“Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama”. Lucas 7:47 NVI
El perdón es una puerta a nuestro corazón.
Cuando decidimos perdonar, abrimos nuestro corazón para poder recibir todo lo que Dios tiene para nosotros.
Pero cuando no perdonamos y tenemos amargura y resentimiento, cerramos nuestro corazón y no permitimos que se mueva la bendición de Dios.
Si no perdonamos a otros, Dios no nos perdonara.
Eso sucede porque la puerta de nuestro corazón esta cerrada.
Si el perdón no sale, no podrá entrar.
La gente quizás te quede mal, te lastime y te decepcione.
No permitas que las acciones de otros sean de estorbo en tu relación con el Padre al no perdonar.
Mejor, decide perdonar y así aumentar tu capacidad para recibir de sus bendiciones.
Amén.
El perdón es una puerta a nuestro corazón.
Cuando decidimos perdonar, abrimos nuestro corazón para poder recibir todo lo que Dios tiene para nosotros.
Pero cuando no perdonamos y tenemos amargura y resentimiento, cerramos nuestro corazón y no permitimos que se mueva la bendición de Dios.
Si no perdonamos a otros, Dios no nos perdonara.
Eso sucede porque la puerta de nuestro corazón esta cerrada.
Si el perdón no sale, no podrá entrar.
La gente quizás te quede mal, te lastime y te decepcione.
No permitas que las acciones de otros sean de estorbo en tu relación con el Padre al no perdonar.
Mejor, decide perdonar y así aumentar tu capacidad para recibir de sus bendiciones.
Amén.









