Salmo 2:8, 9 NVI

“Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra! Las gobernarás con puño de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro”. Salmo 2:8, 9 NVI

Nuestra fe y por ende nuestra capacidad para lograr una efectiva comunicación con Dios está muy limitada por nuestra capacidad para entender a Dios y su poder.

Siempre pensamos que Dios tiene las limitaciones que nosotros, su creación, tenemos.

Ignoramos que Dios como creador del universo es también el creador de las leyes que lo sustentan.

Como creador de las leyes, él puede manejarlas a su antojo y hacer que ellas lleven a cabo lo que por sí mismas no podrían realizar.

Cuando te dirijas a Dios en oración, no lo hagas como quien se dirige a otro ser humano más.

Recuerda que él está por encima de todas las cosas, visibles e invisibles.

Cuando puedas deshacerte de los paradigmas que limitan tu comprensión de los asuntos espirituales podrás hablar con Dios en un lenguaje que se aproxima a su lenguaje y harás mucho más de lo puede hacer el lenguaje que ahora utilizas.

Pide a Dios sin límites.

Él siempre te dará lo que más te conviene así que no le pongas limitaciones a su poder.


Amén.

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