Salmo 5:10 NVI

“¡Condénalos, oh Dios! ¡Que caigan por sus propias intrigas! ¡Recházalos por la multitud de sus crímenes, porque se han rebelado contra ti!”. Salmo 5:10 NVI

Según el Diccionario de la Real Academia Española, rebelión es un delito contra el orden público, penado por la ley ordinaria y por la militar, consistente en el levantamiento público y en cierta hostilidad contra los poderes del Estado, con el fin de derrocarlos.

La primera rebelión de la cual tenemos conocimiento es la que ocurrió dentro de los ejércitos celestiales cuando Lucifer o Luzbel, el lucero de la mañana, ángel del más alto rango de querubín protector, decidió oponerse a la autoridad de Dios, su creador y logró que un tercio de los ángeles se le uniera en dicha rebelión, de la cual por cierto, salió derrotado.

Este mismo perverso ángel fue quien logró convencer a Eva y también a Adán de que comieran del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, única restricción que Dios les había señalado al colocarlos en el jardín del Edén.

Desde ese trágico momento hasta la fecha presente muchas y constantes han sido las rebeliones que todos los seres humanos, con la notable y lógica excepción de Jesucristo, han cometido en contra de la única y verdadera autoridad establecida, que es Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial.

Cada vez que pecamos nos estamos uniendo consciente o inconscientemente a esa antigua rebelión instigada por el derrotado querubín, a quien le espera como castigo un ardiente lago de fuego del cual no podrá escapar.

Miremos bien nuestros planes y propósitos y asegurémonos que todos ellos están sujetos a la autoridad divina para que no caigamos por medio de la desobediencia en el delito de rebelión.

Que nuestras acciones y decisiones estén en armonía con los planes de Dios para nuestra vida y nunca permitamos que nos desviemos de la senda de verdad por estar escuchando las peligrosas sugerencias y cizañas que nuestro adversario Satanás siembra en nuestra mente.

No nos apartemos de la gloriosa verdad de la palabra de Dios para poder resistir con éxito los ataques y persecuciones de nuestro enemigo.


Amén.

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