malvados.

“Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina”. Proverbios 21:1.

Cuando el apóstol Pedro y otros fueron mandados por las autoridades religiosas de parar de decir que Jesucristo era el salvador del mundo, por ser fieles creyentes…

“Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”. Hechos 5:29.

Los creyentes deben de fielmente testificar de la verdad tal y como fue revelada por Cristo en su palabra, aun cuando esto pudiese traerles encarcelamiento o muerte.

Mientras que muchos apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas, cada creyente entonces debe de ser sobrio en todo y soporta las aflicciones (2 Timoteo 4:4, 5).

El número de los creyentes que están soportando las aflicciones y siendo martirizados por su fe en Cristo sigue creciendo.

Después, el apóstol Pedro también puso gran énfasis sobre la responsabilidad de los creyentes de ser ciudadanos que cumplen con la ley, al escribir…

“Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien”. 1 Pedro 2:13, 14.

El Nuevo Testamento no provee ningún ejemplo para justificar las acciones rebeldes contra los gobiernos corrompidos o para dejar de pagar los impuestos.

La palabra nos enseña que es Satanás quien instiga la rebelión, la violencia y los tumultos.

“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles… Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó… ”. Tito 3:3-5.

08 diciembre 2010

8 de Diciembre - Estudio Devocional

Entristece de gran manera nuestros corazones cuando nos damos cuenta que la gran mayoría de la humanidad se está apresurando ciegamente hacia el lago de fuego eterno, ignorante de los horrores de su juicio y su inminente castigo.

“Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”. 2 Tesalonicenses 1:6-9.

De seguro, muchas personas tienen en sus corazones el deseo de obtener más y más de las riquezas de esta vida y tratar de ganar más dinero que el año pasado.

Por eso trabajan más horas y tienen un segundo trabajo, para pagar esas cosas para las que no les alcanza el dinero para comprar.

Sus temores y sus frustraciones siguen creciendo como el resultado de su inhabilidad de contender adecuadamente con las cosas que ellos nos pueden cambiar.

Esta presión, a veces, lleva a estas personas a un agotamiento físico y emocional acompañado con la depresión y cómo algunos dicen… están quemados.

A veces, somos tentados a seguir la influencia del espíritu del mundo que engaña a muchos con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso (de incredulidad), para que (los incrédulos) crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia (2 Tesalonicenses 2:10-12).

Necesitamos recordar diariamente que estamos en una batalla espiritual contra las fuerzas satánicas.

Sin excepción, todos los que escogen invertir sus vidas en servir a Cristo reciben una verdadera satisfacción que va más allá de lo que se puede explicar con palabras.

Estas son las personas que leen todo el consejo de Dios y están preparadas, no meramente para un futuro en el cielo, sino para vivir diariamente en el presente con el ministerio de la palabra de Dios en el uso de nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestras posesiones.

El apóstol Juan nos dice…

“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (autoridad)”. Juan 20:31.

07 diciembre 2010

7 de Diciembre - Estudio Devocional

La seguridad de la vida eterna del creyente con Cristo está basada en la resurrección física de Jesucristo (1 Corintios 15:20-23).

El apóstol Pablo pudo escribir…

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron (murieron) en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron (han muerto). Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos (animaos) los unos a los otros con estas palabras”. 1 Tesalonicenses 4:14-18.

La segunda venida de Jesucristo será el mayor evento en la historia desde su ascensión cuando en aquellos días viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos (Hechos 1:9).

Su segunda venida fue confirmada el día de su ascensión por dos testigos celestiales.

“… Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Hechos 1:11.

Todos podemos consolar a nuestros hermanos y hermanas creyentes, que han visto a seres queridos ser llamados a su hogar celestial a estar con el Señor con esta seguridad que muy pronto, tendremos una gozosa reunión -no solamente con Cristo, también con todos nuestros seres queridos que han sido redimidos.

Nuestra gran confianza está en Jesús, nuestro Señor, que nos aseguró esto…

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí… voy, pues, a preparar lugar para vosotros… ”. Juan 14:1-3.

No hay palabras que puedan explicar esta gran gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo.

Toda la historia se puede reducir a dos edades… la edad presente que empezó con Adán y la edad venidera.

“Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche”. 1 Tesalonicenses 5:2.

Estamos apresurándonos al tiempo determinado como el día del Señor.

Este es el día de gozo anticipado por cada creyente que está esperando fielmente y preparándose para la venida triunfante de nuestro redentor.

Por razón de esta seguridad que la segunda venida de Cristo viene pronto.

“… animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis”. 1 Tesalonicenses 5:11.

06 diciembre 2010

6 de Diciembre - Estudio Devocional

Mientras que continuamos la lectura de la palabra de Dios con un gran deseo de agradar a Dios en todas nuestras decisiones, el Espíritu Santo nos guía a una revelación más profunda de su voluntad y sus caminos.

No hay ningún límite para el entendimiento, la fuerza, o el poder para continuar firmes los cuales están disponibles a cada creyente.

Cristo solo, por medio de su palabra, puede revelar y suplir todas nuestras necesidades espirituales.

