Salmo 2:11, 12 NVI

“Sirvan al SEÑOR con temor; con temblor ríndanle alabanza. Bésenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!”. Salmo 2:11, 12 NVI

En algunos sectores ha llovido torrencialmente y extensas aéreas se encuentran hoy bajo las aguas.

Gente que construyó su vivienda en zonas relativamente seguras miran hoy con sorpresa como la inundación los ha obligado a buscar refugio en un sitio más alto y seguro.

La dicha del hijo de Dios está en saber que cuando coloca a Dios como su refugio, su seguridad está garantizada y puede estar tranquilo porque nunca será sorprendido.

Su alto refugio nunca será alcanzado por las destructoras aguas y sus pies siempre pisarán terreno firme.

Es muy posible que hasta ahora te hayas apoyado exclusivamente en tus propias habilidades o conocimientos y que no hayas acudido a Dios para establecer tu refugio.

¿No crees que sea hora de intentar algo diferente?

¡Experimenta la dicha de haber buscado refugio en Dios!


Amén.

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