Salmo 5:11 NVI

“Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre”. Salmo 5:11 NVI

Los malvados nunca descansan de planificar sus fechorías porque su naturaleza, la misma depravada naturaleza que posee todo ser humano, siempre tiende al mal y a ellos les parece de lo más normal ocuparse de hacer daño a otros.

Por supuesto que nuestro adversario los manipula y los utiliza para buscar que por causa de sus ataques los hijos de Dios faltemos a los compromisos que forman parte de nuestra adopción.

Los impíos confían en sus propias fuerzas e inteligencia para atacar y destruir.

Los hijos de Dios confiamos en el poder de Dios, quien nos ofrece toda la protección necesaria y suficiente para mantener nuestra integridad física y espiritual.

El pago por la rebeldía que estos enemigos de Dios han mostrado será el juicio y el rechazo por parte de Dios.

Por el contrario, los que hemos sido justificados por la obra de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario tenemos muchos motivos para estar alegres y confiados pues hasta aquí el Señor nos ha protegido y estamos seguros de que él nos seguirá protegiendo porque sus promesas nunca fallan.

¿Estás confiando en tus propias fuerzas o en el poder de Dios para enfrentar los ataques del enemigo y sus malvados seguidores?

Sólo en Dios podrás tener la victoria completa y permanente sobre las agresiones del enemigo.

Regocíjate, en ser parte de la gran familia de Dios, conformada por quienes hemos sido adoptados por él y ahora podemos llamarle con toda propiedad, Padre.


Amén.

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