Para ayudarnos a entender la importancia de estos principios, el apóstol Pablo escribió…

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos (preparados) para participar de la herencia de los santos (los creyentes) en luz”. Colosenses 1:9-12.

Observemos cuantas veces se usa la palabra… todo o toda -toda sabiduría -agradándole en todo -en toda buena obra -con todo poder -para toda paciencia.

Lo que sigue en el texto es una explicación bien práctica de la nueva vida en Cristo para todos los creyentes sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados (Colosenses 2:12, 13).

Como una evidencia de esta nueva vida como creyentes, Pablo animó a los nuevos creyentes, diciéndoles…

“Haced morir, pues, lo terrenal (la naturaleza física) en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia”. (Colosenses 3:5-6).

La fuerza del creyente para llegar a cumplir la voluntad de Dios es el resultado de permitir que la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él (Colosenses 3:16, 17).

05 diciembre 2010

5 de Diciembre - Estudio Devocional

El apóstol Pablo predicó por primera vez en Europa en la ciudad de Filipos.

En el día de reposo, él fue al lugar donde oraban al lado del río y donde él conoció a Lidia, una mujer negociante de Tiatira que se había salvado junto con otros de allí y así se estableció la iglesia de Filipos (Hechos 16:13-15).

Un tiempo después, mientras que permanecía como prisionero en Roma, Pablo les escribió a estos conversos…

“conforme a mi anhelo y esperanza de que… ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Filipenses 1:20, 21.

Su encarcelamiento en Roma le dio la oportunidad de compartir las buenas nuevas de Jesucristo con la guardia selecta del imperio romano.

Esta fue una gran oportunidad para hablarle a muchos sobre Jesús que es el Mesías predicho en las escrituras, pues había un cambio de guardia tres o cuatro veces al día.

Él pudo escribirles a los filipenses…

“Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado (resultado) más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes (visibles) en Cristo en todo el pretorio (cuartel general), y a todos los demás”. Filipenses 1:12, 13.

Pablo pudo animar a toda la iglesia, diciendo…

“asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado”. Filipenses 2:16.

Nuestro oficio en esta vida puede desenvolverse en la política, el ejército, el comercio, la educación, el trabajo manual, o ser ama de casa, pero nuestra ocupación primaria debe siempre ser de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

Todos nosotros tenemos un deseo natural por las comodidades físicas, la seguridad y las cosas materiales.

Sin embargo…

Al tomar nuestras decisiones, nuestra primera lealtad debe de ser a Cristo.

Hay un almacén de riquezas y paz espirituales en Jesús que al mismo tiempo nos lleva a ver de poca importancia las posesiones terrenales.

El apóstol Pablo renunció a una carrera prominente por una vida de penalidades y persecución la cual estaba destinada a terminar en una muerte violenta.

Sabiendo lo que el futuro le iba a traer, él dijo…

“… ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”. Filipenses 3:8, 10.

04 diciembre 2010

4 de Diciembre - Estudio Devocional

Cuando dejamos que el amor de Cristo fluya por nosotros y podemos manifestar su amorosa bondad a todas las personas sin discriminación, es entonces que empezamos a gozarnos de sus generosas bendiciones.

Tenemos que obtener la victoria sobre todos los pensamientos de resentimiento y todos los deseos malvados sin excepción.

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”. Efesios 4:31.

Pero, al contrario, sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo (Efesios 4:32).

El enojo y la ira son a veces demostrados en una explosión de palabras abusivas al reaccionar en contra a alguien que no está de acuerdo con nuestro punto de vista.

Tristemente, cuando algunas personas se ofenden ellos también se niegan a perdonar.

De igual seriedad es el pecado de la maledicencia, el cual es uno de los siete pecados que Dios aborrece (Proverbios 6:16-19).

La presencia de cualquiera de estos males destruye nuestra paz mental, entristece al Espíritu Santo y afecta nuestra relación con Dios.

Sin embargo…

Si permitimos al Espíritu Santo gobernar nuestras vidas, entonces veremos que esos sentimientos de ira serán vencidos.

En vez de tener pensamientos de amargura, de venganza y de ira, debemos de ver esos sentimientos como una oportunidad para orar por las personas que nos hacen daño.

Un buen ejemplo de esto fue Esteban, quien oró al momento de ser apedreado a muerte.

“Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado… ”. Hechos 7:60.

Cada creyente es un embajador del Señor Jesucristo y es responsable de responder en amor a todas las personas que son desagradables en sus palabras, actitudes, o acciones.

Jesucristo es la cabeza del cuerpo, su iglesia y nosotros ese cuerpo.

Es bajo su dirección que todo el cuerpo se mantiene junto trabajando perfectamente en armonía a fin de perfeccionar (equipar) a los santos (los creyentes) para la obra del ministerio, para la edificación (el crecimiento) del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto (maduro), a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:12, 13).

03 diciembre 2010

3 de Diciembre - Estudio Devocional

El Dios que creó toda la humanidad nos ha elegido para ser sus hijos.

De hecho Dios, nos escogió en él (Cristo) antes de la fundación (del principio) del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él… en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:4, 7).

Ninguna persona, ni ningún poder nos puede robar de lo mejor que Dios ha preparado para nuestras vidas.

