Salmo 4:8 NVI

“En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado”. Salmo 4:8 NVI

Nadie puede negar que dormir corrido y lograr pasar una noche sin sobresaltos es una gran bendición.

Después de una noche como esa nos sentimos verdaderamente reconfortados y descansados, con nuevas fuerzas para enfrentar el día.

Las noches del dichoso son así.

Esto no ocurre porque la persona sea especial (aunque lo es) sino porque Dios lo permite.

Dios es quien da el reposo.

Dios es quien da la paz.

Si quieres experimentar esa paz que trasciende todo entendimiento debes acudir a Dios por cuanto él es el único que te la puede conceder.


Amén.

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