Salmo 5:4-6 NVI

“Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores”. Salmo 5:4-6 NVI

Cuando necesitamos confrontarnos a nosotros mismos para determinar si estamos en el camino correcto o nos hemos desviado de él, tenemos que tomar en cuenta que es lo que piensa Dios al respecto.

Dios tiene unos estándares de calidad absolutamente rígidos y exigentes.

Lo que él aborrece y desprecia no puede estar presente en nuestras vidas porque eso nos contamina y nos hace a nosotros despreciables y aborrecible para él.

Nuestra naturaleza pecaminosa ha desarrollado un mecanismo sicológico para manejar estos requerimientos absolutos de perfección que sabemos no podemos alcanzar… se llama racionalización.

Nuestros errores y fallas los justificamos de una manera más o menos alegre y así tratamos de ignorar la culpa que conlleva nuestro fracaso moral.

No nos engañemos.

Dios es santo y él quiere que nosotros también seamos santos.

Él nos ayudará en esta tarea siempre y cuando seamos honestos con él.

No nos pongamos a buscar su desprecio y aborrecimiento.

Busquemos más bien su perdón y misericordia y recibiremos de él todo el amor que él puede darnos.


Amén.

Related Posts
Previous
« Prev Post