Mientras que diariamente leemos y estudiamos su palabra con un gran deseo de hacer su voluntad, entonces es que podemos orar y depender en el Espíritu Santo para guiar nuestras vidas conforme al propósito (su plan) eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Efesios 3:11).

Antes que Cristo viniera al mundo, solamente los judíos tenían un pacto de relación con Dios.

“En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”. Efesios 2:12.

Los judíos al igual que todos los gentiles que han recibido a Cristo como su Salvador y Señor ahora tienen un pacto de relación con Dios.

“porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre”. Efesios 2:18.

En el año 70 d.C., Dios usó a un general romano llamado Tito para destruir el templo, el altar de bronce del sacrificio y todas las funciones del sumo sacerdocio.

Todos estos eran meramente sombras del Mesías Jesús, quien ahora ha llegado a ser el único camino por el cual una persona puede acercarse al único Dios santo y verdadero para adorarle…

“en quien (en Cristo) tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él”. Efesios 3:12.

No es de gran sorpresa ver que Satanás busca cómo engañarnos para mantenernos bien ocupados haciendo aun “buenas obras” en un esfuerzo para quitarnos el tiempo para leer la palabra de Dios, la cual puede hacer eficaz nuestras oraciones.

Por razón de nuestro gran amor para con el Señor, el verdadero creyente anhela ese tiempo diario del diálogo de la oración (para hablar con nuestro Dios) y de leer su palabra (para oír a Dios hablarnos).

Oro para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efesios 3:17-19).

02 diciembre 2010

2 de Diciembre - Estudio Devocional

El apóstol Pablo registró diecisiete pecados…

“Y manifiestas (evidentes) son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia (sensualidad), idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19-21.

La inmoralidad sexual, que incluye el adulterio y la fornicación, está a la cabeza de la lista.

Estos pecados incluyen las relaciones sexuales entre un hombre soltero con una mujer, también todas las viles perversiones sexuales, tales como la homosexualidad, sodomía y el lesbianismo.

El pecado sexual es uno de los pecados más engañosos en estos días el cual termina destruyendo las relaciones matrimoniales que han sido ordenadas por Dios.

Sin embargo…

Las obras de la carne también incluyen todo lo que contamina nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, tal y como las explícitas revistas sexuales, los programas pornográficos en la televisión y en las películas, los chistes inmorales, los malos pensamientos y las malas conversaciones y acciones.

La idolatría incluye la avaricia y cualquier otra cosa o persona fuera del mismo Dios que pueda determinar nuestra conducta.

El objeto de la idolatría puede incluir el dinero, un empleo o profesión, o los placeres personales.

Aunque hay cosas que no son malvadas en sí mismas, si ellas ocupan el tiempo y la lealtad que sólo Dios se merece, tales cosas llegan a ser ídolos en actualidad.

No podemos olvidar el daño de las hechicerías, que incluyen el horóscopo, leer las palmas de las manos, el hipnotismo, sesiones de espiritistas y otras obras del ocultismo.

También en la lista encontramos los siguientes… enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías (Gálatas 5:20).

Las iras y las contiendas incluyen la rivalidad y la discordia, mientras que las envidias incluyen los celos y las obsesiones de exceder sobre otras personas a cualquier precio.

Todas estas cosas surgen de las actitudes egoístas del corazón.

Podemos darle gracias a Dios que los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos (Gálatas 5:24).

Ya no somos más esclavos de estas obras de la carne, hemos sido sellados con el Espíritu Santo y podemos llevar su fruto que es…

“… amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”. Gálatas 5:22-24.

01 diciembre 2010

1 de Diciembre - Estudio Devocional

Esta epístola establece para siempre la verdad de que hay sólo un camino para evitar el infierno eterno y estar seguro de la vida eterna en el cielo tanto para el judío como para el pagano.

“… nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”. Gálatas 1:3, 4.

Aquí Dios nos recuerda que nadie se merece o puede ganarse la vida eterna en el cielo por cumplir la ley.

Solamente podemos ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? en ninguna manera (Gálatas 2:16, 17).

El completo significado de la gracia de Dios y su amorosa bondad, la cual no nos merecemos, fue revelada cuando Jesús murió en la cruz para que nosotros pudiéramos ser rescatados del juicio que nos merecemos por nuestros pecados y finalmente estar en el cielo con él para siempre.

Desde que nadie tiene la habilidad de cumplir toda la ley de Dios.

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”. Gálatas 3:13.

Estos hechos nos guían a reconocer nuestra necesidad del salvador.

“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo”. Gálatas 3:24, 25.

En lugar de esto, somos guiados y habilitados por el Espíritu Santo que mora en nosotros para ser hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gálatas 3:26-29).

Dios nos ha encomendado ir al mundo con las buenas nuevas de que nuestro Señor Jesucristo, el impecable Hijo de Dios, tomó nuestro lugar y murió por nuestros pecados.

El Señor nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13).

Nuestra verdadera ciudadanía está ahora mismo en el cielo, mientras que nosotros aquí en la tierra esperamos la inminente reunión en el aire con Jesús.

“… el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6.

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