Salmo 1:5 NVI

“Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos”. Salmo 1:5 NVI

Una de las grandes diferencias entre justos y malvados es la firmeza con que los primeros están bien afianzados para resistir los embates de las circunstancias que los rodean.

La imagen de un robusto y frondoso árbol sembrado a la orilla de un río, con fuertes y profundas raíces ampliamente diseminadas en un substrato húmedo y copioso de nutrientes comparadas con la endeble y frágil paja de cortas raíces a duras penas asiéndose de la arena seca es apropiada y completa.

Los elementos tratarán de desarraigar al noble árbol sin éxito pues su firmeza es igual a la de la casa que el hombre prudente construyó sobre la roca.

La débil paja por el contrario no tiene de que agarrarse para evitar ser zarandeada por un moderado viento.

Cuando llegan las adversidades y las pruebas el justo resiste firme hasta que la tormenta pasa y el enemigo huye.

El malvado nunca encuentra asidero que le permita resistir las violentas sacudidas de la destrucción.

¿Cómo te sientes en lo personal?

¿Eres como recio árbol o estás débil como el rastrojo que es movido por el suave viento?

El fértil suelo indispensable para un crecimiento fuerte y saludable sólo lo hallarás si buscas al Señor Jesús.

Cualquier otro camino resultará en fracaso, dolor y muerte.

No tardes más y echa tus raíces en la obra salvadora de Cristo y serás robustecido.


Amén.

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