Salmo 2:10, 11 NVI

“Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Sirvan al SEÑOR con temor; con temblor ríndanle alabanza”. Salmo 2:10, 11 NVI

Hay personas que han logrado alcanzar altas posiciones en el mundo político y en el mundo empresarial.

Desde dichas posiciones pueden ejercer un gran poder.

Esta capacidad para ejercer el poder implica un alto riesgo para la persona que ostenta esa posición por cuanto puede ser fácilmente presa de la tentación.

El poder conlleva riesgos.

Ni los ángeles están exentos de esta tentación.

Satanás, siendo un hermoso querubín, protector del círculo más íntimo de Dios, cayó de su posición de privilegio al dejarse vencer por el orgullo.

Todas las personas que estén en vías de alcanzar una posición de poder o prestigio deben ser muy cuidadosos de no dejarse vencer por el orgullo.

La palabra de Dios aconseja a dichas personas que se dejen guiar por la prudencia.

Que no sean altaneros y se dejen enseñar por los sabios, que deben dedicarse a servir a Dios y a su prójimo porque para eso fueron colocados en esa privilegiada posición, para servir.

Que respeten y sirvan al Señor con reverencia, haciendo estas cosas se estarán blindando contra el peligroso enemigo llamado Satanás.

Sabios consejos aún para quienes actualmente no se encuentran en posiciones de poder.


Amén.

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