Salmo 3:1-3 NVI

“Muchos son, SEÑOR, mis enemigos; muchos son los que se me oponen, y muchos los que de mí aseguran: Dios no lo salvará. Pero tú, SEÑOR, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!”. Salmo 3:1-3 NVI

La gran mayoría de las personas no están conscientes de la gran cantidad de enemigos que se oponen constante y persistentemente a ellos.

Muchos andan ingenuamente por el mundo sin darse cuenta de que están rodeados de enemigos por todas partes, gente malintencionada que disfruta cuando lo ven a uno pasando por dificultades.

De aquí que sea sorprendente la afirmación que hace el salmista en esta porción de la palabra de Dios.

De alguna manera el Espíritu Santo de Dios le hizo darse cuenta de la gran multitud de adversarios que están dispuestos a oponerse a su progreso físico y espiritual.

El mismo Espíritu Santo también le hizo ver  que a pesar de los numerosos enemigos que le rodean, el Señor también se encuentra a su lado dándole fuerzas y sosteniendo su diestra de manera tal que se halla totalmente protegido.

Nunca seremos avergonzados porque el Señor está con nosotros.


Amén.

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