Salmo 7:6-9 NVI

“¡Levántate, Señor, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos! ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia! Que en torno tuyo se reúnan los pueblos; reina sobre ellos desde lo alto. ¡El Señor juzgará a los pueblos! Júzgame, Señor, conforme a mi justicia; págame conforme a mi inocencia. Dios justo, que examinas mente y corazón, acaba con la maldad de los malvados y mantén firme al que es justo”. Salmo 7:6-9 NVI

Muchas veces la razón de nuestro clamor a Dios es un reclamo por justicia.

Probablemente son nuestros intereses o nuestra integridad física lo que está siendo violentado por los malvados.

Nuestros enemigos no se dan tregua para perseguirnos y acosarnos dondequiera que nos hallemos.

Nosotros que llevamos una vida tranquila y que no nos metemos en los asuntos de los demás no entendemos el porqué del acoso.

La buena noticia es que Dios es justo.

Su justicia no puede tolerar estas situaciones de abuso y persecución a las cuales estamos siendo sometidos.

La justa ira del Señor está preparada para enfrentar los injustos ataques de nuestros enemigos.

Su juicio recaerá sin freno sobre aquellos que abusan del pueblo de Dios.

La maldad de los impíos es pasajera y muy pronto llegará a su fin.

Apoyémonos en el consuelo de que la justicia de Dios es efectiva y nunca falla.


Amén.

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